30 Grandes Películas Chilenas

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Por THE HOLLYWOOD REPORTER EN ESPAÑOL |

octubre 22, 2026

1:55 pm

El cine chileno ha convertido las transformaciones de su país en relatos que viajan mucho más allá de sus fronteras. Desde la vitalidad urbana de Tres tristes tigres hasta la memoria atravesada por la dictadura en Machuca, Tony Manero y No, y la intimidad conmovedora de La memoria infinita, estas películas observan cómo la historia irrumpe en la vida cotidiana, altera los vínculos y modifica la manera en que una sociedad se reconoce. En ese recorrido conviven la sátira, el drama político, el retrato social, la exploración formal y el documental, junto a cineastas que han encontrado lenguajes muy distintos para contar las tensiones de Chile. Esta selección reúne obras esenciales de varias generaciones: películas que dejaron una huella en la cultura nacional, conquistaron públicos fuera de ella y siguen ofreciendo nuevas lecturas sobre el país y su cine.

30. La frontera (1991) — Ricardo Larraín

Ramiro Orellana es profesor de matemáticas en una secundaria, pero tiene que dejar su vida atrás cuando es condenado a vivir en un exilio interno por cuestiones políticas. Llega a la zona de La Frontera, un pueblo afectado por catástrofes naturales y donde tiene que enfrentarse al distanciamiento de su hijo, la soledad y un control autoritario.

Situada en los últimos años de dictadura militar en Chile, La frontera destaca por el humanismo de sus personajes y un sueño compartido de una vida libre.

IMDb

29. El zapato chino (1979) — Cristián Sánchez

El zapato chino (1979) es una película chilena dirigida por Cristián Sánchez durante la dictadura de Augusto Pinochet. Filmada en 16 mm y en blanco y negro, sigue a Gallardo, un taxista que conoce a Marlene, una joven provinciana que trabaja en un burdel. Tras llevarla a vivir a su casa, desarrolla una relación obsesiva con ella mientras enfrenta una venganza entre taxistas. La película, narrada mediante elipsis, fue el primer largometraje dirigido en solitario por Sánchez y se estrenó el 22 de noviembre de 1979.

28. Johnny cien pesos (1993) — Gustavo Graef Marino

Este thriller que muestra cómo un robo frustrado se transforma en un espectáculo mediático parte de un hecho real, pues su director reveló que su intención era utilizar el crimen para hacer un retrato del Chile postdictadura. La historia sigue a Johnny, un joven que entra a una tienda de videos que sirve de fachada a una casa de cambio ilegal con intenciones de robar el lugar junto a una pandilla a la que recién se ha unido. Sin embargo, cuando la policía se acerca, toman a los dueños como rehenes, lo que desata un escándalo mediático que pondrá al protagonista como figura central del conflicto.

27. Julio comienza en julio (1979) — Silvio Caiozzi

Durante los primeros años de la dictadura, Caiozzi grabó esta cinta. En ella se relata la historia de Julio, un muchacho de 15 años a quien su padre le organiza una fiesta con muchas trabajadoras sexuales bajo el propósito de que pueda perder su virginidad, y así,“finalmente convertirse en un hombre”. En su inocencia, él se enamora perdidamente de una de ellas, cosa que no deja muy contento a su papá. A través de su historia, la cinta muestra las falsas expectativas que se le plantean a los adolescentes sobre la “verdadera masculinidad” durante su desarrollo y cómo Julito cuestiona su propia relación con el amor y los sentimientos, en lugar de llevarla a través del poder y la dominación del machismo.

MUBI

26. Lemebel (2019) — Joanna Reposi Garibaldi

Ganador del Teddy Award en el Festival Internacional de Cine de Berlín, el documental retrata la historia personal y artística de Pedro Lemebel, escritor, artista visual y pionero del movimiento queer en Latinoamérica, quien falleció en 2015. A través de una mirada sensible, Reposi recorre la vida de quien desafió la marginalidad y se convirtió en una de las figuras que sacudieron a la sociedad conservadora durante la dictadura de Pinochet. En el filme se muestran sus distintas facetas, desde sus reflexiones en torno a los derechos de la comunidad LGBTQ+, hasta las performances con las que desafió un sistema represivo.

25. La memoria infinita (2023) — Maite Alberdi

La memoria constituye una parte esencial de nuestra identidad, pero ¿qué sucede cuando comenzamos a olvidar nuestra propia historia y los rostros de las personas que amamos? Maite Alberdi explora esta pregunta a través de la relación entre el periodista Augusto Góngora y la actriz y ex ministra Paulina Urrutia, quienes deben enfrentar las consecuencias del Alzheimer que padece él. Durante años, Góngora había dedicado su vida profesional a preservar la memoria histórica de Chile, especialmente aquella que la dictadura de Augusto Pinochet intentó borrar. La ironía resulta devastadora cuando es su propia memoria la que comienza a desaparecer. Alberdi consigue una extraordinaria intimidad con sus protagonistas, registrando momentos de ternura, humor y desesperación sin convertir la enfermedad en un espectáculo sentimental. La película plantea que nuestra identidad también sobrevive en quienes nos aman y recuerdan por nosotros. Ganadora del Gran Premio del Jurado en Sundance y nominada al Óscar a mejor documental, La memoria infinita ocupa un lugar fundamental en el cine chileno por su capacidad de relacionar la memoria individual con la colectiva y convertir una historia de amor en una profunda reflexión sobre el tiempo y la condición humana.

24. La nana (2009) — Sebastián Silva

Raquel (Catalina Saavedra) ha trabajado como empleada doméstica para una familia por 23 años. Amargada e introvertida, Raquel se dedica a hacerle la vida imposible a cada nueva empleada que contratan.

A través de la película, Silva retrata la dinámica clásica entre empleados y jefes, las diferencias y similitudes entre ellos, pero no solo se queda con esto, sino también demuestra las preocupaciones internas de una mujer que se ha dedicado completamente a su trabajo y siente estar en peligro de perderlo.

23. El botón de nácar (2015) — Patricio Guzmán

Un documental chileno dirigido por Patricio Guzmán que explora la relación entre el océano Pacífico y la memoria histórica de Chile. A través del agua, reconstruye la historia de los pueblos indígenas de la Patagonia y de los prisioneros políticos desaparecidos durante la dictadura de Augusto Pinochet. La película, una coproducción de Chile, Francia y España, dura 82 minutos y obtuvo el Oso de Plata al Mejor Guion y el Premio del Jurado Ecuménico en la Berlinale de 2015.

22. 1976 (2022) — Manuela Martelli

A pesar de tratarse de una película reciente, se ha ganado un lugar en la historia del cine chileno. El largometraje, ópera prima de su directora, presenta a Aline Küppenheim como Carmen, una mujer refugiada de la sociedad y los conflictos políticos del país que se hacer cargo de un joven opositor de la dictadura por encargo de un sacerdote. La película pasa de ser un tranquilo estudio de personajes a un thriller de suspenso que explora la imprevista y peligrosa incursión de una mujer en la resistencia política. 

21. El lugar de la otra (2024) — Maite Alberdi

La cinta más reciente del listado y de la directora detrás de Un hijo propio. Sigue a Mercedes Arévalo, la secretaría de un juez encargado del juicio de María Carolina Geel, la popular escritora acusada de asesinar a su amante Roberto Pumarino. Durante el proceso, y mientras la escritora está tras las rejas, Mercedes visita su departamento con la excusa de encontrar nueva evidencia para el caso. Ahí conoce de cerca su entorno, ropa, labiales y vida; lo cual la ayuda a entenderla más allá del crimen que cometió. Dándose cuenta que, detrás de todo, existe una mujer que estaba buscando de forma desesperada recuperar su individualidad y el control de su vida.

Está basada en hechos reales.

20. Valparaíso, mi amor (1969) — Aldo Francia

Aldo Francia se alejó de la medicina para dedicarse al cine. En su primer largometraje, que se convirtió en una de las obras más representativas del Nuevo Cine Chileno, llevó a la ficción la historia de cuatro niños de escasos recursos que quedan abandonados tras la detención de su padre, quien robaba ganado para alimentarlos. El relato se estructura a partir de las perspectivas de los menores y su inevitable descenso al mundo de la marginalidad y la delincuencia. Así, el cineasta se distancia de la imagen turística de Valparaíso y revela una realidad marcada por la precariedad, la desigualdad y el abandono social.

Viennale / Cine Nuevo Viña del Mar

19. Tres tristes tigres (1968) — Raúl Ruiz

El primer largometraje estrenado de Raúl Ruiz anunció la aparición de un cineasta que terminaría revolucionando el lenguaje cinematográfico. Inspirada libremente en la obra teatral de Alejandro Sieveking, Tres tristes tigres sigue a Tito (Nelson Villagra), su hermana Amanda (Shenda Román) y una serie de personajes que recorren los bares y las calles de Santiago durante un fin de semana marcado por el alcohol, las frustraciones y las aspiraciones sociales. Con Jaime Vadell y Luis Alarcón, Ruiz construye un retrato del Chile urbano de finales de los sesenta que rompe con las convenciones narrativas del cine tradicional. Las conversaciones aparentemente triviales, los recorridos erráticos y los comportamientos contradictorios revelan una sociedad atravesada por las diferencias de clase y la precariedad de sus relaciones humanas. Su estructura fragmentaria anticipa las búsquedas que caracterizarían la extensa filmografía del realizador, quien encontraría en la digresión y las posibilidades del relato una manera distinta de comprender el mundo. Tres tristes tigres permanece como una obra fundamental del Nuevo Cine Chileno y una demostración temprana de que la identidad de un país también puede descubrirse en sus personajes más extraviados.

18. La luna en el espejo (1990) — Silvio Caiozzi

Un viejo marinero, don Arnaldo (Rafael Benavente) vive en cama, controlando los movimientos de su casa, así como su sumiso y obediente hijo (Ernesto Beadle, con la voz de Roberto Poblete) por medio de espejos que cuelgan en las paredes de su cuarto. Cuando el hijo conoce a Lucrecia (Gloria Münchmeyer), comienza a rebelarse y salir del encierro que tiene su padre, pero don Arnaldo hará todo lo posible para mantener el control sobre él.

Desarrollada principalmente en el apartamento, Silvio Caiozzi demuestra la compulsión controladora de un hombre preocupado por su soledad.

17. Caliche sangriento (1969) — Helvio Soto

Escrita y dirigida por Helvio Soto, ambientada durante la Guerra del Pacífico. Sigue a un grupo de soldados chilenos que se extravían en el desierto mientras enfrentan el hambre, la sed y conflictos internos. La cinta cuestiona las motivaciones económicas de la guerra y los intereses extranjeros vinculados al salitre. Fue censurada por considerar que atentaba contra la dignidad nacional, pero su exhibición fue autorizada y se estrenó el 27 de octubre de 1969.

16. Largo viaje (1967) — Patricio Kaulen

Con influencia del neorrealismo italiano y la nueva ola francesa, la cinta presenta a Enrique Kaulen como un niño de los barrios pobres de Santiago que intenta devolverle a su hermano fallecido las alas con las que cree que podrá entrar al cielo tras el famoso Rito del Angelito. En su deambular se cruza con distintos sectores de la sociedad. Entre esos personajes aparecen una esposa rica infiel, su amante y el marido engañado. La película no cae en la lástima fácil y se detiene en lo cotidiano de la ciudad y en la mirada inocente del niño.

15. 31 minutos, la película (2008) — Álvaro Díaz y Pedro Peirano

Juanín, el querido productor del famoso noticiero, es secuestrado por orden de Cachirula, una malvada millonaria que colecciona animales exóticos y se obsesiona con sumarlo a su colección. Al descubrir que desapareció, los queridos Tulio Triviño, Juan Carlos Bodoque y el resto del equipo salen del estudio para embarcarse en un caótico viaje por cielo, mar y para rescatar a su amigo.

Aplaplac

14. Palomita blanca (1973) — Raúl Ruiz

Palomita Blanca tardó 19 años en llegar a la pantalla. La cinta se filmó a mediados de 1973, pero permaneció almacenada por considerarse una obra inapropiada. Basada en la popular novela homónima de Enrique Lafourcade, la trama sigue a María, una estudiante que, en medio de un álgido ambiente político, se enamora de Juan Carlos, un joven de clase alta.

Protagonizada por Beatriz Lapido, Rodrigo Ureta, Luis Alarcón y Bélgica Castro, la película también dio origen a Palomilla Brava, un documental de Ruiz sobre su producción. La banda sonora estuvo a cargo de Los Jaivas y la dirección de fotografía de Silvio Caiozzi.

13. Tony Manero (2008) — Pablo Larraín

En el Chile de 1978, bajo la dictadura de Augusto Pinochet, Raúl Peralta (Alfredo Castro) vive obsesionado con Tony Manero, el personaje interpretado por John Travolta en Saturday Night Fever. Su deseo de convertirse en el doble perfecto del bailarín lo conduce a cometer actos cada vez más violentos, mientras el país permanece sometido al terror de la represión militar. Pablo Larraín construye una perturbadora alegoría sobre una sociedad que ha perdido sus referentes morales y culturales, donde la fascinación por el entretenimiento estadounidense convive con la brutalidad política. Alfredo Castro ofrece una interpretación extraordinaria de un hombre incapaz de establecer vínculos afectivos genuinos, cuyo narcisismo refleja la descomposición ética de su entorno. El director evita las explicaciones psicológicas convencionales y encuentra en los comportamientos de su protagonista el retrato de una época definida por el miedo y la indiferencia. Tony Manero también cuestiona la influencia de la cultura popular sobre la construcción de la identidad y la manera en que el espectáculo puede funcionar como una forma de evasión frente a la barbarie. Su importancia radica en haber inaugurado una de las exploraciones cinematográficas más provocadoras sobre las consecuencias sociales y morales de la dictadura chilena.

12. Los colonos (2023) — Felipe Gálvez Haberle

Tierra de Fuego, Chile, 1901. Un chileno mestizo es contratado junto a un teniente inglés y un mercenario estadounidense para delimitar la tierra y abrir una ruta para ovejas hasta el océano Atlántico. Al continuar en el camino se da cuenta que más bien fue elegido para participar en la “eliminación” de la población indígena.

Gálvez Haberle crea un espacio para hablar sobre la historia de los selk’nam y la manera en que fueron tratados en el pasado.

11. Nostalgia de la luz (2010) — Patricio Guzmán

Un documental dirigido por Patricio Guzmán que relaciona la astronomía con la memoria histórica de Chile. Ambientado en el desierto de Atacama, muestra a científicos que observan el universo y a mujeres que buscan los restos de sus familiares desaparecidos durante la dictadura de Augusto Pinochet. La película, una coproducción de Chile, Francia y Alemania, se presentó en el Festival de Cannes de 2010 y ganó el premio al Mejor Documental en los Premios del Cine Europeo.

10. Gloria (2013) — Sebastián Lelio

De la mano con Gonzalo Masa, Lelio desarrolló un retrato íntimo y luminoso de una mujer madura que se niega a resignarse a la soledad. Gloria (Paulina García), una mujer separada de casi 70 años, conoce a Rodrigo (Sergio Hernández), un recién divorciado que aun no puede desprenderse de su anterior familia. Ellos comienzan una relación accidentada que obliga a la protagonista a preguntarse qué tanto están dispuestos a recibir y ofrecer, todo esto mientras reconstruye su vida y vive nuevas experiencias, como fumar marihuana.

9. La misteriosa mirada del flamenco (2025) — Diego Céspedes

A través de una fábula, la cinta explora la propagación de una misteriosa enfermedad que se contagia exclusivamente entre hombres. Al no entender cómo se propaga esta nueva enfermedad (que es el VIH/SIDA), los locales del pueblo inventan que el virus se transmite a través de una misteriosa mirada de amor entre dos hombres.

Es así que Lidia, una pequeña de 11 años, observa cómo Flamenco, su madre adoptiva travesti, es señalada por toda la comunidad de ser responsable de propagar dicho brote. Y, con el objetivo de defender a su familia de la hostilidad del pueblo, la niña emprende una búsqueda para encontrar la verdad detrás del mito que tanto los está lastimando.

8. La casa lobo (2018) — Cristóbal León y Joaquín Cociña

Inspirada en el caso de Colonia Dignidad, una secta fundada por alemanes en el sur de Chile, la película sigue a María, una joven que busca refugio tras escapar de una comunidad de fanáticos religiosos. Dos cerdos, los únicos habitantes del lugar, la reciben en una casa que reacciona a sus sentimientos. Poco a poco, los animales se transforman en humanos y la casa se torna un mundo de pesadillas. Para León y Cociña, este filme proyecta obsesiones que van desde la obediencia y la fe, hasta la identidad y la relación con el mundo exterior. Es, en sus propias palabras, un relato que se cae permanentemente a pedazos y se reconstruye.

7. Machuca (2004) — Andrés Wood

En 1973, mientras el gobierno de Salvador Allende enfrenta una creciente polarización política, el sacerdote McEnroe (Ernesto Malbrán) impulsa un proyecto de integración social en un colegio privado de Santiago. Allí se conocen Gonzalo Infante (Matías Quer), un niño de familia acomodada, y Pedro Machuca (Ariel Mateluna), quien proviene de un barrio pobre. Su amistad, acompañada por la presencia de Silvana (Manuela Martelli), permite descubrir las profundas desigualdades de una sociedad que se aproxima a una tragedia histórica. Andrés Wood reconstruye los meses anteriores al golpe militar del 11 de septiembre mediante la mirada de unos niños que todavía no comprenden completamente las divisiones ideológicas de los adultos. La película encuentra su fuerza en el contraste entre la inocencia de sus protagonistas y la violencia de un país donde las diferencias económicas determinan las oportunidades, los privilegios e incluso las posibilidades de sobrevivir. La dirección de Wood consigue que la historia política se manifieste en las experiencias cotidianas de sus personajes, mientras la amistad entre Gonzalo y Pedro representa el sueño de una sociedad más justa que termina destruido por la intolerancia. Machuca es una obra indispensable del cine latinoamericano porque comprende que las grandes tragedias históricas pueden contarse a través de la pérdida de la inocencia.

6. El agente topo (2020) — Maite Alberdi

Rómulo Aitken es un detective privado encargado de investigar una casa de reposo por un posible caso de maltrato a mayores. Contratando la ayuda de Sergio Chamy de 83 años, se infiltran a la residencia por medio de Chamy viviendo en la casa y sirviendo como agente encubierto para investigar la verdad.

Nominado al Oscar al Mejor largometraje documental en el 2021, Alberdi logra mostrar la realidad del abandono de mayores de una manera seria y espontánea gracias a la personalidad agradable de Sergio.

5. El chacal de Nahueltoro (1969) — Miguel Littín

4. El club (2015) — Pablo Larraín

Tras el éxito de No, Pablo Larraín ya era conocido como uno los grandes cineastas de Chile, pero esa idea terminó de consolidarse tres años después con esta cinta protagonizada por Alfredo Castro, Roberto Farías y Antonia Zegers. Se trata de un drama oscuro e incómodo sobre la Iglesia católica que sigue a cuatro sacerdotes apartados por distintos delitos y pecados, cuya rutina cambia drásticamente tras la llegada de un quinto hombre, quien fue víctima de uno de ellos, lo que trae de vuelta un pasado que creían haber dejado atrás.

3. Una mujer fantástica (2017) — Sebastián Lelio

Chile se caracteriza por su fuerte producción de cine LGBTIQ+. Esta cinta cuenta la historia de Marina, una mujer transgénero que trabaja como cantante y camarera en Santiago de Chile. Tras la repentina muerte de su pareja, Orlando, debe enfrentar la discriminación, el rechazo y los abusos de la familia de su pareja, pues se niegan a aceptar su identidad. Es así que a lo largo de la película, a pesar de las adversidades, Marina se niega a dejar que otros decidan por ella el cómo debe vivir o quién merece ser, luchando con fortaleza por su dignidad y el derecho a ser ella misma. Fue ganadora a mejor película de habla no inglesa en la 90° edición de los Premios Óscar, convirtiéndose en la segunda estatuilla que ha ganado el cine chileno, después del cortometraje animado Historia de un oso.

2. La batalla de Chile (1975-1979) — Patricio Guzmán

La insurrección de la burguesía, El golpe de Estado y El poder popular conforman una de las obras documentales de América Latina más difundidas en el mundo. La trilogía, que registra los conflictos políticos, las movilizaciones sociales, las tensiones económicas y la polarización que marcaron el gobierno de Salvador Allende, así como el golpe de Estado que dio paso a la dictadura de Augusto Pinochet, se gestó entre la agitación de las calles de Santiago y la discreción de una sala de edición en Cuba. Guzmán filmó junto a Bernardo Menz, José Bartolomé, Federico Elton, Pedro Chaskel y Jorge Müller, quien fue detenido y desaparecido por el régimen militar en 1975.

1. No (2012) — Pablo Larraín

En 1988, Augusto Pinochet convoca un plebiscito para legitimar su permanencia en el poder, convencido de que una consulta electoral puede prolongar su dictadura. La oposición dispone de quince minutos diarios de televisión para convencer a los chilenos de votar en contra del régimen. René Saavedra (Gael García Bernal), un joven publicista, propone abandonar las imágenes del sufrimiento y la represión para construir una campaña basada en la esperanza, el humor y la posibilidad de un futuro democrático.

Pablo Larraín convierte este episodio histórico en una apasionante reflexión sobre el poder de las imágenes y la transformación de la política en un producto de consumo. Su sorprendente propuesta estética consiste en filmar con cámaras de video U-matic de baja definición, utilizadas en la televisión de los años ochenta, de manera que las imágenes de ficción se integran casi imperceptiblemente con las grabaciones originales de la campaña. El formato de imagen 4:3, los colores deslavados y las imperfecciones del vídeo analógico convierten el material de archivo y la recreación histórica en un mismo universo cinematográfico.

El extraordinario trabajo de García Bernal, acompañado por Alfredo Castro, Antonia Zegers y Luis Gnecco, sostiene una película que también cuestiona las contradicciones de una democracia conquistada mediante las mismas herramientas publicitarias utilizadas para vender productos comerciales. Larraín comprende que la victoria del No representó un triunfo histórico, pero también inauguró una nueva relación entre política, medios de comunicación y espectáculo.

Primera película chilena nominada al Óscar a mejor película de habla no inglesa, No ocupa el primer lugar de esta selección por su extraordinaria capacidad de convertir un acontecimiento decisivo para Chile en una reflexión universal sobre la democracia, la libertad y la construcción de la verdad a través de las imágenes. Su vigencia es todavía mayor en una época en la que la propaganda, las emociones y las estrategias de comunicación condicionan profundamente nuestras decisiones políticas.

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