Cada 14 de febrero se celebra el Día de San Valentín, una fecha asociada al amor romántico, la amistad y los afectos elegidos. Su origen se remonta a antiguas festividades romanas y a la figura de San Valentín, un sacerdote que, según la tradición, casaba en secreto a parejas jóvenes cuando el matrimonio estaba prohibido. Con el paso de los siglos, la fecha se transformó en una celebración del vínculo amoroso en todas sus expresiones.
El cine, desde sus primeros años, encontró en el amor uno de sus motores narrativos más poderosos. Historias de encuentros, despedidas, sacrificios y deseos imposibles han servido para explorar emociones universales y para acompañar a generaciones de espectadores. Este listado reúne películas que no solo celebran el romance, sino que lo examinan con profundidad, belleza y, en muchos casos, melancolía.
10. Love Story (1970)
Dir. Arthur Hiller
Lo que podría haber sido un melodrama convencional se convierte en una experiencia emocional genuina gracias a la sensibilidad de Arthur Hiller y a la química entre Ryan O’Neal y Ali MacGraw. La historia de dos jóvenes enamorados que desafían las expectativas familiares y sociales logra conectar porque nunca idealiza del todo a sus protagonistas. La película invita a compartir su intimidad, sus discusiones, sus ilusiones y, finalmente, su tragedia, construyendo un relato que sigue conmoviendo décadas después de su estreno.
9. Call Me by Your Name (2017)
Dir. Luca Guadagnino
Ambientada en un verano italiano de los años ochenta, esta película aborda el despertar emocional y sexual con una delicadeza poco habitual. Luca Guadagnino construye una historia donde el deseo se expresa en miradas, silencios y gestos mínimos. Timothée Chalamet y Armie Hammer encarnan una relación marcada por la intensidad del primer amor y por la conciencia de su inevitable fugacidad. La música, la fotografía y el entorno natural refuerzan una atmósfera cargada de nostalgia y descubrimiento.
8. Como agua para chocolate (1992)
Dir. Alfonso Arau
Basada en la novela de Laura Esquivel, es una de las películas románticas más influyentes del cine latinoamericano y una obra que convirtió la pasión reprimida en lenguaje sensorial. Alfonso Arau dirige esta historia ambientada en la Revolución Mexicana, donde Tita (Lumi Cavazos) está condenada por tradición familiar a cuidar a su madre y renunciar al amor. Cuando Pedro (Marco Leonardi), el hombre que ama, se casa con su hermana para permanecer cerca de ella, la cocina se convierte en el único espacio donde Tita puede expresar lo que la sociedad le prohíbe. Arau transforma la gastronomía en una extensión del deseo. Cada platillo que Tita prepara canaliza emociones que se transmiten físicamente a quienes lo consumen. La comida provoca llanto, euforia, lujuria o nostalgia, convirtiendo el realismo mágico en experiencia corporal. La química entre Cavazos y Leonardi sostiene la tensión romántica, mientras Regina Torné, como la implacable Mamá Elena, encarna la represión que sofoca generaciones.
7. Cyrano de Bergerac (1990)
Dir. Jean-Paul Rappeneau
Entre todas las adaptaciones del clásico de Edmond Rostand, esta versión destaca por su equilibrio entre espectáculo y emoción. Gérard Depardieu ofrece una interpretación memorable de Cyrano, un hombre brillante y elocuente cuya inseguridad física le impide confesar su amor. La película celebra el poder de la palabra y la tragedia del amor no correspondido, convirtiendo el sacrificio emocional en su eje central.
6. Portrait of a Lady on Fire (2019)
Dir. Céline Sciamma
Sciamma construye una historia de amor marcada por la mirada, el deseo y la imposibilidad. A través de una relación que nace entre una pintora y su modelo, la película explora el enamoramiento como experiencia transformadora y efímera. Noémi Merlant y Adèle Haenel sostienen un relato donde cada gesto tiene peso dramático, y donde el amor se recuerda como una llama que, aunque se apague, deja huella permanente.
5. Eternal Sunshine of the Spotless Mind (2004)
Dir. Michel Gondry
Esta historia propone una pregunta tan simple como devastadora: ¿vale la pena olvidar a quien nos hizo daño si eso implica borrar también lo que nos hizo felices? Jim Carrey y Kate Winslet protagonizan un romance atravesado por la memoria, la pérdida y la repetición emocional. El guion de Charlie Kaufman y la imaginación visual de Michel Gondry convierten el dolor amoroso en una experiencia poética y profundamente humana.
4. In the Mood for Love (2000)
Dir. Wong Kar-wai
El prestigioso director chino retrata el deseo reprimido con una elegancia inigualable. Tony Leung y Maggie Cheung interpretan a dos personas que descubren la infidelidad de sus parejas y, sin proponérselo, desarrollan una conexión íntima que nunca llega a consumarse. La película transforma la espera, la rutina y el silencio en materia romántica, demostrando que el amor también puede existir en lo que no sucede.
3. Casablanca (1942)
Dir. Michael Curtiz
Más que una historia de amor, Casablanca es una tragedia romántica atravesada por la guerra y el sacrificio. Humphrey Bogart e Ingrid Bergman encarnan a dos amantes separados por circunstancias históricas que superan su voluntad. La película entiende el amor como renuncia y como decisión ética, convirtiendo su final en uno de los más emblemáticos de la historia del cine.
2. Annie Hall (1977)
Dir. Woody Allen
Esta película redefinió la comedia romántica al mostrar una relación desde su inicio hasta su disolución, sin idealizar el desenlace. Woody Allen y Diane Keaton construyen una pareja entrañable, insegura y contradictoria. A través del humor, la película reflexiona sobre la incompatibilidad, el paso del tiempo y la imposibilidad de sostener el amor solo con buenas intenciones.
1. La trilogía Before: Before Sunrise (1995) Before Sunset (2004) Before Midnight (2013)
Dir. Richard Linklater
El director de School of Rock y Boyhood creó una de las exploraciones más honestas y completas sobre el amor en el cine. A lo largo de casi dos décadas, seguimos a Jesse y Céline mientras se conocen, se reencuentran y enfrentan la erosión del tiempo y la rutina. Ethan Hawke y Julie Delpy dotan a sus personajes de una naturalidad que convierte cada conversación en un reflejo de la vida misma. Más que una historia romántica, la trilogía es un retrato del amor como proceso, aprendizaje y transformación constante.