Era el 6 de mayo de 1990 cuando México perdió a Pola Weiss, una de sus artistas más emblemáticas de la época, tras un trágico suicidio. Pionera del videoarte y la videodanza, productora de televisión y creadora radical, Weiss transformó la cámara en una extensión de su propio cuerpo y convirtió su trabajo en un espacio de exploración política.
El largometraje, realizado bajo una ardua investigación y dirigido por la mexicana Alejandra Arrieta, rescata la vida y memoria de la mujer nacida en Venus, que con extravagancia y sensibilidad, le entregó a la historia una manera única de percibir el mundo.
De acuerdo a la sinopsis oficial, “a más de treinta años de su trágica muerte [suicidio en 1990], su historia de vida por fin será contada a través de los textos, dibujos, cartas y fotos que conforman su archivo personal, revelando la gran importancia y vigencia de su obra y legado”. Su extravagancia la llevó a ver el mundo de una manera única, bañando sus diarios de sensibilidad y anticipando las nuevas expresiones artísticas contemporáneas.
Con un guión de Arrieta y Sabino Alva Pulido, el documental combina la mirada de Sergio Matamoros Conejo en la fotografía a color con la música original de Iker Moranchel Weiss y la edición de Sabino Alva Pulido. Su producción está a cargo de Arrieta y Alva Pulido a través de Arcadia y Estudios Churubusco Azteca.
La cineasta relata que su primer encuentro con la historia y obra de Pola se realizó en 2015, época en la que Arrieta se encontraba estudiando una maestría en Londres. Al envolverse en sus cartas, calificaciones y memorias, no encontró mejor manera de rendirle homenaje que haciendo un documental para contar su vida. “Yo ya estaba enamorada de Pola, pero fue el encuentro con el archivo lo que detonó la idea. […] Quería que los espectadores sintieran lo que yo cuando conocí ese archivo. Fue sumergirme en un mundo lleno de colores, caligrafía, fotos y videos que reflejaban la subjetividad de Pola”, admitió en una entrevista con IMCINE.
También relata que el proceso fue arduo pero necesario, ya que muchos de los allegados a la artista se encontraban descontentos respecto a la representación que había de ella. Hasta ese momento, a Pola se le tenía limitada a su belleza o muerte tan trágica, dejando completamente de lado su contribución al arte del imaginario cultural mexicano.
A casi 40 años de su muerte, actualmente la obra de Weiss comienza a tomar las riendas en las conversaciones sobre el cuerpo femenino, la patologización histórica de las mujeres y la subversión de la imagen televisiva frente al capitalismo. Su forma tan libre de vivir transmite la sensación de que eso, para todas, es una posibilidad. Por eso sigue tan vigente su arte, pues es uno de los ejemplos contemporáneos más cercanos que se tienen sobre el feminismo en México, así haya sido una decisión consciente o accidental para ella.
El documental llegará a las salas de cine a partir del 5 de marzo, con funciones en Cinemex, la Filmoteca de la UNAM, el Museo del Chopo y diversas sedes del Circuito Cultural. Para acompañar el lanzamiento, se recreará en el Centro de Cultura Digital la videoinstalación de su obra cumbre, Mi corazón, considerada una de las piezas más representativas de la artista. En ella, Weiss vincula la devastación del terremoto de 1985 en la Ciudad de México con la tragedia personal de su imposibilidad de ser madre, estableciendo un paralelismo entre la catástrofe colectiva y su propia experiencia íntima.