Han pasado dos décadas desde que conocimos a las versiones en pantalla de Andy Sacks y Miranda Pristley. Dos mujeres que con su carácter e historias, lograron marcar a distintas generaciones de mujeres.
Ahora, después de años de incertidumbre que nos llevó a creer que todo estaba pérdido, el elenco original está de regreso para continuar las anécdotas de nuestro dúo laboral favorito. Y no solo eso, pues para fortuna de todas las fanáticas y fanáticos de El diablo viste a la moda, estamos a tan solo días de retomar y descubrir que nos tiene preparado 20th Century Studios para haber logrado traernos de vuelta a Stanley Tucci y Emily Blunt, dos nominados al Óscar; y a Anne Hathaway y Meryl Streep, dos ganadoras a dicho premio de La Academia.
Durante su paso por México, las dos protagonistas se reunieron con THE HOLLYWOOD REPORTER en Español para conversar sobre el cambio tecnológico y generacional por el que pasó la película, así como la evolución de su relación en set y el cuidado que ambas tuvieron con las representaciones de los cuerpos femeninos en pantalla.
Mientras asistían a desfiles de moda durante la producción, notaron lo delgadas que estaban muchas de las modelos, e incluso Anne habló con los productores al respecto. ¿Por qué era importante para ustedes abordar ese tema en la película?
ANNE HATHAWAY: Bueno, creo que es importante decir que en este mundo hay todo tipo de cuerpos, y hay personas que son naturalmente delgadas, que están muy sanas, y no hay ninguna vergüenza en eso, de la misma manera que tampoco hay vergüenza si naturalmente tienes un tipo de cuerpo un poco más robusto. Ahora, la industria de la moda suele sobrerrepresentar un solo tipo de cuerpo, pero nosotras estamos haciendo una película, así que podemos hacer más o menos lo que queramos. Así que cuando estábamos planeando el desfile de pasarela, fui con los productores y les dije que, dado el tipo de película que es y la naturaleza de la escena, todo sería más fuerte si tuviéramos una mirada más inclusiva en nuestro desfile.
MERYL STREEP: Me siento de la misma forma. Me sentí muy orgullosa de ella por levantar la bandera cuando vio que eso no se estaba llevando a cabo. Fue genial.
A.H.: Y para darles crédito, los productores dijeron “Dios mío, fue un descuido total, lo arreglaremos de inmediato”. Tan rápido como te puedas imaginar, el cambio ocurrió, así que no pusieron resistencia.

¡Qué increíble esa flexibilidad! Anne ha comentado que Meryl tuvo cierta distancia durante la primera película para mantenerse en el personaje. Ahora que se conocen desde hace tantos años, ¿cómo influyó eso en cómo abordaron esa dinámica en la secuela?
M.S.: Ahora no recibo ningún tipo de respeto.
[Ambas ríen]
A.H.: Exacto. [bromea]
M.S.: En realidad fue bastante perfecto, porque en la primera escena, cuando ella entra a la oficina, es tan familiar y es tan molesta. Fue como, “¿Quién es esta persona?”. Fue realmente muy divertido, muy divertido. De repente se da cuenta de que tal vez se equivocó, ¿sabes?
A.H.: En la primera película estaba muy nerviosa por resultar molesta. En esta fue muy divertido.
M.S.: Ella lo abrazó. [ambas ríen]
A.H.: ¡Es parte del personaje!

Me alegra que haya funcionado. También han cambiado muchas cosas en la industria de la moda desde la primera película, particularmente con el auge de lo digital y las redes sociales. Así que quería saber: ¿cómo refleja esta secuela esa nueva realidad?
M.S.: La nueva realidad. Bueno, cuando hicimos la película… hicimos la película en 2006, creo. Y el iPhone salió en 2007. Así que no había ninguno en ese entonces, ahora todo el mundo aquí está en su teléfono todo el tiempo. Ha cambiado los negocios, ha cambiado el arte, el comercio y todo, de todas las maneras, y esa fue una de las cosas que me atrajo del guión cuando llegó… porque durante años han estado hablando de hacer una secuela. Todo el mundo quiere que la gallina ponga otro huevo de oro. Pero yo no veía un verdadero gancho hasta esto, veinte años después. Había un gran guión y era de Aline. Era una idea que creo que no solo la gente de la moda puede entender y apoyar. Esa sería mi respuesta.
A.H.: Creo que es imposible, en una sola conversación, resumir todas las maneras en que ha cambiado. Pero una de las cosas que ha cambiado es la velocidad del consumo. Pensar en el legado de Runway y en lo que era cuando Andy trabajó allí la primera vez como algo que publicaba una revista que la gente esperaba con ansias. Cada mes, cada detalle era examinado. Toda esa oficina estaba enfocada en la tarea de sacar un solo objeto físico, tangible. Y ahora lo que se espera de ellos es tan fracturado y fragmentado todo el tiempo. Así que todos están corriendo en direcciones diferentes.
M.S.: Y continuo, no hay fecha límite. Así que es casi como si no supieran qué hacer con las temporadas. La idea de cruise es graciosa, porque este es un negocio global que está ocurriendo todo el tiempo.