En el día más importante para la NFL, lo que menos brilló fue el futbol americano. El Super Bowl LX, celebrado el 8 de febrero en Santa Clara, California, terminó con la victoria de los Seattle Seahawks en un partido que dio poco de qué hablar. El juego pasó casi desapercibido. El verdadero espectáculo y la conversación estuvieron en el show de medio tiempo de Bad Bunny.
Bad Bunny llegó a protagonizar el show en un momento político tenso en Estados Unidos. Las redadas de ICE y la persecución contra comunidades latinas han generado un ambiente complicado. Desde que se anunció su participación, hubo críticas. Algunos lo llamaron “antiamericano”, cuestionaron su origen por no ser “americano”, pese a que Puerto Rico es territorio estadounidense.
Meses antes, en octubre de 2025, apareció en Saturday Night Live y habló en español al mencionar su futura presentación. Cerró con una frase que provocó enojo en sectores conservadores, especialmente entre seguidores del presidente Donald Trump: “Si no entendiste lo que acabo de decir, tienes cuatro meses para aprender español”.
Una semana después de ganar el Grammy a Álbum del Año —convirtiéndose en el primer artista en lograrlo con un disco completamente en español— Benito llegó al Levi’s Stadium con un mensaje claro. El escenario inicial recreaba campos de caña de azúcar de Puerto Rico. Desde el inicio quedó claro que el eje del show sería el orgullo boricua y latino. La primera canción fue ‘Titi Me Preguntó’, seguida de ‘Yo Perreo Sola’.
Más adelante apareció sobre el techo de su ya conocida casita, rodeado de celebridades como Pedro Pascal, Karol G, Young Miko, Cardi B y Jessica Alba. En un momento cayó por el techo y después sonó por unos segundos ‘Gasolina’ de Daddy Yankee, un guiño directo a quienes abrieron el camino para artistas como Benito.
Luego se acercó a la cámara y dijo: “Mi nombre es Benito Antonio Martínez Ocasio. Y si hoy estoy aquí en el Super Bowl 60, es porque nunca, nunca dejé de creer en mí y tú también deberías de creer en ti, vales más de lo que piensas”.

Con ‘Mónaco’ llegó uno de los momentos más comentados. En medio del show se celebró una boda real. La pareja, vestida de blanco, se besó mientras músicos y bailarines los rodeaban. Al abrirse el espacio apareció por sorpresa Lady Gaga junto a Los Sobrinos, la banda puertorriqueña que acompaña frecuentemente a Benito. Interpretaron parte de ‘Die With a Smile’ antes de que él continuara con ‘Baile Inolvidable’. También hubo detalles culturales muy reconocibles para los latinos, como el niño dormido sobre tres sillas en plena fiesta.
Después interpretó ‘Baile Inolvidable’ y ‘NuevaYol’ en un set tipo block party y mostró a Toñita, dueña del Caribbean Social Club en Brooklyn, uno de los últimos clubes sociales puertorriqueños en Nueva York. Los negocios mostrados durante el espectáculo eran reales, espacios que el propio Benito decidió visibilizar en uno de los escenarios más mediáticos del mundo.
En otra parte del show se vio una escena de su triunfo en los Grammy, con una familia mirándolo por televisión. Benito apareció para entregar su estatuilla a un niño que representaba su infancia. No era ningún menor detenido por ICE, como se rumoró en redes, sino una representación simbólica de su propia historia.
Más adelante apareció otro ícono puertorriqueño: Ricky Martin. Interpretó ‘Lo que le pasó a Hawaii’, un mensaje sobre identidad y autonomía cultural en tiempos de neocolonialismo. La escena evocaba la portada del álbum Debí Tirar Más Fotos, reforzando la narrativa visual del espectáculo.
Benito también trepó postes de electricidad, una referencia clara a los apagones constantes en Puerto Rico, e interpretó ‘El Apagón’, recordando la crisis energética que se agravó tras el huracán María. Mientras cantaba, sostuvo una bandera puertorriqueña en rojo, blanco y celeste, colores vinculados al movimiento independentista.

El cierre dejó un mensaje contundente. El ganador del Grammy dijo la frase “God Bless America / Dios bendiga a América” y luego nombró a todos los países del continente. En la pantalla apareció la frase: “The only thing more powerful than hate is love”, retomando parte de su discurso reciente en los Grammy. También mostró un balón de futbol americano a la cámara que decía: “Juntos somos América”.
En una época en la que el odio predomina en la conversación política y social, Bad Bunny optó por hablar de amor. En el escenario más importante de Estados Unidos, el puertorriqueño no tiró insultos, no se burló de nadie, simplemente mostró su cultura ante el mundo y demostró que pueden vivir en armonía. La participación de Lady Gaga es un punto clave en esta fusión cultural, siendo un ícono estadounidense adaptando uno de sus temas más populares a ritmos de salsa.
El show estuvo lleno de símbolos y mensajes claros. Más allá de si te gusta su música o no, fue un momento histórico por el contexto que vive Estados Unidos. Benito llegó al evento más grande del país, habló en español ante millones y puso la cultura latina en el centro.
En el día más importante de la NFL, el futbol quedó en segundo plano.