En El monaguillo, el cura y el jardinero, Juan Manuel Fernández Escoto documentó el proceso legal y personal que vivieron víctimas de abuso sexual infantil, por parte del entonces sacerdote Mauricio Víquez Lizano. La cinta, que ha propiciado nuevas conversaciones en torno a un tema que ha sido silenciado, busca darle a Costa Rica sus primeras nominaciones al Óscar en dos categorías: Mejor Película Internacional y Mejor Documental.
En 2018, mientras se encontraba en Tailandia, el realizador encontró una noticia en un diario local de Costa Rica sobre Anthony Venegas Abarca, quien en ese momento había iniciado una batalla legal para obtener justicia. El realizador se comunicó con Venegas y Josué Alvarado Quirós, otra de las víctimas, y les propuso filmar el caso que, en 2022, reformó el plazo para la prescripción de casos de abuso sexual infantil en el país.

El monaguillo, el cura y el jardinero, que se proyectó por primera vez en el Festival Internacional de Cine de Costa Rica, plasma testimonios desgarradores de las víctimas y sus familias, así como cuestionamientos vigentes sobre la justicia y el sistema que la procura. Durante el rodaje, Juan Manuel Fernández se convirtió en una pieza clave para la detención de Víquez, quien se mantuvo prófugo, durante casi dos años, en México.
“Costa Rica es uno de los pocos países que, por ley, adoptó la religión católica”, señaló Fernández a Variety. “Esto ha fomentado una cultura de permisividad y un abuso sistemático de poder por parte de los representantes de la Iglesia. El objetivo es influir en las diferentes legislaciones de América Latina. Aspiramos a que esta revisión se replique en toda la región y, más tarde, en el resto del mundo”.
La misión del cineasta ha sido tan clara que El monaguillo, el cura y el jardinero no contiende por la nominación al Goya, como ha sido el caso de otras producciones latinoamericanas. En su lugar, participa La piel del agua, de Patricia Velásquez, película sobre una joven de 15 años que aguarda a que su madre despierte de un coma, mientras lidia con la familia de su padre y su primera relación amorosa junto a un hombre que le duplica la edad.
La sensibilidad del documentalista ha hecho que ya trabaje en su próximo proyecto. Se trata de Impermanence, un largometraje sobre las altas tasas de suidicio dentro de las comunidades indígenas, específicamente, en la reserva de Talamanca, en Costa Rica. El proyecto, que se estrenará el próximo año y se coprodujo con El Salvador, aborda temas tan importantes como la pérdida, la identidad de género y la vida de las comunidades que habitan estos espacios.