Andrew Garfield ya ha entrado en sus 40s, pero cuando se mueve con esa soltura torpe, con sus extremidades elásticas oscilando en todas direcciones y una sonrisa despreocupada dibujada en el rostro —cual excéntrico Flautista de Hamelín seguido por un séquito de tech bros hechizados—, uno juraría que es un adolescente. Resulta diabólicamente ingenioso por … Sigue leyendo Crítica Artificial: Andrew Garfield y Yura Borisov brillan como polos opuestos en el plano ético en la fascinante pesadilla tecnológica de Luca Guadagnino, ambientada en el mundo real
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