No son solo las tablas del piso las que crujen en la novena entrega de la venerable saga de terror El Conjuro. Todo comenzó con la cinta original de 2013, que narraba las hazañas de los investigadores paranormales Ed y Lorraine Warren, interpretados por Patrick Wilson y Vera Farmiga. Ese dúo indomable regresa por última vez en El Conjuro 4: Los últimos ritos, y hay que decir que lucen cansados.
¿Y cómo no estarlo, considerando las penurias que atravesaron en sus películas anteriores? Sin mencionar que Ed sufrió un infarto en la última, del cual aún se está recuperando. En esta entrega, ambientada en 1986, la pareja aparece semi-retirada, reducida a dar conferencias en salones casi vacíos frente a jóvenes mucho más emocionados por Los Cazafantasmas.
El Conjuro 4: Los últimos ritos
LO FUNDAMENTAL
Una franquicia que está sufriendo de fatiga.
Fecha de estreno: viernes, 5 de septiembre
Reparto: Vera Farmiga, Patrick Wilson, Mia Tomlinson, Ben Hardy, Steve Coulter, Rebecca Calder, Elliot Cowan, Beau Gadson, Kila Lord Cassidy, John Brotherton, Shannon Kook
Director: Michael Chaves
Guionistas: Ian Goldberg, Richard Naing, David Leslie Johnson-McGoldrick
Duración: 2 horas 15 minutos
Por supuesto, justo cuando los Warren creían estar fuera, son arrastrados de nuevo para un último caso. Específicamente, el caso real de los Smurl, una extensa familia que vivía en un pueblo carbonífero de Pensilvania y que empieza a experimentar ruidos extraños por las noches después de comprar un espantoso espejo de madera tallado a mano con querubines en la parte superior.
Desafortunadamente, tanto para ellos como para los espectadores, pasa mucho tiempo antes de que los Warren aparezcan en escena. De hecho, todo se demora en esta entrega alargada que llega a un inflado metraje de 135 minutos. Comienza con un prólogo innecesario ambientado en 1964 que muestra el nacimiento de la hija de la pareja, Judy, quien casi no sobrevive.
Cuando la acción salta 22 años hacia adelante, parece un programa televisivo anticuado, con la ya adulta Judy (Mia Tomlinson) y su novio Tony (Ben Hardy) llegando a una reunión familiar que incluye mucho humor ligero, una animada partida de ping-pong y a Tony nervioso pidiendo la bendición de Ed y Lorraine antes de proponerle matrimonio a su hija. Lorraine sonríe encantada, mientras Ed responde con un tono desaprobador, como cualquier padre en cualquier comedia familiar de televisión.
Pronto queda claro que Judy ha heredado las habilidades psíquicas de su madre, lo que la lleva a percatarse de la difícil situación de la familia Smurl. También lo nota el viejo amigo de sus padres, el padre Gordon (el veterano de la franquicia Steve Coulter), quien acude a un obispo para solicitar ayuda para la atribulada familia. Como era de esperarse, la visita no termina bien.
Así que son los Warren, acompañados de Judy y Tony, quienes se dirigen a Pensilvania, donde los Smurl se han convertido en una sensación mediática. Y ahí comienza el predecible caos paranormal, con todos enfrentando una serie de manifestaciones malignas, incluyendo muñecas, que ya resultan demasiado familiares en sus sustos repentinos. Es el típico filme de casa embrujada en el que todo ocurre en habitaciones oscuras, los personajes armados solo con linternas, mientras afuera arrecia una tormenta aterradora. Es la clase de cinta donde un personaje entra solo a un ático oscuro, aparentemente sin haber visto jamás una película de terror.
El Conjuro 4: Los últimos ritos recurre ampliamente a la nostalgia, con numerosas referencias a aventuras pasadas y frecuentes visitas a la “Sala de Artefactos” de los Warren, donde Annabelle sigue guardada en su vitrina cerrada. Y dado que hemos visto a los Warren luchar contra entidades demoníacas durante 12 años, ahora se sienten como viejos conocidos. Farmiga y Wilson no han perdido su carisma, y gracias a su química natural logran resultar agradables en pantalla.
Pero todo resulta ya demasiado repetitivo, con el director Michael Chaves (responsable de El conjuro 3: el diablo me obligó a hacerlo y La Monja II) sin aportar frescura ni vitalidad a lo que sucede. La solemnidad del conjunto parece aún más anticuada si se la compara con recientes películas de terror atrevidas y originales como Sinners, Weapons y todo lo que dirige Jordan Peele.
A pesar de su título y de los momentos finales que nos cuentan lo que ocurrió con los verdaderos Warren en sus últimos años (acompañados de clips y fotografías de archivo), la tradición familiar puede continuar, al menos en lo cinematográfico. Tomlinson ofrece una interpretación intensamente poderosa como la psíquica Judy, lo que hace pensar que fácilmente podría encabezar otro derivado de El Conjuro.