Crítica: M3GAN 2.0

Violet McGraw regresa como la sobrina huérfana de una experta en robótica, cuya compañera autómata y rebelde debe ser reconstruida para enfrentar a una muñeca aún más letal

Por DAVID ROONEY |

junio 26, 2025

11:25 am

Geoffrey Short / Universal Pictures

Ese tono exagerado y travieso que hizo tan divertida a la M3GAN de Gerard Johnstone en 2023, aparece de forma intermitente en M3GAN 2.0, un título lógico para esta secuela del thriller sobre una robot asesina. Ese humor ahora tiene que competir con una trama innecesariamente enredada, en una película que mezcla sus raíces de horror cómico con elementos de espionaje poco inspirados, convirtiéndose en un revoltijo confuso con guiños a Terminator 2: El juicio final, Misión imposible y Austin Powers. Hay momentos divertidos que recuerdan el encanto de la original, pero en tono y coherencia, la película pierde el rumbo.

La secuela funciona mejor cuando se enfoca en la familia principal: la experta en robótica, Gemma (Allison Williams), su sobrina huérfana, Cady (Violet McGraw), y M3GAN (interpretada físicamente por la bailarina Amie Donald, quien usa una máscara, y con la voz de Jenna Davis), la androide diseñada como compañera y protectora de Cady, quien se salió de control en la primera entrega y tuvo que ser destruida. 

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Johnston firma el guion en solitario, a partir de una historia que desarrolló junto a Akela Cooper, guionista de la primera película, basada en personajes creados junto a James Wan. Desde el inicio, el director deja claro que esta será una película muy diferente: menos interesada en el drama familiar y el caos corporativo de la primera parte, y más concentrada en traficantes de armas, traiciones tecnológicas y un complejo militar-industrial que ahora cuenta con un nuevo y brillante juguete. Nada de eso, tristemente, resulta fresco ni emocionante. 

Muchas cosas han cambiado en el terreno de la inteligencia artificial, en los últimos dos años y medio, desde que se estrenó M3GAN. La IA se ha vuelto mucho más común en la vida cotidiana, tanto en línea como fuera de ella. La nueva película plantea lo obvio cuando habla sobre la necesidad de que los humanos convivan con la tecnología robótica, aunque con ciertas protecciones legales. Pero lo hace de una manera tan absurda, que no tiene ningún impacto en la vida real. 

El eslogan promocional dice: “I’m Still That B.” (“Sigo siendo esa perra”). Pero en M3GAN 2.0 rara vez la dejan serlo. En su lugar, comienza a adquirir empatía y moralidad, y todos sabemos que eso no tiene nada divertido. 

Eso no quiere decir que haya perdido su tono sarcástico, su mirada de chica pesada ni sus habilidades para manipular pasivo-agresivamente. “¡Mataste a cuatro personas y a un perro!”, le recuerda Gemma. “Era una niña cuando eso pasó, solo hacía lo que creía correcto”, responde M3GAN, con un arrepentimiento dudoso. Luego le da a Gemma un discurso motivacional sobre los retos de la maternidad y acto seguido se lanza con un homenaje a Kate Bush que resulta francamente hilarante. 

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Aunque el cuerpo humanoide de M3GAN fue destruido cuando se salió de control la última vez, su código sobrevivió en un estado de reposo. Ha sido una presencia invisible, pero vigilante en la casa de Gemma y Cady, que también funciona como el laboratorio donde Gemma y sus colegas, Coe (Brian Jordan Alvarez) y Tess (Jen Van Epps), continúan con su trabajo de robótica. 

M3GAN sabe demasiado sobre Gemma como para que se sienta tranquila, pero cuando sus vidas se ponen en peligro, la robot logra convencerla de que solo ella puede puede ayudarlas a terminar con una nueva amenaza robótica. Lo único que necesita es un nuevo cuerpo y unas cuantas actualizaciones. 

Esa amenaza se llama Amelia (Ivanna Sakhno), la versión T-1000 del modelo 101 de M3GAN. Creada a partir del mismo código por la Unidad de Innovación del Departamento de Defensa del Ejército de los Estados Unidos, con sede en Palo Alto, y bajo la supervisión del coronel Sattler (Timm Sharp), Amelia aparece en una misión de prueba, cerca de la frontera entre Turquía e Irán, donde desobedece la orden de rescatar a un científico secuestrado, pues lo mata y luego destruye toda la instalación de investigación. 

Una vez que Amelia ha eliminado a casi todos los involucrados en su creación, todo indica que Gemma y Cady son las siguientes en su lista. Pero hay que atravesar una buena cantidad de enredos narrativos, antes de que llegue el inevitable encuentro entre la nueva Amelia y la renacida M3GAN. 

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Parte de todo ese enredo incluye la defensa que hace Gemma de regulaciones más estrictas para el uso de la inteligencia artificial; su casi-romance con Christian (Aristotle Athani), un activista tecnológico; el desarrollo secreto, junto a Cole y Tess, de un exoesqueleto sin IA que le daría a los humanos fuerza y resistencia robótica; el espionaje industrial de Alton Appleton (Jamaine Clement), un millonario que quiere fusionar el traje de Gemma con sus neurochips; y el descubrimiento de un robot asesino que data de 1984, conocido como Proyecto Black Box, que ha permanecido encerrado en una bóveda, desarrollándose por décadas. El miedo principal es que Amelia logre controlar a esta “madre de todos los bots” y desate un caos global.

Naturalmente, también hay tensión entre la rebelde Cady y su tía, cuyo alarmismo tras el desastre con M3GAN en la primera película, obligan a la entusiasta de la computación a mantener en secreto sus propios proyectos de robótica. Aunque esta trama casi no tiene el espacio suficiente para desarrollarse. 

Es un gusto ver como M3GAN 2.0 vuelve a la vida y reaparece con su clásico look retro-preppy, igual de divertido que verla sacar sus pasos de baile característicos en una convención de inteligencia artificial, disfrazada de cyber-babe. Pero, muy seguido, la estrella del show es opacada por la mucho menos entretenida Amelia, una asesina rubia, sin personalidad, como tantas rubias frías y asesinas que hemos visto antes, y sin el sarcasmo que hace tan divertida a M3GAN. Me reí más con el sistema inteligente de la casa de Gemma que logró burlar a todo un equipo del FBI.

Claro, Amelia hace cosas llamativas como correr en cuatro patas hacia su objetivo, trepar paredes como araña, arrancarle la cabeza a un pobre desafortunado y neutralizar a unidades tácticas enteras con sus impresionantes habilidades de pelea, pero la acción, en general, se siente predecible y sin mucha emoción. 

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Aunque no es justo criticar a Johnstone por querer cambiar las cosas, es decepcionante que haya hecho una producción de Blumhouse–Atomic Monster que casi no tiene nada que ver con el horror. La sensación de miedo y escalofrío que equilibraba el tono camp de la primera película es prácticamente inexistente. 

McGraw y Williams, quien también es productora, siguen siendo igual de atractivas que en la original, y Gemma se luce cuando M3GAN se conecta a su cerebro a través de un neurochip. Clement es una presencia sarcástica que parece haber escapado del set de una parodia de James Bond (“Uy, qué traviesa eres”, le dice a Amelia, aún más interesado, cuando ella le suelta un golpe en la cara), pero desaparece rápido, y no ayuda a sobrellevar los momentos más confusos. Athani deja claro, desde su primera aparición, que Christian no es de fiar, lo que elimina cualquier sorpresa en las complicadas vueltas de la narrativa, durante el largo clímax.

La película se ve impecable, gracias a las elegantes tomas en pantalla ancha del director de fotografía de Get Out, Toby Oliver. Pero se vuelve pesada conforme aumenta la confusión sobre quién está controlando a Amelia y cómo detenerla. M3GAN sigue siendo una creación fabulosa con un humor retorcido (“Agarrense la vágina”, les advierte a Gemma y Cole, mientras toma el control de un auto deportivo), y su mezcla tan astuta de dulzura y amenaza aún no se agota. Si la franquicia quiere seguir adelante, va a tener que regresar al laboratorio para una buena reprogramación. 

Distribuidora: Universal.
Productoras: Blumhouse, Atomic Monster, in association with Divide/Conquer.
Elenco: Allison Williams, Violet McGraw, Brian Jordan Alvarez, Jen Van Epps, Amie Donald, Jenna Davis, Aristotle Athani, Timm Sharp, Ivanna Sakhno, Jemaine Clement.
Director: Gerard Johnstone.
Guionista: Gerard Johnstone; historia por Johnstone y Akela Cooper, basada en los personajes de Cooper y James Wan.
Productores: Jason Blum, James Wan, Allison Williams.
Productores Ejecutivos: Judson Scott, Mark David Katchur, Michael Clear, Adam Kendricks, Greg Gilreath, Gerard Johnstone, Luke Sharpe.
Director de fotografía: Toby Oliver.
Diseñadores de producción: Adam Wheatley, Brendan Heffernan.
Diseñadora de vestuario: Jeriana San Juan.
Editor: Jeff McEvoy.
Compositor: Chris Bacon.
Directores de casting: Terri Taylor, Sarah Domeier Lindo.
Animatrónicos y VFX: Adrien Morot, Kathy Tse.

DAVID ROONEY

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