El dinero no lo puede todo y Desert Warrior lo demuestra. A pesar de tener a Anthony Mackie, quien forma parte del Universo Cinematográfico de Marvel, encabezando el elenco, el largometraje tuvo uno de los peores inicios de los últimos años. Lo más grave es su costo de producción, el cual ronda los 150 millones de dólares.
Después de muchos retrasos, Desert Warrior por fin llegó a los cines de Estados Unidos el pasado 24 de abril. A pesar de considerarse una megaproducción, la cinta ha recaudado menos de medio millón de dólares, y no parece que la situación vaya a cambiar. Esto significa que la película podría convertirse en uno de los mayores fracasos en la historia moderna del cine.
Para que una película pueda considerarse exitosa, debe generar aproximadamente el triple de su costo de producción. En este caso, Desert Warrior necesitaba recaudar 450 millones de dólares. De esta forma, la cinta no solo habría recuperado lo invertido tanto en su filmación como en mercadotecnia, sino que también se hubiera llevado una buena ganancia. Sin embargo, la cinta únicamente ha logrado recuperar poco más del 0.3% de su costo, y a una semana de su estreno.
Financiando el proyecto se encuentra MBC Studios, una compañía propiedad del gobierno de Arabia Saudita. De hecho, el largometraje prometía revitalizar la industria cinematográfica nacional, aunque ya quedó claro que está lejos de cumplir el objetivo. La cinta se rodó entre 2021 y 2022 en pleno desierto y es la película más cara que ha salido del país hasta el momento. El productor estadounidense Jeremy Bolt (Resident Evil) también estuvo involucrado en su desarrollo.

Desert Warrior cuenta la historia de Hanzala, encarnado por Anthony Mackie, un bandido que deberá ayudar a la princesa Hind en su lucha contra el emperador Kisra. La cinta combina momentos de acción atrapantes con drama histórico. La trama se desarrolla en una era pre-islámica, específicamente en el siglo VII. Parecía la fórmula perfecta para ser un éxito en taquilla: grandes secuencias de acción, escenarios impresionantes y actores reconocidos, pero nada de eso funcionó.
Además de contar con Anthony Mackie, la producción tuvo en su reparto a Ben Kingsley, quien recientemente apareció en Wonder Man, como Kisra, y a Aiysha Hart como Hind. Detrás del proyecto se encuentra el cineasta Rupert Wyatt, conocido por haber dirigido El origen del planeta de los simios. Wyatt también trabajó en el guion de la mano con David Self y Erica Beeney.
Las razones detrás de su mala recepción pueden ser muchas, partiendo del hecho de que retrata conflictos en Medio Oriente, un tema complicado en el contexto sociopolítico actual. Aunque, a pesar de su primicia y su producción grandilocuente, parece que en realidad la película no tiene mucho que ofrecer. Si bien tampoco la han destrozado, la crítica especializada no ha quedado convencida del todo.
Independientemente de las razones, lo cierto es que la cinta falló en lo más importante: llevar a la gente a las salas de cine. Muy pocas veces se ven fracasos de esta magnitud en la industria cinematográfica. Tal vez se pueda comparar con el de Una relación peligrosa, de 2003, que únicamente generó el 10% de su costo de producción. Pero, sin duda, la situación de Desert Warrior es mucho más crítica.