Regina Blandón regresa a Disney+ con la segunda temporada de Enloqueciendo contigo, , y con ella también vuelve la cotidianidad que hace que nos veamos reflejados en cada escena. La serie sigue a Pablo y Jimena, interpretados por Memo Villegas y Blandón, quienes después de poco más de un año de matrimonio enfrentan los altibajos de la vida en pareja con humor, honestidad y mucho caos citadino.
En esta nueva entrega, Jimena atraviesa cambios importantes, como el desempleo, mientras la relación con Pablo se enfrenta a la rutina y a los pequeños conflictos cotidianos que hacen que cualquier pareja se vea reflejada en ellos. En conversación con THE HOLLYWOOD REPORTER EN ESPAÑOL, la actriz comparte lo que más la emociona de esta temporada, cómo se conecta con su personaje y qué enseñanzas sobre el amor, la empatía y los altibajos de la convivencia deja esta historia, invitándonos a descubrir la magia de reconocer y acompañar al otro incluso en los momentos más complicados.
Para ti, de la historia de la serie o de esta entrega en general, ¿qué es lo que más te pone contenta? Además de que el público ya va a poder verla.
Desde la primera temporada, y si bien es una adaptación de Mad About You, la serie de los noventa que es brutal, nuestro mayor objetivo y también inquietud era separarnos de la original, de ese material original. Se logró y Pablo y Jimena, interpretados por Memo Villegas y por mí, cobijados por un equipo de dirección y un equipo de producción padrísimo, tienen vida propia y son una pareja en la que todo mundo se ve reflejado. Nos escriben muchísimo, diciendo “mi esposa y yo lo vemos en la noche” y “es que yo soy tú y ella es él”. Eso es muy mágico y es un cumplido en toda la extensión de la palabra. La serie habla de lo cotidiano, de “ahora te toca sacar al perro a ti” o “qué quieres cenar”. Es muy relatable, como le dicen. Y en esta segunda temporada habla de que, después de varios años de estar juntes, de que ya se casaron y llevan un año de matrimonio, esas pequeñas cosas que antes te emocionaban de repente ya no te emocionan tanto y se vuelven más rutina. Ahora Jimena pasa por una especie de crisis en los 30 y plus, que es quedarse sin empleo. Las personas que hemos estado en esa situación de pronto dicen “¿y a qué dediqué 10 años de mi vida y ahora qué hago?”, “¿realmente me gustaba?”, “¿realmente soy yo?”, “¿qué voy a hacer ahora?”. Todas esas inquietudes las compartes con la persona con la que más hablas, con tu pareja, con la que compartes la vida, que tampoco sabe cómo recibir a esta nueva persona. No es que sea una nueva persona, sino una persona que está pasando por un lugar un poco difícil emocionalmente. Entonces esto afecta a su relación, aunado a que la pareja de sus mejores amigos, a quienes ellos veían como ejemplo de matrimonio, se separan. Entonces también eso es… “¿y qué nos dice que a nosotros no nos va a pasar lo mismo?”.
Sí, claro.
Eso, rodeados por Héctor y por Luisa, la hermana de ella, que también son un caos en su propio mundo. Son personajes que, si no es la pareja, son los que los rodean, con los que todo el mundo se puede identificar y decir “ah, sí, es mi prima”, “ah, sí, es mi hermano”, “ah, sí, así soy yo”. Entonces estamos muy emocionades de eso, de poder seguir contando la historia de estos personajes que están escritos tan chido y con tanto trabajo detrás de todos nosotros.

Eso está padrísimo. Justo lo que dices, que la gente se identifica viendo tu personaje, no es la primera vez que eso pasa. Por ejemplo, recordando tus inicios, tenemos a Bibi, que es por lo que has sido más reconocida. A mí, por ejemplo, mi familia siempre me dice que soy la “Bibi” de mi familia…
¡Sí! A un chorro de gente le dicen eso [ríe].
Sí, entonces ahora ver una versión ya más adulta, un personaje más adulto y diferente tuyo, también se empieza a ver reflejado en las nuevas generaciones, en estos nuevos adultos que comienzan a compartir su vida en pareja y a tener problemas más complejos, porque en el desempleo, si uno tiene mucha incertidumbre, supongo que es difícil sobrellevar eso en el matrimonio. Así que, al interpretar al personaje, ¿qué similitudes encuentras entre Jimena y tú?
Yo soy muy de altibajos emocionales en mi vida normal. Una expareja me decía “es que sientes mucho todo”. Y yo decía, pues sí, a eso me dedico. Pero en general sí tengo estos momentos, no lo llamaría neurosis porque es feo decir eso en términos de género, pero tengo picos muy altos de incertidumbre o de inquietud. Entonces, en esta nueva temporada, hubo escenas de Jimena que me pegaron bien fuerte porque sí las he vivido igual. También tengo mucho del personaje de Memo. En el momento en el que entra mi sanidad, ser ecuánime y un poco más la pasividad, también me veo reflejada. Y en todos los personajes, porque incluso en el set hacemos encuestas así de qué “¿quién tiene razón? ¿Jimena o Pablo?
Como en Gilmore Girls, cada quien su color.
Justo. Entonces lo lindo de esta pareja es que sí se pelean, sí tienen sus desencuentros, sí opinan diferente y de repente le hacen mamadas al otro. Pero siempre platicamos antes de entrar a escena o de leer algún capítulo, cuál es el dolor detrás de esa reacción, qué fue lo que la otra persona provocó en ti que hizo que reaccionaras así, o por qué no viste que la otra persona salió lastimada de algo que tú viste como normal. Si bien Pablo y Jimena pelean, siempre en los capítulos hay un momento de encuentro de decir “te veo, te reconozco, reconozco tu dolor o tu miedo y estoy aquí para ti”. Y eso, además de que hace de la serie algo reconocible, hace que la serie también toque ciertas fibras en el corazón, de decir bueno, sí se puede, feel good, amor bonito y pensar en la otra persona.

Recordar que a final de cuentas están casados por algo, ¿no? Que hay amor ahí a pesar de los altibajos.
Y que cuando no hay, está bien también. O sea, decir de, “ya no puedo más contigo”, y eso también es un acto de amor y de valentía.
También es muy válido. Y ya para terminar: ¿Una palabra o frase con la que definirías el alma de esta nueva temporada?
Empatía. Es algo que es difícil, más en estos tiempos violentos, que dices “ya no quiero saber nada de nadie porque está todo horrible y me quiero concentrar en estar bien yo”. Pero la respuesta siempre, en la pareja, en el mundo, en donde sea, es ponerse un poco en donde está la otra persona para ver qué contexto, por qué pensó así o por qué contestó así, o lo que sea. Y eso es lo único que nos va a salvar. Entonces, ser empáticos.
Qué lindo, me encanta. Muchas gracias, Regina.
Gracias, Julieta.
Mira el tráiler de la segunda temporada aquí.