La espera ha terminado y el nuevo álbum de The Strokes ya está disponible. Titulado Reality Awaits, el material llega más de seis años después de la salida de The New Abnormal, la anterior entrega de la banda neoyorquina. El proyecto fue grabado en Costa Rica y vio a la agrupación reunirse con el productor Rick Rubin.
Atrás quedaron los tiempos de Is This It, donde la banda definió el estilo del rock alternativo del inicio del milenio con sus guitarras crudas y la voz rasposa de Julian Casablancas. Han pasado 25 años desde que aquel proyecto vio la luz y la música de The Strokes ha evolucionado. Desde The New Abnormal había quedado claro que la agrupación no temía experimentar con sintetizadores y elementos de new wave ochentero. Ahora, con Reality Awaits, ese sonido llega a nuevos niveles.
Influenciado por el trabajo de Julian Casablancas en The Voidz, The Strokes aparece con una propuesta diferente, liderada por la voz de su frontman modificada con mucho autotune. Por momentos, la guitarra de Nick Valensi toma el protagonismo con efectos que recuerdan al new wave de bandas como New Order. La agrupación también introduce elementos de otros géneros como el post-punk o el art rock al estilo de ‘1979’ de The Smashing Pumpkins.
Siguiendo con lo propuesto en el cierre de su presentación en el segundo fin de semana de Coachella, donde proyectaron una serie de imágenes de líderes políticos de todo el mundo que fueron asesinados con presunta intervención del gobierno estadounidense, la banda presenta una lírica con elementos de crítica social, como la crítica al consumismo en ‘Going Shopping’. Aunque no es una pieza fundamental del proyecto, el cual también se toma el tiempo de hacer chistes e incluso tirar algunos jabs a otras figuras de la industria musical como Harry Styles y John Legend.
Al final del día, The Strokes entregó lo que prometieron cuando anunciaron el álbum el pasado abril: un sonido de indie rock cubierto por capas ochenteras. Sin duda, no será un proyecto que la mayoría de seguidores de la banda vayan a disfrutar de inicio a fin, sobre todo al escucharlo por primera vez, pero es un buen ejemplo de cómo Julian Casablancas y compañía —contra todo pronóstico— aún tienen ganas de crear música juntos… y música buena.