Durante el mes de la herencia africana en Colombia, la MUICA (Muestra Itinerante de Cine Africano) celebra su décimo aniversario con una programación que incluye más de 40 títulos, estrenos nacionales, talleres internacionales, experiencias de realidad virtual y una retrospectiva especial. Fundada en 2015 como un experimento de intercambio cultural sur-sur entre África y América Latina, MUICA ha crecido hasta convertirse en una referencia continental, promoviendo el diálogo entre cineastas africanos, afro colombianos y latinoamericanos. Salym Fayad, director de la Muestra, cuenta en esta entrevista el origen del proyecto, su impacto actual y las perspectivas que abren paso a un nuevo ciclo de cocreación cinematográfica.

¿De dónde surgió la idea de crear una muestra de cine africano en Latinoamérica?
Todo comenzó por nuestras experiencias personales. Yo llevo 17 años viviendo en Johannesburgo, Sudáfrica, y varios de los miembros fundadores de MUICA también han vivido allá. Desde 2010 veníamos trabajando en proyectos musicales, llevando por primera vez bandas colombianas como Sidestepper, Bomba Estéreo o La 33 al sur de África. Esa conexión inicial se amplió en 2014 con una muestra de cine colombiano en Johannesburgo y Ciudad del Cabo. No sabíamos si nuestras historias, como la de La estrategia del caracol o La gente de la universal funcionarían allá, pero el impacto fue profundo. Eso nos motivó a organizar la primera MUICA en 2015 como una respuesta: Si mostramos cine colombiano allá, ¿por qué no traer cine africano acá? Y así nació este experimento itinerante.
¿Cuál es el panorama actual del cine africano y qué países lideran su desarrollo?
El cine africano tiene una historia larga, especialmente desde los años 60 y 70, cuando las independencias nacionales lo convirtieron en una herramienta política y de identidad. Cineastas como Ousmane Sembène en Senegal son figuras fundacionales. Más recientemente, Nigeria con Nollywood se ha convertido en una potencia de producción masiva, aunque con un enfoque más popular. Sudáfrica tiene una industria fuerte, con alianzas internacionales. Y el norte de África —Egipto, Túnez, Marruecos— mantiene una tradición cinematográfica potente, aunque dialoga más con Europa que con el África subsahariana.

¿MUICA ha promovido también las coproducciones o colaboraciones directas entre cineastas?
Ese es precisamente nuestro enfoque actual. El primer paso fue visibilizar que el cine africano existe y es de altísima calidad. Luego comenzamos a traer cineastas para que no solo exhibieran sus películas, sino que compartieran contextos. Ahora, una década después, estamos en la etapa de cocreación. En esta edición trajimos a tres talleristas africanos no solo para hablar, sino para colaborar con proyectos colombianos. La idea es mirar hacia el sur global como aliado natural para coproducir, no siempre hacia Europa o Norteamérica. Estamos presentes en espacios como Durban, FESPACO en Burkina Faso o Berlinale, tejiendo alianzas reales.

¿Cómo está estructurada la muestra actualmente y cuáles son sus proyecciones futuras?
Este año itineramos por cinco ciudades: Tumaco, Buenaventura, Bogotá, Cartagena y Cali. La muestra mantiene sus tres secciones principales: Hecho en África, dedicada al cine del continente; Diáspora, con énfasis en producciones afrocolombianas y globales; y Otras Miradas, con películas no africanas que abordan estos universos. Además, sumamos realidad virtual, música, fotografía, talleres y una retrospectiva de nuestros diez años. Estamos llevando cinco películas seleccionadas por el público a ciudades donde nunca habíamos estado, como Yopal, Putumayo, San Andrés o el Golfo de Morrosquillo. A futuro, queremos fortalecer la formación, los laboratorios de cocreación y las coproducciones compartidas.

¿Han pensado en expandir MUICA a otros países de América Latina?
Sí, ya lo hemos hecho. Hemos estado en festivales de México, Bolivia, Paraguay, Brasil y Argentina. Queremos que MUICA no sea solo una muestra colombiana, sino una plataforma latinoamericana de conexión con África y su diáspora. El cine es un lenguaje poderoso y estamos convencidos de que estas historias resuenan en toda la región.