Regina Blandón y la catarsis de Prima Facie

La actriz mexicana conversó con The Hollywood Reporter en Español sobre su regreso al teatro y la interpretación de uno de los personajes más exigentes de su carrera

Por KARLA LEÓN |

septiembre 26, 2025

11:27 am

Alberto Hidalgo

Estamos de pie. Han pasado apenas unos segundos desde que Regina Blandón, una de las actrices mexicanas más virtuosas y multifacéticas, recitó la última palabra de Prima Facie, un monólogo de 86 páginas —escrito por Suzie Miller, adaptado y dirigido en México por Camilla Brett—, que nos ha dejado sin aliento. Es difícil no conmoverse ante la competencia inconsciente entre las lágrimas y el estruendo de los aplausos que, en conjunto, intentan celebrar las emociones que la intérprete ha dejado sobre el escenario.

Cuando Regina hace una reverencia al público, resulta imposible no recordar las palabras con las que Roberto Sosa, actor y director mexicano, elogió la obra: “brutal y memorable”. Todo eso es Prima Facie; un fascinante y emotivo acto de verdad. Regina Blandón interpreta a Tessa, una joven y brillante abogada, que se ha abierto camino por sí sola para llegar a lo más alto de su profesión. Defender, interrogar y ganar es su ley de vida. 

Regina Blandón y Camilla Brett / Alberto Hidalgo

En poco tiempo, se convierte en una de las litigantes más destacadas y respetadas de su firma, incluso, a pesar de manejar una cartera de clientes que contradice sus propios valores. Tessa nos introduce en su mundo con cautela: desde las personas que la rodean y su entorno familiar, hasta los momentos que definieron su carrera. Nos volvemos sus confidentes y, pronto, testigos de una agresión sexual que desmorona por completo la estructura y el sistema al que alguna vez entregó su confianza.

Tres años después, se coloca al otro lado del estrado. Ahí, en ese lugar que desconoce la vulnerabilidad y el sufrimiento de una víctima, se enfrenta a un sinfín de preguntas que buscan persuadir, demeritar y silenciar su testimonio. Regina Blandón nos confronta con una realidad que muchas veces preferimos callar. En entrevista con The Hollywood Reporter en Español, la actriz explora el universo de Prima Facie, uno de los proyectos más exigentes de su carrera y, sin duda, una puesta en escena capaz de cimbrar y sanar al mismo tiempo.

Carlos Alvar

¿Cómo se transforma Regina Blandón en el escenario de Prima Facie?

Este es un viaje que empezó hace varios años. Leí la obra y luego la vi en el National Theatre Live. Me dejó con el alma partida en dos; con muchos cuestionamientos y reflexiones. Durante un año pregunté si alguien tenía los derechos, porque necesitábamos escuchar esto en México. Se ha presentado en muchos países, y yo quería hacerla.

Camilla Brett se acercó a mí en Los Metro y me dijo que quería platicar conmigo sobre una obra de teatro. Le conté que estaba buscando el monólogo de Prima Facie, y me respondió que se trataba de eso, y que quería que yo la hiciera. Fue bellísimo. Me emocioné mucho, y luego me puse muy nerviosa, porque se trata de una gran responsabilidad.

Nunca había estado sola en un escenario. Hacer un monólogo era algo que no había experimentado. Después, cuando dejé de hacer que las cosas se trataran de mí —por ese ego que a veces tenemos los actores—, y al darme cuenta, en las lecturas, memorizaciones, ensayos y funciones, de que este texto, quien sea que lo interprete, tiene que ser realmente escuchado, entendí la dimensión y la urgencia de hablar de ciertas cosas que son necesarias. Ojalá que algún día no tengamos que hacerlo más. Esperemos que ese día llegue pronto.

Anímica y físicamente, ha sido una experiencia brutal. Hay un antes y un después de haber tocado este texto.

Carlos Alvar

Es un monólogo doloroso y complejo. ¿Cómo ha sido enfrentarte emocionalmente a un texto que es tan fuerte y exigente? ¿De qué forma has asumido estas palabras para llevarlas a escena?

Ha sido difícil desde los ensayos. Hubo días muy duros en los que tuvimos que parar porque era complicado seguir. Las conversaciones que han surgido, no solo dentro del equipo de producción, sino también con la gente que ya ha visto la obra, realmente tocan el alma. Ha sido un viaje doloroso, profundo. De pronto, me llegan mensajes de víctimas de agresión sexual que no se habían dado cuenta de lo que les había pasado, o que nunca habían tenido el valor de contárselo a alguien. 

Las mujeres somos muy conscientes de la violencia; la tenemos cerca. Si no nos pasó a nosotras, forzosamente conocemos o hemos escuchado a alguien que vivió acoso o abuso. A los hombres, que normalmente dicen no ser así y piden no generalizar, ver en escena una historia tan cruda sobre lo que padece una víctima al hablar —lo que queda en el cuerpo, en la memoria—, les cambia la perspectiva. Los hace cuestionarse, preguntarse si alguna vez cruzaron la línea del consentimiento. Tiene que quedar claro que si una mujer dice que no, incluso con sus acciones o su silencio, es un no. 

Esta obra elicita conversaciones que son necesarias. Es imposible salir de una función de Prima Facie, en cualquier parte del mundo, sin cuestionar qué pasa con el sistema de justicia, por qué las víctimas nunca ganan, y qué estamos haciendo como sociedad. Algo tiene que cambiar, y ojalá que este texto llegue a todos lados. 

Carlos Alvar

¿Tuviste alguna preparación psicológica o legal para construir el personaje de Tessa?

¡Sí! Camilla Brett se reunió con un KC (Consejero del Rey), que son abogados expertos y de alto perfil, para hablar sobre temas legales y sobre cómo funciona el sistema de justicia, porque la obra es inglesa. También conocimos abogadas especialistas en materia de género aquí en México. Platicamos con el Colegio de Abogados, con la UNAM, acudimos a debates y otros espacios, para entender cómo se pueden transformar este tipo de situaciones desde el ámbito legal.

Muchos abogados nos explicaron cómo se viven estos procesos, que además duran años y años. Desde el inicio, incluso antes de que la víctima se atreva a decir lo que le pasó. La vergüenza y los tabúes siempre caen sobre ellas. Gisèle Pelicot lo dijo: “La vergüenza debe cambiar de bando”. Personalmente, a mí me costó externar ciertas cosas con las personas que hablamos. 

En cada función sucede algo distinto. Se nota el cambio en la sala cuando Tessa sufre la agresión sexual. Es un silencio aplastante. Energéticamente, es algo muy fuerte. Por eso tengo rituales. Para empezar, antes de la función repito el monólogo completo: son casi dos horas, 86 páginas en total. Al terminar, ponemos música, bailamos y nos abrazamos para sacarlo del cuerpo.

Después de los ensayos, que es el momento en el que más estás explorando, se queda atorado un sentimiento muy fuerte y doloroso, así que es importante cuidar el corazón y el alma, sobre todo, para saber que no se trata de mí, sino de contar una historia que resuene con fuerza, que honre a las personas que han luchado por nuestros derechos, a todas las mujeres del pasado, y a las que vendrán después.

Carlos Alvar

¿Prima Facie cambió tu perspectiva sobre el oficio de la actuación?

Siempre he tenido un respeto absoluto por el escenario, y también por lo que hacemos delante y detrás de las cámaras. Cuando empecé a leer el texto, traducido al español por Jerónimo Best, sentí muchísimo más respeto por la obra. Durante dos horas hablo sin piedad y, al mismo tiempo, estoy pensando en el siguiente paso, en si algo se cayó porque me moví, y aún así sigo. No lo digo por enaltecer mi capacidad, sino para reconocer lo que puede lograr la mente cuando repites algo 600 millones de veces.

Entendí que el trabajo duro nunca me va a traicionar, y que voy por buen camino justamente por ese respeto a la profesión. Siempre disfruto todo como si fuera la primera vez, poniéndome nerviosa al inicio. Nunca, en toda mi carrera, se me había olvidado la primera escena —que además es una de las más complejas—, pero recuerdo que en la última función no la repasé antes de entrar, como suelo hacerlo, y me quedé en blanco. Eso me enseñó que nunca puedes confiarte, que no puedes dar por hecho que ya lo tienes. Esta chamba exige un nivel de concentración altísimo. Me siento profundamente honrada, agradecida y privilegiada por hacerla. 

Carlos Alvar

Roberto Sosa describió que habitas el personaje de Tessa con honestidad y con todos los desafíos que esto representa. Me parece muy certero porque, sobre el escenario de Prima Facie, demuestras que el teatro es verdad. ¿Dirías que este ha sido, hasta ahora, el proyecto más complicado de tu carrera?

Creo que sí. Por supuesto, todos los proyectos tienen su nivel de complejidad, así como diferentes formas de abordar y trabajar a los personajes. Por ejemplo, hacer comedia me parece de lo más difícil del mundo, porque depende de un conjunto de elementos, del timing; es complicado.

Prima Facie ha sido difícil a nivel físico y anímico. Antes de estrenar, vivía en una especie de esquizofrenia brutal: caminaba por todos lados repitiendo partes del texto. Mi pareja me decía que me la pasaba en cada esquina sin poder calmar la cabeza, y yo solo pensaba: “Lo tengo que hacer, lo tengo que hacer”. Después de la primera función, fue gratificante sentir que todo eso que repetía ya estaba fuera de mí, siendo escuchado.

Es una de las cosas que más agradezco que me hayan pasado en mi carrera, pero también ha sido de lo más complicado, y con lo que más nerviosa me he sentido en la vida. Aún me sigo poniendo nerviosa, aunque el texto sigue aquí (señala su cabeza), pero siempre existe el temor de olvidar alguna palabra. Y sí, sigo repitiéndolas por todas las esquinas.

Carlos Alvar

¿De qué manera ha evolucionado tu interpretación?

Por ahora tengo el ejemplo de la primera temporada en el Teatro Helénico y, sí, definitivamente me fui tranquilizando; le di su tiempo a las cosas. Siempre mantuve el mismo rigor, pero con el paso de las funciones lo disfruté mucho más. La primera semana revisaba si me había equivocado o no y, en esta segunda etapa regreso con la tranquilidad de saber que ya conquisté varias funciones en calma.

No la había releído hasta ahora, para soltar un poco lo que se va mecanizando. Hice nuevas anotaciones y puse hincapié en diferentes palabras. Descubrí que había cosas que no había explorado de cierta manera, incluso teniendo ya esa tranquilidad que sabía que me funcionaba. Sé que soy capaz de subirme dos horas al escenario, y es padre regresar con nuevas cosas que me resuenan. 

También me siento muy feliz porque vamos a salir de la Ciudad de México. A veces el teatro está muy centralizado y, repito, todo el mundo tiene que escuchar esta historia. Tiene que resonar.

Carlos Alvar

¿Qué impronta te ha dejado Prima Facie?

Lo importante que es el teatro y el arte, no solo en relación con lo político o lo social, sino también por la forma en la que pueden sanar, conectar y ayudarnos a ser más empáticos. Esa es la razón por la que necesitamos seguir yendo al teatro y, particularmente, seguir abordando estos temas, porque nos permiten ponernos en los zapatos del otro. Solo así vamos a poder salvarnos dentro de este mundo tan violento, tan lleno de incertidumbre y tan hipercomunicado.

Prima Facie nos hace experimentar en colectivo, reflexionar y preguntarle al de enfrente: “¿Qué piensas? ¿Dónde estás parado o parada?”. El arte, en cualquiera de sus formas, tiene la capacidad de hacer eso. Lo vimos en la pandemia, cuando una película o un museo virtual nos salvó un poquito, nos acarició el alma. Tenemos que seguir viendo y haciendo teatro. 

KARLA LEÓN

Redactora de Cine y Televisión

Karla León es redactora de cine y televisión en The Hollywood Reporter en Español. Su labor periodística se distingue por entrelazar los procesos creativos, el contexto sociopolítico y el futuro de la industria.

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