25 películas LGBTIQ+ en español

El cine hispanoamericano ha logrado plasmar con sensibilidad, crudeza y belleza la experiencia LGBTI+ a pesar de culturas marcadas por el machismo y la intolerancia. Estas cintas reflejan el pulso, la lucha y la humanidad de las identidades queer en el mundo hispanohablante

Por ANDRÉ DIDYME-DÔME |

mayo 29, 2025

10:36 am

EL DESEO / MANOLO PAVÓN

El mes del orgullo LGBTIQ+ es una celebración, pero también un acto de memoria y resistencia. Cada junio nos recuerda las batallas libradas por quienes, a pesar de la marginación, abrieron caminos de libertad, igualdad y visibilidad. No obstante, en América Latina y España, el cine queer se gestó en un terreno cultural áspero conformado por sociedades profundamente atravesadas por el machismo, la homofobia y los dictados de la moral conservadora.

Frente a este panorama, el cine en español ha sido, paradójicamente, uno de los medios más audaces y sinceros para abordar las vidas, deseos, angustias y sueños de la comunidad queer. Lejos de estereotipos simplistas, muchos de estos filmes han explorado con profunda humanidad y valentía las tensiones sociales, la violencia de la exclusión y la resiliencia afectiva.

Más que simples historias de amor, son retratos que capturan la complejidad de las identidades, la búsqueda del ser auténtico frente a las imposiciones normativas y la pugna entre lo privado y lo público. En estas películas, ser diferente no es solo un acto íntimo: es una postura de resistencia frente a entornos hostiles y un gesto de afirmación frente a quienes niegan su existencia.

Desde historias de desencuentros y pasiones prohibidas, hasta retratos de transformación y emancipación, el cine LGBTI+ en español ha forjado una memoria emocional colectiva, permitiendo a generaciones de espectadores verse, reconocerse y, finalmente, reivindicarse. Esta selección de 25 películas no solo rinde homenaje a su importancia estética y narrativa, sino también a su impacto social y cultural, en un mes donde celebramos el amor y la diversidad en todas sus formas.

25. Contracorriente

Dirigida por: Javier Fuentes-León
Países: Perú, Colombia, Francia, Alemania
Año: 2009

En un pequeño pueblo pesquero donde las normas sociales dictan los límites del amor y el honor, Miguel (Cristian Mercado), un joven pescador respetado, mantiene una relación secreta con Santiago (Manolo Cardona), un artista forastero que vive marginado. Este es un drama íntimo que confronta la idea de la masculinidad tradicional a través de una historia de amor prohibido, situada en una comunidad donde la apariencia y la reputación valen más que los sentimientos genuinos. La película no solo se sumerge en la represión sexual y la homofobia, sino también en la culpa, la espiritualidad y el peso del legado familiar. Fuentes-León emplea la metáfora del mar como un espacio de libertad y de redención espiritual, mientras contrapone la serenidad natural con la violencia simbólica de una sociedad incapaz de aceptar lo diferente. La película emociona sin caer en el melodrama fácil y apuesta por un desenlace que habla de aceptación, duelo y memoria.

24. Cassandro

Dirigida por: Roger Ross Williams
Países: México, Estados Unidos
Año: 2023

Saúl Armendáriz (Gael García Bernal), un luchador aficionado gay en la década de 1980, revoluciona el mundo hipermasculino de la lucha libre al crear el personaje de Cassandro, un “exótico” que desafía todas las normas de género y sexualidad dentro del cuadrilátero. La película no es simplemente un biopic deportivo, sino una celebración de la resistencia queer dentro de los espacios más hostiles. Roger Ross Williams evita las convenciones del “drama de superación” para centrarse en la construcción de la identidad como acto de disidencia activa. A través de una puesta en escena vibrante y emocional, la cinta retrata cómo Cassandro convierte la extravagancia en un lenguaje de supervivencia y desafío, redefiniendo las nociones de fuerza, valentía y masculinidad en un contexto profundamente homofóbico. La actuación de García Bernal dota al personaje de una humanidad vulnerable, lejos de la caricatura, subrayando la complejidad de ser visible en un mundo que castiga la diferencia.

23. La virgen de los sicarios

Dirigida por: Barbet Schroeder
Países: Colombia, Francia, España
Año: 2000

Fernando (Germán Jaramillo), un escritor que regresa desencantado a una Medellín dominada por la violencia, establece una relación con Alexis (Anderson Ballesteros), un joven sicario que encarna tanto el deseo como la violencia latente de una ciudad devastada. Basada en la novela de Fernando Vallejo, este es un filme profundamente nihilista que captura la desolación moral de una sociedad donde la muerte y el amor se entrelazan de manera insalvable. El prestigioso director de Barfly y Reversal Of Fortune retrata el vínculo entre Fernando y Alexis no como un romance convencional, sino como un espejo oscuro de la incapacidad de amar en medio del caos. La violencia atraviesa el relato con crudeza, y la homosexualidad se muestra no como transgresión, sino como una más de las múltiples maneras en que la vida y la muerte conviven cínicamente en el paisaje urbano. Como la obra literaria de Vallejo, estamos ante una obra incómoda, deliberadamente antipática, que no busca redimir a sus personajes sino mostrar el absurdo de su existencia.

22. Me siento extraña

Dirigida por: Enrique Martí Maqueda
País: España
Año: 1977

Adela (Rocío Dúrcal) es una mujer atrapada en un matrimonio rutinario que experimenta una atracción inesperada y poderosa hacia su amiga Leonor (Bárbara Rey), en una España que apenas comienza a salir del franquismo. Estamos ante una pieza crucial, aunque poco recordada, del despertar sexual y social de la transición española. La película, con su mezcla de ingenuidad y atrevimiento, aborda el deseo femenino en una época donde incluso sugerirlo resultaba escandaloso. Más allá de sus limitaciones narrativas, la cinta tiene un valor histórico incalculable al ofrecer una representación positiva (aunque tímida) de la atracción entre mujeres. El tono melodramático no logra ocultar la radicalidad de su propuesta que consiste en hablar del deseo lésbico sin un castigo moral, en un contexto donde la censura había asfixiado cualquier expresión de sexualidad disidente.

21. A mi madre le gustan las mujeres

Dirigida por: Inés París, Daniela Fejerman
País: España
Año: 2002

Cuando Sofía (Rosa María Sardà), una madre divorciada y cosmopolita, revela a sus tres hijas que su nueva pareja es una mujer, ellas enfrentan su propio desconcierto, prejuicios y miedos. Esta es una cinta que aborda la homosexualidad con una frescura poco habitual en el cine español de comienzos de siglo. A través de un tono de comedia elegante e ingeniosa, la película no centra el conflicto en la sexualidad de la madre, sino en la incapacidad de los demás para aceptar la diversidad en sus formas más cotidianas. París y Fejerman consiguen una película que combina crítica social, ternura y un sentido del humor inteligente, sin caer en la burla ni en el dramatismo. Es una obra que invita a repensar los modelos familiares tradicionales y a reconocer que el amor, en cualquiera de sus expresiones, merece celebración.

20. El niño pez

Dirigida por: Lucía Puenzo
Países: Argentina, España, Francia
Año: 2009

Lala (Inés Efrón), una adolescente privilegiada de Buenos Aires, se enamora de Ailín (Mariela Vitale), la sirvienta paraguaya que trabaja en su casa, y juntas planean una fuga que las llevará a cometer actos extremos. El niño pez mezcla con notable destreza el rito de pasaje con el thriller y el drama social, en un relato donde las diferencias de clase y origen racial son tan importantes como las barreras sexuales. Lucía Puenzo captura la relación entre las protagonistas como un espacio de resistencia íntima frente a una estructura social opresiva, filmando el deseo juvenil con una sensibilidad que rehúye la explotación o el moralismo. El entorno (un Buenos Aires frío y clasista) refuerza el carácter marginal de las protagonistas, cuyos cuerpos se convierten en territorios de rebelión y supervivencia. La historia se tiñe progresivamente de oscuridad, subrayando que, en contextos de desigualdad, el amor nunca es suficiente para vencer las estructuras de poder.

19. Plan B

Dirigida por: Marco Berger
País: Argentina
Año: 2009

Bruno (Manuel Vignau), intentando reconquistar a su exnovia, decide acercarse a Pablo (Lucas Ferraro), el nuevo novio de ella, pero lo que empieza como una estrategia fría se convierte en una atracción genuina. Esta es una de las películas que mejor captura la tensión homoerótica latente en las amistades masculinas, abordando la sexualidad como un territorio fluido y abierto a lo inesperado. Marco Berger construye la relación de los protagonistas a través de miradas, gestos mínimos y silencios cargados de ambigüedad, apostando por un naturalismo que evita los grandes discursos en favor de una representación sutil, pero profundamente transformadora. La cinta desarma la noción rígida de la heterosexualidad normativa, proponiendo que el deseo, cuando se permite ser explorado, no necesita etiquetas ni explicaciones. Berger filma el cuerpo masculino con una mirada respetuosa, cómplice y sensual, alejándose del voyeurismo para construir un lenguaje visual de descubrimiento y aceptación.

18. El lugar sin límites

Dirigida por: Arturo Ripstein
País: México
Año: 1978

La Manuela (Roberto Cobo), es un travesti envejecido que regenta un burdel en un pueblo polvoriento y que intenta sobrevivir en un entorno brutalmente machista donde su existencia misma es una provocación. Una obra devastadora que desnuda la violencia latente del patriarcado rural mexicano. Arturo Ripstein convierte la historia de José Donoso en una tragedia sórdida y poética, donde el cuerpo disidente es, a la vez, objeto de deseo y blanco de exterminio. La interpretación de Roberto Cobo es monumental: su Manuela es frágil, digna, provocadora, y trágicamente consciente de que el deseo que inspira puede ser su sentencia de muerte. Ripstein no ofrece consuelo ni esperanza, ya que su mirada es implacable, mostrando cómo los códigos de honor masculinos son, en realidad, mecanismos de represión y aniquilación. Una película valiente y profundamente incómoda que sigue interpelando a generaciones.

17. Habitación en Roma

Dirigida por: Julio Medem
País: España
Año: 2010

Alba (Elena Anaya) y Natasha (Natasha Yarovenko), dos mujeres de mundos opuestos comparten una noche en un hotel de Roma que se convierte en un viaje emocional tan intenso como fugaz. La cinta es mucho más que una historia de amor lésbico. Estamos ante una meditación sobre la vulnerabilidad, el deseo y la necesidad de conexión humana más allá de las barreras culturales y lingüísticas. Julio Medem (La ardilla roja, Los amantes del círculo polar, Lucía y el sexo) encierra a sus protagonistas en un espacio íntimo donde los cuerpos se exploran y las almas se revelan, construyendo una narrativa que fluye como un río de confesiones y silencios. La película utiliza la desnudez no como provocación, sino como metáfora de la exposición emocional absoluta. A través de una estética suave y onírica, Medem plantea que la verdad más profunda del ser humano no se encuentra en las palabras, sino en la entrega al otro, aun sabiendo que esa entrega puede ser efímera.

16. Tan de repente

Dirigida por: Diego Lerman
Países: Argentina, Holanda
Año: 2002

Marcia (Tatiana Saphir), una joven tímida y reprimida, es secuestrada “por sorpresa” por Mao (Carla Crespo) y Lenin (Verónica Hassan), dos chicas punk que la arrastran a un viaje errático de autodescubrimiento. Esta cinta filmada en blanco y negro es una fábula urbana sobre la ruptura de las certezas y los roles predeterminados, donde la sexualidad se despliega no como destino, sino como proceso de exploración y apertura. Diego Lerman, con un estilo documental, captura la energía anárquica de un mundo donde el amor y la rebeldía se confunden. La película evita cuidadosamente cualquier comentario didáctico o moralista sobre la identidad queer, permitiendo que el deseo surja de los gestos, los roces y las miradas, y no de grandes declaraciones. Es toda una celebración de la posibilidad de cambiar de rumbo, de habitar nuevas formas de ser y de descubrir que lo inesperado puede, en efecto, salvarnos.

15. Carmen y Lola

Dirigida por: Arantxa Echevarría
País: España
Año: 2018

Carmen (Rosy Rodríguez), una joven gitana criada bajo estrictas normas tradicionales se enamora de Lola (Zaira Romero), una chica de su misma comunidad que sueña con estudiar y vivir su sexualidad libremente. Todo un hito dentro del cine español reciente, no solo por retratar el amor entre dos adolescentes lesbianas, sino por situarlo dentro de una cultura (la gitana) donde la heterosexualidad obligatoria y los roles de género son leyes inviolables. Arantxa Echevarría aborda el conflicto no desde el sensacionalismo, sino desde una intimidad tierna, construyendo a sus protagonistas (actrices naturales) con humanidad y complejidad. La cámara las acompaña en su descubrimiento del deseo, pero también en el dolor de ser expulsadas simbólicamente de su comunidad. La película revela que la emancipación sexual, en ciertos contextos, implica también una ruptura brutal con las raíces culturales y afectivas, volviendo cada gesto de amor en un acto de profunda rebeldía.

14. Desde allá (Los amantes de Caracas)

Dirigida por: Lorenzo Vigas
Países: Venezuela, México
Año: 2015

Armando (Alfredo Castro), un hombre solitario y reservado, paga a jóvenes de Caracas para que le hagan compañía, hasta que desarrolla una compleja y peligrosa relación con Elder (Luis Silva), un adolescente marginal. Esta es una obra incómoda, fría y brutalmente honesta sobre las relaciones de poder, el deseo y la soledad en un contexto de desigualdad feroz. Vigas renuncia al sentimentalismo y presenta a sus personajes casi como cuerpos que se rozan sin poder realmente encontrarse. La homosexualidad no se representa aquí como identidad sino como transacción, como espacio de necesidad y, finalmente, de violencia. A través de una puesta en escena de silencios y miradas cargadas de tensión, la película desarticula cualquier noción romántica del amor queer, mostrando cómo las dinámicas de explotación contaminan incluso los afectos más íntimos. Ganadora del León de Oro en Venecia, es un retrato de una ciudad rota y de seres humanos desconectados de su capacidad de amar.

13. Pelo malo

Dirigida por: Mariana Rondón
Países: Venezuela, Perú, Alemania
Año: 2013

Junior (Samuel Lange Zambrano), un niño de nueve años, quiere alisar su cabello rizado para parecerse a un cantante famoso, desatando los temores homofóbicos de su madre. Estamos ante un sutil pero devastador estudio sobre cómo la violencia simbólica y los prejuicios de género se inculcan desde la infancia. Mariana Rondón construye, a través de gestos mínimos y silencios densos, una crónica de la intolerancia cotidiana, esa que no necesita golpes ni insultos para marcar cuerpos y deseos como “anormales”. La película refleja cómo la precariedad económica y el miedo social moldean una maternidad que, en lugar de proteger, termina reprimiendo. Caracas, filmada en tonos grises y opresivos, funciona como metáfora de una sociedad que castiga cualquier desviación del modelo hegemónico de masculinidad. Pelo malo no ofrece respuestas fáciles, pero deja claro que el precio de la diferencia se empieza a pagar desde muy temprano.

12. Mi querida señorita

Dirigida por: Jaime de Armiñán
País: España
Año: 1972

Adela Castro (José Luis López Vázquez), una mujer solterona y respetable de provincias, descubre, ya entrada en la madurez, que en realidad es biológicamente un hombre, y debe enfrentarse a su nueva identidad en una sociedad incapaz de aceptar las diferencias. Esta fue una película revolucionaria para su época: Un retrato sensible y respetuoso de la identidad de género en plena España franquista, cuando la homosexualidad estaba criminalizada y los discursos sobre transexualidad eran prácticamente inexistentes. Jaime de Armiñán consigue un tono de comedia melancólica que evita la burla fácil y logra transmitir la angustia, el desconcierto y la soledad de su protagonista. La actuación de José Luis López Vázquez es extraordinaria: su Adela está construida desde la empatía y la contención, mostrando el dolor de alguien obligado a reconstruirse desde cero. La película no solo denuncia la rigidez social, sino que reivindica la autenticidad personal como un derecho inalienable.

11. Azul oscuro casi negro

Dirigida por: Daniel Sánchez Arévalo
País: España
Año: 2006

Jorge (Quim Gutiérrez), atrapado en una vida que no eligió, descubre que su mejor amigo Israel (Raúl Arévalo) esconde su identidad sexual y sufre las consecuencias del rechazo social y familiar. Una obra coral sobre los sueños aplazados, las heridas invisibles y las batallas íntimas que libran quienes se atreven a ser diferentes. Daniel Sánchez Arévalo maneja con habilidad varios hilos narrativos, pero es en la historia de Israel donde el filme alcanza su mayor hondura emocional: su homosexualidad no se presenta como un “problema” a resolver, sino como una dimensión más de su vulnerabilidad y de su deseo de ser amado y aceptado. Con una fotografía desaturada que subraya el tono melancólico, y diálogos que oscilan entre la ternura y la desesperanza, la película plantea que madurar no es cumplir expectativas ajenas, sino aprender a vivir en la ambigüedad de los propios deseos.

10. Una mujer fantástica

Dirigida por: Sebastián Lelio
Países: Chile, Alemania, España, Estados Unidos
Año: 2017

Marina Vidal (Daniela Vega), una mujer transgénero, enfrenta la brutalidad institucional, la violencia simbólica y la deshumanización social tras la repentina muerte de su pareja Orlando (Francisco Reyes). Una película que no solo narra el dolor del duelo, sino que denuncia, con una sutileza demoledora, cómo la sociedad arrebata incluso el derecho a sufrir a quienes considera “otros”. Sebastián Lelio (Gloria, Disobedience) construye una película donde la dignidad de la protagonista se opone a la humillación cotidiana con una cámara que sigue a Marina con respeto absoluto, evitando la victimización fácil y mostrando su resistencia silenciosa. Vega, en una actuación de inmensa contención y fuerza, convierte a Marina en un símbolo vivo de la resiliencia queer. A nivel formal, el filme combina momentos de realismo social con estallidos oníricos que subrayan la alienación de la protagonista, en un Santiago gélido que parece expulsarla constantemente. Más que un drama, es una afirmación radical del derecho a existir.

9. Doña Herlinda y su hijo

Dirigida por: Jaime Humberto Hermosillo
País: México
Año: 1985

Rodolfo (Marco Antonio Treviño), un joven médico tapatío, vive un romance secreto con Ramón (Guillermo Rivas), mientras su madre, Doña Herlinda (Guadalupe del Toro), maniobra para mantener las apariencias casándolo con una mujer. Una sátira luminosa que desmantela con humor fino las hipocresías de la clase media mexicana, donde la aceptación de la diversidad sexual depende, en última instancia, de su invisibilidad pública. Hermosillo evita el tono dramático tradicional de las historias queer y opta por una mirada irónica y cariñosa que revela la ambivalencia afectiva del amor de una madre que convive con su necesidad de preservar el orden social. La película muestra cómo la homofobia puede adoptar formas suaves, disfrazadas de pragmatismo o amor protector. A pesar de la época en que fue realizada, el filme propone una visión audaz, ya que lo verdaderamente subversivo no es tanto amar a quien uno desea, sino atreverse a hacerlo a plena luz.

8. Fresa y chocolate

Dirigida por: Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío
Países: Cuba, México, España
Año: 1993

David (Vladimir Cruz), un joven comunista ortodoxo, entabla una insólita amistad con Diego (Jorge Perugorría), un artista perseguido por su disidencia ideológica y sexual en la Cuba revolucionaria. Esta película trasciende la historia de un acercamiento improbable para convertirse en una reflexión sobre el respeto, la tolerancia y la necesidad de abrir grietas en los discursos totalitarios. Gutiérrez Alea (Memorias del subdesarrollo) y Tabío construyen un relato lleno de matices, evitando tanto la santificación como la demonización de sus personajes. Diego no es sólo víctima del sistema, sino también un hombre lleno de contradicciones, ironías y ternura, y su relación con David es tan política como íntima. La cinta ofrece una crítica elegante pero implacable al autoritarismo cultural, proponiendo que la revolución más urgente es la de las conciencias. Visualmente sobria pero cargada de simbolismo, sigue siendo un canto vital a la amistad como forma suprema de resistencia.

7. La mala educación

Dirigida por: Pedro Almodóvar
País: España
Año: 2004

Ignacio (Gael García Bernal) y Enrique (Fele Martínez), antiguos compañeros de colegio, se reencuentran en circunstancias ambiguas, abriendo una caja de Pandora donde los abusos clericales, el deseo y la creación artística se entrelazan. Este es uno de los trabajos más oscuros y complejos de Almodóvar, una película que desafía cualquier categorización fácil entre víctima y victimario, entre realidad y ficción. A través de una estructura de narraciones en espejo, el filme explora cómo el trauma puede deformar la memoria y cómo el arte puede sublimar o pervertir el dolor. El abuso sexual institucional aparece no como anécdota, sino como estructura de poder que marca de por vida a los cuerpos y deseos. Con una puesta en escena barroca y elegante, Almodóvar convierte el cine en un acto de exorcismo, donde las máscaras que nos ponemos para sobrevivir son, al mismo tiempo, condena y salvación. Una obra incómoda, hipnótica y brutalmente honesta.

6. XXY

Dirigida por: Lucía Puenzo
Países: Argentina, España, Francia
Año: 2007

Álex (Inés Efrón), una adolescente intersexual, vive en un pueblo costero donde sus padres Kraken (Ricardo Darín) y Suli (Valeria Bertuccelli), intentan protegerla de la violencia social mientras ella decide si someterse o no a una cirugía que la “normalice”. Estamos ante una película de una delicadeza estremecedora, que se atreve a cuestionar no solo las normas de género, sino la necesidad misma de definir las identidades en términos binarios. Lucía Puenzo filma los cuerpos con una ternura casi reverencial, evitando cualquier tipo de extrañamiento o morbo. La historia se mueve entre la contención y el estallido emocional, reflejando la incertidumbre que vive Álex ante la presión de un mundo que necesita nombrar y clasificar. La película invita al espectador a desaprender sus propias categorías mentales, proponiendo que la verdadera violencia no radica en el cuerpo que se desvía, sino en la sociedad que lo obliga a corregirse. Una obra necesaria, valiente y profundamente conmovedora.

5. Arrebato

Dirigida por: Iván Zulueta
País: España
Año: 1979

José Sirgado (Eusebio Poncela), un director de cine de terror en decadencia se obsesiona con las misteriosas grabaciones de Pedro (Will More), un joven enigmático que parece haber descubierto una forma adictiva de capturar la vida a través de la cámara. Esta es una obra única en el cine español. Un viaje alucinógeno y autofágico a la intersección entre arte, adicción y pulsión de muerte. Iván Zulueta, en un ejercicio radical de libertad narrativa, disuelve las fronteras entre la identidad sexual, el deseo y la creación cinematográfica. La relación entre José y Pedro, cargada de tensión erótica y fascinación mutua, escapa a cualquier categorización fácil. Aquí el amor es dependencia y abismo compartido. La película anticipa las crisis identitarias y mediáticas del siglo XXI, mostrando cómo las imágenes pueden devorar a quienes las producen. Con su estética hipnótica, su atmósfera febril y su estructura laberíntica, sigue siendo un objeto de culto, una experiencia sensorial y un manifiesto queer vanguardista.

4. Dolor y gloria

Dirigida por: Pedro Almodóvar
País: España
Año: 2019

Salvador Mallo (Antonio Banderas) es un cineasta envejecido y atormentado por los dolores físicos y emocionales que repasa los momentos cruciales de su vida: su infancia pobre, sus primeros deseos homosexuales, sus amores perdidos y su crisis creativa. Este es el testimonio más íntimo y depurado de Pedro Almodóvar, un autorretrato atravesado por la melancolía, la gratitud y la reconciliación con las heridas del pasado. Banderas entrega la mejor interpretación de su carrera, dotando a Salvador de una fragilidad y una humanidad estremecedoras. A diferencia de otras aproximaciones a la identidad queer, aquí la homosexualidad no es conflicto ni trauma sino una dimensión orgánica de la existencia, integrada al relato de la memoria y el deseo. La película, saturada de colores cálidos y de referencias pictóricas, es un canto a la belleza de la creación como forma de redención, y a la necesidad de mirar atrás no para anclarse en el dolor, sino para comprenderse y seguir viviendo.

3. La ley del deseo

Dirigida por: Pedro Almodóvar
País: España
Año: 1987

Pablo Quintero (Eusebio Poncela) es un director de cine y teatro abiertamente gay que se ve envuelto en una trama de obsesión, celos y crimen cuando Antonio (Antonio Banderas), un joven aparentemente inocente, convierte su amor en posesión mortal. Un punto de inflexión en el cine de Almodóvar y en la representación queer en España: por primera vez, un filme aborda la homosexualidad masculina de manera abierta, apasionada y sin victimismos. La película celebra el deseo como fuerza vital, pero también como pulsión incontrolable que puede conducir a la destrucción. Almodóvar construye un universo donde los personajes aman sin pedir disculpas y sufren sin esconderse, reivindicando la legitimidad de todas las pasiones. La estética kitsch, los melodramas cruzados y la intensidad emocional convierten la película en un estallido de vida y dolor, donde el derecho a amar se ejerce aun a riesgo de perderlo todo. Una obra esencial sobre la libertad y sus riesgos.

2. Y tu mamá también

Dirigida por: Alfonso Cuarón
País: México
Año: 2001

Tenoch (Diego Luna) y Julio (Gael García Bernal), dos adolescentes mexicanos de clase media, emprenden un viaje de carretera junto a Luisa (Maribel Verdú), una mujer mayor que los enfrenta, sin ellos saberlo, a la fragilidad de su amistad, sus prejuicios y sus deseos ocultos. Cuarón nos entrega mucho más que una road movie cargada de erotismo y protagonizada por adolescentes, ya que este es un incisivo retrato de la desigualdad social en México, de la confusión identitaria y de la sexualidad fluida como terreno de exploración y transgresión. El autor de Children Of Men y Roma utiliza una voz en off distante para desenmascarar la banalidad de los privilegios de los protagonistas, mientras las dinámicas de poder y deseo se revelan en los cuerpos y en los silencios. La bisexualidad latente entre Julio y Tenoch no se presenta como un descubrimiento traumático, sino como un episodio natural y transitorio en su proceso de maduración. Filmada con una frescura y una sensibilidad extraordinarias, la película propone que crecer es también aprender a mirar la realidad con ojos menos ingenuos, más conscientes y, paradójicamente, más vulnerables.

1. Matador

Dirigida por: Pedro Almodóvar
País: España
Año: 1986

Diego Montes (Nacho Martínez), un torero retirado, y María Cardenal (Assumpta Serna), una abogada fascinada por el erotismo de la muerte, entablan una relación en la que el deseo y el instinto de destrucción se confunden irremediablemente. Elogiada por Quentin Tarantino, esta es una de las películas más intensas y perturbadoras de Almodóvar: una reflexión sobre el deseo como fuerza destructora, donde la sexualidad queer subyace en las relaciones de poder, en la fascinación por el peligro y en la pulsión de autoinmolación. A través de una estética barroca y excesiva, el director subvierte los códigos del thriller y del melodrama para construir una tragedia griega posmoderna, donde el placer y la muerte son inseparables. La película plantea que la verdadera transgresión no está en el acto sexual en sí, sino en la voluntad de entregar el cuerpo, y quizá la vida, en aras del deseo absoluto. Matador es una obra oscura, magnética y profundamente incómoda, que sigue resonando como uno de los manifiestos más radicales del cine queer en español.

ANDRÉ DIDYME-DÔME

Editor de Cine y TV

Psicólogo y comunicador, se desempeña como editor de cine y TV para The Hollywood Reporter en Español y Rolling Stone en Español. Ha realizado las críticas de más de 2000 películas y series para las dos revistas, escrito diversos artículos de análisis y opinión y ha entrevistado a más de 200 figuras del cine y la TV.

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