Damián Alcázar: “Daniel Arizmendi no es un monstruo aislado, es el resultado de una época”

El actor mexicano habla sobre el reto ético y humano de encarnar a uno de los criminales más infames de los años noventa en la serie El Mochaorejas.

Por ANDRÉ DIDYME-DÔME |

enero 27, 2026

1:15 pm

Cortesía de ViX

Con más de cuatro décadas de trayectoria, Damián Alcázar es una de las figuras fundamentales del cine y la televisión latinoamericanos. Ganador múltiple del Ariel y protagonista de títulos clave como La ley de Herodes, El infierno, Satanás y El crimen del padre Amaro, Alcázar ha construido una carrera marcada por personajes atravesados por el poder, la corrupción y las grietas morales de la sociedad.

En 2026 regresa a uno de los territorios más complejos de su filmografía con El Mochaorejas, producción original de ViX inspirada en la investigación de la periodista Olga Wornat sobre Daniel Arizmendi, secuestrador serial que aterrorizó a México en los años noventa. Aquí, Alcázar asume el papel de un criminal sin redención posible, pero que exige comprensión dramática para ser narrado con rigor.

Cortesía de ViX

Interpretar a Daniel Arizmendi implica entrar en la mente de uno de los criminales más repudiados de México. ¿Cuál fue el mayor dilema ético al construir este personaje?

Daniel Arizmendi es un sujeto real, pero también es el producto de un momento histórico. Surge en un contexto marcado por desigualdad, pérdida de empleos, corrupción e impunidad, fenómenos asociados al modelo económico de los noventa. No es un caso aislado: hubo decenas de bandas similares en esa época. Sí, es un sociópata, un hombre impulsivo, sin empatía por el dolor ajeno, pero también es consecuencia de un sistema que permitió —y en muchos casos protegió— ese tipo de conductas. Entender eso era clave para no caer en una caricatura.

Cortesía de ViX

A lo largo de tu carrera has interpretado figuras oscuras y violentas. ¿Qué distingue a Arizmendi de otros personajes que has encarnado?

Aquí no hay un protagonista en el sentido clásico. El personaje principal es la historia misma. No hay buenos ni malos en términos simplistas, sino una red social compleja. Eso solo es posible con un guion sólido. Yo acepto proyectos cuando puedo trabajar con libertad, proponer, construir junto al director y los actores. En este caso, con Mauricio Cruz, hubo apertura total. Arizmendi no es un villano de manual: es el resultado de una sociedad rota.

¿Cómo lees la tensión entre patología individual y responsabilidad social?

Es un caldo de cultivo. Si las necesidades básicas están cubiertas, es mucho más difícil que estos extremos aparezcan. No estamos hablando de un psicópata calculador como Luis Alfredo Garavito, a quien también interpreté en la cinta Crónicas. Arizmendi no planea: actúa. Creció en una familia disfuncional, con violencia, alcoholismo y ausencia de afecto. Eso no justifica sus actos, pero ayuda a entender cómo se forma alguien así.

Cortesía de ViX

La serie retrata un horror real, con víctimas reales. ¿Cómo se asume esa responsabilidad como actor?

Esto no es un documental, es una ficción basada en hechos reales. Algunas personas no querrán verla, y tienen todo el derecho. Pero también creo que es necesario hablar de esto, no esconderlo. La serie no busca entretenimiento fácil ni melodrama. Busca reflexión, memoria y conciencia. Si no fuera así, yo no habría aceptado hacerla.

¿Crees que hoy se están creando condiciones para que surjan nuevos “Arizmendi”?

En México y en Colombia se está intentando reducir la violencia, con avances y retrocesos. El problema es enorme. Somos muchos, el territorio es vasto, hay desigualdad estructural. Pero todos tenemos una responsabilidad: periodistas, artistas, educadores. La cultura también es una forma de resistencia.

Después de interpretar a alguien como Arizmendi, ¿qué queda en ti como persona?

Nada oscuro, si haces el trabajo con conciencia. Con Garavito fue distinto: me tomó meses salir de ahí. No podía sonreír, no podía socializar. Cuando terminó, me fui a las Galápagos a respirar. Esto es un trabajo de la voluntad. Hay que estar muy sano para entrar en esos abismos y saber salir. La ficción no te destruye si sabes dónde estás parado.

¿Qué representa El Mochaorejas dentro de tu carrera?

Es memoria y advertencia. No para juzgar, sino para entender. Mirar el abismo no nos hace peores: nos recuerda lo que somos capaces de evitar.

Tráiler:

ANDRÉ DIDYME-DÔME

Editor de Cine y TV

Psicólogo y comunicador, se desempeña como editor de cine y TV para The Hollywood Reporter en Español y Rolling Stone en Español. Ha realizado las críticas de más de 2000 películas y series para las dos revistas, escrito diversos artículos de análisis y opinión y ha entrevistado a más de 200 figuras del cine y la TV.

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