Vico Escorcia en Days of Our Lives: “Es un sueño hecho realidad”

“Me encantaría que una niña mexicana pudiera ver a un personaje inteligente, compasivo y alejado de esos estereotipos, ocupando un lugar dentro de un proyecto de esta magnitud”, señala la actriz tras unirse a la histórica familia televisiva con más de seis décadas al aire

Por DAMARIS ARELLANO |

mayo 14, 2026

3:45 pm

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La actriz franco-mexicana Vico Escorcia se ha desarrollado durante los últimos años en distintos escenarios del entretenimiento. Con participaciones en series como Acapulco y Se llamaba Pedro Infante, así como en películas como ¡Qué viva México! y Una pequeña confusión, la actriz ha construido una carrera entre producciones nacionales e internacionales, expandiendo poco a poco los horizontes de su trabajo. 

Este año se suma al elenco de Days of Our Lives, histórica serie estadounidense que salió al aire por primera vez en 1965 y que ha construido un legado de más de seis décadas en televisión. A lo largo de los años, el programa ha superado los 15 mil episodios y se ha consolidado como una institución de la televisión estadounidense. Desde 2022, la serie se emite exclusivamente a través de la plataforma Peacock

En entrevista con THE HOLLYWOOD REPORTER En Español, Escorcia comparte su experiencia dentro de este nuevo formato, los retos y las satisfacciones que el proyecto ha traído a su carrera, representando también un nuevo paso en su proyección internacional. Además, reflexiona sobre la importancia de abrir espacios para las mujeres mexicanas y latinoamericanas dentro de la industria, consciente de que detrás de esa representación también existen niñas y jóvenes que buscan verse reflejadas en pantalla y entender que sus sueños también pueden cumplirse.

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¿Qué significa para ti entrar a Days of Our Lives? ¿Qué representa formar parte de una serie con décadas de historia y una comunidad tan fiel?

Me voló la cabeza. Days of Our Lives es una serie que he tenido en el radar desde chiquita. Creo que todos, de alguna forma, crecimos con esa referencia. Mi mamá era muy fan de Friends cuando yo era niña, entonces siempre estaba esta idea de, “Claro, el actor quiere estar en Days of Our Lives, porque ese es ‘el proyecto’”.

De alguna manera, siempre fue parte del canon de mi vida y, cuando surgió esta oportunidad, al principio hubo una parte muy grande de mí que pensaba, “No es posible”. O sea, ¿cuándo van a contratar a una mexicana para estar en un show de este tipo, donde además casi no hay personajes latinos de otros países? Sí existe una familia mexicoamericana dentro de la serie, pero yo veía esa posibilidad muy lejana.

Y, de una forma u otra, las cosas se acomodaron y ahora formo parte —bueno, mi personaje forma parte— de la primera familia latina del show. Eso es increíble. Además, es una familia divertidísima y, para mí, representa un honor enorme.

Es la primera vez en más de 60 temporadas que existe una familia latina dentro de la serie. ¿Cómo fue llegar a un set con una dinámica tan establecida y, al mismo tiempo, representar este nuevo espacio para los personajes latinos?

Bueno, yo llegaba con esta credencial de mexicana, porque sé que las telenovelas mexicanas son de las mejores del mundo. Entonces fue interesante entrar a otro país donde se explora el mismo género, pero de una manera completamente distinta.

Además, yo nunca había hecho novela en México, así que por un lado era muy intimidante porque esto es un monstruo de producción. Llevan más de 60 años haciendo las cosas de una manera muy específica, entonces son hiper eficientes. Es un ritmo de trabajo con el que yo jamás había trabajado: filman seis escenas por hora, muchas veces a una sola toma. Nunca había vivido algo así.

De hecho, hablando con amigos que hacen novelas en México, me dicen que tampoco funciona de esa manera allá, porque en México se filma mucho en locaciones; te mueves del foro a exteriores y hay un poco más de espacio para que las cosas respiren. Acá todo se filma dentro del foro, incluso los exteriores, y eso vuelve el proceso muy rápido y eficiente.

Entonces sí fue intimidante y me tomó tiempo adaptarme, pero también fue un honor enorme. Y ahora siento que me dejó herramientas que me voy a llevar a todos los proyectos que haga después.

Totalmente, debe ser un reto que te obliga a agilizar muchísimo los procesos. En ese sentido, ¿cómo cambió tu proceso actoral al llegar a una producción como esta?

Justo me tuve que volver mucho más eficiente. Normalmente tengo más tiempo para trabajar los textos y menos escenas que preparar al día, pero aquí estaba preparando 25 páginas diarias. Entonces tuve que enfocarme en lo que realmente me funciona a mí. Me di cuenta de que necesito hacer primero mi trabajo de mesa y no intentar memorizar los textos el mismo día. Después regreso a ellos y los repito en loop durante horas. Literalmente repetía las mismas seis escenas seguidas, rapidísimo, unas 30 veces, para asegurarme de que no se me olvidara nada al llegar al set. Porque ahí no existe esto de, “Corte, vamos otra vez”; se espera que lo hagas bien a la primera.

Entonces sí, me tuve que volver muy eficiente. Y también descubrí que la memoria es un músculo. Al principio me intimidaba muchísimo aprenderme 25 páginas prácticamente de un día para otro, pero para el tercer o cuarto mes ya no era tan complicado. Incluso siento que ahora eso me ha ayudado en castings y otros proyectos; noto que mi memoria se agilizó bastante.

Sí cambiaron muchas cosas de mi proceso, aunque al mismo tiempo no del todo, porque siento que este es un proyecto muy específico. No necesariamente me gustaría trabajar todos los proyectos con ese nivel de rapidez. Justo acabo de firmar uno en Colombia —del que todavía no puedo contar mucho— y ahí he tenido más tiempo con el material. También disfruto eso: poder saborear más el proceso y trabajarlo de una forma más artesanal.

Y esta agilidad mental también va un poco de la mano con trabajar en inglés, que me imagino implica otra musicalidad, otro tempo e incluso otra energía actoral. ¿Qué descubriste sobre tu proceso y sobre Vico actriz dentro de este ritmo?

Totalmente. Yo venía de proyectos mucho más contenidos, sobre todo de hacer cine, donde la sutileza se agradece y se busca. Y aquí era un poco al revés: todo tenía que ser más grande. Incluso los encuadres son distintos. En Days of Our Lives se ve mucho más el cuerpo, el torso, y si tienes el cuerpo abandonado, se nota. Hay algo más teatral en ese sentido.

Entonces me di cuenta de que mi proceso estaba muy enfocado “del pecho para arriba” y que mi cuerpo actoral estaba un poco abandonado. Empecé a jugar más con eso, a explorar y a observar mucho a mis compañeros. A veces veía actores moviendo muchísimo las manos y, estando ahí enfrente, pensaba: “Se ve raro”. Pero luego lo veía en cámara y entendía que no, que se veía completamente natural, porque cada formato tiene un lenguaje distinto.

Aprendí que la sutileza no siempre es lo único válido y que también se vale explorar tu verdad como actor desde otros registros y otras dimensiones. Además, descubrí que puedo ser mucho más eficiente con mi proceso. A veces creemos que entre más tiempo pasemos estudiando algo, mejores resultados vamos a obtener, y no necesariamente. En ocasiones la prisa hace que descartes mucho más rápido lo que no funciona.

También entendí la importancia de tomar decisiones claras. En lugar de llegar al set pensando, “Tal vez pruebo esto o esto otro”, era más bien, “Esto es lo que voy a hacer”, y comprometerme al cien por ciento con esa elección. Entonces sí, siento que todo mi proceso se volvió mucho más concentrado y eficiente.

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Claro, y esas elecciones también parten de conocer al personaje. ¿Cómo fue para ti conocer a Arianna? ¿Qué fue lo que más te impresionó de ella al inicio y cómo ha cambiado esa percepción con el tiempo?

Es bien interesante porque, en estas telenovelas que llevan tantos años al aire, muchos personajes pasan por distintos actores. Justo cuando yo entré, la actriz Marisa Reyes acababa de interpretar a Arianna, así que llegué con algo de contexto sobre quién era, su familia y de dónde venía. Además, la serie se filma con nueve meses de anticipación, entonces apenas empezaba a ver en pantalla lo que Arianna estaba haciendo en tiempo real, pero no tenía todo el contexto de lo que Marisa ya había construido con el personaje durante esos meses.

Entonces es raro entrar a un personaje cuyo pasado no conoces del todo, pero que ya tiene dinámicas establecidas con su familia, su pareja y todo su entorno. Es casi como empezar una relación con alguien que acaba de salir de otra relación muy larga y tratar de adaptarte a un mundo que ya existía antes de ti. Todos están acostumbrados a trabajar con cierta energía y con una versión específica del personaje.

Al principio fue un poco como hacer trabajo de detective: buscar pistas sobre Arianna, entender sus motivaciones y su personalidad. Pero también sabía que inevitablemente iba a construir mi propia versión, porque yo no soy la actriz anterior y mi interpretación iba a ser distinta.

Además, los escritores también empiezan a adaptarse al actor que interpreta al personaje. Observan tu personalidad, tu sentido del humor, tus modos y empiezan a escribir tomando eso en cuenta. Entonces fue muy interesante recibir a la Arianna que me entregaron al inicio y poco a poco empezar a explorarla, transformarla y darle más de mí, hasta llegar a un punto en el que hoy es bastante distinta a la versión anterior del personaje.

En este cambio de estafeta de la actriz anterior hacia ti, ¿cómo decides qué partes de ti misma dejar entrar en el personaje y cuáles proteger?

Qué buena pregunta. Creo que, al final, siempre entiendes que es un personaje ajeno a ti. En este caso, yo tengo 29 años y el personaje tiene 20, entonces hay perspectivas que yo tengo por haber vivido nueve años más que alguien de esa edad quizá no tendría. Tuve que deconstruir ciertas seguridades y maneras de relacionarme con la gente para regresar un poco a cómo veía yo la vida a los 20: qué me importaba, qué no me importaba, qué me daba miedo.

Y ahí ya empieza a existir cierta distancia entre tú y el personaje. Pero, al mismo tiempo, todos los días te estás llevando a ti misma al set y te involucras de una manera muy personal. Eso puede ser difícil, porque te vuelves muy vulnerable a cómo recibe la gente tu trabajo: si conectan contigo, si les gusta más o menos que la versión anterior del personaje o que la actriz anterior.

Entonces se vuelve algo muy delicado, porque la conversación deja de ser únicamente sobre el personaje y también pasa por ti. Y eso es muy distinto a cuando llegas a un proyecto nuevo, donde el personaje apenas se está creando y tú eres la primera y única persona en interpretarlo. Ahí hay mucha más distancia, porque el equipo y las dinámicas se forman contigo desde cero.

En cambio, aquí era más como llegar a ser la niña nueva de la escuela: entrar a un sistema que ya existe, construir nuevas relaciones, traer lo que tienes para ofrecer y esperar que funcione. Y sí, definitivamente fue una experiencia donde mi vulnerabilidad se vio afectada de muchas maneras a lo largo del rodaje.

Entendiendo que todo este proceso ha tenido partes muy emocionantes y otras mucho más vulnerables, en general, ¿qué es lo que más has disfrutado o lo que más te ha emocionado de interpretar a Arianna?

Sinceramente, yo siempre soñé con trabajar en un foro en Los Ángeles, entonces para mí fue un sueño hecho realidad tener un personaje fijo en una serie y acompañarlo a lo largo de tantos episodios, verlo crecer y explorar todas estas relaciones con los demás personajes.

Incluso algo tan sencillo como salir de mi casa en Los Ángeles, manejar al foro y llegar a un lugar donde tengo una credencial con mi nombre, para mí era impresionante. Y además hacerlo en un set como el de Days of Our Lives, con un equipo tan profesional, fue increíble. Es gente que lleva décadas haciendo esto y todos saben perfectamente lo que hacen.

Se siente un poco como llegar a las grandes ligas de todos los departamentos. Y eso también te obliga a medirte: qué tan lista estás, qué tan preparada estás, qué te falta aprender y qué puedes seguir explorando. Entonces, para mí, el simple hecho de estar filmando una serie así en Los Ángeles ya era un sueño cumplido. Y también hubo momentos muy especiales en los que sentí que estaba lista, que estaba haciendo un buen trabajo a ese nivel, y eso fue muy importante para mí.

Y ahora que mencionas toda esta parte de que es un sueño cumplido, ¿qué representa este proyecto para ti en este momento de tu vida? ¿Lo sientes como un nuevo comienzo?

Justo yo había vivido casi 10 años en Los Ángeles y después regresé a vivir a Ciudad de México. Estaba disfrutándolo muchísimo y, afortunadamente, he trabajado bastante en México. Entonces este proyecto me trajo de vuelta a Los Ángeles, algo a lo que, honestamente, le tenía cierta resistencia, porque estoy muy contenta con la carrera que estoy construyendo en México y me daba miedo separarme de eso. Pero también me di cuenta de que puedo aspirar a trabajar en muchos lugares y que no necesito estar centralizada en un solo espacio para participar en proyectos en otros países. Acabo de venir de Colombia, por ejemplo, y entendí que, si se presentan oportunidades, puedo moverme y seguir construyendo desde distintos lugares.

Entonces, para mí, este proyecto representa un capítulo donde confirmé que sí puedo construir una carrera fuera de México sin perder el vínculo con mi trabajo allá. Y además ha significado muchísimos aprendizajes actorales. Adopté nuevas prácticas y herramientas que ahora estoy implementando en otros proyectos. Se sintió un poco como entrar a un boot camp de actuación súper intenso: sales agotada y asustada por momentos, pero también con muchas más herramientas de las que tenías cuando entraste.

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Y ahora que mencionas el tema de salir de México y la recepción que has tenido en otros países, perteneces a una generación de actores y actrices mexicanas que ya no necesariamente piensan su carrera únicamente dentro de México. ¿Cómo has vivido esta apertura de la industria hacia la internacionalización?

Me parece bien interesante y por eso estoy tan agradecida por las oportunidades que he tenido, tanto aquí como ahora en Europa y Sudamérica. También me parece muy interesante ver cómo se cuentan las historias de los mexicanos y de los latinos en otros lugares, porque al final estás llegando un poco a la casa de alguien más, interpretando textos escritos por personas que no necesariamente vienen de donde tú vienes. Entonces hay algo muy interesante en jugar con esos estereotipos, romperlos y abrir nuevas conversaciones dentro de cada proyecto. Y, al mismo tiempo, aprender cómo trabaja la gente de otros países, cómo priorizan cosas distintas dentro del set y del proceso creativo. Todo eso me ha enriquecido muchísimo.

Siempre regreso de cada proyecto con muchas enseñanzas, aprendiendo más sobre mí misma, tanto como actriz como persona. Creo que cruzar fronteras y trabajar en otros lugares solo puede enriquecernos como industria globalmente, porque los mexicanos tenemos muchísimo que ofrecer, pero también hay mucho que aprender de otras industrias y otras formas de trabajar. Y también creo que estamos viviendo un momento muy importante, donde poco a poco hemos ido recuperando y apropiándonos de nuestras propias narrativas. Eso me parece muy poderoso y muy necesario.

Es muy interesante lo que mencionas sobre interpretar historias escritas por personas que no necesariamente vienen de nuestros contextos. Y quería preguntarte justamente eso: ¿cómo has visto la manera en que Hollywood mira al talento latino hoy en día? ¿Sientes que ha cambiado?

Creo que seguimos cargando muchos estereotipos. A veces puede ser un poco desalentador ver cómo seguimos ocupando sectores muy específicos dentro de las historias. De pronto es como: “Si es mexicana, que sea sexy”, o ciertas etiquetas muy claras sobre cómo creen que debe funcionar el personaje. Pero también siento que, mostrándonos tal cual somos, con todo el espectro de nuestra personalidad y nuestras virtudes, podemos ir moldeando poco a poco esas percepciones. Por ejemplo, en Days of Our Lives empezaron a escribir a mi personaje de una manera un poco más inteligente y más compleja conforme fueron conociéndome mejor. Era como: “Ah, ok, quizá su energía no va por este lado tan estereotípico; tal vez podemos llevarla hacia otro lugar”. Y eso me parece interesante, porque habla de cómo las cosas pueden ir evolucionando cuando realmente existe curiosidad por entendernos más allá de una idea preconcebida.

También creo que la representación dentro de las salas de escritores es súper importante. Me encantaría ver a más personas latinas escribiendo historias sobre latinos. Pero al mismo tiempo entiendo que cada proyecto y cada país tienen una imagen distinta de nosotros, y que el cambio sucede poco a poco: proponiendo cosas nuevas, cuestionando ciertos lugares comunes y abriendo otras posibilidades.

Definitivamente estamos en un mejor lugar que hace 20 años, pero todavía queda mucho camino por recorrer. Creo que es un trabajo constante: ir desmontando estereotipos proyecto por proyecto.

Y al tocar estas puertas, ¿tú personalmente has sentido miedo de tener que encajar dentro de lo hegemónico o de estas estructuras tan establecidas dentro de la industria?

Claro. Es un balance muy delicado porque, por una parte, podríamos luchar por romper estereotipos y rechazar proyectos que nos etiquetan de cierta manera, pero por otra también existe una realidad: los actores necesitamos trabajar y los espacios siguen siendo limitados. Entonces se vuelve una línea muy delgada entre lo que permites dentro de un proyecto y las decisiones que tomas sobre qué audiciones o personajes aceptar o rechazar.

Creo que es un problema bastante global, pero a nivel personal cada quien encuentra la manera de navegarlo. Yo sé cómo intento influir en mis entornos y en los proyectos donde participo para generar ciertos cambios de perspectiva, pero también entendiendo que necesito seguir trabajando. Y sí, me he quedado sin trabajo por tomar ciertas posturas.

No sé si exista una manera correcta de manejarlo, pero sí he notado, sobre todo entre mis amigas actrices, que nos hemos vuelto mucho más vocales dentro de los sets y que hoy se permiten menos cosas de las que se permitían antes. Eso me parece importante.

Pero sí, es una lucha constante y muy delicada. Y claro que hay miedo.

¿Cómo equilibras esta ambición profesional con el costo emocional que implica construir una carrera fuera de tu país? ¿Cómo cuidas tu corazón mientras persigues todo esto?

Eso me cuesta mucho trabajo. La verdad, no soy la mejor protegiéndome de esa manera. Me pasa que a veces me entrego a un proyecto a un nivel que ni siquiera es necesario, ni necesariamente efectivo o útil, pero es mi manera de entender la actuación. Siento que, si mi personaje se está abandonando de cierta forma, yo también tengo que atravesar algo parecido. Lo vivo de una manera muy visceral.

Entonces muchas veces termino los proyectos exhausta, drenada, y me cuesta regresar a mí misma. Pero también, un poco a la mala, he aprendido que incluso dentro de la ambición hay que poner límites personales, ir a terapia y tratar de mantener cierta distancia entre el trabajo, la actriz y la persona.

También he aprendido que las críticas sobre tu aspecto, tu voz o tu acento no deberían afectar la manera en la que te percibes a ti misma… aunque sí afectan. No estamos hechos de hierro. Lees comentarios, recibes opiniones, y claro que te mueven.

Entonces creo que es un trabajo constante de protegerte y de volver a tu núcleo personal: tu familia, tu pareja, tu perro, tu casa, tu vida fuera de la industria. Necesitas construir ese espacio para poder tomar distancia y no perderte por completo dentro del trabajo.

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Claro, muchas gracias por tu vulnerabilidad, lo agradezco muchísimo. Y pensando un poco en el futuro, ¿qué tipo de personajes, historias o géneros sueñas con hacer?

La verdad es que eso cambia todo el tiempo. Antes de hacer Acapulco, por ejemplo, soñaba con hacer una serie de comedia y poder acompañar a un personaje durante muchas temporadas, y se me dio esa oportunidad. Después tenía muchísimas ganas de hacer una comedia de cine mucho más comercial y llegó Una pequeña confusión. Luego sentí la necesidad de hacer algo mucho más independiente, algo que me retara como actriz y como artista, y terminé yéndome a España a hacer El femenino singular. Entonces me gusta mucho que haya variedad y que cada proyecto me lleve a explorar algo distinto.

Ahorita no sé si tengo una meta tan específica de “esto es lo siguiente que quiero hacer”, pero sí tengo claro que los procesos que más disfruto son los de películas y dramas con guiones muy jugosos, con personajes complejos, completos y llenos de matices.

¿Cuál es tu serie favorita?

Ay, tengo muchísimas, pero Fleabag, por ejemplo. Ahorita también estoy viendo Shrinking y me parece preciosa. La verdad, más que pensar en un proyecto específico, me emociona la idea de explorar todo el espectro de mi rango actoral, seguir creciendo y cultivándolo de maneras distintas. Ese es un poco el objetivo: llegar lo más lejos y amplio posible como actriz.

Y también me encantaría hacer teatro. Hace muchísimo que no hago y nunca he hecho teatro profesional, solo teatro escolar. Entonces eso representa para mí un reto enorme y algo para lo que definitivamente me gustaría prepararme.

Para cerrar, quisiera hacerte una pregunta un poco más personal sobre Days of Our Lives y la presencia latina dentro de la serie. ¿Qué te gustaría que una niña mexicana piense cuando te vea en pantalla?

Que hay espacio para nosotras. Que ese espacio ya existe y que, conforme pasa el tiempo, se siguen abriendo más puertas. Me gustaría que sintiera que detrás de mí, y de todas las mujeres que vinieron antes luchando por estos espacios, hay un camino abierto para ella también. Cuando yo era niña veía series como Days of Our Lives y no nos veíamos reflejadas ahí, o si aparecíamos era de una manera muy estereotipada. Entonces me encantaría que una niña mexicana pudiera ver a un personaje inteligente, compasivo y alejado de esos estereotipos, ocupando un lugar dentro de un proyecto de esa magnitud.

Y sobre todo, que entienda que, si ese también es su sueño, hay espacio para ella.

DAMARIS ARELLANO

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