El plano secuencia ha sido, a lo largo del cine moderno, una manera radical de pensar el relato sin red. Desde la exploración del tiempo histórico en El arca rusa hasta la deriva nocturna de la alemana Victoria, pasando por el tiempo real asfixiante de la colombiana PVC-1 o la presión laboral llevada al límite en la británica Boiling Point (Stephen Graham, su protagonista, también hace parte del plano secuencia en la miniserie Adolescence), la decisión de filmar sin cortes implica algo más que una proeza técnica: obliga a asumir el presente como único territorio posible. La argentina Gatillero se inscribe con claridad en esa tradición y la traslada a un paisaje pocas veces abordado con este rigor en el cine argentino.
La película de Tapia Marchiori es apenas la segunda producción nacional realizada íntegramente en plano secuencia (la primera es Causalidad), pero el dato técnico no funciona como carta de presentación sino como método. La historia de Pablo “El Galgo” Correa, un sicario que sale de prisión con la ilusión mínima de recomponer su vínculo con su hija y acepta un último encargo, se despliega en tiempo real, sin el alivio del corte ni la comodidad del montaje explicativo. Desde el primer movimiento de cámara, el filme se compromete a acompañar el desgaste físico y mental de su protagonista, atrapado en una noche que se cierra sobre sí misma.
El barrio es el verdadero campo de batalla. La Isla Maciel aparece como un entramado orgánico de pasillos, casas, negocios, comedores, búnkeres y calles donde circulan vecinos, narcos y policías sin jerarquías claras. No hay distancia ni mirada panorámica: la cámara se mueve a ras del suelo, se incrusta en los cuerpos, se desvía con ellos y vuelve a encontrarlos. El espacio no decora la acción, la condiciona. Cada esquina redefine el peligro y cada desplazamiento agrega una capa más al cerco.
Sergio Podeley sostiene la cinta desde una actuación de pura presencia física. Su Galgo no responde al molde del antihéroe seductor ni al del mártir social. Es un hombre cansado, un delincuente entrenado para robar, matar y sobrevivir, consciente de que la lealtad es frágil y siempre transitoria. La cámara no lo exalta ni lo absuelve, registra su respiración agitada, sus errores, la sangre que corre y la obstinación de seguir avanzando aun cuando la salida ya no existe. El deseo de cambio aparece, pero nunca como redención.
A su alrededor, el sistema se completa con figuras que encarnan distintos grados de poder y traición. Mariano Torre y Matías Desiderio representan variantes del control barrial, mientras que las apariciones femeninas (en especial Julieta Díaz como La Madrina) funcionan como presencias breves pero decisivas, recordando que la autoridad no siempre se ejerce desde la exposición constante ni desde la fuerza explícita.
Tapia Marchiori dialoga con el cine criminal clásico, especialmente el de los noventa (el western urbano, el hombre perseguido, la noche como purgatorio) sin convertir esas referencias en gestos nostálgicos. La violencia irrumpe de forma abrupta, sin estilización ni coreografías pensadas para el lucimiento. Las balas dejan marcas, los cuerpos caen y el espacio queda alterado. Nada se reacomoda después.
Con una duración ajustada de 80 minutos, Gatillero avanza sin digresiones. No explica, no justifica y no ofrece salidas limpias. Prefiere tensar el relato hasta el límite y mostrar cómo una sola noche puede condensar años de decisiones, silencios y complicidades. Lejos de la postal miserabilista y también del cine de acción industrial, la película confirma que el cine argentino puede trabajar desde los márgenes con una precisión formal poco habitual y una mirada territorial que no necesita exagerar para ser contundente.
Veredicto: Un thriller argentino que avanza sin cortes ni concesiones, directo al nervio.
Ficha técnica
Distribución: Cinetren, HBO MAX
Productora: Dukkah Producciones
Elenco: Sergio Podeley, Maite Lanata, Mariano Torre, Matías Desiderio, Ramiro Blas, Julieta Díaz
Dirección: Cristian Tapia Marchiori
Guion: Clara Ambrosoni, Cristian Tapia Marchiori
Producción: Enrico Udenio, pablo Udenio
Productores ejecutivos: Pamela Livia Delgado, Mariana Flores, Enrico Udenio, Pablo Udenio
Dirección de fotografía: Martín Sapia
Diseño de producción: Ana Cambre
Maquillaje: Mariángeles Capparelli
Música: Santiago Pedroncini
Edición: Cristian Tapia Marchiori
Efectos visuales: Virginia Palomeque, Martín Villarreal
Casting: Eugenia Levin
Clasificación: 16
Duración: 1 hora 20 minutos
Tráiler: