Premios Óscar 2026: Predicciones

¿Quién va a ganar? ¿Quién debería ganar? ¿Cuáles pueden ser las sorpresas de la noche? ¡Hagan sus apuestas!

Por ANDRÉ DIDYME-DÔME |

marzo 3, 2026

10:29 am

Cortesía de oscars.org

El siglo pasado, las nominaciones al Óscar funcionaban como una radiografía más o menos clara del cine contemporáneo. Pero este siglo, particularmente, se siente más bien como un retrato psicológico (y sociológico) del gusto, los miedos y las inercias de quienes votan. A dos semanas de la ceremonia del 15 de marzo, lo que se impone no es tanto “¿quién merece ganar?”, sino un doble ejercicio: adivinar qué escogerá una Academia que todavía conserva reflejos conservadores y, al mismo tiempo, señalar qué debería premiar si realmente se guiará por lo mejor y no por lo más “seguro”. 

Apostar por el mérito artístico y nada más casi siempre sale caro en estos tiempos, aunque en los últimos años los miembros de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood han intentado actualizarse. Hoy votan 9,900 miembros, con 35% de mujeres y 20% de integrantes de comunidades étnicas y raciales subrepresentadas. Desde que la surcoreana Parasite rompió la barrera del “Only Made in USA” en 2019 y ganó Mejor Película, algo se movió en el discurso, aunque no necesariamente en los hábitos. 

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La 98.ª edición de los Premios Óscar será recordada, sin duda, por sus cifras. Sinners hizo historia con 16 nominaciones y One Battle After Another le siguió con 13; títulos como Marty Supreme, Sentimental Value y Frankenstein completan un bloque de prestigio sólido, respetable y reconocible. Pero la Academia, otra vez, dejó claro qué clase de cine entiende, respeta y está dispuesta a coronar.

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La historia del Óscar está llena de decisiones que delatan el instinto de premiar el prestigio antes que el riesgo. La categoría de Mejor Película, ampliada desde hace años para reducir polémicas, volvió a quedarse corta. Lo que quedó fuera, sin embargo, siempre cuenta una historia mucho más interesante.

MEJOR PELÍCULA

Bugonia
F1
Frankenstein
Hamnet
Marty Supreme
One Battle After Another
The Secret Agent
Sentimental Value
Sinners
Train Dreams
Debería ganar: Hamnet

La mejor película del año es Hamnet porque consigue algo rarísimo. Convertir el duelo en una experiencia profunda sin caer en la solemnidad impostada. Chloé Zhao toma la novela de Maggie O’Farrell y la transforma en una obra sobre el silencio, la pérdida y la creación artística que respira cine en cada encuadre. No es un biopic sobre Shakespeare; es una película sobre lo que el dolor le hace a una familia y cómo ese dolor puede convertirse en arte. Jessie Buckley sostiene el corazón emocional del filme con una interpretación que no busca simpatía sino verdad. La cámara observa más de lo que explica, y en esa contención hay una fuerza devastadora. Hamnet no grita su importancia, la susurra. Y justamente por eso prevalece por encima de las otras nominadas. Es cine que confía en la inteligencia del espectador y en la potencia del gesto mínimo. No es solo prestigio literario bien adaptado; es una experiencia cinematográfica completa.

Va a ganar: One Battle After Another

Todo indica que esta cinta terminará imponiéndose porque combina ambición política con ruido, radicalismo y músculo cinematográfico, cuatro cosas que la Academia suele premiar cuando coinciden en el mismo paquete. Paul Thomas Anderson construye una radiografía de Estados Unidos que se siente inmediata, atravesada por tensiones raciales, fracturas ideológicas y heridas históricas que todavía supuran. Es una película grande en escala y en intención, con un reparto en estado de gracia encabezado por un Leonardo DiCaprio que carga el peso moral del relato. Además, su presencia fuerte en categorías clave como dirección, guion, actuación y montaje la coloca en esa posición clásica de “frontrunner” que arrastra votos por inercia. No necesariamente será la decisión más audaz, pero sí la más previsible. Y en los Óscar, previsibilidad y victoria casi siempre suelen ir de la mano.

Sorpresa: Sinners

Si hay una película capaz de romper el libreto de la noche, esa es Sinners. No solo por su potencia visual y musical, sino porque es una obra que mezcla géneros con una seguridad poco común. Melodrama, horror, historia afroamericana y espectáculo popular conviven en franca hibridación. Ryan Coogler (Black Panther), vuelve a convertir lo fantástico en herramienta política y lo popular en discurso cultural. Su éxito masivo y su recepción crítica la colocan en una posición incómoda para una Academia que a veces desconfía del cine que entusiasma demasiado al público. Pero si los votantes decidieran premiar riesgo, energía, blues y ambición narrativa, Sinners podría dar el golpe. No sería lo habitual. Precisamente por eso sería memorable.

MEJOR ACTRIZ

Jessie Buckley (Hamnet)
Rose Byrne (If I Had Legs I’d Kick You)
Kate Hudson (Song Sung Blue)
Renate Reinsve (Sentimental Value)
Emma Stone (Bugonia)
Debería ganar y ganará: Jessie Buckley

Lo más justo sería que ganara Buckley por Hamnet. Su interpretación no depende de grandes estallidos ni de discursos diseñados para el clip viral; está construida desde la mirada, el gesto, el temblor interno y una fisicidad que convierte el duelo en algo casi tangible. Buckley entiende que el dolor no siempre se grita sino que a veces se filtra en la respiración, en la mirada perdida y en la forma de ocupar el espacio. Dicho eso, y aunque aquí coincidan justicia y predicción, todo apunta a que también ganará ella. Su película tiene peso en varias categorías, su actuación es el eje emocional del filme y la narrativa de “interpretación del año” ya se instaló en la conversación. Cuando mérito, consenso crítico y presencia fuerte en la temporada coinciden, el Óscar suele seguir esa corriente.

Sorpresa: Rose Byrne

Su trabajo en If I Had Legs I’d Kick You es más perturbador, nervioso y menos “prestigioso” en apariencia, pero tiene esa cualidad eléctrica que a veces provoca un voto visceral. Byrne compone a una mujer al borde del colapso sin buscar compasión, equilibrando humor oscuro y desesperación con brutalidad y precisión. Si un sector de votantes decide premiar el riesgo actoral en lugar de la solemnidad histórica, su nombre podría emerger en el sobre. No sería el resultado más cantado, pero sí uno que enviaría el mensaje de que la Academia todavía puede dejarse sacudir.

MEJOR ACTOR

Timothée Chalamet (Marty Supreme)
Leonardo DiCaprio (One Battle After Another)
Ethan Hawke (Blue Moon)
Michael B. Jordan (Sinners)
Wagner Moura (Agente secreto)
Debería ganar: Timothée Chalamet

El joven actor entrega en Marty Supreme la actuación más completa y arriesgada de su sólida carrera. No se limita a encarnar a un prodigio excéntrico; construye a un hombre obsesivo, brillante y vulnerable, capaz de resultar magnético y exasperante en la misma escena. Hay transformación física, pero sobre todo hay precisión emocional. Cada gesto revela ambición, narcicismo, inseguridad y hambre de trascendencia. Es el tipo de interpretación que sostiene una película entera sin apoyarse en prótesis dramáticas ni en discursos inflados. Si el premio reconociera el trabajo más afinado, el que mejor equilibra técnica y verdad, el Óscar debería ir a sus manos.

Va a ganar: Michael B. Jordan

El escándalo detrás del director de Marty Supreme favorece a Jordan. Hay que admitir que interpretar a dos personajes que comparten rostro pero no energía exige control absoluto del tono, y Jordan lo logra sin que el artificio se note. Su presencia domina la pantalla y le da al filme un centro emocional dentro del caos genérico que lo rodea. Además, Sinners es una de las películas más taquilleras del año pasado, y cuando un actor está en el corazón de un fenómeno cultural, los votos tienden a concentrarse. Jordan combina dificultad técnica, carisma y peso industrial. Es el escenario perfecto para que la Academia sienta que premia talento y evento al mismo tiempo.

Sorpresa: Wagner Moura

La sorpresa podría venir del Brasil por Agente secreto. Su trabajo es menos estridente pero más profundo. Una actuación que se cocina a fuego lento, cargada de matices morales y silencios. Moura evita la grandilocuencia y apuesta por la complejidad interior, dejando que el conflicto político atraviese al personaje sin convertirlo en símbolo. Si un sector de votantes decide premiar interpretación pura por encima de narrativa mediática, su nombre podría emerger inesperadamente. Sería un triunfo del matiz sobre el ruido, y uno de esos resultados que con el tiempo se sienten inevitables.

MEJOR ACTRIZ DE REPARTO

Elle Fanning (Sentimental Value)
Inga Ibsdotter Lilleaas (Sentimental Value)
Amy Madigan (Weapons)
Wunmi Mosaku (Sinners)
Teyana Taylor (One Battle After Another)
Debería ganar: Amy Madigan

La pareja sentimental de Ed Harris se merece el premio por Weapons porque crea un personaje imposible de ignorar. Su tía Gladys no es solo una villana excéntrica; es una presencia que inquieta incluso cuando sonríe. Madigan entiende que el terror más efectivo no se grita sino que se desliza en los detalles. Bajo el maquillaje exagerado y la apariencia casi caricaturesca, construye una figura perturbadora que mezcla fragilidad, manipulación y amenaza real. Es una actuación física y vocalmente calculada, donde cada gesto suma temor. Además, hay algo admirable en ver a una actriz regresar a esta categoría décadas después con un trabajo tan arriesgado y contundente.

Va a ganar: Teyana Taylor

La actriz probablemente se llevará el Óscar por One Battle After Another porque su papel, aunque breve, es explosivo. En pocos minutos en pantalla deja una marca indeleble, combinando vulnerabilidad y furia con una intensidad que sacude la narrativa. Su personaje no es decorativo sino más bien catalizador. Y en una película que carga con un fuerte pulso político, su presencia se vuelve símbolo y conciencia. La Academia suele premiar ese tipo de impacto concentrado de actuaciones cortas pero memorables, que se sienten más grandes que su metraje. Además, la visibilidad de la película en categorías clave refuerza su impulso.

Sorpresa: Wunmi Mosaku

Su trabajo en Sinners es más silencioso, pero también más complejo de lo que aparenta. Mosaku aporta humanidad en medio del exceso estilístico de la película, anclando la fantasía en emociones reconocibles. Su actuación respira fuerza y profundidad; no compite por atención, pero la sostiene. Si los votantes deciden mirar más allá del ruido y premian la construcción paciente de un personaje que equilibra el espectáculo con la intimidad, su nombre podría emerger como un giro inesperado. Y este sería un giro inteligente.

MEJOR ACTOR DE REPARTO

Benicio del Toro (One Battle After Another)
Jacob Elordi (Frankenstein)
Delroy Lindo (Sinners)
Sean Penn (One Battle After Another)
Stellan Skarsgård (Sentimental Value)
Debería ganar: Sean Penn

Se merece el premio por One Battle After Another porque compone una figura de poder que no necesita levantar la voz para imponer miedo. Su personaje encarna la maquinaria del Estado y la perversión represiva de la ultraderecha con una frialdad calculada, casi burocrática, que resulta más inquietante que cualquier arrebato explosivo. Penn trabaja desde la postura, la mirada fija y el silencio cargado de amenaza. Es una actuación que entiende que el verdadero poder no se exhibe sino que se dosifica y se administra. En una película poblada de grandes interpretaciones, la suya es la que deja una sensación persistente, malévola y difícil de sacudir.

Va a ganar: Stellan Skarsgård

Todo indica que el padre de Alexander y Bill se llevará la estatuilla por Sentimental Value. Hay una historia de reconocimiento acumulado alrededor de él con décadas de trabajo sólido, personajes memorables y una primera gran oportunidad en esta categoría. Su interpretación combina vulnerabilidad y orgullo herido, dando vida a un hombre que intenta reconciliar talento, ego y familia. Es el tipo de papel que la Academia suele abrazar: complejo, emocional y respaldado por una carrera respetada. Además, su presencia es central en la película, lo que refuerza la sensación de que no se trata solo de premiar una actuación específica, sino una trayectoria, algo que a los miembros de la Academia les encanta hacer.

Sorpresa: Jacob Elordi

La sorpresa podría ser el monstruo de Frankenstein. Su criatura no es solo una reinterpretación estética del mito, sino un trabajo profundamente físico y emocional. Bajo capas de prótesis y maquillaje, logra transmitir humanidad, dolor y asombro sin depender del diálogo constante. Es una actuación que exige entrega corporal total y que encuentra momentos de ternura inesperada dentro de la oscuridad. Si los votantes deciden premiar transformación y riesgo por encima del peso de la carrera, Elordi podría dar el golpe. Sería la elección más audaz de la categoría.

MEJOR DIRECCIÓN

Chloé Zhao (Hamnet)
Josh Safdie (Marty Supreme)
Paul Thomas Anderson (One Battle After Another)
Joachim Trier (Sentimental Value)
Ryan Coogler (Sinners)
Debería ganar: Chloé Zhao

La directora china merece el premio por Hamnet porque su dirección convierte la intimidad en emoción sin perder delicadeza. Zhao filma el duelo con una sensibilidad casi táctil con el viento en los campos, la textura de la madera, la luz natural filtrándose en interiores oscuros. Nada está exagerado y, sin embargo, todo pesa. Su puesta en escena confía en el silencio, en los cuerpos y en el paisaje como extensión del dolor. Es una dirección invisible en el mejor sentido, donde cada decisión formal sostiene el pulso emocional de la historia. Zhao no impone su estilo sino que lo integra a la vida de los personajes. Eso es experticia y madurez cinematográfica.

Va a ganar: Paul Thomas Anderson

Probablemente se llevará el Óscar por One Battle After Another porque combina ambición temática con control técnico absoluto. Su película articula conflicto político, drama familiar y comentario social con una puesta en escena de gran escala que nunca pierde claridad narrativa. PTA es un maestro del ritmo que orquesta a su elenco con precisión y construye secuencias que respiran tensión sin perder coherencia. Además, existe la sensación persistente de que es “su turno”. Un director clave de su generación que aún no ha sido coronado por la Academia (Boogie Nights, Magnolia y There Will Be Blood debieron haberse premiado). Cuando talento sostenido y oportunidad histórica coinciden, el voto suele alinearse.

Sorpresa: Ryan Coogler

Su dirección es la más arriesgada del grupo, ya que mezcla géneros, tonos, influencias y registros de manera indiscriminada. Coogler convierte lo popular en lenguaje autoral, integrando música, horror y comentario racial en una propuesta vibrante que desafía categorías. Si los votantes deciden premiar audacia en lugar de tradición, su nombre podría emerger como una declaración de apertura hacia un cine más híbrido y contemporáneo. No sería la opción conservadora, pero sí la más electrizante.

MEJOR GUION ORIGINAL

Blue Moon
It Was Just an Accident
Marty Supreme
Sentimental Value
Sinners
Debería ganar: Fue tan solo un accidente

Porque es el guion más inteligente del año. Jafar Panahi construye una historia que parece pequeña y termina siendo enorme. Parte de una situación mínima y la convierte en una reflexión sobre la culpa, el poder y la responsabilidad sin discursos explicativos ni trampas emocionales. Cada escena empuja la anterior, cada decisión tiene consecuencias. No hay grasa. No hay efectismo. Solo una estructura precisa y personajes que actúan como personas reales, no como portavoces de ideas. Es escritura con nervio, riesgo y claridad moral. Si el premio fuera estrictamente al mejor guion, este debería llevárselo.

Va a ganar: Sinners

Porque es el guion más visible y el que mejor combina ambición temática con espectáculo. Mezcla historia, música, violencia, identidad racial y género fantástico sin que el engranaje se rompa. Es grande, ruidoso, audaz y muy comentado. Además, la película tiene fuerza en muchas categorías, lo que arrastra votos. Cuando un guion sostiene una producción tan poderosa y se convierte en parte central de la conversación cultural del año, la Academia suele responder. No será la opción más sobria, pero sí la más respaldada.

Sorpresa: Blue Moon

La sorpresa podría ser la carta de amor de Richard Linklater a Broadway si los votantes deciden premiar elegancia en lugar de volumen. Es un guion más clásico, centrado en personajes y en diálogos cargados de subtexto que revelan tensiones sin necesidad de grandes giros. Su fuerza está en la construcción emocional y en cómo deja que los conflictos respiren. No ha hecho tanto ruido como otros títulos, pero tiene oficio y coherencia. Si la votación se fragmenta y alguien emerge por consistencia pura, podría ser esta.

MEJOR GUION ADAPTADO

Bugonia
Frankenstein
Hamnet
One Battle After Another
Train Dreams
Debería ganar: Hamnet

Este guion logra algo que no siempre ocurre en las adaptaciones literarias. No se limita a trasladar la novela al cine sino que la transforma. El guion entiende que la prosa de Maggie O’Farrell vive en lo interior y encuentra equivalentes cinematográficos sin depender de la narración explicativa. Reduce, reorganiza y concentra el relato para que el duelo avance con claridad dramática. Cada escena está escrita para que el silencio tenga peso y los personajes respiren fuera de la página. No es una adaptación reverente; es una reescritura consciente que sabe qué dejar fuera y qué potenciar. Por equilibrio, sensibilidad y estructura, debería ganar.

Va a ganar: One Battle After Another

Todo apunta a que se impondrá porque convierte una novela compleja en un guion de gran escala sin perder ritmo ni fuerza política. Adaptar a Thomas Pynchon no es tarea sencilla. Su densidad, desvíos e ironía exigen decisiones firmes. Aquí hay síntesis, enfoque y una construcción dramática que aterriza ideas abstractas en conflicto tangible. Además, la película tiene presencia fuerte en categorías clave, y cuando un título lidera la conversación general, suele arrastrar el premio de guion adaptado. Es la opción sólida, visible y respaldada.

Sorpresa: Train Dreams

La sorpresa podría darse si los votantes optan por una adaptación más sobria y clásica. Su guion toma un texto breve y lo expande sin traicionar su esencia, manteniendo el tono íntimo y la mirada humanista. No compite en volumen ni en ambición política, pero sí en coherencia y sensibilidad. Es de esas adaptaciones que parecen sencillas hasta que uno entiende lo difícil que era sostenerlas sin exagerar. Si hay división entre los favoritos, podría colarse como la elección discreta pero respetada.

MEJOR FOTOGRAFÍA

Frankenstein
Marty Supreme
One Battle After Another
Sinners
Train Dreams
Debería ganar: Train Dreams

La mejor fotografía del año la hace el brasileño Adolpho Veloso porque convierte el paisaje en relato. No se trata solo de imágenes bonitas de bosques, rieles y cielos abiertos; cada encuadre traduce la soledad del personaje y el paso del tiempo sin necesidad de preciosismos. La luz natural domina la propuesta y le da al filme una textura honesta, casi táctil. Hay paciencia en los planos, confianza en el silencio visual y una composición que deja que el entorno respire. Es una fotografía que no compite con la historia sino que la acompaña. Por coherencia estética y fuerza visual sostenida, debería llevarse el premio.

Va a ganar: Sinners

Lo más probable es que el Oscar termine en manos de Autumn Durald Arkapaw. Es la propuesta más vistosa, la que combina movimiento de cámara, contraste de luces y una paleta intensa que salta de la penumbra al fuego con energía constante. Hay espectáculo, pero también control técnico en escenas nocturnas complejas y secuencias musicales que exigen precisión milimétrica. Además, la película es fuerte en varias categorías principales, y ese impulso suele traducirse en votos técnicos. Es la opción que luce grande en pantalla y grande en la boleta.

Sorpresa: Frankenstein

El trabajo visual de Dan Laustsen es más clásico pero igualmente poderoso con sus claroscuros marcados, atmósfera gótica y una construcción de sombras que dialoga con la tradición del mito. La fotografía (contemplada en la gran pantalla, eso sí) entiende el tono romántico y trágico de la historia y lo refuerza sin exagerar. Si los votantes optan por premiar estilo y consistencia estética por encima del impacto inmediato, podría colarse como una elección menos obvia pero muy defendible (pregunta: ¿Por qué no está Hamnet en esta categoría?).

MEJOR PELÍCULA INTERNACIONAL

Agente Secreto (Brasil)
It Was Just an Accident (Francia)
Sentimental Value (Noruega)
Sirāt (España)
The Voice of Hind Rajab (Túnez)

Debería ganar: Sentimental Value

Estamos ante la película más sólida del grupo porque equilibra drama familiar y reflexión artística sin perder su claridad emocional. Joachim Trier construye una historia sobre padres e hijos, orgullo y culpa, con una escritura fina y actuaciones que nunca se sienten impostadas. No necesita golpes de efecto ni giros extremos; su fuerza está en cómo observa los vínculos rotos y los intentos torpes de reparación. Es una película madura, bien dirigida y mejor interpretada, que confía en los matices. Por consistencia y profundidad, debería ganar.

Va a ganar: Agente secreto

Todo apunta a que la cinta brasileña terminará llevándose el premio. Es la propuesta con peso político y con una narrativa histórica que dialoga de forma directa con el presente. Su tensión sostenida y su mirada crítica la vuelven relevante más allá de lo cinematográfico. Además, el impulso internacional que ha acumulado y su presencia en otras categorías fortalecen su posición. Cuando una película combina calidad y pertinencia política, la Academia suele inclinarse por ella.

Sorpresa: Tan solo fue un accidente

La sorpresa podría ser Tan solo fue un accidente. Es una obra más contenida, pero su construcción moral y su tensión silenciosa pueden pesar en una votación dividida. Jafar Panahi trabaja desde la sencillez formal para plantear preguntas incómodas sin dar respuestas fáciles. Si los votantes optan por premiar inteligencia narrativa por encima del impacto político o del prestigio industrial, podría emerger como la elección inesperada. Y sería un giro interesante.

MEJOR PELÍCULA ANIMADA

Arco
Elio
KPop Demon Hunters
Little Amélie or the Character of Rain

Debería ganar: Little Amélie or the Character of Rain

Esta es la propuesta animada más delicada y personal del año. Su estilo visual apuesta por la sensibilidad antes que por el impacto inmediato, con una animación que traduce el mundo interior de la infancia en imágenes llenas de imaginación y fragilidad. No depende de referencias pop ni de grandes secuencias de acción; su fuerza está en la mirada íntima y en cómo convierte pequeños descubrimientos en momentos universales. Es una película que entiende la animación como lenguaje artístico, no solo como entretenimiento infantil. Por coherencia estética y emoción genuina, debería ganar.

Va a ganar: KPop Demon Hunters

Lo más probable es que el premio termine en manos del fenómeno del año. Ritmo acelerado, diseño vibrante y una banda sonora que trascendió la pantalla. Combina mitología y cultura pop con una energía que conecta de inmediato con el público global. Además, ya llega con impulso de otros premios importantes y con cifras de audiencia que la vuelven imposible de ignorar. Cuando impacto cultural y éxito comercial coinciden con una producción técnicamente sólida, la Academia suele alinearse.

Sorpresa: Zootopia 2

La sorpresa podría recaer en Disney. Aunque muchos la ven como la opción más segura del gran estudio, su capacidad para atraer audiencias masivas y su comentario social accesible podrían inclinar la balanza si el voto se divide entre propuestas más autorales. Es una secuela, pero eficaz en construcción de mundo y ritmo narrativo. Si la nostalgia y el peso de la marca pesan más que la originalidad, podría colarse como la elección inesperada de la noche.

MEJOR CANCIÓN ORIGINAL

“Dear Me” (Diane Warren)
“Golden” (KPop Demon Hunters)
“I Lied to You” (Sinners)
“Sweet Dreams of Joy” (Viva Verdi!)
“Train Dreams” (Train Dreams)

Debería ganar y va a ganar: “Golden” – KPop Demon Hunters

No es solo una canción pegajosa; es parte esencial de la narrativa de la película. Funciona dentro de la historia, impulsa la acción y, al mismo tiempo, tiene vida propia fuera de la pantalla. Es el raro caso en que el impacto popular y la construcción dramática van de la mano. Su producción es precisa, el gancho es inmediato y la interpretación tiene fuerza real. No se siente añadida para vender suscripciones a Netflix y a Spotify, sino que se siente integrada al corazón del filme. Cuando una canción conecta con el público global y además cumple con una función narrativa clara, el Óscar suele caer por su propio peso. Aquí no hay mucho misterio: debería ganar y probablemente ganará.

Sorpresa: “I Lied To You” – Sinners

La alternativa sería una pieza más cruda y emocional, interpretada por Miles Caton,  anclada en el blues y cargada de atmósfera. Dentro de Sinners es un momento clave, casi ritual, que condensa el espíritu de la película. No tiene la maquinaria pop de “Golden”, pero sí una identidad fuerte y un peso dramático evidente. Si los votantes deciden inclinarse por una canción más clásica en su construcción y más intensa en su ejecución, podría dar el golpe. No es la favorita, pero tiene argumentos.

MEJOR MÚSICA ORIGINAL

Bugonia
Frankenstein
Hamnet
One Battle After Another
Sinners

Debería ganar: Hamnet – Max Richter

La música de Hamnet, compuesta por Max Richter, es la que mejor entiende el corazón de la película: el duelo como algo que se queda pegado al cuerpo. Richter escribe una partitura que envuelve sin aplastar, que sostiene la emoción sin convertirla en truco. Sus motivos repetidos, las capas de cuerdas y esa melancolía que parece avanzar en círculos crean una identidad sonora clarísima: reconoces la película con solo escucharla. Es música que no “decora”, sino que narra. Por belleza, coherencia y peso emocional, debería ganar.

Va a ganar: One Battle After Another – Jonny Greenwood

Lo más probable es que el Óscar se lo lleve el miembro de Radiohead y colaborador frecuente de Paul Thomas Anderson. Su partitura tiene electricidad, riesgo y empuje. Te mete en el dolor del pasado y en la ansiedad del presente y no te suelta. Greenwood sabe hacer que la música funcione como motor, como alerta constante, y eso le calza perfecto a una película que vive en tensión política y emocional. Además, hay un factor de temporada. Su nombre lleva años rondando este premio por sus trabajos con PTA, y cuando una narrativa de “ya era hora” se alinea con una película fuerte, la Academia suele responder.

Sorpresa: Sinners – Ludwig Göransson

La sorpresa podría ser Ludwig Göransson por Sinners. Su trabajo se apoya en el blues pero lo expande con ambición, no como fondo sino como columna vertebral. La música define el tono, marca el ritmo y le da a la película su identidad, como si todo el universo de Sinners se moviera al compás de esa mezcla entre tradición y fuerza contemporánea. Si los votantes premian la banda sonora más integral y más “inseparable” de su película, Göransson puede aparecer en el sobre.

MEJOR MONTAJE

F1
Marty Supreme
One Battle After Another
Sentimental Value
Sinners

Debería ganar: One Battle After Another – Andy Jurgensen

Es el montaje más sólido del año porque logra equilibrio en una película ambiciosa y extensa sin que pierda ritmo ni claridad. La estructura cruza líneas narrativas políticas y familiares sin que el espectador se desoriente, y las transiciones mantienen tensión constante. Hay secuencias complejas que respiran y otras que aceleran con precisión quirúrgica. La edición no busca llamar la atención sobre sí misma, pero sostiene todo el edificio dramático. Por control narrativo y consistencia, debería ganar.

Va a ganar: F1 – Stephen Mirrione

Es el tipo de trabajo que la Academia suele reconocer en esta categoría. Velocidad, claridad en escenas técnicas y una coordinación impecable entre imagen, sonido y movimiento. Las carreras están armadas con precisión milimétrica, logrando que el caos parezca perfectamente organizado. Es un montaje visible, dinámico y espectacular. Cuando la edición se siente como parte central del impacto físico de la película, suele imponerse.

Sorpresa: Sinners – Michael P. Shawver

Su edición tiene un ritmo más arriesgado, mezclando secuencias musicales, violencia y momentos íntimos sin que el tono se fracture. Hay saltos de energía bien calculados y una construcción que permite que la película cambie de registro sin perder coherencia. No es el trabajo más convencional de la categoría, pero sí uno con personalidad clara. Si los votantes optan por premiar audacia estructural en lugar de técnica pura, podría colarse.

MEJOR DISEÑO DE PRODUCCIÓN

Frankenstein
Hamnet
Marty Supreme
One Battle After Another
Sinners

Debería ganar y va a ganar: Frankenstein – Tamara Deverell

El más completo y elaborado del año. Cada espacio está pensado para contar algo. El laboratorio no es solo un escenario, es una extensión de la obsesión de su creador (tanto Víctor como Guillermo); los interiores góticos tienen textura, profundidad y carácter. Hay escala, detalle y coherencia visual de principio a fin. Nada se siente genérico ni reciclado. Es un trabajo que construye un mundo con convicción y que sostiene la atmósfera de la película en cada plano. En esta categoría no hay demasiada duda. 

Sorpresa: Sinners – Hannah Beachler, Monique Champagne

Una alternativa inesperada con una propuesta distinta. Menos gótica y más anclada en identidad cultural y reconstrucción histórica con energía contemporánea. Los espacios no solo ambientan, respiran música, tensión y memoria colectiva. Hay un sentido de lugar muy claro que convierte cada escenario en parte activa del relato. Si los votantes optan por premiar la construcción del mundo desde lo cultural y no desde lo monumental, podría dar la sorpresa.

MEJOR DISEÑO DE VESTUARIO

Avatar: Fire and Ash
Frankenstein
Hamnet
Marty Supreme
Sinners

Debería ganar y va a ganar: Frankenstein – Kate Hawley

Es el más trabajado y coherente del año. No se limita a recrear una época; construye identidad a través de la ropa. Las telas, las siluetas y el desgaste cuentan su historia. El Dr. Frankenstein no viste como un héroe romántico impecable, sino como alguien consumido por su obsesión. Y la criatura, más allá del maquillaje, está definida también por cómo el vestuario dialoga con su cuerpo y su condición. Hay carácter en cada prenda (los vestidos de las actrices son exquisitos). Es un diseño que sostiene la estética general de la película y que se siente pensado hasta el último detalle. En esta categoría, es la opción más fuerte y evidente.

Sorpresa WTF: Avatar: Fire and Ash – Deborah L. Scott

Aunque gran parte del vestuario es digital, el nivel de diseño conceptual es enorme. Cada clan, cada textura y cada variación cultural dentro del universo Na’vi está definida a través de la indumentaria. Hay imaginación, escala y un trabajo de construcción de mundo muy claro. Si los votantes deciden premiar innovación y construcción visual en lugar de tradición histórica, podría colarse como la elección inesperada.

MEJOR MAQUILLAJE Y PELUQUERÍA

Frankenstein
Kokuho
Sinners
The Smashing Machine
The Ugly Stepsister

Debería y va a ganar: Frankenstein – Mike Hill, Jordan Samuel y Cliona Furey

En maquillaje y peinado no hay mucha discusión. El trabajo de Mike Hill (prótesis) y Cliona Furey (peinado) en Frankenstein es transformador en el sentido literal de la palabra. La criatura no funciona solo por actuación: funciona porque el diseño físico es creíble, detallado y expresivo. Las prótesis no se ven rígidas, permiten matices, movimiento y humanidad. El acabado del cabello, las cicatrices, la textura de la piel, todo está integrado con precisión. Es un trabajo técnico complejo que además tiene impacto emocional. En esta categoría, debería ganar y muy probablemente ganará.

Sorpresa: The Ugly Stepsister – Thomas Foldberg y Anne Cathrine Sauerberg

La alternativa inesperada podría ser The Ugly Stepsister. Su propuesta de maquillaje es más grotesca y estilizada que en la cinta de Del Toro (eso ya es mucho decir), con un enfoque que abraza la exageración y el contraste visual. No busca realismo sino identidad fuerte. Los diseños faciales y capilares construyen personajes memorables que se sostienen desde lo visual incluso antes de hablar. Si los votantes optan por premiar creatividad audaz y gore por encima de la transformación clásica, podría colarse como sorpresa.

MEJORES EFECTOS VISUALES

Avatar: Fire and Ash
F1
Jurassic World Rebirth
The Lost Bus
Sinners

Debería ganar y va a ganar: Avatar: Fire and Ash – Joe Letteri, Richard Baneham, Eric Saindon y Daniel Barrett

En efectos visuales, Avatar: Fire and Ash juega en otra liga. Bajo la supervisión de Richard Baneham, el equipo comandado por James Cameron vuelve a empujar el límite técnico con captura de movimiento avanzada, entornos digitales complejos y una integración impecable entre actores y mundo generado por computadora. No se trata solo de escala, sino de detalle. Fuego, ceniza, piel, agua y roca volcánica tienen peso y textura. La película no usa los efectos como adorno; son el lenguaje mismo del relato. En esta categoría, debería ganar y casi con seguridad ganará.

Sorpresa: SinnersMichael Ralla, Espen Nordahl, Guido Wolter y Donnie Dean

La sorpresa podría ser de una cinta cuyos efectos no buscan deslumbrar por volumen sino por integración. Las criaturas, la atmósfera nocturna y la mezcla de elementos prácticos con digitales están resueltos con precisión y coherencia estética. No compite en cantidad de planos generados, pero sí en impacto visual dentro de un tono muy definido. Si los votantes deciden premiar la creatividad aplicada al género antes que el despliegue tecnológico masivo, podría aparecer como el giro inesperado de la noche.

MEJOR SONIDO

F1
Frankenstein
One Battle After Another
Sinners
Sirāt

Debería ganar: Sirāt – Amanda Villavieja, Laia Casanovas y Yasmina Praderas

La mejor película hablada en español del año pasado merece el Óscar por su diseño sonoro y porque convierte el espacio en experiencia física. El trabajo aquí no se basa en volumen sino en inmersión. El desierto, el viento, la música electrónica y los silencios están construidos con precisión para que el espectador sienta el entorno, no solo lo escuche. Hay capas, profundidad y una mezcla que sostiene tensión constante sin saturar. Es sonido como narrativa y no como ruido. Por control y atmósfera, debería ganar.

Va a ganar: F1– Al Nelson, Gwendolyn Yates Whittle, Gary Rizzo, Juan Peralta y Gareth John

Es el tipo de película que tradicionalmente triunfa en esta categoría con motores rugiendo, velocidad, mezcla envolvente y una experiencia diseñada para sacudir la sala. El trabajo técnico es impecable en términos de claridad y potencia, especialmente en las secuencias de carrera. Cuando el impacto auditivo es tan evidente, dominante y estruendoso, la Academia suele inclinarse por eso.

Sorpresa: SinnersChris Welcker, Benjamin A. Burtt, Felipe Pacheco, Brandon Proctor y Steve Boeddeker

Su mezcla sonora no depende solo de efectos, sino de cómo integra música, ambiente y tensión sobrenatural en un mismo flujo. Hay control en los contrastes y un uso inteligente del silencio antes del estallido. Si los votantes deciden premiar el diseño atmosférico por encima de la potencia mecánica, podría colarse como una alternativa sólida.

MEJOR CASTING

Hamnet
Marty Supreme
One Battle After Another
The Secret Agent
Sinners

Debería ganar: One Battle After Another

El equilibrio del elenco es clave para que la película funcione. No se trata solo de reunir nombres fuertes, sino de cómo encajan entre sí. Leonardo DiCaprio sostiene el centro dramático, pero el peso real está en el conjunto. Cada actor aporta una energía distinta que construye un mosaico creíble del conflicto político y familiar. No hay piezas fuera de tono. El casting entiende edades, tensiones y química interna. Es selección con estrategia, no con ego.

Va a ganar: Sinners

Lo más probable es que este nuevo Óscar termine en manos de la cinta de Ryan Coogler. El reparto combina figuras consolidadas con descubrimientos que elevan la película. El riesgo de elegir a un actor para un doble rol central funciona, y alrededor de él el ensamble tiene identidad propia. Hay intuición en la mezcla generacional y racial del elenco, y eso potencia el alcance cultural del filme. Cuando una película logra que cada rostro aporte al mundo y no solo presencia, el casting se vuelve protagonista. Y eso pesa en la votación.

Sorpresa: Marty Supreme

Su casting no es el más comentado, pero sí uno de los más precisos en términos de tono. Los actores secundarios sostienen el arco del protagonista con naturalidad y ayudan a que la historia nunca pierda credibilidad. No hay estrellas que distraigan ni decisiones obvias; hay coherencia. Si la categoría se decide por sutileza y armonía de conjunto más que por impacto mediático, podría colarse.

Los Oscar 2026 se celebrarán el domingo 15 de marzo en el Dolby® Theatre en Ovation Hollywood, con 24 categorías.

ANDRÉ DIDYME-DÔME

Editor de Cine y TV

Psicólogo y comunicador, se desempeña como editor de cine y TV para The Hollywood Reporter en Español y Rolling Stone en Español. Ha realizado las críticas de más de 2000 películas y series para las dos revistas, escrito diversos artículos de análisis y opinión y ha entrevistado a más de 200 figuras del cine y la TV.

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