La primera película de Star Wars en siete años busca descubrir si se puede liberar al genio del streaming de su lámpara. The Mandalorian and Grogu representa el debut en la gran pantalla de los personajes originados en la exitosa serie de Disney+ The Mandalorian. La pregunta es: ¿la película se sostiene por sí sola como una digna película de Star Wars para cines o simplemente se siente como una cuarta temporada condensada de la serie?
La respuesta, para nuestra frustración, es un poco de ambas cosas. La película, dirigida por el creador de la serie, Jon Favreau, ha sido ingeniosamente diseñada para funcionar como una obra independiente incluso para aquellos que no se han sumergido en el universo de Star Wars en streaming. Sin duda, la magnitud se ha incrementado, con un presupuesto obviamente mayor, secuencias de acción espectaculares y una parte importante proyectada en formato IMAX. Se ve, suena y se siente como una película de Star Wars.
The Mandalorian and Grogu
Conclusión: La Fuerza está parcialmente con ellos.
Fecha de estreno: 22 de mayo
Elenco: Pedro Pascal, Sigourney Weaver, Jeremy Allen White, Jonny Coyne, Brendan Wayne, Lateef Crowder
Director: Jon Favreau
Guionistas: Jon Favreau, Dave Filoni, Noah Kloor
Y, sin embargo, sigue pareciendo obstinadamente pequeña por su trama y temas relativamente intrascendentes. Es difícil imaginar que alguien la vea como su primera película de Star Wars y quede enganchado para siempre, como les sucedió a quienes vieron la trilogía original en el cine.
Aun así, es una entretenida aventura espacial de ritmo vertiginoso que se beneficia enormemente del carisma (principalmente vocal) de Pedro Pascal como el cazarrecompensas mandaloriano Din Djarin y de la adorable ternura del animatrónico Baby Yoda, perdón, Grogu. Este último resulta ser un éxito rotundo entre el público, aunque, visto de cerca en una pantalla gigante, se parece más a Jabba the Hutt.
Hablando de Jabba, él establece una conexión entre esta película y la trilogía original, específicamente con El Retorno del Jedi. Bueno, al menos su hijo lo hace, ya que el descendiente de Jabba, Rotta the Hutt (con la voz de Jeremy Allen White), es un personaje clave en la trama que involucra a Djarin siendo contratado por la Coronel Ward de la Nueva República (Sigourney Weaver, sumando otro papel a su filmografía) para rescatar a Rotta de ser esclavizado como gladiador por el malvado Lord Janu (Jonny Coyne, retomando su papel de la serie). La Nueva República pretende intercambiar el regreso de Rotta con sus primos gemelos Hutt a cambio de que estos compartan sus conocimientos sobre el paradero de los señores de la guerra imperiales fugitivos.
Favreau, con un guion escrito en colaboración con el presidente de Lucasfilm, Dave Filoni, y el guionista de El libro de Boba Fett, Noah Kloor, pone en marcha la acción en los primeros minutos, como para asegurar a los fans que el salto a la gran pantalla tiene un significado. A lo largo de la película, hay numerosas batallas con diversas criaturas generadas por computadora, combates espaciales, persecuciones y suficientes explosiones como para que el público sienta que su entrada en cines de alta gama ha merecido la pena.
En cuanto a la historia y la caracterización, no hay nada que entusiasme demasiado, aunque los fans estarán contentos de ver el rostro de Pascal, aunque sea por poco tiempo. El psicodrama que se muestra, que gira principalmente en torno a los problemas paternos de Rotta, da como resultado diálogos del tipo en los que Rotta se queja, “¿Sabes lo difícil que es ser un hombre independiente cuando tu padre es Jabba the Hutt?”. Aunque es seguro decir que nadie lo había pensado antes.
A pesar de su reputación como cazarrecompensas mandaloriano, Djarin se muestra sorprendentemente vulnerable, y varios villanos lo superan con tanta frecuencia que la película empieza a parecerse a esas antiguas series cinematográficas cuyos capítulos siempre terminaban con un final en suspenso. Por suerte, cuenta con la ayuda del leal Baby Yoda —digo Grogu, maldita sea—, sobre todo en una de las secuencias más tranquilas y mejores de la película, cuando la leal criatura silenciosa lo cuida con cariño después de que lo envenenen durante una batalla contra un temible monstruo marino.
De hecho, la conmovedora relación paternal entre Djarin y el siempre hambriento Grogu le da a la película algo parecido a un corazón palpitante, con el primero dándole consejos a su pupilo como “Siempre usa el cinturón de seguridad” y quitándole las galletas para que no se le estropee la cena. Aunque en otras ocasiones lo trata como a una mascota, diciéndole literalmente “junto”.
En un momento dado, se ve a Grogu durmiendo encima de Rotta the Hutt como un pájaro sobre un rinoceronte, y es fácil imaginar que los juguetes se vendieran juntos. También se ve a este peculiar dúo retozando en la orilla, lo que resulta preocupante, ya que parece improbable que los Hutts sepan nadar.
Pascal presta su voz inconfundible y conmovedora a su personaje, mientras que los especialistas Brendan Wayne y Lateef Crowder se encargan de las exigentes escenas de acción, incluyendo una angustiosa batalla submarina. Martin Scorsese presta su voz a uno de los muchos personajes alienígenas, protagonizando momentos divertidos con su característico estilo de hablar vertiginoso como un nervioso vendedor ambulante de comida al que Djarin intenta sonsacar información. Sin embargo, uno se pregunta si el director habrá cambiado de opinión sobre las superproducciones de franquicia.
The Mandalorian and Grogu (un título que no suena muy bien) cumple en gran medida su objetivo de ser mejor que la muy criticada El ascenso de Skywalker y de darle a sus personajes principales un lanzamiento viable en la gran pantalla. Pero es difícil no desear que sus aspiraciones hubieran sido un poco más altas.