Waldo Urrego (1945-2026): Fallece uno de los grandes actores que ayudó a construir la televisión colombiana

Durante más de seis décadas interpretó algunos de los personajes más memorables del teatro, el cine y la televisión del país

Por ANDRÉ DIDYME-DÔME |

junio 30, 2026

3:09 pm

Cortesía de Proimágenes Colombia

La televisión colombiana perdió este sábado 27 de junio a uno de sus intérpretes más emblemáticos. Waldo Urrego falleció en Bogotá a los 80 años, luego de que, según información conocida por personas cercanas a su entorno, sufriera un infarto durante la última semana que terminó deteriorando su estado de salud. Hasta el momento, la familia ha preferido mantener en la intimidad los detalles sobre su fallecimiento.

Con más de seis décadas de carrera, Urrego pertenecía a esa generación de actores que prácticamente crecieron junto a la televisión colombiana. Su trayectoria comenzó en 1962, cuando el medio apenas daba sus primeros pasos, y desde muy joven quedó vinculado a una de las épocas más importantes de la actuación nacional.

Cortesía de Proimágenes Colombia

Nacido en Bogotá el 22 de julio de 1945, pasó buena parte de su infancia y juventud en Quibdó, ciudad donde descubrió que la actuación sería el oficio de su vida. También vivió en Manizales, Chaparral (Tolima) y Puerto Berrío (Antioquia), experiencias que, según él mismo contó en diversas entrevistas, le permitieron conocer el país antes de regresar a Bogotá para dedicarse de lleno al teatro.

Aunque había aparecido siendo niño en Una mirada imborrable, una de las primeras producciones dramáticas realizadas en Colombia, fue a los 17 años cuando inició formalmente su carrera al ingresar al teleteatro dirigido por Bernardo Romero. Su trabajo recibió elogios inmediatos de la crítica y poco después pasó a formar parte del legendario Teatro Popular de Bogotá (TPB), donde compartió escenario con una generación que terminaría definiendo buena parte de la historia del teatro colombiano.

Más adelante también integró el Teatro Nacional junto a Fanny Mikey y participó en numerosos montajes teatrales, entre ellos Yerma y, más recientemente, El rabo entre las piernas, demostrando que nunca abandonó los escenarios, incluso cuando la televisión lo convirtió en un rostro familiar para millones de espectadores.

Cortesía de Proimágenes Colombia

Aunque interpretó personajes dramáticos, históricos, cómicos y populares, fueron los antagonistas quienes terminaron inmortalizando su nombre. Su inolvidable José Etilio Cuéllar en Amar y vivir (1988) se convirtió en uno de los grandes villanos de la televisión colombiana y le otorgó el Premio India Catalina y el Premio Simón Bolívar como Mejor Actor de Reparto. Aquella interpretación consolidó una presencia escénica capaz de transmitir autoridad, amenaza y humanidad al mismo tiempo.

Sin embargo, Cuéllar fue apenas uno de los muchos personajes que marcaron una carrera extraordinariamente extensa. Su filmografía incluye títulos fundamentales de la televisión nacional como Los cuervos, La vorágine, La casa de las dos palmas, Cuando quiero llorar no lloro (Los Victorinos), La mujer del presidente, La guerra de las rosas, Hasta que la plata nos separe, El cartel, Alias el mexicano, Garzón vive, El robo del siglo, Café con aroma de mujer, Enfermeras y decenas de producciones que acompañaron la evolución de la televisión colombiana durante más de medio siglo.

Precisamente por su interpretación en La vorágine, donde dio vida a Fidel Franco, recibió un nuevo Premio Simón Bolívar como Mejor Actor de Reparto en 1990. Años después, su trabajo como el capitán Hugo Escobar en La mujer del presidente le valió una nominación a los Premios TV y Novelas, mientras que en 2022 obtuvo un nuevo Premio India Catalina como Mejor Actor Protagónico por la serie 1977, reconocimiento que confirmaba la vigencia de un intérprete que seguía reinventándose seis décadas después de haber debutado.

Cortesía de Caracol Televisión

Su presencia también fue constante en el cine colombiano. Participó en películas como Caín, Ajuste de cuentas, La agonía del difunto, Uno al año no hace daño, El paseo 5 y La sucursal, entre otras, demostrando la misma solidez interpretativa que caracterizó toda su carrera.

Más allá de los reconocimientos, Urrego representó una forma de entender el oficio del actor que hoy parece cada vez más escasa. Formado en el teatro, disciplinado, dueño de una voz inconfundible y de una presencia escénica imponente, transitó con naturalidad entre el drama, la comedia, el cine y la televisión sin perder nunca el rigor interpretativo.

Con su muerte desaparece uno de los últimos representantes de aquella generación que ayudó a construir la identidad de la televisión colombiana desde sus cimientos. Quedan sus personajes, sus innumerables producciones y el recuerdo de un actor que convirtió cada aparición en pantalla en una lección de oficio. En una industria donde los villanos suelen ser los más difíciles de olvidar, Waldo Urrego consiguió algo todavía más excepcional: que el público recordara, por encima de todos ellos, al actor que les dio vida.

ANDRÉ DIDYME-DÔME

Editor de Cine y TV

Psicólogo y comunicador, se desempeña como editor de cine y TV para The Hollywood Reporter en Español y Rolling Stone en Español. Ha realizado las críticas de más de 2000 películas y series para las dos revistas, escrito diversos artículos de análisis y opinión y ha entrevistado a más de 200 figuras del cine y la TV.

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