Trinidad González y el poder de contarse

Su debut actoral llegó con El secreto del río, pero para la modelo mexicana, se trató de un proyecto que la puso frente a frente con su propia voz

Por VALENTINA VILLAMIL |

julio 14, 2025

1:44 pm

Carlos Castellanos

Trinidad González está en un punto de su carrera que, hasta hace poco, no se imaginaba. Con años en el modelaje internacional, su rostro ha aparecido en campañas y editoriales en distintos rincones del mundo, pero hoy su rutina es distinta: acaba de terminar su primer protagónico como actriz en una ficción para Netflix, El secreto del río, y habla de ese proceso como quien todavía lo está asimilando.

“No lo había pensado nunca, ni lo había expresado como algo que quería hacer”, comenta. “Me llegaban castings y era como: no, no y no. Me daba muchísima pena”. Las propuestas habían estado ahí por un tiempo, aunque prefería mantenerlas a distancia. El salto de un set de fotos a un rodaje con decenas de personas mirando no le resultaba muy atractivo, sobre todo por la exposición emocional que esto suponía. “En unas fotos posas y ya, pero en una serie muestras muchas más emociones: llorar, reír, gritar… era algo completamente nuevo para mí”.

Eso cambió a comienzos de este año, cuando recibió el llamado para audicionar por el papel de Sicarú, la protagonista de esta serie mexicana ambientada en el Istmo de Tehuantepec, Oaxaca. González no leyó el guión completo en aquel momento. Apenas se asomó a las características del personaje, pero esto fue más que suficiente. “No me puse a pensar en nada, ni en qué iba a pasar o qué tan grande iba a ser esto. Lo quise hacer y punto”.  

La serie sigue a dos amigos de la infancia, Sicarú y Erik (este último interpretado por Diego Calva), que comparten un secreto que los marcó desde niños. Después de par de décadas sin verse, Sicarú regresa al pueblo donde creció, enfrentándose no sólo a las consecuencias de aquel evento, sino también al peso de su propia transformación. En su niñez, fue conocido como Manuel. Ahora, como una mujer trans adulta, vuelve a un entorno tradicional que no siempre sabe cómo mirar lo que no encaja en sus moldes.  

La historia se desarrolla dentro del contexto de la cultura muxe, un tercer género reconocido dentro del pueblo zapoteca, donde las nociones de identidad de género tienen matices propios. Pero para González, lo que hizo clic no fue una construcción teórica. De hecho, fue algo más intuitivo y que había vivido, en algún punto, en carne propia. “Desde el nombre, sentí que había algo ahí. Encajaba conmigo. Me motivé sin pensarlo demasiado”, añade.

González nunca había actuado y, como era de esperarse, su debut en la pantalla chica fue un reto. No tenía formación, ni referentes técnicos. Solo intuición, miedo y una historia que la tocaba de cerca. “Lo que más me daba miedo era el guión”, confiesa. “No sentía que pudiera aprendérmelo”. Sin embargo, con ayuda del equipo y un coach actoral, sus angustias se fueron disolviendo sobre la marcha. “Nunca me había permitido ser tan vulnerable frente a tanta gente,  pero lo disfruté e incluso lo sentí sanador”, admite.

Sicarú en sí, facilitó este proceso. No solo la entendía, sino que la conocía. Sabía cómo hablaba, cómo se movía, por qué evitaba ciertos temas o por qué insistía en otros. Su personaje no le era ajena. “Interpretarla me dejó mil cosas. Ver a esta mujer valiente haciendo mil cosas por sus convicciones y por lo que ella piensa, alguien que siempre echa para adelante. Creo que eso fue lo que me dejó, el cómo se defiende ella misma y cómo defiende a su gente alrededor”.

“Lo lindo de este caso es que lo sentí también como mi historia”, añade, para luego explicar cómo el sentimiento de empatía estuvo presente a lo largo del proyecto. “Yo sabía que eso ya lo había vivido, pero quería demostrarlo no solo dentro de la comunidad LGBTQ+, sino con todas las personas. Que todas pudieran ser empáticas con nosotros y nosotras”.

Eso, en parte, fue lo que volvió la experiencia tan personal. No se trataba sólo de actuar o cargar con un mensaje. Fue más bien una forma de hablar desde el cuerpo, desde lo vivido, y al mismo tiempo, ofrecer algo que pudiera ser compartido. Lo que ahora González representa en pantalla fue, durante años, algo que buscó ver reflejado en otros rostros. “De pequeña veía a Alejandra Bogue, a Libertad Palomo, a muchísimas mujeres que eran voces para mí. Mujeres que me inspiraban. Yo, en algún momento, quería ser ellas”.

Ahora está del otro lado. Ser quien acompaña sin decirlo, quien representa sin proponérselo. “Que haya niñas que se me acerquen, o mamás que me dicen cosas lindas, inspiradoras… eso es un abrazo al corazón. Nunca pensé que yo iba a ser esa representación que yo misma buscaba”. Lo que Trinidad agradece es haber podido mostrar a una mujer trans desde la complejidad, pero también desde la alegría. “Obviamente hay muchas cosas que atravesamos: malos tratos, discriminación, todo eso existe”, resalta. “Pero también vivimos felices. Festejamos como cualquier otra persona. Y yo solo quería mostrar eso, mostrar la realidad de cómo vivimos. Hacerlo con respeto, con dignidad. Como debía hacerse”.

En ocasiones, la representación trans en pantalla suele estar marcada por el trauma o la marginalidad. Sin embargo, Sicarú emerge desde otro lugar. No ignora el pasado, pero tampoco se define por él. Y en esa decisión hay una declaración más grande de lo que parece.“Creo que sí hay más visibilidad”, responde cuando se le pregunta sobre los cambios en la industria. “Pero todavía falta mucho. Siento que muchas veces nos siguen dando los mismos roles: prostitutas, drogadictas… como si no supieran dónde meternos en las historias. Y también creo que a veces nosotras mismas podemos empezar a contar nuestras propias historias, ¿no?”.

Después de El secreto del río, Trinidad, como dice, ha “desbloqueado un nuevo nivel”. “La actuación me gustó muchísimo, me movió”, cuenta. Por ahora no hay anuncios concretos, sin embargo, reconoce que aún le falta mucho por aprender y de momento se encuentra explorando aquellas habilidades que recién conoció. “Estoy ansiosa por lo que venga. Por los proyectos que aparezcan y que sean felices de tenerme, y yo de estar ahí también”.

El año no ha terminado, y Trinidad tampoco parece tener prisa. Mantiene campañas activas con algunas marcas y la convicción de que lo importante es estar lista para las oportunidades que aparezcan en el camino. “En realidad tengo la fortuna de poder juntar dos cosas que me encantan como el modelaje y la actuación”, dice. Recientemente cumplió 30 años, y aunque no lo menciona con dramatismo, afirma que lo siente como un nuevo comienzo. “Parece un nuevo punto de partida para esta carrera hermosa que me ha regalado mil cosas. Entonces yo estoy feliz”.

VALENTINA VILLAMIL

Redactora Senior

Redactora senior en The Hollywood Reporter en Español y Rolling Stone. Ha retratado a un centenar de artistas con relatos donde convergen música, cine, televisión y moda.

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