Dirigida por Mariana Rondón y Marité Ugás, Aún es de noche en Caracas adapta la novela La hija de la española de Karina Sainz Borgo desde la decisión clara de narrar el derrumbe social venezolano no como una crónica política, sino como una experiencia corporal y emocional concentrada en una sola mujer.
Adelaida, interpretada con sobriedad y desgaste progresivo por la actriz colombiana Natalia Reyes, atraviesa la ciudad mientras despide a su madre y se prepara (en teoría) para huir del país. La película se abre paso entre protestas, funerales, escasez y violencia con una cámara que no explica ni contextualiza. Esa elección define toda la cinta. Caracas no se presenta como un mapa ideológico, sino como amenaza constante, un espacio donde el ser, el estar el tener y el hacer se han alterado radicalmente de la noche a la mañana y donde cada trayecto cotidiano implica riesgo.
El relato se vuelve más asfixiante cuando una milicia “autogestionada” ocupa el departamento familiar. La violencia no llega desde el poder abstracto, sino desde quienes dicen resistirlo. En ese punto, la película se vuelve una auténtica pesadilla. No hay bandos claros ni alivio moral, la hostilidad es transversal, y la única estrategia posible parece ser aguantar, esconderse e intentar adaptarse. La aparición de Santiago (Moisés Angola) introduce una tensión ambigua, más cercana a la necesidad que a la esperanza, mientras los recuerdos de un amor pasado, encarnado por Edgar Ramírez (productor de la película), funcionan como restos de una vida previa, ya inaccesible.
Visualmente, el trabajo de Juan Pablo Ramírez privilegia los interiores oscuros, los pasillos, las ventanas clausuradas y las noches interminables. La ciudad se percibe fragmentada, siempre fuera de campo, como un ruido que no cesa. El montaje evita el énfasis y refuerza una sensación de espera tensa, donde cada decisión mínima puede ser definitiva. No hay panfletos ni discursos. Aquí, la política aparece filtrada por el miedo, la pérdida y la degradación de lo cotidiano.
La mayor apuesta (y también su riesgo) es la negativa a ofrecer explicaciones. Aún es de noche en Caracas no indaga causas ni propone salidas; se limita a mostrar cómo una persona común queda atrapada en una ciudad cuando el tejido social se rompe. Esa renuncia puede frustrar a quienes busquen una lectura histórica más explícita, pero también le otorga una potencia universal. Este es el retrato de una ciudad que deja de proteger a quienes la habitan.
Veredicto: Un filme áspero y sostenido que apuesta por la experiencia subjetiva antes que por la explicación política.
Dirección: Mariana Rondón, Marité Ugás
Elenco: Natalia Reyes, Moisés Angola, Sheila Monterola, Samantha Castillo, Édgar Ramírez
Guion: Mariana Rondón, Marité Ugás
Basada en: La hija de la española de Karina Sainz Borgo
Producción: Stacy Perskie, Edgar Ramírez, Stephanie Correa, Jill Littman
Distribución: BF Distribution, Cinépolis
Productores: Camila Balzaretti, Stephanie ‘Tuty’ Correa, Jorge Dorantes, Leopoldo Gout, Jill Littman, Stacy Perskie, Édgar Ramírez, Francisco Ramos, Natalia Reyes, Karina Sainz Borgo, Michael Ullman
Compañías de producción: Redrum, Netflix, Absolute Artists, Impression Entertainment
Fotografía: Juan Pablo Ramírez
Edición: Soledad Salfate
Música: Lorenzo Perelmuter
Sonido: Guy Arad, Aaron Esquenazi, Lena Esquenazi, Raynier Hinojosa, Emilio Martin Iglesias, Gabriel Emmanuel Kevicky, Ricardo Ledesma, Nayuribe Montero, António Porém Pires, María Alejandra Rojas
Directora de arte: Isidora Salas
Diseño de producción: Ezra Buenrostro
Vestuario: Brenda Gómez, Estefanía Bonilla Hernández
Maquillaje: Lisset Allende, Brenda Dorado, Arturo Gómez, Karina Rodríguez
Casting: Julio Toledo
Duración: 97 minutos
Idioma: español
Clasificación: No especificada
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