Crítica Digger: Alejandro G. Iñárritu y Tom Cruise se unen en una macroproducción que te sorprenderá, para bien o para mal

El nuevo largometraje del cineasta mexicano hace que la estrella de Hollywood realmente parezca un hombre de su edad al interpretar a un magnate petrolero texano

Por HARETH PERAZA |

septiembre 30, 2026

3:03 pm

Warner Bros.

Desde que incursionó en el cine con Amores perros, Alejandro González Iñárritu demostró ser un cineasta hecho para producciones trascendentales. Esto se confirmó en películas posteriores como Birdman, El renacido y ahora con Digger, su más reciente largometraje, donde colabora por primera vez con Tom Cruise, una de las más grandes estrellas de Hollywood. Sin embargo, puede que esta nueva cinta no perdure en el firmamento por su calidad, sino por la conversación que podría generarse a su alrededor, la cual tiene dividida a la crítica especializada. 

El filme comienza siguiendo a Digger Rockwell, encarnado por Cruise, un magnate del petróleo a quien no parece importarle nada más que el dinero y cuya avaricia resulta en una catástrofe global que podría cambiar para siempre cómo funciona el mundo. ¿De qué se trata? El desprendimiento de una enorme plataforma de hielo en Groenlandia después de que el protagonista se negara a detener la operación de su extractora de petróleo a pesar de las advertencias de su equipo de protección ambiental. Ahora, esa peligrosa estructura se dirige a Europa y podría causar un tsunami con capacidad para destruir el continente. 

Digger 

Conclusión: Tal vez Iñárritu cavó demasiado 

Fecha de estreno: Jueves 1 de octubre

Elenco: Tom Cruise, Riz Ahmed, John Goodman, Sandra Hüller, Michael Stuhlbarg, Jesse Plemons, Emma D’Arcy, Sophie Wilde, Robert John Burke, Mercedes Hernández

Director: Alejandro G. Iñárritu

Guionistas: Alejandro G. Iñárritu, Alexander Dinelaris, Nicolás Giacobone, Sabina Berman

Clasificación R, 2 horas y 9 minutos

Para intentar resolver el problema, Rockwell se reúne con el gabinete del presidente de los Estados Unidos (John Goodman) y Ganesh (Riz Ahmed), cuyo trabajo —en teoría— es que la compañía de Digger cause el menor daño ambiental posible. Pese a las múltiples propuestas del grupo de ancianos que lidera la nación, Ganesh revela que no hay nada más que hacer y que el destino de todo un continente está en manos del viento y las corrientes del mar. Ante esta situación, Digger propone lo que cualquier magnate con sus acciones y fortuna en juego haría: intentar cambiar la narrativa, aunque la jugada no sale bien y Estados Unidos se convierte en el país más criticado del mundo. 

Warner Bros.

Esto deriva en una de las mejores escenas de la cinta, con Digger hablando en el Parlamento Europeo. El hombre llega al estrado con su gran sombrero y un acento texano sumamente estereotípico —es una sátira al final del día— para gritarle al mundo que la culpa no es suya, sino de ellos. ¿Por qué? Porque ellos son los que dependen del petróleo y quienes tienen acciones de su compañía. 

Este momento fue sumamente citado por aquellos que aseguraban que el nuevo largometraje del cineasta en realidad era un musical, lo cual es curioso porque si bien no es un musical, tampoco es una película convencional. Vamos a evitar revelar exactamente de qué se trata para que todos puedan disfrutarla con todo lo que implica. Sin embargo, hay pistas desde el primer momento, como cuando se levanta el telón y la cinta nos transporta a la habitación de Digger Rockwell. 

Alejandro González Iñárritu estuvo desarrollando este proyecto durante casi una década. La idea de retratar la catástrofe climática que afecta a nuestro planeta —y de la cual parece que ya no hay marcha atrás— estuvo presente desde el principio, pero el libreto, que el mexicano trabajó junto a Alexander Dinelaris, Nicolás Giacobone y Sabina Berman, se fue nutriendo se acontecimientos que la mantienen conectada al presente, como el Presidente Crompson, quien se siente como una parodia al actual presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. 

La cinta es fácilmente una de las producciones más ambiciosas de Iñárritu, en parte gracias a la complejidad de sus escenarios plagados de movimiento y estructuras impresionantes. A esto hay que sumarle la impecable fotografía de Emmanuel “El Chivo” Lubezki, quien se reunió con Iñárritu después de más de una década, cuando trabajaron juntos en El renacido. 

El largometraje también destaca en la caracterización de Tom Cruise, quien ahora sí se ve como un hombre de 64 años. En todo momento, parece una caricatura de un millonario estadounidense y creo que justo esa era la idea del director. Esto se nutre aun más con una interpretación única que da justo en el clavo al ser por momentos profundamente detestable. La actuación de la estrella hollywoodense va a tope en todo momento, pero también entiende en qué momento reducir las velocidades. Pese a lo dividida que parece la crítica, por lo que implica para el actor, muy probablemente quede nominado a varios premios en la siguiente temporada. 

Warner Bros.

Aunque la actuación de Cruise no es la única a destacar, pues, sin duda, quien se roba la película es Riz Ahmed, quien sigue demostrando ser un actor menospreciado. Fue nominado al Óscar a Mejor Actor en 2020 por su papel en Sound of Metal y seguramente vuelva a ser considerado para la siguiente entrega, aunque ahora como Mejor Actor de Reparto. Quizá pueda acompañarlo John Goodman, quien también hace un extraordinario trabajo como el Presidente Crompson. 

Desafortunadamente, no todo el elenco de Digger tiene la oportunidad de lucir. Y esto no es porque sean malos actores, sino porque el guion no los benefició. Tal es el caso de Sandra Hüller, quien interpreta a Emma Rockwell, hermana del personaje de Tom Cruise. Si bien cuando aparece en pantalla puede robarse la cámara, sus momentos a cámara no son muchos. Parece que Iñárritu la incluyó en la película para cumplir su capricho de tenerla y no porque realmente hubiera un papel en el que encajara. 

Algo parecido sucede con Jesse Plemons, quien brilló por su ausencia en las nominaciones al Óscar a Mejor Actor tras su papel en Bugonia. Las películas de Alejandro G. Iñárritu son una especie de rompecabezas donde todas las piezas son importantes, pero eso no significa que haya piezas que brillen más que otras. Desafortunadamente, Plemons no brilla tanto como debería. A pesar de que su personaje es importante en la trama, su tiempo pantalla es verdaderamente corto, lo que le impide demostrar de lo que realmente es capaz actoralmente. 

Digger aborda conceptos interesantes, como la catástrofe climática irreversible a la que el mundo se enfrenta y cómo las personas en el poder reaccionan ante ella, pero no son conceptos nuevos. De hecho, el largometraje ha sido comparado con películas como Don’t Look Up y, sobre todo, Dr. Strangelove. Además, uno también puede perderse con sus giros de trama sorprendentes pero rimbombantes y los cuales afectan el ritmo de la cinta, sobre todo de cara al tercer acto. Tal vez Iñárritu se enfocó más en volarle la cabeza al espectador con su parafernalia que en contar una historia que verdaderamente logre dejar una marca en la memoria. La cinta no es mala y muy probablemente sea una de las principales nominadas en la próxima temporada de premios, pero es inevitable preguntarse si el cineasta mexicano cavó demasiado en su propia mente y se olvidó de la experiencia de la audiencia. 

HARETH PERAZA

Redactor / Community Manager

Redactor y community manager para The Hollywood Reporter en Español. Con una mirada objetiva hacia el entretenimiento, busca desentrañar los procesos creativos y el impacto de cada obra que retrata en sus textos.

SUSCRÍBETE A NUESTRAS EDICIONES

Vive la experiencia completa de The Hollywood Reporter en Español, sin límites y todos los días, en sus versiones impresas y digitales.

MÁS DE HOLLYWOOD REPORTER EN ESPAÑOL

Síguenos