Quien tenga ojos que vea. Cuando La tierra y la sombra se presentó en Cannes en 2015 y obtuvo la Cámara de Oro, el nombre de César Augusto Acevedo quedó asociado de inmediato a una forma de cine que privilegia la espera, el silencio y la observación paciente de los cuerpos dentro del paisaje. Aquella ópera prima, marcada por una sensibilidad heredera de Andrei Tarkovsky, entendía el tiempo no como una urgencia narrativa, sino como materia espiritual. Horizonte, su segundo largometraje, no solo continúa esa línea, sino que la lleva más allá.
Acevedo vuelve a filmar la herida colombiana sin recurrir a la representación directa de la violencia. Aquí no hay enfrentamientos, armas ni consignas. Lo que hay es un después perpetuo. Horizonte se sitúa en un territorio suspendido, cercano al purgatorio, donde Inés y Basilio (madre e hijo interpretados por Paulina García y Claudio Cataño de Cien años de soledad) avanzan por un país devastado que parece existir fuera del tiempo. Ambos están muertos, y sin embargo caminan. No buscan salvarse, sino comprender.
La influencia de Tarkovsky es evidente, pero nunca llega a ser completamente imitativa. Acevedo adopta su concepción del cine como una experiencia espiritual que se manifiesta en planos prolongados, atención extrema al entorno natural y una narrativa que se articula desde la percepción más que desde la acción. La naturaleza no funciona como fondo, sino como una extensión del estado emocional de los personajes. La niebla, el agua, las ruinas y los espacios vacíos construyen un universo donde la memoria pesa más que los hechos.
La premisa de Horizonte (una madre que acompaña a su hijo, responsable de crímenes cometidos durante el conflicto, en un viaje posterior a la muerte) convierte la culpa en trayecto y el duelo en paisaje. Acevedo no plantea un juicio moral, sino una confrontación silenciosa entre amor y responsabilidad. Inés observa; Basilio carga. Entre ambos se establece una tensión sostenida por gestos mínimos y silencios densos, sin necesidad de explicaciones.
Las actuaciones son fundamentales para que la película sostenga su apuesta. Paulina García ofrece una interpretación serena y triste, donde cada mirada parece cargar con una historia que no necesita ser dicha. Claudio Cataño, por su parte, construye un personaje quebrado desde adentro, marcado por una culpa que no busca absolución. La relación entre ambos se siente orgánica, casi espectral, como si el vínculo madre-hijo sobreviviera incluso a la muerte.
En lo formal, Horizonte confirma a Acevedo como un cineasta de precisión extrema. La fotografía de Mateo Guzmán convierte los paisajes en superficies emocionales, mientras la música de Harry Allouche acompaña sin imponerse, reforzando el estado casi hipnótico logrado por las imágenes. El ritmo es deliberadamente pausado, exigiendo del espectador una entrega total a la experiencia.
Y es que Acevedo insiste en un cine que se niega a ofrecer consuelo fácil. Horizonte no propone cierre ni redención clara. Lo que ofrece es una meditación profunda sobre lo que queda cuando la violencia ha pasado pero sigue viva en la memoria. En ese sentido, la película dialoga directamente con la historia reciente de Colombia, pero desde un lugar poco transitado (con la excepción reciente de la bellísima Memento mori), y es el camino de los fantasmas que aún no encuentran reposo.
Con Horizonte, César Augusto Acevedo reafirma una coherencia autoral poco común. Es un cine que avanza sin concesiones, fiel a una ética de la imagen y del tiempo que puede resultar exigente, pero que encuentra su fuerza precisamente en esa obstinación. No es una obra pensada para explicar la guerra, sino para recordarnos que sus consecuencias no terminan nunca.
Veredicto: Un poema fílmico austero y exigente que confirma a César Augusto Acevedo como un autor que entiende el cine como una experiencia espiritual más que como relato convencional.
Distribución: Doc:Co, Bobine Films
Productora: Ciné-Sud Promotion, Inercia Películas, Quijote Films, Tarántula, Unafilm
Elenco: Ángela Cano, Claudio Cataño, Victoria Hernández, Édgar Durán Jr., Paulina García, Michael Steven Henao, Mauricio Salas
Dirección: César Augusto Acevedo
Asistente de dirección: Ana Nieto De Gamboa, Santiago Porras, Pablo Salah
Guion: César Augusto Acevedo
Producción: Louise Bellicaud, Claire Charles-Gervais, Titus Kreyenberg, Thierry Lenouvel, Giancarlo Nasi, Paola Andrea Pérez Nieto, Donato Rotunno
Productor ejecutivo: Fernando Bascuñán, Emmanuel Cely Palencia, Fernand De Amorin, Constanza Erenchún, Paola Andrea Pérez Nieto
Dirección de fotografía: Mateo Guzmán
Diseño de producción: Elkin Rangel, Juan Diego Tovar
Sonido: María Angélica Ávila, Daniel Giraldo, Anthony Juret, Paola Macias, Juan Camilo Martínez, Gadou Naudin, Ken Nnganyadi, Jean-Guy Veran
Maquillaje: Lina Fernanda Cadavid
Vestuario: Juan Sebastián Urquijo
Música: Harry Allouche
Edición: Camila Beltrán, Soledad Salfate
Efectos especiales: Juan Manuel Betancourt, Hady Abou Ghazale, Pascal Giroux, Rio Perrone
Casting: Ana Nieto De Gamboa, Santiago Porras
Clasificación: 16
Duración: Dos horas, 5 minutos
Tráiler: