Crítica: The End of Oak Street: Anne Hathaway y Ewan McGregor protagonizan una nostalgia ochentera al estilo Amblin, divertida dentro de los límites del cine basura de alto presupuesto

Dinosaurios arrasan los suburbios y aterrorizan a una familia en este thriller de supervivencia y ciencia ficción del guionista y director David Robert Mitchell y el productor J.J. Abrams

Por DAVID ROONEY |

agosto 14, 2026

2:46 pm

Desde la izquierda: Ewan McGregor, Christian Convery, Maisy Stella y Anne Hathaway en The End of Oak Street.

Cortesía de Warner Bros.

David Robert Mitchell tuvo su gran revelación en 2014 con It Follows, una ajustada muestra de terror sobrenatural de bajo presupuesto que debía gran parte de su inquietante atmósfera y sus sobresaltos viscerales al hábil uso de efectos prácticos. El guionista y director se mueve en la dirección opuesta con The End of Oak Street, una alocada dosis de caos mesozoico en un callejón sin salida suburbano moderno, donde los actores pasan mucho tiempo —en ocasiones, de manera convincente— huyendo de algo salido de la caja de herramientas digitales que sería añadido posteriormente. “¡Quiero recordar este momento tan insano y estúpido!”, dice el personaje de Anne Hathaway al enfrentarse a la impactante imagen de dos dinosaurios apareándose desenfrenadamente contra el costado de una casa. Ay, cariño.

Ese tipo de humor descarado está presente a lo largo de toda la película, y el público en una función de prensa abierta al público ciertamente se la pasó riendo, tanto en los momentos en los que la comedia era intencional como en otros en los que… bueno, ¿quién sabe? Si bien resulta entretenida sin exigir demasiado, en plan de diversión tonta y desmedida, esta es una película que no parece saber qué quiere ser, más allá de un homenaje reverente al cine de Amblin de los años 80, particularmente al Spielberg más icónico. Pero el productor principal, J.J. Abrams, ya había recorrido ese camino con fortalezas y debilidades similares en Super 8 de 2011. 

The End of Oak Street

La conclusión: Es como Barney furioso y en esteroides.

Fecha de estreno: Viernes 14 de agosto
Reparto: Anne Hathaway, Ewan McGregor, Maisy Stella, Christian Convery, Jordan Alexa Davis, P.J. Byrne, Anne Gee Byrd, Emily Kuroda
Guionista y director: David Robert Mitchell

Clasificación PG-13, 1 hora 40 minutos

La película comienza en una fiesta vecinal de verano en 1982, donde Denise Platt (Hathaway, en un papel por debajo de su nivel) es una ama de casa frustrada que no oculta su irritación con su esposo Greg (Ewan McGregor), un hombre conformista que no ha hecho mucho con su vida y que se ha olvidado de decirle que perdió su trabajo semanas atrás. Mientras tanto, él se escabulle para darle tragos al whisky en el garaje y repartir pizzas, como un universitario irresponsable.

Su hija Audrey (Maisy Stella, encantadora en My Old Ass) es una adolescente de unos 15 años, inteligente y aficionada a la ciencia y la astronomía, que desafía el estereotipo al ser también cool, con indicios de una sexualidad emergente que se aleja de lo habitual en las películas retro para ver con palomitas. Es protectora de su hermano Brian (Christian Convery), quien está en los primeros años de la adolescencia, y sensible al tranquilizarlo cuando él teme que las tensiones entre sus padres puedan llevarlos al divorcio.

Brian, un tanto quejumbroso, lleva un arco y flechas a todas partes, pero podría ser el arquero más inepto en la historia de las películas de aventuras infantiles: solo acierta al blanco una vez, cuando este es demasiado lento y voluminoso como para fallar. En un detalle que amplía el marco de referencias de Steven Spielberg a Stephen King, Brian forma parte de un inseparable cuarteto de amigos cuya composición parece sacada directamente de un manual: dos niños blancos, uno de ellos acosado, un niño negro y uno gordito. Pero como los otros tres nunca vuelven a aparecer después de una escena inicial, esto parece un guiño tan consciente como las tomas de Brian recorriendo el vecindario en bicicleta.

El incidente que pone en marcha la historia ocurre después de que misteriosos destellos de luz cegadora aparecen en el cielo nocturno, acompañados de fuertes vientos y un ruido ensordecedor. Estos fenómenos inexplicables terminan tan abruptamente como comienzan, pero son lo suficientemente inquietantes como para poner en alerta a Starbuck, la adorable y aguerrida perra de los Platt. La mañana siguiente a uno de estos acontecimientos, la calle queda repentinamente aislada del resto del pueblo, rodeada de cuerpos de agua y una espesa selva tropical, con temperaturas sofocantes fuera de temporada.

De este escenario digno de The Twilight Zone, empiezan a emerger criaturas prehistóricas de entre la vegetación, del cielo y del agua, cada una más grande y feroz que la anterior. Estas criaturas que viajan a través del tiempo, junto con Hathaway, son lo mejor que tiene la película. Verlas hurgar en los botes de basura, derribar cercas, lanzar automóviles como si fueran juguetes o sorber helado de una camioneta de helados volcada no puede dejar de ser divertido. Por no mencionar verlas despedazar a un vecino molesto y arrancarle la cabeza de un mordisco a otro. Los Platt les advirtieron que entraran a la casa, señora.

La característica más distintiva del diseño de los dinosaurios es la densa cobertura de plumas de algunos de ellos, como emus criados demasiado cerca de un reactor nuclear. Mi favorito era una serpiente enorme y rechoncha, de varios kilómetros de largo —una Titanoboa, aunque Fat Bastard sería un nombre mucho mejor para ella—, que se desliza como un perezoso hasta que se vuelve agresiva y deja al descubierto una boca llena de dientes puntiagudos. El trabajo de las criaturas generadas por computadora es, en general, impecable, salvo por una escena en la que la cámara se acerca un poco demasiado a unos enormes herbívoros acorazados con ojos caricaturescos que parecen sacados de juguetes de plástico de Mattel.

Naturalmente, los esfuerzos de la familia Platt por mantenerse con vida —al igual que los de los Delgado en la nueva producción original de Netflix, The Last House— dependen de que se apoyen unos a otros; en este caso, de redescubrir una cercanía que parecía estar desmoronándose al principio, antes de que los intrusos irrumpieran en su mundo.

Si esperas una explicación detallada de cómo unos 200 millones de años de distancia terminaron haciéndose uno solo, lo más cercano que obtendrás son unas cuantas palabras apresuradas de Audrey sobre temblores y portales temporales. En cuanto a la estrategia para escapar —que involucra grandes esferas de luz, como el medio de transporte de Glinda en El mago de Oz—, será mejor no darle demasiadas vueltas.

Hay inconsistencias enormes en la manera en que están construidos los personajes de los niños, particularmente Audrey, quien en un momento está presenciando una masacre y exponiendo teorías científicas y, al siguiente, está en el auto, estacionado en la entrada de la casa, llorando mientras canta al ritmo de Steve Winwood en la radio. ¿Estás tratando de llamar la atención, niña? La imprudencia de Brian tiene un poco más de sentido cuando sale corriendo para ir detrás de su querida Starbuck.

McGregor, para decirlo sin rodeos, es terrible, y no solo porque su acento estadounidense se le escape de vez en cuando. Hay que admitir que está atrapado interpretando a un tipo bastante soso, pero incluso cuando está en las calles empuñando un mazo, rara vez parece que haya mucho en juego en su deslucida actuación.

Hathaway, por otro lado, es el pegamento esencial que mantiene unida la película. Denise —un nombre que me hacía desear una y otra vez que esto fuera una película de serie B protagonizada por Denise Richards— es básicamente un personaje de Anne Tyler dentro de una novela de Michael Crichton. Es una mujer que, ahora que sus hijos están creciendo, mira a su alrededor y reconoce su falta de realización, sentimientos que expresa en una novela que escribe en secreto, en la que la protagonista mantiene una maleta lista con la esperanza de que algún día pueda escapar de su vida asfixiante como esposa y madre.

Cuando la situación se vuelve más peligrosa, Denise es la valiente que dispara balas de escopeta contra enormes reptiles de piel correosa, y resulta realmente divertido ver a Hathaway correr gritando mientras una bestia hambrienta la persigue de cerca. Aunque que los Platt puedan estar charlando en el jardín delantero de alguien sin darse cuenta de que un monstruo del tamaño de una casa se acerca sigilosamente hacia ellos es solo uno de los muchos momentos ridículos del guión de Mitchell.

Dicho esto, no faltan los buenos sustos, potenciados por la frenética partitura de Michael Giacchino y un diseño sonoro que te atraviesa como una inesperada evacuación intestinal. El arco de Denise, quien llega a apreciar de nuevo a Greg después de casi perderlo, sigue estrictamente una fórmula ya conocida, y el escape de la situación que amenaza sus vidas es tan absurdamente fácil que no puede sino resultar anticlimático. Pero la película tiene sus encantos alocados, y Fat Bastard, la desagradable serpiente, es el principal de ellos.

Trabajando con su director de fotografía habitual, Michael Gioulakis, Mitchell le da a la película un dinámico impulso visual, con muchos travellings enérgicos, zooms rápidos y efectos de lente dividida. Y la diseñadora de producción Maya Shimoguchi le ha proporcionado un patio de juegos lleno de personalidad y detalles de época en la casa de los Platt. 

Después de la prometedora etapa inicial de su cautivador debut, The Myth of the American Sleepover, y de su decidido salto al terror con It Follows, el director parece estar trabajando aquí por debajo de sus posibilidades, metiendo los pies en las aguas del cine de superproducciones, lo que inevitablemente evoca a Jurassic Park y a toda su descendencia, con un tono medio en broma que tiende a restarle fuerza al terror. Han pasado ocho años desde que Mitchell recibió una paliza de la crítica y la taquilla con su noir de corte lynchiano Under the Silver Lake —una película que todavía cuenta con muchos defensores—, lo que hace que este ejercicio de nostalgia dulcemente disparatada parezca un regreso poco satisfactorio. Pero bueno, al menos parece estar pasándola bien.

Créditos completos

Fecha de estreno: Viernes 14 de agosto
Productoras: Bad Robot, Jackson Pictures
Distribución: Warner Bros.
Reparto: Anne Hathaway, Ewan McGregor, Maisy Stella, Christian Convery, Jordan Alexa Davis, P.J. Byrne, Anne Gee Byrd, Emily Kuroda
Guionista y director: David Robert Mitchell
Productores: J.J. Abrams, Hannah Minghella, Jon Cohen, David Robert Mitchell, Matt Jackson, Tommy Harper
Productores ejecutivos: Chris Bender, Jake Weiner, Joanne Lee, Leeann Stonebreaker, Pete Chiapetta, Andrew Lary, Anthony Tittanegro
Director de fotografía: Michael Gioulakis
Diseñadora de producción: Maya Shimoguchi
Diseñadora de vestuario: Erin Benach
Música: Michael Giacchino
Editor: John Axelrad
Diseñadora de sonido: Paula Fairfield
Supervisor de efectos visuales: Jay Cooper
Casting: Mark Bennett
Clasificación PG-13, 1 hora 40 minutos

DAVID ROONEY

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