No importa cómo se mire, The Rivals of Amziah King llegará este viernes a algunos cines con la sensación de ser una película que ha tardado mucho en llegar. Su protagonista, el ganador del Oscar Matthew McConaughey, eligió esta cinta independiente como la que marcaría su regreso a la actuación después de una pausa de cinco años de las producciones live-action. El director, Andrew Patterson, pasó años desarrollando el proyecto como continuación de su aclamado debut de 2019, The Vast of Night. Y luego está la propia película: se rodó en 2023, finalmente se estrenó en South by Southwest en la primavera de 2025 y, un año y medio después, por fin está lista para llegar a los cines de la mano de su productora y distribuidora emergente, Black Bear. Patterson se niega a decir mucho sobre el retraso, salvo por dar a entender que este estreno ha costado mucho trabajo conseguirlo.
Ese retraso también explica por qué otros proyectos de McConaughey que se filmaron después, como The Lost Bus, de Paul Greengrass, nominada al Oscar, ya llegaron al público. Pero basta con ver Amziah King para que la renovada energía del actor resulte inconfundible. El originario de Texas, quien se había alejado de Hollywood para concentrarse en escribir varios libros, ofrece una actuación magnética como el apicultor que da título a la película, un cristiano renacido y músico de bluegrass: encantador, misterioso y colmado de anhelo. Actúa junto a una estrella revelación, Angelina LookingGlass, quien interpreta a Kateri, una joven que vivió con Amziah como su hija adoptiva durante algunos años, antes de que la vida los separara. Ya en la adultez y sumida en una crisis, ella vuelve a sentirse atraída hacia él.
Eso apenas comienza a describir el viaje alocado de The Rivals of Amziah King, que se adentra en la logística (y el lado oscuro) del negocio de la miel, en la vida rural de Oklahoma y en las maneras en que una narrativa puede ponerse de cabeza en un instante. De hecho, el segundo largometraje de Patterson está repleto de giros, tanto por lo que ocurre en la historia como por la manera en que el cineasta decide contarla. No tiene sentido revelar nada más. Pero después de tantos años de espera, Patterson y McConaughey tienen mucho que decir al respecto.

Me da curiosidad saber cómo te sientes ahora que el estreno finalmente está a la vuelta de la esquina. Han pasado tres años desde que rodaron esto, ¿cierto?
ANDREW PATTERSON Sí. Hubo un buen periodo de tiempo desde la perspectiva de la posproducción y luego un periodo todavía más largo desde el momento en que la compañía que la financió decidió convertirse en el estudio que la distribuiría. Me alegró muchísimo y me sentí muy honrado de que quisieran poner en marcha toda una compañía para llevar películas a los cines, porque era algo que ya se había tardado demasiado en hacer.
Es una premisa ambiciosa y muy específica para una película. ¿Cuál fue su origen y cómo llegó a manos de Matthew a partir de ahí?
PATTERSON Era algo que quería salir a hacer rápidamente después de rodar The Vast of Night. Miré los recursos y las personas a las que tenía acceso, y uno de mis amigos más cercanos era dueño de una planta de producción de miel. Quería hacer una película sobre una mujer indígena estadounidense que toma el control de una narrativa y, esencialmente, se convierte en la protagonista. Literalmente surgió de lo que tenía a mi alcance, de las personas que conocía y de lo que quería hacer, dentro de mis propios recursos y mi red de contactos.
Pasamos por la pandemia y eso ralentizó el rumbo de este proyecto. No quería hacer una película con un montón de distanciamiento social, restricciones y cosas que dificultaran mi manera de hacer cine. Así que terminé tardando más en sacar adelante esta película y salir a hacerla. McConaughey no estaba disponible inicialmente —y finalmente lo estuvo—. Cuando leyó el guión, aceptó hacerla. Y esa es, a grandes rasgos, la versión corta de cómo todo pasó de ser una idea a llegar al escritorio de Matthew, por así decirlo.
MATTHEW MCCONAUGHEY Recuerdo haberlo leído y simplemente pensar: “Qué momento, lugar, espacio y lenguaje tan originales. Dios, hay tanta inocencia en esto”. Era poético, era musical, era muy divertido y era una historia sobre los que siempre tienen las de perder. Sentí que conocía ese mundo y quería estar ahí. Vi la película de Andrew, me reuní con él —se suponía que nos reuniríamos durante una hora, pero terminamos hablando unas tres o cuatro horas— y conectamos de corazón y de mente. Dije: “Vamos a emprender la aventura”. Y allá fuimos.
PATTERSON En realidad, tuvimos a algunos otros actores interesados en el papel, actores increíbles que habrían aportado algo completamente diferente al trabajo. Ya sabes cómo funciona una lista. Cuando una película está tomando forma, es como: “Estos son los actores con los que estaríamos dispuestos a hacerla”. Diría que Matthew estaba casi por encima de la lista; había dos o tres nombres de los que pensabas algo así como: “Bueno, sí, pero nunca lo harían”. Ese era más o menos el lugar que ocupaba Matthew y, curiosamente, otro nombre al que le tomó un año llegar al proyecto fue Denzel [Washington]. Leyó el guión y realmente le encantó, pero quería tener cierto control creativo que yo no veía cómo incorporar a la narrativa. Eso fue antes de que Matthew estuviera disponible. Entonces Matthew estuvo disponible y eso no era algo que necesariamente hubiera previsto. Era tan perfecto para el papel como cualquiera podría haberlo sido y, después, se convirtió en el personaje de una manera que nadie más podría haberlo hecho.

En ese momento, Matthew, ¿estabas leyendo muchos guiones? Esta es la primera película que hacías en varios años.
MCCONAUGHEY Sí, pero nada me había entusiasmado ni se me había metido bajo la piel como esta. No estaba leyendo cinco guiones al día ni nada por el estilo, pero estaba conscientemente abierto y buscando lo correcto que hacer. Dije: “¿Sabes qué? Esto sería una pluma original en el sombrero. Podemos lograrlo”. Simplemente lo veía como un hombre que era todo un rey, un padre, un pastor, un líder de inadaptados. Al final, y esto lo descubrí después del rodaje, él era alguien que daba un sentido de pertenencia. Eso es realmente lo que hacía. Me encantaba todo eso, todos esos aspectos de él y del mundo en el que estaba. No es que elija papeles por filantropía ni nada por el estilo, pero pensé: “Hombre, al mundo le vendría bien un poco de inocencia, un poco de amor y un poco de humor, y a mí también. Así que vamos a hacerlo”.
PATTERSON Lo que me fascinó fue conocer a tu mamá, Matthew, y cuánto encarnaba en realidad características que terminaste incorporando al personaje de Amziah. La primera noche que la conocí, me dijo: “Quiero que sepas que perteneces aquí. Esto que tú y Matthew van a hacer es algo especial”. Recuerdo que me tomó de las manos, me agarró y me miró a los ojos para asegurarse de que supiera que pertenecía.
¿Sentiste a tu mamá ahí, Matthew, en Amziah?
MCCONAUGHEY De maneras que ni siquiera puedo explicarte. También sentí a mi papá. Una de mis cosas favoritas de mi mamá y mi papá es que siempre apoyan al que está en desventaja. Siempre hacen espacio para ellos, ya sean niños adoptados, niños descarriados o aquel pequeño llamado Rudy, que corría en la preparatoria Uvalde y cuyas piernas eran quince centímetros más cortas que las de los demás. Y no había manera de que pudiera ganar la milla. Pero mi papá, si quedaba en algún lugar, siempre lo invitaba a cenar y le daba un billete de 20 dólares.
Las únicas peleas en las que me metí en la preparatoria fueron por defender al que estaba en desventaja, por defender al más pequeño al que todos molestaban; o por defender a mi amiga Betty, que era la única lesbiana gótica de la escuela y a quien la gente molestaba. Eso lo aprendí de mi mamá y mi papá. Sé que sí. Mis hermanos son iguales: están pendientes de las personas que viven en los márgenes y las llevan hasta la primera fila, las ponen bajo los malditos reflectores y las convierten en la estrella, en el centro del círculo, en la estrella del maldito espectáculo.
Esta película ciertamente hace eso. Andrew, ¿cómo encontraste a Angelina LookingGlass?
PATTERSON Tuvimos a una increíble directora de casting indígena estadounidense, Angelique Midthunder, que se incorporó exclusivamente para encontrar a Kateri. Probablemente buscó a entre 200 y 300 mujeres jóvenes. A muchas de ellas, Angelique las habría visto enviar una audición en video cuatro, cinco o seis años atrás y les habría dicho: “Oye, eres muy especial. Sigue haciendo esto”. O veía a alguien en redes sociales y le daba un pequeño empujón, diciéndole: “Tienes una mirada muy especial. Quizá deberías considerar dedicarte a la actuación”. Eso fue lo que hizo con Angelina LookingGlass.
Angelique nos envió 100 audiciones en la primera ronda y luego quizá otras 40 en la segunda, y yo le dije: “Todavía no veo a nadie que me salte a la vista”. El tercer grupo fue donde apareció Angelina. Tenía la mirada más hipnotizante de todas las personas que había visto hasta ese momento. Después, Angelina y yo trabajamos juntos durante los siguientes tres o cuatro meses para desarrollar la manera en que interpretaría a Kateri.

Es una película grande para lo que imagino que fue un presupuesto ajustado. ¿Cómo fueron las condiciones del rodaje, hacer realidad todo esto?
PATTERSON: Hicimos una película al aire libre, expuestos a los elementos. Siempre estábamos rodeados de abejas. Constantemente teníamos que detener el rodaje por rayos y por el clima. Todo el tiempo estábamos lidiando con horarios y disponibilidades. Al final, obtuvimos esta película grande, luminosa y soleada que, creo, representa mucho del mundo en el que vivimos, en el que al menos Matthew y yo crecimos, en el centro del país. Matthew y yo nos metimos de lleno en esto. Estábamos el uno en los asuntos del otro 15 o 16 horas al día durante la producción.
MCCONAUGHEY Es justo decir que no era una película independiente pequeña y contenida. Tenía grandes sets, múltiples personajes. Había que cubrir mucho terreno. Andrew tuvo que tomar muchas decisiones antes de la producción y durante el rodaje, cuando ocurrirían momentos mágicos, y todo dentro de una cantidad limitada de horas para lograrlo. Una de las grandes escenas de la película es cuando todos los músicos van a casa de Amziah y hacen literalmente de Kateri el centro del círculo, el centro de atención, justo de lo que estábamos hablando. Eso no fue realmente improvisado, pero cobró vida propia y se convirtió en una hermosa escena de tres actos por sí misma.

Andrew, antes aludiste al fascinante y sorprendente giro en la manera de contar la historia de la película. No vamos a revelar nada aquí, pero, a nivel de guión, ¿cómo abordaste la estructura y pensaste en cómo funcionaría en pantalla?
PATTERSON Es algo que has visto hacer en la narrativa en general. Y con eso me refiero a novelas, ópera; incluso lo ves en canciones pop, donde hay un cambio enorme. Hay más precedentes de fluidez narrativa de lo que normalmente se permite dentro del sistema de estudios. Sabía que tenía que ser una película independiente para poder jugar con distintos géneros y pasar de una perspectiva a otra dentro de la narrativa. Entiendo que no será para todo el mundo… pero siempre he tenido más fe en la capacidad de los espectadores para manejar los cambios narrativos. Y déjame ser muy claro. Cuando escribí este guión, estaba a un millón de kilómetros de Hollywood y quizá a 10 millones de kilómetros de Matthew McConaughey. Así que era importante para mí, incluso después de que nos dimos cuenta de que Matthew interpretaría el papel, mantenerme firme creativamente, nunca apartarme de lo que sabía que la película podía hacer y dejar que fuera lo que originalmente había sido escrita para ser.
Andrew, ¿cómo fue el proceso de posproducción? Me llamó mucho la atención la manera en que ensamblaste la película y, claramente, hubo mucho trabajo en esa parte del proceso cinematográfico.
PATTERSON Preferiría dejar eso para otro día. Preferiría simplemente no hablar de esa parte. Fue complicado, logramos llevar la película hasta donde debía llegar y eso es lo que agradezco.
De acuerdo. ¿Puedo preguntar por qué?
PATTERSON Hubo distintas visiones y, al final, la mía fue la que se impuso. Así que me alegra y agradezco mucho que haya sido así.

Matthew, ¿qué importancia y qué desafío tiene para ti hacer películas de esta escala en este momento? Has hecho películas de todo tipo, así que me resulta interesante que hayas vuelto a actuar en un proyecto como este.
MCCONAUGHEY ¿Soy lo suficientemente objetivo como para sentarme a pensar, con mi carrera, “Oh, ¿este podría ser el tipo de película adecuado para hacer en este momento?”? Sí. ¿Acertaré con todas? No lo sé, pero soy consciente de ello. “Podría ser una buena película, probablemente nadie la verá”, o “Esta podría ser una película grande”. Evalúas esas cosas todo el tiempo, no es que siempre acertemos. Quiero ir a donde pueda tener una experiencia. ¿De quién puedo ponerme los zapatos, de quién puedo habitar el espíritu de ese personaje durante ese tiempo, de manera que disfrute el trabajo que vamos a hacer para llevarlo a cabo?
Las películas independientes siempre han sido así: a veces alguna de ellas destaca, a veces no. Elegí hacer esta en lugar de otras películas que podría haber hecho por muchísimo más dinero. Cuando estoy tomando una decisión creativa —estamos hablando del amor por los que siempre tienen las de perder, y con una película independiente, inherentemente estás apoyando a alguien que tiene las de perder simplemente al hacer una. A ver si puedes lograrlo. Hay mucha diversión en la tensión, y mucha libertad en la tensión, que viene con una película independiente, cuando tienes menos tiempo y menos dinero y tienes que sacarla adelante. Es un toro salvaje al que hay que montar. No puede ser demasiado meticulosa. No tienes tiempo para eso. No puede ser demasiado delicada. No tienes tiempo para eso. Eso es divertido para mí porque mi lugar menos favorito para estar en un set es mi tráiler.
Andrew, ¿cómo crees que ha cambiado el panorama desde tu primera película hasta esta?
PATTERSON Para ser honesto, soy un poco más tajante que Matthew en cuanto a la importancia del cine independiente. Es la sangre vital de esta industria. Creo que necesitas que las producciones más pequeñas estén constantemente pisándole los talones a la maquinaria de los grandes estudios. Necesitas que haya gente cuestionando las normas narrativas. Necesitas que haya personas ahí afuera llevando los límites cada vez más lejos.
Estamos casi en un pequeño renacimiento interesante en este momento, después de ver las películas que se estrenaron en mayo de A24 y Focus, que eran pequeñas y que superaron a todo lo demás este verano. Esto me recuerda un poco a Bonnie and Clyde. También me recuerda un poco a Easy Rider. Lo he estado diciendo durante años: necesitamos un Easy Rider. Necesitamos algo que salga ahí afuera, despierte a todo el mundo, sacuda a los estudios y empiece a hacer algo que se atreva a correr riesgos.
Creo que quizá acabamos de tenerlo con esas películas, y me emociona formar parte de ese grupo.