La nueva versión de la serie Papás por siempre retoma a la familia Guevara-Mosqueda varios años después, con hijos que ahora son jóvenes adultos y nuevos miembros que alteran la dinámica. El vacío que dejó Lila, la crisis económica, la llegada de un padre ausente y un hijo secreto cambian el orden: la familia debe reconstruirse. En esta entrevista, Ariadne Díaz (Aidé), José Ron (Tino) y Altair Jarabo (Melina) conversan sobre qué quisieron preservar del original, qué problemáticas de hoy retratan, y cómo vivieron esta historia que mezcla lo emocional con lo social.
¿Qué elementos emocionales o sociales de la versión original quisieron preservar y cuáles resignificar en esta nueva adaptación?
ARIADNE DÍAZ: Sin duda, el eje central sigue siendo la familia. Esta historia gira en torno a una familia reconstituida, una en la que siempre hay lugar para todos, incluso para quienes llegan nuevos. Es una familia donde, sin importar los conflictos, prevalecen el amor y el respeto. Eso está en el corazón de ambas versiones.
ALTAIR JARABO: Yo también siento que esta historia está muy actualizada. Los conflictos que vemos entre padres, hijos, hermanos, son los que viven muchas familias hoy. Lo interesante es cómo nos permite ver qué hacer, qué evitar y qué consecuencias traen nuestras decisiones.
JOSÉ RON: De acuerdo. Aquí hablamos de crianza compartida, de segundas oportunidades, de reconstrucción. Es una historia con la que mucha gente puede identificarse. No solo desde el rol de padres, también desde el de hijos o incluso desde el lugar de quienes llegan a una familia ya formada.
La serie muestra una variedad de generaciones conviviendo. En estos tiempos de tanta diferencia generacional, ¿cómo trabajaron esas relaciones desde una mirada actual?
ALTAIR JARABO: La serie plantea situaciones muy reales. Familias que se han transformado, padres separados que comparten la crianza, hijos con nuevas preguntas… Aquí se da espacio para mostrar esos conflictos sin juicios, y eso hace que el público se vea reflejado.
JOSÉ RON: También se muestra cómo el amor y la voluntad de estar presentes construyen familia. Hay muchos personajes que no son padres biológicos, pero tienen un rol vital. La familia aquí no es algo dado, es algo que se elige todos los días.
Justamente eso: la familia elegida. ¿Cómo se refleja ese concepto en sus personajes?
ARIADNE DÍAZ: Totalmente. Mi personaje, Aidé, representa a una mujer que construyó su familia desde el afecto y el compromiso, incluso cuando las cosas no eran fáciles. Tiene una relación con Tino que ha pasado por muchas etapas, pero siempre busca el bienestar de sus hijos. A veces se enoja, pero siempre cuida, siempre contiene. Es una mujer que elige cada día ser parte de esta familia.
ALTAIR JARABO: Mi personaje, Melina, llega con una historia que podría generar conflicto, pero también llega con la voluntad de construir. Y eso es muy humano. Lo interesante es que incluso en medio de tensiones, hay espacio para la empatía, para entender al otro.
¿Cuánto de sus propias experiencias personales llevaron a sus personajes?
ARIADNE DÍAZ: Muchísimo. Yo soy mamá en la vida real, así que hay cosas que me tocaban profundamente. En la primera etapa de esta historia me enfrentaba a ser mamá de adolescentes en la ficción, mientras que en la vida real mi hijo era aún pequeño. Me hacía pensar en lo que viene, en cómo enfrentar esos retos. Le aporté a Aidé mi experiencia como mamá, el deseo de estar presente, la necesidad de equilibrio entre lo laboral y lo familiar.

JOSÉ RON: Yo no soy papá, pero sí creo que la empatía lo es todo. No necesitas ser padre para entender lo que se siente cuidar, preocuparse, amar. Algunas escenas eran tan emotivas que nos costaba hablar incluso en los ensayos. Te pones en el lugar del otro y de ahí sale la verdad del personaje.
ALTAIR JARABO: Coincido. Yo no soy madre, pero tengo hermanos y padres a quienes admiro profundamente. También tengo amigos que son como hermanos, elegidos por la vida. Todo eso construye una red emocional que puedes llevar al personaje. Y claro, ver a tus papás y pensar: a esta edad ya me tenían a mí… ¡es impactante! Valoras mucho más su entrega.
¿Qué significa hoy para ustedes ser papá, mamá o hijo?
ARIADNE DÍAZ: Ser mamá es mi mayor responsabilidad. Puedo fallar en muchas cosas, pero no me perdonaría no dar lo mejor de mí en la crianza de mi hijo. Como hija, he tenido una relación compleja con mi madre, pero hoy, como adultas, tenemos una relación muy luminosa. Y he aprendido que poner límites es también una forma de amor.
JOSÉ RON: Como hijo, soy muy agradecido. Mis padres lo son todo para mí. Me gusta honrarlos y devolverles un poco de todo lo que me dieron. Eso es amor incondicional. Si mis perros cuentan como hijos, bueno… ahí también tengo práctica.
ALTAIR JARABO: Yo no soy madre, pero tengo una enorme gratitud con mis papás. También valoro muchísimo a mis hermanos y amigos. La familia no solo es vertical, padres e hijos, también es horizontal: quienes te acompañan, te entienden y te eligen. Y eso, creo, también está en el centro de esta serie.
Nos dejan varias enseñanzas: la familia se construye, los vínculos se eligen, y la empatía es clave. Muchas gracias, Ariadne, José, Altair. Un gusto hablar con ustedes.
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