“Cuando no sé a dónde ir y pierdo el rumbo, siempre mi faro es la actuación”: Elyfer Torres

Con una segunda nominación a los Premios PRODU, la mexicana nos plática sobre su paso por la actuación y el privilegio de poder hacer lo que amas

Por JULIETA CHÁVEZ |

octubre 8, 2025

5:50 pm

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Reconocida por su protagónico en Betty en NY, llevándola a unirse al universo de Betty La Fea, Elyfer Torres es una actriz mexicana auténtica, divertida, curiosa, disciplinada y con una pasión enorme a su trabajo. 

Con participaciones en series como Guerra de Vecinos, Mujeres Asesinas y películas en el cine americano como Give Me Your Eyes y próximamente The Trespassers y Preet, Elyfer se prepara para enfrentarse a uno de los retos más grandes en su carrera. Es por eso que en THE HOLLYWOOD REPORTER en Español pudimos platicar con ella, en una conversación bastante íntima y fluida, sobre cómo se encontró con su carrera, los nuevos proyectos que se le avecinan y una que otra reflexión sobre la vida. 

Estás nominada a Mejor Actriz por tu papel en Yo no soy Mendoza para los premios PRODU, muchas felicidades.

Gracias, la verdad estoy muy contenta. Fue un proyecto que me llenó de mucho amor y me hizo crecer un montón en muchos sentidos. Cuando hice Betty en Nueva York también gané un PRODU para Actriz Revelación por ese proyecto y para mí es muy especial tener esta nominación porque me hace decir, ¿será que la magia se hace otra vez?. Un poco pensando en que hacer comedia para mí es una forma de decir muchas cosas que duelen de una forma relajada, de una forma divertida, pero eso no significa que no sea verdad. Es la construcción de este personaje que vive de pronto muy frustrada y muy enojada y la emoción es real y entonces que eso sea comedia me parece espectacular, pero nunca deja de ser verdadero. A pesar de que el personaje está quizá en un tono casi fársico es una construcción actoral compleja, por eso estoy muy orgullosa de que alguien la haya visto y haya dicho, claro, en toda esta comedia, hay muchas complejidades.

Aparte está en el Top 10 mundial la serie, ¿qué representa para ti este papel? 

Sí, nos fue increíble. Fue un proyecto al que yo le tenía un montón de esperanza y afortunadamente llegó a muchísimas personas alrededor del mundo. Siento que nos hizo darnos cuenta que en esencia todos somos bastante parecidos y vivimos vidas bastante parecidas, emociones que nos atraviesan de la misma forma. Ese es el poder de contar historias. Es como “me reconozco en ese otro, incluso reconozco partes de mí que no me gustan que de pronto es lo que me hace odiar a un personaje” y esa parte que yo no acepto de mí, esa persona la abraza y la vive en grande que es lo que sucede un montón con Cindy, en persona. 

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¿Qué hubo de Cindy que no te gustara o con lo que chocaras?

Un poco la toxicidad, la posesión de creer que alguien nos pertenece. Yo personalmente creo que ni nada ni nadie nos pertenece, venimos al mundo en absoluta libertad y lo único que nos pertenece son nuestras decisiones y a veces ni eso. Esta idea de posesión que tiene ella es lo que la lleva a lastimarse demasiado. El querer poseer algo que no se posee, que es el amor, que son las personas, que es casi que el destino y de quién se enamora el otro. Ella no tiene control sobre eso y yo creo que reconocernos ahí, es decir, “fuck, yo he sido muchas veces la persona que quiere tener razón o que quiere que algo funcione y que se aferra a que algo funcione” pero no nos toca. Tienes que soltar y ella me enseñó mucho eso, ese lugar de la no posesión, de bueno, si alguien está contigo, es porque me ama y ya está, y si no… Ya ni qué hacerle.

Claro, no puedes hacer nada para que se quede. 

Al contrario, duele más sostener la soga que soltarla.

Súper, ya vimos que estás aquí nominada y que tienes varios papeles que también vamos a tocar más adelante, pero a mí me gustaría saber y también para que los demás te conozcan, ¿quién es Elyfer Torres? 

Me encanta. Yo me considero una persona muy creativa, con muchas ideas, con esta necesidad e ímpetu creativo. Algo que me define como persona es el querer crear. Antes estaba un poco peleada con quien era, además de la actriz, porque yo soy eso y marca mi vida muy cañón. Estudio actuación desde que tengo 12 años y esto a mí me ha salvado la vida. De pronto cuando no sé a dónde ir y pierdo el rumbo, siempre mi faro es la actuación y eso me da un sentido de vida. Sé que suena súper intenso, pero lo digo de verdad. El seguir creando personajes es lo que más me gusta en la tierra. Escribo también, tomé clases de guionismo en UCLA. Soy muy positiva, pero también me permito sentir todo lo que tengo que sentir. Además tengo esta habilidad de desprenderme de las cosas, que siento tiene que ver con mi historia familiar, porque para mi fue de “es hacia adelante o no hay otra opción”. Yo no tengo la opción de decir, ah, pues que mis papás me resuelvan la vida, ojalá. No es el caso, pero a mí siempre fue el aferrarme a avanzar y a estar bien, yo creo que eso es parte esencial de quién soy yo. Voy a hacer que funcione y ya. Soy muy libre y con sueños muy grandes que antes me daba miedo decirlos y ahora no. Me gusta decirlos, gritarlos y emocionarme por mis sueños y saber que algún día siempre van a estar listos para mí, aparte que me den guía para poder  seguirlos.

Yo creo que no suena muy intenso todo lo que dices. Habla realmente de la pasión que sientes por tu carrera y por lo que haces. En cuanto a lo que dices, me llama mucho la atención. ¿Cómo fue que llegaste a la actuación? ¿De dónde nació este despertar de “esto es lo mío, quiero hacer esto y me voy a dedicar a ello”?

Tengo un hermano al que le encanta la música, es más grande que yo. Hubo un punto en mi vida donde yo me cobijaba mucho con mi hermano, entonces éramos mejores amigos, estábamos juntos todo el tiempo y yo lo veía hacer música todo el tiempo. Ahí yo podía conectar con él a través de bailar lo que él improvisaba, tocando batería o haciendo lo que hiciera, entonces me empezó a gustar mucho bailar y como estábamos chiquititos, mi mamá vio eso como una oportunidad para meterme a clases de baile. Un poco con el afán de tener un tiempo para ella, que resultó ser mi tiempo de bailar ballet, jazz y cosas. En mis clases descubrí que me encantaba. Tenía una maestra que hacía también arte performativo yle dije a mi mamá, “yo quiero hacer eso”. Y ella me dijo que ya bailaba, pero le dije que no, que lo que mi maestra hacía era distinto. Así fue como entré al teatro musical y me di cuenta que lo mío era la actuación. Era un poco lo que me salvaba, suena terrible tal vez decirlo así, pero hoy estoy muy en paz con eso, de sentirme mal o de ciertas realidades que no me encantaban de mi casa o de mi familia. Era mi momento de crear otro mundo. Recuerdo jugar con mi hermano a ser Paulina y Alejandro, pero ni yo me llamo Paulina ni él se llama Alejandro, pero éramos Paulina y Alejandro. 

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¿Cuántos años tenías?

Yo creo que tenía 7 o 8, era pequeñita. Era como salir de nuestra realidad, que en ese momento era fuerte o no nos gustaba. Transformar desde niña lo que soy, me hacía pensar  “soy otra cosa” y esto ya no está pasando. Es fuertísimo, yo lo sé. Por eso digo que el arte me ayudó un montón, me salvó. Suena rarísimo, pero sí, sí lo creo realmente. Así empezó todo, para mí mi mejor momento eran mis clases de actuación, porque estaba con mis amiguitos y era jugar, hasta la fecha lo es, aunque cada vez se profesionaliza más. Obviamente para mí es un trabajo, me pongo horarios y desarrollo el personaje, pero no deja de ser infinitamente divertido y placentero para mí decir, “¿De dónde viene esto y por qué?” Y hacerle cada vez más preguntas. Soy muy curiosa también, la curiosidad es perfecta para un actor. Mientras más curioso seas y más específico seas con la creación de tus personajes, creo que más complejidad hay en el humano que estás haciendo,porque lo que nos hace únicos es la especificidad de las cosas.

¿Y cómo fue cuando ya lo empezaste a profesionalizar? 

Al principio me costó trabajo porque mis papás no son artistas, mi mamá es maestra del gobierno y toda la vida hizo eso. Mi papá es abogado, no ejerce, entonces ninguno entendía muy bien por qué yo quería eso. Les dije que quería estudiar comunicación, la vieja confiable. Después qué mejor cine y como que se sacaron de onda y yo, “ay, viene una peor”, mejor actriz. Lo fui suavizando así, porque ya tomaba clases y talleres de actuación, pero era un hobby en sus cabezas. Aún así agradezco muchísimo el privilegio que tuve de tener unos papás que escucharon esa necesidad. Fue como, “bueno, ¿quieres clases de actuación? Te las pagamos, pero la escuela es primero”. Tuve el gran privilegio de que eso pasara, y ya cuando decidí entrar a la carrera de actuación, apliqué, me quedé y estudiaba los fines de semana comunicación. Estaba en la universidad estudiando los sábados comunicación y de lunes a viernes la carrera de actuación. 

¿En dónde estudiabas?

Casa Azul, la de actuación y comunicación en la ULA, entonces era todo en línea. Después me di cuenta que me estaba metiendo en demasiadas cosas y tuve que tomar decisiones, y obviamente elegí la actuación. Igual sí terminé mi carrera, solo me falta titularme. Cuando lo profesionalice, lo primero que hice fue La Rosa Guadalupe. La verdad es que no tenía mucha idea de cómo avanzar, sobre todo cuando no tienes un referente. En mi familia nadie es artista, ni un tío, ni nadie. Todo lo fui descubriendo desde el desconocimiento y eso ha sido lo más lindo de mi carrera, el tener la posibilidad de ir descubriéndolo todo. No sabía cómo hacer un casting, no sabía cómo era un proyecto de serie, y un proyecto de tele, y un proyecto indie, un proyecto no indie, etcétera. Fui descubriéndolo sobre la marcha, lo cual es increíble para alguien tan curiosa como yo. Esa misma curiosidad fue la que me hizo seguir avanzando y hoy ya sé que puedo decir que no a ciertos proyectos, así como decir que sí a otro y ya sé hacía dónde quiero llevar mi carrera. Hubo un punto donde estaba cumpliendo mis sueños, pero era muy consciente de que tenía que seguir avanzando porque el día de mañana no tenía nada asegurado. Para mí, eso fue ir descubriendo, ir tomando muchas cosas. Después llegó Betty, que terminó por cambiarme la vida.

¿Cómo fue para ti formar parte de este multiverso de Betty La Fea

Fue espectacular, yo creo que Betty es tan exitosa en todo el mundo, no solo en Latinoamérica, porque nos traduce como seres humanos. Todos en algún momento de nuestra vida hemos sido Betty. Nos hemos sentido no aceptados, nos hemos sentido insuficientes. Por lo menos a mí, y lo acepto y lo he dicho, a mí me pasa todo el tiempo, a veces todavía. El camino al amor propio no es lineal. Nos vemos en pantalla y dices, “yo he sido ella”. Aunque sea de forma inconsciente porque quieres que ella gane, que triunfe. Ahí es donde empieza la magia porque Betty es un personaje tan específico que se vuelve universal. Me acuerdo cuando llegamos a Brasil, había una fila de niñas llorando y me decían “gracias porque me siento hermosa hoy, gracias a ti, hoy me siento muy linda y puedo aceptar mi pelo”. Me hizo darme cuenta que esto no solo me sucede a mí, nos sucede a miles de niñas y mujeres en el mundo. Con Cindy un poco lo mismo. La odio pero la amo, y ese es el objetivo de una villana al final, que te mueva cosas, fibras, y todo viene desde ese trabajo de diseño de personaje.  

Sí, y aparte hacerlos humanos, porque los humanos en sí somos complejos, entonces es darle esa esencia completa, ¿no? También estaba viendo que participaste en Mujeres Asesinas, ¿cómo fue para ti pasar de la comedia a una temática mucho más seria? 

Fue muy lindo, al final un actor, o por lo menos yo, me entreno, porque lo sigo haciendo, es algo que hago constantemente. Cada año procuro tomar por lo menos uno o dos talleres muy chingones de actuación, con diferentes maestros, técnicas y lo que sea. Yo creo mis personajes de drama idénticos a los de comedia, porque su complejidad es absolutamente la misma. Lo que sí es que en este caso viene desde algo muy violento. De pronto te puedes reconocer en otros personajes, pero no juzgarlos. No puedes crear desde juzgar a alguien. No puedes amar a alguien si le juzgas. Y mucho menos te juzgarías a ti mismo en tus propias decisiones. Crear y justificar a Rosario un montón de cosas fue muy interesante, porque siento que también ser actor te convierte en una persona más empática, blanda, en donde tal vez algunas líneas de valores y moralidad se desdibujan por completo, y ya no importa. Ya pasamos a ser todos humanos y nada de lo humano me es ajeno, y es bueno. Yo también podría ser así de monstruosa, y también, ¿cómo justificaría esto? Porque esto es muy injusto. Me agarro, de la rabia colectiva y de la rabia de querer destruir algo que me hizo mucho daño. Ahí es cuando se vuelve un proceso muy lindo y muy interesante, que tiene que ver con rascarle y la hiper curiosidad. Algo que me gusta hacer mucho es no dejar que se quede en papel este desarrollo, si no llevarlo al cuerpo. Además hicimos un montón de trabajos de mesa. Idealmente se hacen con directores y con los otros compañeros, en donde esta creación individual también se vuelve colectiva. Al final el cine y las series y el trabajo que hacemos es muy colectivo. Bueno, yo lo veo así. Tú traes tu pedazo del pastel, les dices “oigan, les comparto mi pastel, ¿me comparten el suyo?” y hacemos uno nuevo. Y es muy padre, este proceso es muy rico.

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O sea, ¿dirías que tu curiosidad te llevó a estar donde estás hoy? 

Sí, y por supuesto la disciplina. Lo hablaba con un amigo que es rapero, y me decía que hay un ingrediente que no puedes comprar. Suena raro, pero es el hambre. Yo siento que esa hambre va muy ligada a la curiosidad, de “¿y si sí logró esto? ¿y si quiero esto? ¿y si le pongo esto a este personaje? ¿y si le hablo?”

¿Y cómo encuentras ese balance entre el aferrarse y el soltar que mencionabas al inicio?

Justo, no lo encuentras. No existe. Eso ya es muy yo en la vida, pero pienso que lo que es para mí, lo voy a tener. Me aferro, entre comillas, a entregar lo mejor en lo que sí tengo poder, que es en cómo hago mi trabajo, qué tan bien hago mi self-tape, qué tan bien hago el personaje, qué tan bien desarrollo, qué tan preparada llegó a un lugar, qué tanto trabajo con mi compañero. Todo lo que está de mi lado, ahí sí me obsesiono y soy aferradora y me encanta. Lo que ya no está en mi cancha es donde suelto y acepto que ya no es mi decisión. Es una decisión de gente altamente capacitada en las plataformas va a tomar, y no tiene que ver conmigo. Sé que aunque te pongas y te aferres, si no es para ti, no va a ser para ti. Es muy lindo también verlo desde ese lugar, porque esta carrera requiere mucha paciencia y fortaleza para decir “no pasa nada”. Vendrá el que sí y vendrá el que sí es para mí. Eso es como con los novios. Ya sabes, uno no funciona y no vas a estar ahí de “por favor, anda conmigo”. Es “bueno, hice lo mejor que pude de mi lado, vendrá donde sí funcione”. Doy lo mejor de mí hasta donde puedo y el resto es donde ya suelto.

Qué linda manera de ver las cosas. Y bueno, has participado en más series como Guerra de Vecinos, Tengo Que Morir Todas Las Noches, saliste en Give Me Your Eyes. ¿Cómo han sido todas estas experiencias para ti como actriz? ¿Qué nos puedes contar? 

Creo que si pones a cada uno de estos personajes al lado del otro, te darás cuenta que son muy distintos. Jamás le diría a alguien que Betty se parece a Cindy, o que Alejandra de Give Me Your Eyes se parece a alguno de los otros personajes. Me gusta mucho crear personajes y que los sientan diferentes. También agradezco mucho que mi carrera me ha llevado a vivir en muchos lugares del mundo, lo cual me encanta porque hay cierto desprenderse de las cosas. Tu casa puede ser cinco meses Colombia y luego cuatro meses Utah, en medio del bosque, en medio de la nada en South Lake City, y luego Los Ángeles, y luego Long Beach, y luego México, y luego donde sea. He tenido la oportunidad de hacer proyectos fuera de México y eso es muy rico, porque te saca de tu cotidianidad porque lo único que tienes es tu proyecto y esa esa familia que se hace. Otra cosa es que empiezo una serie en octubre. Empiezo una serie en octubre con un cast increíble, con gente que admiro un montón. Es con ViX, el guión es espectacular y mi personaje es full drama. A la fecha diría que es de los retos más grandes en mi carrera. Este personaje que tengo ahora y agradezco un montón que me lo hayan dado, requiere de una construcción muy fuerte. Cada que termino de trabajar con el director o con mi directora Natalia Bermúdez, que estoy feliz de trabajar con ella, termino emocional y físicamente muy cansada, afectada. Y digo “wow, qué cabrón”. Construir un personaje así de roto, o que se encargan de romper, está siendo muy interesante para mí. Se trata de un clavado a lo más oscuro de tu corazón, a lo que más te duele. Es dolor sobre dolor, este personaje. Es muy lindo poder estarlo experimentando. Así que sí, me emociona un montón el cast porque es chido poder compartir también espacio y pantalla con personas que admiro un montón y que han sido mis ídolos mucho tiempo. Empiezo también dos películas estadounidenses. The Trespassers y Preet. La primera está padrísima, es un thriller. Yo soy la protagonista. Mis compañeros son figuras muy chingonas del viejo Hollywood. El director Daniel Sludge es como el bebé de los festivales en Estados Unidos y la verdad estoy muy emocionada con poder contar la historia. No puedo decir mucho, pero me emociona porque es justo donde siempre he soñado estar. 

Muchas felicidades. 

Gracias. Tenemos un guión divino, un equipo hermoso, actores muy chingones y sí. Quieren hacer 50 festivales primero y todas esas cosas que yo digo, “wow, qué cañón que lo estoy viviendo en Estados Unidos primero”. Preet por su lado es una película india estadounidense, filmamos en Nueva York, también es drama, los actores son increíbles, es una mezcla de talento indio y estadounidense y yo soy la mexicana del equipo. El guión también me voló la cabeza cuando lo leí. Este es el tipo de historias que quiero contar y el tipo de películas en las que quiero estar y quiero formar parte. Gracias a Dios se dio y estoy en las dos, ambas las filmamos el próximo año. Estoy súper feliz, súper emocionada. 

Muchísimas felicidades, qué padre escuchar todo este crecimiento que has tenido. ¿Hay algo más que quieras agregar?

Pues nada, The Trespassers sí va a ser de verdad el reto más heavy que voy a tener en mi carrera. No estoy todavía creando el personaje porque estoy enfocándome en el de la serie, que es bastante difícil, pero sí, va a ser una cosa tremenda. Creo que es un gran privilegio poder dedicarnos al arte o a lo que nos gusta y encima contar las historias que nos mueven y que te hacen llorar y sentir. Leer un guión que me haga llorar para mí lo es todo. Y eso me sucedió mucho con The Trespassers. Pero nada, solo estoy muy lista para lo que viene.

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JULIETA CHÁVEZ

Redactora

Redactora editorial en The Hollywood Reporter en Español. Ha entrevistado a directores, actores y líderes de opinión, con un foco especial en mujeres, arte contemporáneo y temáticas de género.

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