El Moro es sinónimo de tradición, familia y sabores mexicanos. Durante 90 años, esta emblemática churrería, fundada por Francisco Iriarte en el corazón de la Ciudad de México, ha conquistado miles de paladares. Basta con cruzar una de sus distintivas fachadas art déco para adentrarse en un mundo nostálgico que despierta los sentidos, ya sea por el crujir de los churros espolvoreados con azúcar o el aroma envolvente de las humeantes tazas de chocolate caliente.
Con más de 15 sucursales, El Moro se ha consolidado como un punto de encuentro para las familias mexicanas. Frente al bullicio y la vida acelerada de la ciudad, la churrería ofrece una experiencia acogedora y apacible, donde las notas clásicas de los boleros te transportan a otra época, mientras admiras las técnicas de los churreros, el humo que se eleva de la paila, los hervores de las freidoras y un ambiente que entremezcla los aromas del chocolate, el café y la canela.
Ahora, el alma de El Moro emprende un nuevo viaje, esta vez, con la apertura de su segunda sucursal en Estados Unidos. Este nuevo espacio, ubicado en el 1524 W. Sunset Blvd, en Echo Park (Los Ángeles, California), buscará deleitar a la comunidad local y a los visitantes internacionales con sabores clásicos que honran y celebran las raíces mexicanas.
En el menú no faltarán los churros recién hechos, acompañados de distintas variedades de chocolate caliente, elaborado con granos de cacao provenientes, exclusivamente, de los campos de Comalcalco, Tabasco y Veracruz. A estos sabores se suman el café, las malteadas, el champurrado, los helados y las aguas frescas, además de sus ya tradicionales tortas al pastor y de pierna con mole.


Para Francisco y Santiago Iriarte, miembros de la tercera generación al frente de esta empresa familiar, la llegada de El Moro a Los Ángeles no solo representa llevar un pedacito de su historia y de la gastronomía mexicana al extranjero, sino también acompañar los recuerdos y revivir las tradiciones de quienes, durante años, han añorado este lugar tan emblemático del Centro Histórico. “Se está cumpliendo un sueño familiar. En Echo Park hay un amplio movimiento cultural, y nosotros queremos llevar algo de México a estas comunidades”, comparte Santiago a The Hollywood Reporter en Español.
“Recuerdo cuando abrimos en Costa Mesa, California. Entre toda la gente, vi a una señora mayor con los ojos llorosos. Me acerqué, y me contó que había emigrado hace muchos años. Dijo que El Moro le recordó a la Ciudad de México, y que sus padres se habían conocido en la churrería. Nunca imaginó que volvería a tener la oportunidad de probar los churros que tantos recuerdos le traían de su infancia, y mucho menos, hacerlo junto a sus nietos. Pensar que podemos darle a las personas ese recuerdo, y esa nostalgia de otras épocas, nos llena de orgullo”, señala.

Al igual que en la Ciudad de México, El Moro de Sunset Boulevard será un espacio democrático, accesible y pensado para todas las generaciones. La hospitalidad mexicana es reconocida mundialmente, y ese será uno de los pilares de esta experiencia gastronómica multisensorial. “Es un lugar para la comunidad, y todo el mundo es bienvenido. Aquí puedes convivir sin miedo ni prejuicios, y eso es lo que siempre intentaremos llevar a cualquier ciudad o país al que vayamos”, explica Santiago.
Por ahora, los expertos en churros y chocolate —El Moro es considerada la primera churrería del continente— mantendrán su sello culinario, aunque no descartan que en el futuro se puedan incluir algunos alimentos tropicalizados en el menú. Del Centro Histórico a Los Ángeles, la churrería, que se ha convertido en una de las marcas mexicanas más queridas, promete llevar el sabor de México a nuevos destinos.
“Somos parte de la cultura mexicana. Generaciones enteras han transitado por nuestras sucursales. Queremos respetar lo que somos y llevarlo a otros lugares del mundo. Una vez que crezcamos en Estados Unidos, buscaremos expandirnos a otros países. Me encantaría vernos en Asia”, dice Santiago. Con un legado culinario único, la flagship de El Moro abrirá sus puertas en septiembre.