La segunda temporada de Accidente retoma la historia de Fabián, el psicólogo y padre interpretado por Erick Elías, un personaje marcado por el accidente en el que su hija fue la única sobreviviente. Un año después de la tragedia, la aparente normalidad se ve alterada cuando la niña comienza a hablar de presencias que nadie más puede ver, lo que coloca a Fabián frente a un conflicto que rebasa tanto lo profesional como lo personal.
En entrevista con The Hollywood Reporter en Español, Erick Elías habla sobre la construcción de este personaje, el enfoque racional desde el que Fabián enfrenta lo que ocurre con su hija, el peso emocional de la historia y cómo esta serie lo confrontó también desde su experiencia como padre. El actor también reflexiona sobre la culpa, el duelo infantil, la relación con la periodista interpretada por Regina Blandón y los temas que atraviesan esta nueva temporada.

Erick, cuéntanos un poco sobre este personaje de esta serie súper intensa. Me imagino que debe de ser también, para ti como papá, una trama complicada. Entonces me gustaría que me contaras un poquito.
Desde la primera temporada toca un tema delicado y fuerte. Nos afecta mucho más a quienes somos papás y hemos vivido este tipo de fiestas en las que todos los niños están expuestos a un accidente. La primera vez que lo leí, te confieso que pensé que era una exageración. Después empezamos todos a documentarnos y vimos que son casos muy frecuentes. Es una estructura que se vuela muy fácil por el material que está hecho. Llega un cambio de clima en un segundo y hace una burbuja de aire que arrastra lo que tenga adentro, en este caso los niños. Es un accidente que sucede, y se convirtió en un foco rojo para todos, un miedo nuevo que no estaba en nuestro radar. Ahora debemos estar más pendientes. Son emociones que como actor me han tocado vivir, algunas positivas, otras negativas, que me han hecho crecer. En este caso fue una emoción negativa, el sentimiento de la posibilidad de una muerte por un descuido de un papá, de un hijo. En el caso de mi personaje, su hija es la única que sobrevive, así que enfrenta de manera distinta esta muerte de niños.
Claro, se crea una especie de paranoia. ¿Qué fue lo que a ti más te llamó la atención de tu personaje cuando leíste el guión?
Me gusta contar historias que generen algo. Cuando lo leí me apachurró. Sentí miedo y angustia al ver cómo un papá hace todo por recuperar a un hijo por la culpa de haber cometido algún error, y que en algunos casos haya un desenlace fatal para estas familias. Es interesante ver cómo reacciona cada uno ante una adversidad así. Cuando tienes un problema, ¿cómo reaccionarías? En general la palabra de cómo se llama la historia, que es un accidente, pues sucede. En algunos casos no hay alguien que actúa con maldad para hacer daño. Eso disminuye la culpa, porque los accidentes suceden. La moraleja que esta historia me deja es vivir el día y cuidar lo que podamos, reconociendo que hay cosas que no dependen de nosotros.
¿Y cómo fue tu proceso tanto emocional como profesional para interpretar a Fabián?
Es una de las maneras de enfrentar este duelo o estas situaciones. Algunos se van con la fe y con la religión, y mi personaje es un psicólogo, escéptico a todas estas situaciones sobrenaturales de un hijo que habla con los muertos o que cree que es salvado por un milagro. Hay muchas cosas sobrenaturales con las que coincido mucho con el personaje, porque soy más técnico y científico y no creo en cosas sobrenaturales. Entonces, es cómo llevar estas situaciones con los hijos. En mi caso reciente, una de mis hijas perdió a su mejor amiga por un accidente. Fue muy duro decirle que su amiga había fallecido, y también lidiar con los cuestionamientos que surgen alrededor de eso. Ella me preguntaba cómo un niño se puede morir, porque pensaba que eso no era para los niños. Es entrar en un mundo muy delicado y sensible. Estuvimos rodeados de tanatólogos que nos explicaban la mejor manera de decir la verdad, que siempre es lo que gana. Obviamente, hay que dar la información con tacto y sin dar detalles ni explicaciones que puedan dejar traumas en los niños, pero son cosas que suceden y hay que explicarlas como son. En el caso de Fabián con su hija, es lo que él va aprendiendo sobre cómo un niño reacciona ante la muerte de un amigo, y es acompañar el proceso juntos.
Lo lamento mucho. Siempre el primer acercamiento a la muerte es complicado. Tengas la edad que tengas te sorprende, porque es complicado aceptarlo.
Totalmente, sí.
Me estabas contando que eres una persona mucho más escéptica con este tema paranormal, ¿cómo fue para ti sobrellevar ese storyline con tu hija?
Ahí coincidí mucho con mi personaje. Lo que no compartía era cómo reaccionaba Fabián al bloquear. Él decía “esto no puede ser” y casi le decía a su hija “estás loca, vamos a cambiar el tema”. En un proceso así, en mi caso, tendría la inquietud y las ganas de poder acompañar lo que le está pasando a un niño que se cuestiona cosas y que le suceden cosas, sin juzgarlo. Lo que menos debemos hacer con un niño es juzgarlo por un sentimiento que tiene. Ha sido uno de los procesos más fuertes que me ha tocado vivir como papá: aprender como persona a escuchar, observar, entender y tener empatía, aunque no necesariamente sea lo que uno cree. Podemos tener un hijo que piensa completamente diferente a nosotros, y es válido. Hay que darle la oportunidad de tener esos sentimientos, esas emociones y explorarlas.

Sí, aparte imagino que debió haber sido un impacto que como papá fuera de tu trabajo, aprendes a ir interactuando con los niños y ir creciendo con ellos, pero tuviste que volver a hacerlo para interpretar a tu personaje. ¿Hubo alguna escena o momento en particular durante la filmación que te resultara especialmente desafiante o emotiva?
En la primera temporada fue más el shock de cuando la encuentran. Recuerdo cuando la grabamos, que la encuentra bajo una cascada, a la mitad del lago. Fueron distancias largas desde donde empezó el accidente hasta donde terminó ella, y el viaje psicológico de todo lo que pasó la niña para llegar a ese punto y estar viva. Me generó muchas emociones. Por otro lado, la dinámica y la logística de la filmación también fueron complejas. El volar, el inflable, fue un proceso largo para filmar esa escena. Las escenas de lanchas y de cómo se desarrolla la búsqueda. Fue mucha acción, y durante esa acción se siente la emoción de buscar a tu hija sin saber dónde está, sabiendo que los otros niños murieron y que la única esperanza que tienes entra en conflicto de si tener fe en Dios o apoyarte en los datos de cómo encontrar a un hijo. Es difícil imaginar vivir esa situación.
Justo es una serie bien fuerte. Entre más avanza, más sientes un huequito en tu corazón, en tu pecho.
Sí, conozco a muchos que dicen que empezaron a ver el primer capítulo y ya no pudieron seguir, y los entiendo. Esta segunda temporada se centra mucho más en el tema de las relaciones entre los involucrados, las venganzas y las culpas. Se enfoca en todo lo que sucede después de un año de un accidente así.
¿Cómo fue el desarrollo de la trama con el personaje de Carla, la periodista que te traiciona y que juega contigo?¿Cómo fue eso para ti? ¿Qué nos puedes contar?
Odio decir lo mismo que todo el mundo, pero es muy difícil contar algo sin spoilear la historia. La relación de Fabián siempre fue muy tajante con esta reportera que los está hostigando. Empiezan a surgir conversaciones interesantes entre alguien que quiere documentar un problema así y alguien que es escéptico y tiene un conflicto al no darle lugar a un hijo sobre lo que está pensando. Dentro de la soledad del personaje de Fabián, necesitaba una asesoría de alguien que pudiera guiarlo sobre cómo tratar este tema con su hija. Ahí se desarrolla una relación interesante con Carla, el personaje de Regina Blandón.
Qué emoción. Aparte qué tremendo dúo de actores.
Regina es una tipaza, la quiero muchísimo. Fue muy divertido que la mayoría de mis escenas fueran con ella. Me cae muy bien, la pasamos bien y también soy fan de su trabajo.
Que lindas palabras para ella. Justo te quería preguntar algo. Si te soy muy sincera, el primer acercamiento que tuve con tu trabajo fue Porque el amor manda. Entonces, ¿cómo crees que este papel se diferencia de todo lo demás que has hecho?
Cada uno tiene sus momentos y sus aprendizajes. A mí Fabián me tocó mucho en el momento en el que estoy con mis hijas, por la edad, porque la niña que tiene tiene la misma edad que mis hijas, entonces me pude relacionar mucho. Hay veces que te tocan personajes con los que eres completamente ajeno y también es muy divertido, pero en este caso me tocó muchas fibras muy presentes, muchos miedos presentes y muchas lecciones que, a la larga, me han hecho madurar, crecer y tener una opinión sobre los temas que van pasando en mi vida.
¿Y qué fue lo que más disfrutaste de interpretarlo? Ya me contaste que fue complicado por esta relación de ser papá al hacerlo, y por encontrar ese balance, por reaprender y desaprender ciertas estructuras que ya tienes ligadas en tu relación como padre e hijo. Entonces, para ti, ¿qué fue lo que más disfrutaste más allá de los aprendizajes?
Son dos cosas. Una es que es un proyecto en el que estaban involucrados varios amigos, y eso se siente muy rico. Todo el cast que hay en Accidente son amigos míos, amigos del medio. Ahí estaban varios de ellos, entonces la pasamos muy bien en las grabaciones. Por otro lado, también fueron las pláticas que tuve con la niña y su mamá sobre el tema. Yo convivo con niñas, con mis hijas y sus amigas, pero que alguien externo hable de un tema así de fuerte fue muy bueno. Fueron muy interesantes esas pláticas que salían en las comidas y ver cómo una niña actriz entraba en un mundo tan fuerte como los temas de Accidente. Todas esas conversaciones que tuvimos en las comidas con los directores y con todo el cast hicieron que salieran cosas muy padres.
Me imagino que fueron conversaciones muy enriquecedoras. ¿Hay algún otro aspecto de tu personaje con el que hayas conectado, más allá de que eres papá y de que eres más escéptico? Ya mencionaste esas dos cosas. ¿Hay algo más fuera de la relación padre e hijo, como en las relaciones con los otros personajes?
Lo que conecté mucho es que, dentro de todo este caos que se vuelve la gente con venganzas, y melodrama, mi personaje era el más centrado en decir “oigan, a ver, paren, esto es un accidente”. Recalcar la palabra de que existen los accidentes, que no por que alguien cometió un error y entró de repente una ráfaga de viento y se voló algo, tienes que culpar y querer matarlo por haber tenido un accidente. Cuando es un hijo, cambia toda la perspectiva, pero los accidentes suceden y hay que aprender a llevarlos. Es dura la vida, no está fácil. Es sobrellevar el tema de los accidentes como tal, porque hay veces que nos encierra la mente en decir “quiero que el que causó la muerte de mi hijo se muera igual o se pudra en la cárcel”. Es un proceso, pero dentro de esta psicología también hay que poner las cosas donde van.

¿Crees que este mindset que tiene tu personaje, de pensar que solo fue un accidente, venga justamente de que la hija de Fabián fue la única que sobrevivió? ¿Crees que eso le ayuda a él a balancear o a ver las cosas desde una nueva perspectiva? Porque me imagino que los papás que sí perdieron a sus hijos lo ven de una forma completamente distinta. Quizá para Fabián sea más fácil decir “fue un accidente”.
Exactamente. Ahí coincide. Hubiera sido interesante que esa estabilidad mental la tuviera alguien que hubiera perdido un hijo, porque ahí es donde viene lo verdaderamente complicado. Cuando pierdes un hijo, la cabeza da muchas vueltas. Ni siquiera lo quiero pensar. Durante el proceso, ya más fuera del set y en lo personal, conocí a personas que han perdido un hijo. En esas pláticas que tuve con varios de ellos, muchos conservaban la cordura de decir que sucedió por algo y que el accidente fue así. La tristeza no se la va a quitar nadie, pero hay que entenderlo y seguir.
¿Qué esperas que el público se lleve después de ver la historia de esta segunda temporada?
Ojalá que la gente se la pase bien, se entretenga, se sienta apachurrada en algunas cosas, que piense en otras, que se divierta, que pase un rato viendo una anécdota que es real, que sucede, y que también sirva para poner foco en ciertos temas. Al final, es ver cómo diferentes familias y diferentes personas van afrontando su dolor por las pérdidas.
Sí, claro. Super. ¿Hay algo más que quieras agregar, Eric?
Nada, invitarlos a que la vean. La temporada uno fue un éxito muy grande y ojalá que la segunda le vaya igual de bien. Agradecerte a ti por el espacio, gracias por ver Porque el amor manda. Te prometo que ya soy más serio después de eso, ya maduré en algunas cosas, pero extraño hacer comedia. También me divierte muchísimo hacer comedia y es una de las grandes ganas que tengo de regresar a hacer comedia como la hacíamos antes.