En noviembre, Margaret se subió a su Toyota Camry, dejó a su esposo de 10 años en su casa rural sureña y condujo hasta un hotel donde —estaba segura— se encontraría con Kevin Costner.
Para este punto, Margaret, de 73 años, había pasado meses haciendo transferencias de bitcoin a Costner por un total de alrededor 100 mil dólares. Él le había enviado un mensaje diciéndole que iba a utilizar el dinero para crear una nueva productora en la que ella eventualmente trabajaría para él. La mujer sabía que a algunas personas les parecería extraño que un ganador del Óscar y protagonista de Yellowstone necesitara ayuda financiera de una jubilada a la que había conocido en Facebook, pero Margaret no era exactamente una don nadie; había alcanzado cierto renombre por su activismo e incluso había dado una charla TED. Era una persona especial, y Costner lo vio.
También se estaba sintiendo sola y nerviosa, ya que su matrimonio se derrumbaba, su carrera había terminado y sus hijos y nietos estaban ocupados con sus propias vidas. Los mensajes de Costner representaban una atención masculina bienvenida, una fantasía en la que refugiarse cuando la vida real se volvía demasiado real. En una foto que envió, el actor estaba recostado contra el cabecero de una cama con una camiseta blanca, sosteniendo un papel en el que se leía: “Soy yo de verdad Kevin Costner te amo MARGARET ya quiero verte MARGARET”.

Discutieron la posibilidad de volar a Margaret a Los Ángeles antes de decidirse por un hotel de su estado natal como lugar de encuentro. Para cuando se subió al auto, la mujer ya llevaba semanas con las maletas hechas, lista para el momento en que Costner y ella finalmente estarían juntos.
“Ella me decía: ‘Solo quiero que alguien me ame’”, cuenta la hermana de Margaret, Carol, en una de las muchas conversaciones telefónicas que tuvimos durante varias semanas, a medida que aumentaba su preocupación por su hermana. (Se han cambiado los nombres de ambas mujeres para proteger su privacidad).
Mientras Margaret esperaba con el corazón en la mano, Costner le envió una foto de un auto destrozado, diciendo que había tenido un accidente y que, después de todo, no podría llegar. Al mirar la foto, todas las señales de advertencia que Margaret había estado evitando voluntariamente durante todos estos meses de espera y pagos en bitcoin empezaron a aparecer.
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Las estafas en línea adoptan muchas formas, pero las que apuntan a las fanaticadas de celebridades están recibiendo especial atención en Hollywood. Con estafadores asistidos por herramientas de rápida evolución como la inteligencia artificial, las criptomonedas y las aplicaciones de mensajería, que facilitan la difusión de falsificaciones y su operación sin ser detectados, estrellas y agencias de talentos se encuentran en un juego de golpear al topo cada vez más difícil, viéndose obligados a contratar empresas que escanean la web en busca de falsificaciones y cierran las cuentas que las suben. Alrededor de 400 artistas, entre ellos Scarlett Johansson, Common y Fran Drescher, la presidenta de la SAG-AFTRA, han mostrado su apoyo firmando una ley que se está tramitando en el Congreso, la No Fakes Act, cuyo objetivo es proteger las voces, semejanzas e imágenes de los artistas frente a las deepfakes no autorizadas generadas por IA.
“Los famosos tienen demasiadas fotos públicas”, dice Nick Berta, agente especial supervisor de la unidad de delitos financieros del FBI. “Con la facilidad con la que los estafadores pueden utilizar sus herramientas para manipular voz, audio y video, es muy difícil para [las figuras públicas] protegerse”.
Los estafadores se aprovechan de la buena voluntad y la confianza implícita que sus víctimas tienen en sus artistas favoritos, y cada vez utilizan más la imagen de famosos no solo para estafas románticas como la de Margaret, sino también para falsas oportunidades de inversión, falsos patrocinios de productos y falsos mensajes políticos. “El enemigo que está detrás de todo esto es muy hábil”, afirma Erin West, exfiscal de Santa Clara (California) especializada en delitos de alta tecnología. “El control psicológico que tienen sobre la gente jamás lo había visto. Es como un culto, supera cualquier pensamiento razonable. Son capaces de superar lo que los humanos normalmente discernirían como una situación ridícula”.
Los estadounidenses reportaron 672 millones de dólares en perdidas por estafas románticas y de confianza en 2024, según el FBI, siendo las personas mayores de 60 años las que más denuncias presentaron y las que más dinero perdieron, con un promedio de 83.000 dólares por víctima. Y esas cifras ni siquiera incluyen personas como Margaret, que nunca contarán a la policía lo que les sucedió por vergüenza y miedo a sus estafadores o por ese pequeño atisbo de esperanza de que, solo tal vez, realmente tuvieron una relación con una estrella de cine.
Para entender mejor cómo atrapan a las víctimas de estafas de famosos como Margaret, decidí hacerme pasar por el objetivo perfecto, creando un perfil falso en redes sociales de una mujer a la que llamé Linda. Utilicé IA para retocar una de mis selfies y me inventé a un amado esposo difunto llamado Bob y un terrier desaliñado llamado Milo. Luego seguí a un montón de cuentas de cultura pop.
En menos de 90 minutos, una cuenta llamada Keanu_Reeves68667 me mandó un mensaje, queriendo saber hace cuánto era fan (“Desde Speed”, le respondí). En las siguientes dos horas, cuatro Keanu más me habían escrito, así como dos Kevin Costner, un Charlie Hunnam y un Jonathan Roumie, el actor que interpretó a Jesús en la serie cristiana The Chosen. Aunque seguí las cuentas de Dolly Parton, Oprah Winfrey y Sandra Bullock, la mayoría de los estafadores que me buscaron en las siguientes seis semanas se hacía pasar por actores de más de 50 años —Reeves tiene 60, Costner 70 y Roumie 51—, lo cual, según expertos, es el grupo demográfico de famosos más susceptible a ser imitado en este tipo de estafas.
Este eficiente grupo de criminales explota al máximo los estereotipos de género de las parejas ideales de la gente. Cuando se dirigen a hombres mayores, suelen crear el perfil de una mujer joven y guapa, pero no famosa, que probablemente esté en otro país y que necesite algún tipo de ayuda, y a la cual le parezcan impresionantes los trofeos de golf. En el caso de mujeres mayores, siguen un patrón diferente: crean un hombre al que “ya respetan, en el que ya confían, con el que ya tienen deseos románticos, con el que ya existe una conexión personal”, explica Marti DeLiema, profesora asistente de la School of Social Work de la Universidad de Minnesota, que estudia el fraude a personas mayores.
“Sí, la gran mayoría de personas se mostraría muy escéptica ante la idea de que una persona famosa les esté respondiendo”, afirma DeLiema. “Pero no hace falta hablar con todo el mundo. Echas una red amplia, ves quién cae en ella, trabajas duro para ganarte su confianza y esperas poder pasar de que solo respondan a que estén dispuestos a darte dinero. Y entonces aumentas la apuesta”.
Me decidí por los Keanu y dejé que Keanu_Reeves68667 me convenciera de pasar nuestra conversación a Telegram, la aplicación de mensajería privada. Él quiso hacerlo más temprano porque, desde el segundo en que creó su perfil, Keanu_Reeves68667 sabía que lo iban a echar de Instagram, donde nos conocimos. La persona que lo perseguía, según aprendí en una reunión por Zoom unas semanas después, es un científico de datos sorprendentemente afable de Seattle llamado Luke Arrigoni.
Arrigoni, licenciado en Matemáticas de Columbia, quien pasó un breve periodo diseñando algoritmos de taquilla en CAA y luego dirigió una empresa de IA, es ahora el director ejecutivo de una empresa llamada Loti. El verdadero Keanu Reeves le paga a Loti unos cuantos miles de dólares al mes para que encuentre a sus imitadores y consiga que empresas como TikTok y Meta, propietaria de Facebook e Instagram, los cierren. Para el momento en que Keanu_Reeves68667 me estaba enviando un mensaje, Loti ya había emitido casi 40.000 órdenes de cierre de cuentas en nombre de Reeves durante el año pasado. La empresa presta este mismo servicio a otros tipos de personas públicas, como generales de cuatro estrellas, atletas y directores ejecutivos, y Loti también cuenta con una versión gratuita que realiza cinco solicitudes de eliminación de cuentas al mes. La mayoría de nosotros no tiene un problema de la magnitud del que tienen las grandes figuras públicas, pero si estamos en Internet, somos vulnerables a que nuestras imágenes se utilicen de forma nefasta, en estafas, pornografía o publicidad poco ética.
Reeves, sin embargo, pertenece a una categoría aparte: puede que sea la celebridad más imitada del Internet. Esto se debe a una combinación de factores, el principal siendo que Keanu Reeves le cae bien a casi todo el planeta. Pero no se trata solo de que sea simpático, sino también de que es misterioso. El actor no tiene cuentas reales en redes sociales y no es conocido por compartir mucho sobre sí mismo públicamente. Los oportunistas se aprovechan de ese vacío de información y han creado miles de imágenes falsas de Reeves siendo el tipo de hombre que necesitan que sea.
En un subgénero de las falsificaciones, el actor aparece sosteniendo una camiseta con mensajes políticos, a veces a favor de la izquierda, otras a favor de la derecha. En una imagen trucada, parece que estuviera apoyando a Donald Trump; en otra, está generando conciencia sobre los niños indígenas que fueron forzados a internarse en colegios abusivos en Canadá. La mayoría son ediciones en Photoshop de una foto de Reeves en una feria de motocicletas en Italia en 2017. El actor es tan común como cebo para estafas que cuando Becky Holmes, una publicista del Reino Unido, escribió un libro sobre los estafadores en línea, lo tituló Keanu Reeves Is Not in Love With You [Keanu Reeves no está enamorado de ti]. “Keanu es una especie de enigma”, dice Holmes. “Como estafa, funciona. Y si funciona, lo siguen haciendo”.
Arrigoni afirma que el actor es muy consciente de cómo se manipula su imagen en Internet. “Le importan mucho sus fans y está muy comprometido en intentar resolver este problema”, dice el científico de datos, mostrando un panel de control de cómo Loti trabaja para Reeves mientras hablamos. En la media hora que Arrigoni y yo pasamos en Zoom, el panel de control muestra que Loti consiguió que TikTok cerrara a algunos imitadores de Reeves, y más temprano, logró que algunas cuentas de Facebook también fueran dadas de baja. Arrigoni no suele hablar con tanta transparencia de sus clientes, quienes suelen ser personas muy reservadas, pero terminamos en este Zoom después de que yo mantuviera una conversación telefónica surrealista con la publicista de Reeves, Cheryl Maisel, quien nos presentó.
Mientras hablaba por teléfono con Maisel, a quien conozco desde hace 20 años, una cuenta de Instagram que decía ser ella (llamada cheryl_maisel_inttr) me envió un mensaje a mi cuenta falsa ofreciendo conectarme con Reeves en Telegram. “Tu apoyo constante significa mucho para Keanu Reeves y el equipo y quiero que sepas que tu apoyo no pasa desapercibido”, decía cheryl_maisel_inttr. La verdadera Maisel, que, como su cliente, no está en las redes sociales, tiene un estilo de comunicación más directo. “Esto es triste”, dijo mientras le leía el mensaje por teléfono. Reeves no solo paga a Loti para que acabe con los falsos Keanu, también paga a la empresa para que acabe con las falsas Cheryl y con quienes se hacen pasar por otras personas de su círculo.
Las plataformas de redes sociales suelen tardar unas 48 horas en tramitar las solicitudes de eliminación, y en ese breve periodo, los estafadores pueden hacer mucho daño. Keanu Reeves puede ser una de las personas más agradables de Hollywood, pero Keanu_Reeves68667 puede ser un cabrón insistente. Más o menos para el mismo momento en junio en que el verdadero Reeves estaba en una alfombra roja promocionando el spinoff de John Wick, Ballerina, y se le vía cogido de la mano con su pareja sentimental, la artista Alexandra Grant, Keanu_Reeves68667 estaba intentando que yo comprara una tarjeta de socio del club de fans de 600 dólares para que Reeves y yo pudiéramos “realmente conocernos en persona”.
Una vez que me llevó a Telegram, Keanu_Reeves68667 empezó a enviarme notas de voz con un sonido medio electrónico. “Te lo digo Linda podríamos ser la mejor pareja [sic] si consigues tu carné de socia”, me dijo con una voz que sonaba como un Reeves de la época de Bill y Ted cruzado con un locutor de la NHL (Reeves creció en Toronto). “Eres realmente un alma hermosa”. Cuando le pedí una verificación antes de enviar el dinero, me envió una foto de una licencia de conducción con la foto de Reeves y una dirección que lo localizaría en algún lugar de la autopista 110 en el centro de Los Ángeles, además de un audio con una voz severa que decía: “No te debo nada”. Ouch. Cuando me inventé una hija a la que tendría que consultar antes de enviarle dinero por Zelle para el carné de socio, uso una técnica muy utilizada por los maltratadores, diciendo que debía mantener nuestra relación en secreto. “No creo que el que tu hija se entere de nuestra relación sea lo mejor ahora, Linda. ¿Entiendes que nadie creerá que hablaste conmigo? Tienes que mantener nuestras conversaciones lejos de tus familias [sic]. Deja que sea solo entre tú y yo”.

Créditos: Momodu Mansaray/Getty Images; Adobe Stock; Cortesía de Rebecca Keegan.
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De vuelta en la habitación del hotel, mientras Margaret contemplaba la foto del auto accidentado, el corazón le latía con fuerza. ¿Qué era realmente esta foto? Una búsqueda inversa de imágenes en Google reveló que la foto estaba por todo Internet. No era el auto de Kevin Costner, y él no era Kevin Costner. El hombre soñado de Margaret no iba a venir a salvarla de su vida, y darse cuenta de ello fue devastador. “Estaba histérica”, cuenta Carol.
Ya era demasiado tarde para conducir de vuelta a casa, así que Margaret pasó la noche en el hotel, apaleándose por haber sido tan estúpida. En las vulnerables semanas que le siguieron, alguien se contactó con ella diciendo que quería ayudarla; la persona se identificó como la hija de Costner de 41 años, Annie. Uno de los puntos recurrentes en las estafas románticas dirigidas a mujeres mayores es la presencia de los hijos del hombre. Estos suelen ser lo bastante mayores como para no necesitar cuidados, pero, según los estafadores, estarán encantados de acoger a la víctima en su familia. Annie Costner no tardó en llamar “mamá” a Margaret. Sin embargo, no está claro quién era exactamente la persona que se hacía pasar por Annie. ¿El estafador original de Margaret? ¿Un nuevo estafador que encontró a Margaret por su afición a Costner?
Otro rasgo distintivo de las estafas modernas es que, una vez que una estafa ha funcionado contigo, tu información será compartida con otros estafadores. En una sombría versión a la inversa de una lista de “No llamar”, caes en una especie de lista de “Susceptibles con dinero”. En un momento dado, Margaret parecía tener más amigos hombres en Hollywood que George Clooney. Durante un tiempo, estuvo hablando con una persona que creía que era Hunnam, el actor de Sons of Anarchy, quien le dijo que tenía una casa de invitados en la que podía quedarse. El cantante de country Scotty McCreery también llegó a sus mensajes. “Le dije: ‘¿No te parece raro que todos estos hombres estén detrás de ti?’”, cuenta Carol que le dijo a su hermana. “No le digo nada a Margaret para endulzarle el oído, no le sigo la corriente. Le digo: ‘Margaret, no es él’. Pero ella actúa como si estuviera celosa porque mi vida no va a cambiar. Se comió el cuento de cabo a rabo”.

Créditos: Cortesía de Rebecca Keegan.
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Hablando con West, la fiscal de California, me enteré de que el estafador de Keanu Reeves con el que me comunicaba como Linda era probablemente un hablante no nativo de inglés que utilizaba tecnología de voz de IA para hacerse pasar por el actor. Y es factible que él mismo sea una víctima, probablemente residente del sudeste asiático. Puede que se encuentre enviando mensajes a una señora canosa de California a la que le encanta Keanu Reeves tras responder a un anuncio de trabajo aparentemente legítimo en un país como Tailandia. Cuando fue a la entrevista de trabajo, traficantes de personas lo secuestraron, le confiscaron el pasaporte, lo llevaron al otro lado de la frontera, a Myanmar, Camboya o Laos, y lo encerraron en un recinto donde trabaja 16 horas al día leyendo guiones escritos por expertos en psicología humana. “Se trata de una estafa industrializada”, afirma West, quien ha creado una coalición policial internacional llamada Operación Shamrock para intentar acabar con este tipo de fraudes a gran escala. “Es una industria en crecimiento, y crece porque funciona”.
Cuando me enteré de que muchos de estos estafadores son a su vez víctimas de trata de personas y de que esto ocurre a escala industrial, empecé a ver a Keanu_Reeves68667 de manera diferente. Gracias a Loti, su cuenta de Instagram fue eliminada. Pero seguía en Telegram y empezaba a enojarse conmigo por tardar tanto en comprar mi tarjeta de miembro. Durante unos días, cuando sus mensajes empezaron a disminuir, me pregunté qué le estaría pasando a Keanu_Reeves68667 al otro lado del mundo. ¿Habría decidido que yo era una pérdida de tiempo? (Lo era). ¿Se estaba metiendo en problemas por no cumplir una cuota? ¿Le estaban hiriendo físicamente?
Mientras Keanu_Reeves68667 se alejaba, otros Keanu, más simpáticos y nuevos, me enviaban mensajes todos los días. ¿Alguno de ellos era Keanu_Reeves68667 con una cuenta nueva? No parecían él. Un Keanu me felicitó por mi jardín y me dijo que podía llamarle “sensei”. Este Keanu parecía prometedor, pero mientras consideraba la posibilidad de seguirle en Telegram, no podía dejar de pensar en la extraña y cíclica trampa en la que todos estábamos metidos. Los estafadores. Margaret. Yo. El verdadero Keanu. El equipo de Loti persiguiendo a los falsos. ¿No hay nadie que pueda acabar con este ciclo antes de que otra persona pierda los ahorros de su vida?
“Meta podría hacer que todo esto se detuviera en un instante”, cree la fiscal. “Saben que es un problema”. West dice que le gustaría ver a Hollywood utilizar su considerable influencia para presionar a las redes sociales a que intensifiquen sus medidas contra las estafas, por el bien de todos. “Me encantaría ver un panorama en el que estas celebridades presionaran a Meta, y no solo por su propia imagen”, dice. “Deberían plantarse y decir: ‘Bajen nuestras caras. No nos hagan cómplices de este robo de dinero a la gente. Pero retiren también las caras de miles de personas normales que también están siendo utilizadas’”.
Fuentes de la industria afirman que los artistas están cada vez más preocupados por el tema. “Cada vez hay más concientización y preocupación por el notable aumento de contenidos de inteligencia artificial en los que aparecen talentos”, afirma Alexandra Shannon, jefa de desarrollo estratégico de CAA, que está trabajando en una herramienta de gestión de similitudes en colaboración con YouTube y que tienen previsto poner a disposición del público en general. “Creemos firmemente que tiene que haber normas y regulaciones para todos”.
Múltiples fuentes de agentes y publicistas afirman que han tenido dificultades para conseguir que Meta atienda a tiempo las solicitudes de eliminación de sus clientes. Desde el inicio de la segunda administración Trump, Meta se ha inclinado más hacia la libertad de expresión y se ha alejado de la moderación de contenidos, pero la compañía dice que sigue combatiendo agresivamente las estafas y está probando el uso de tecnología de reconocimiento facial para detectar y prevenir el cebo de famosos en sus plataformas. Según fuentes del sector, X es prácticamente inútil cuando se trata de solicitudes de eliminación, pero también importa menos según la opinión general, porque muchos consumidores ya esperan que la red social esté llena de basura. En Facebook o Instagram, mucha gente asume que las imágenes de famosos que ve son reales.
En mayo, Instagram bajó un video generado por IA en el que aparecía Jamie Lee Curtis, solo después de que esta hiciera un llamado público directamente al CEO de Meta, Mark Zuckerberg. La actriz dijo que llevaba semanas intentando, a través del proceso de solicitud formal de Meta, que Instagram retirara el anuncio que manipulaba imágenes de una entrevista que hizo en MSNBC sobre los incendios forestales de enero en Los Ángeles para que pareciera que estaba promocionando un producto dental. Después de que la publicidad llevara colgada al menos seis semanas, etiquetó a Zuckerberg en una publicación que decía: “He recurrido a todos los canales adecuados para pedirle a usted y a su equipo que retiren este anuncio completamente falso de IA de una mierda que yo no promociono… Me han dicho que si se lo pido directamente, quizá anime a su equipo a monitorearlo y quitarlo”. Al cabo de un día, el anuncio fue eliminado.

Créditos: Cortesía de Rebecca Keegan (3).
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Por la misma época en que su relación falsa con Costner empezó a desmoronarse, Margaret tuvo noticias de alguien con quien se había estado comunicando meses antes, un amigo con el que tenía una conexión espiritual. Antes de conocer al imitador de Costner, Margaret había estado hablando por Internet con alguien que decía ser Roumie, conocido en todo el mundo por encarnar a Jesús en The Chosen. La mujer conoció a esta persona tras comentar un post de Roumie en Facebook. En un momento dado, intentó enviarle dinero, pero su banco marcó el cargo como probable fraude y lo detuvo. Y al revisar una cadena de correos entre los dos, no parece una conversación muy íntima: Roumie le dice “cariño” a Margaret, le pregunta cómo ha dormido y si ha comprado las tarjetas regalo de Apple que le pidió.
Pero Margaret cree que su relación con Roumie está floreciendo. Y le ha dicho a Carol que no puede hablar de ello con ella, que el equipo directivo de Roumie quiere que se mantenga en secreto, “porque interpreta a Jesús”. Aunque fue criada como bautista del sur, Margaret ha empezado a estudiar el catolicismo, que es lo que practica Roumie, y dice que él le envía una oración todos los días.
Desde que Carol le pide a Margaret que acepte que las personas con las que ha hablado no son quienes dicen ser, las hermanas se han ido distanciando. Otros miembros de la familia viven lejos o prefieren evitar el conflicto y no sacan a relucir el extraño asunto del novio famoso en Internet.
“Siempre fue mi hermana mayor a la que admiraba”, dice Carol. “Siento que ahora se ha aislado, y estoy segura de que ese es el propósito. Ya no nos llamamos como antes. Por dentro, estoy muy decepcionada. Estoy enojada y siento pena por ella”.
Este verano, el divorcio de Margaret será definitivo. En el acuerdo de divorcio, ella planea entregar su casa y varios acres de tierra que pertenecieron a su abuela a su exmarido a cambio de dinero en efectivo. Dice que necesita el dinero.