Guillermo Barreira Pérez: “El terror es una forma de exorcizar lo que no sabemos nombrar”

El director español reflexiona sobre la dimensión terapéutica del terror y el conflicto paternofilial que atraviesa su filme.

Por ANDRÉ DIDYME-DÔME |

febrero 16, 2026

2:34 pm

Cortesía de The Other Side Films

Guillermo Barreira Pérez es un cineasta español radicado en Nueva York. Formado en Comunicación Audiovisual y Bellas Artes, con especialización en cine en la New York Film Academy, ha transitado por la publicidad, la docencia y el videoarte antes de consolidar su carrera en el largometraje.

Su más reciente película, titulada Tu sangre en España y El Orfanato: La posesión en Latinoamérica, ha tenido una destacada circulación internacional, incluyendo un sólido desempeño en la taquilla de Rusia y presencia en festivales asiáticos. En esta conversación, Barreira explica el cambio de título, la fuerza simbólica de la infancia en el terror y el subtexto que sostiene su historia más allá del horror sobrenatural.

En España la película se titula Tu sangre, pero en Latinoamérica se presenta como El Orfanato: La posesión. ¿A qué responde ese cambio?

Es una decisión de distribución en México. Estoy satisfecho con ambos títulos. Tu sangre es un título poético, visceral. Habla de esa relación profunda entre madre e hija, pero también de la sangre como elemento poderoso dentro del terror: cuando vemos sangre, sabemos que algo está mal.

En Latinoamérica el nuevo título comunica de forma más directa el tipo de experiencia que el espectador va a encontrar. Competimos con grandes producciones de Hollywood, así que es importante decirle al público: aquí hay un orfanato, hay posesión, hay terror sobrenatural. Es una manera clara de posicionar la película sin traicionar su esencia.

La película ha funcionado muy bien en Rusia. ¿Tienes alguna hipótesis sobre por qué conectó allí?

Sabemos que estuvo varias semanas en el top 10 y que superó en taquilla a otras producciones españolas de mayor presupuesto. ¿Por qué? Mi hipótesis es sencilla: al público le gustan las buenas historias.

Estuve en la India, en el Festival de Goa, y la respuesta fue maravillosa. Creo que cuando hay apoyo real a una película y se genera el encuentro entre obra y espectador, la conexión ocurre. El terror es un lenguaje bastante universal.

El cine español ha trabajado mucho la infancia dentro del género. ¿Qué representa para ti ese territorio?

La infancia es el lugar de la vulnerabilidad. Es donde algo se nos pierde y lo arrastramos de adultos. Siempre se habla de traumas infantiles. El terror permite darles forma: convertir ese miedo en un fantasma, en un monstruo, en algo tangible.

Eso tiene algo terapéutico. El arte, y el cine en particular, puede ser curativo. Además, los espacios como internados u orfanatos tienen una carga simbólica muy potente: aislamiento, imaginación desbordada, sombras que parecen esconder algo.

En el caso del cine español de los años posteriores a la posguerra, sí hubo una exploración del trauma histórico a través de la infancia. Pero más allá de lo histórico, la adolescencia siempre será un territorio fascinante para contar historias. Es un momento de quiebre, de transformación.

Cortesía de The Other Side Films

George A. Romero decía que el terror efectivo debe tener subtexto. ¿Cuál es el subtexto de tu película?

Me gusta llamarlo tema o conflicto central. En este caso, exploro ese “vampirismo” que puede existir en algunas relaciones paternofiliales. Padres que viven a través de los hijos, que proyectan en ellos sus frustraciones o sus propios horrores.

Quería convertir eso en una metáfora de terror. Por eso lo llevé a una historia de fantasmas. Pero, en el fondo, estamos hablando de dependencia, de manipulación emocional, de figuras de autoridad que condicionan la identidad de los más vulnerables.

Todos los personajes tienen relación con una figura superior: la madre, la directora del internado, una presencia que domina. Es un conflicto muy humano.

En el contexto hispanoamericano, donde existe una fuerte tradición de obediencia filial, esa lectura puede ser especialmente potente. Claro. Es un debate abierto. ¿Hasta dónde llega el deber hacia los padres? ¿Dónde empieza la emancipación? Son preguntas reales que forman parte de nuestras vidas.

El cine permite abordarlas desde la metáfora. Y el terror, precisamente por su intensidad emocional, es un vehículo muy eficaz para tocar esas fibras profundas.

ANDRÉ DIDYME-DÔME

Editor de Cine y TV

Psicólogo y comunicador, se desempeña como editor de cine y TV para The Hollywood Reporter en Español y Rolling Stone en Español. Ha realizado las críticas de más de 2000 películas y series para las dos revistas, escrito diversos artículos de análisis y opinión y ha entrevistado a más de 200 figuras del cine y la TV.

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