Karla Souza explora una nueva cara del cine latinoamericano en Hiedra

La actriz mexicana produce la nueva cinta de Ana Cristina Barragán, un relato sobre abandono y memoria que abre espacio a voces femeninas en el panorama internacional

Por VALENTINA VILLAMIL |

septiembre 2, 2025

9:55 am

César Larenaudie.

La edición número 82 del Festival Internacional de Cine de Venecia, que se celebra del 27 de agosto al 6 de septiembre, tiene entre sus estrenos a Hiedra, la nueva película dirigida por la ecuatoriana Ana Cristina Barragán. El proyecto llega con Karla Souza en un rol distinto al que el público está acostumbrado a verla. La actriz, reconocida por títulos como Nosotros los Nobles, La caída y la serie How to Get Away with Murder, en esta ocasión se sienta en la silla del productor en un momento que, considera, una nueva etapa en su carrera. 

“Es un proceso que surgió a través de una cátedra en México, en Careyes, donde se unieron directores y actores en 2017. Ahí conocí a Ana Cristina Barragán y a partir de ese encuentro en México, yo fui a trabajar a base de improvisaciones la creación de esta historia”, recuerda. “Ahora que en el 2025 por fin se esté viendo y seleccionando para estar en competencia en uno de los festivales más importantes de la industria cinematográfica, es un logro que lo siento tan emotivo y tan personal”, confiesa.

Hiedra se adentra en la fragilidad, el deseo y la violencia dentro de escenarios marcados por el abandono, poniendo el foco en cómo un trauma de la infancia puede seguir vivo en la adultez. En esta historia, Souza se interesó en la manera en que la película retrata dichas heridas, incluso años después. La protagonista, diagnosticada con una enfermedad, busca a un joven de 17 años que podría ser el hijo que dio en adopción tras un encuentro no consensuado en su infancia. La sensibilidad de Ana Cristina Barragán, como señala, fue determinante, ya que la directora “se permite personajes complejos, profundos y con una visión muy distinta a la de otras producciones” en las que la intérprete mexicana ha participado.

El acercamiento de Barragán a esta historia destinada para la pantalla grande fue, quizá, el mayor atractivo del proyecto para Souza, más allá de su narrativa. “Conocí a una mujer que no le interesa la comercialidad, le interesa más la humanidad y los espacios raros y extraños, las sensaciones y nos fuimos a improvisar en Ecuador”. Así es como nace Azucena, el personaje central de la historia, junto a Simón, quienes cobraron vida a través de “sensaciones y dinámicas” fuera de un guión. “Era la primera vez que yo había sido parte de un proceso de esa manera, y ahora, como productora, me toca verlo nacer en Venecia. Verlo, aplaudir y honrar ese trabajo que lleva desde el 2017 engendrándose”.

Prensa

La producción enfrentó un proceso largo, atravesado por pausas y dificultades para reunir los fondos necesarios. “Cristina tenía otra película que filmó, yo tenía también otros proyectos laborales”. Finalmente, Hiedra llega con toda la intención de ser disruptiva. Souza la define como una propuesta que se inserta en un panorama de voces femeninas con fuerte presencia internacional. “Es una película incómoda, no es sobre explicativa y es como un susurro a este mundo de abandono, de una mujer tratando de encontrar esta conexión antes de morir”, comenta. “Creo que esta película marca mucho a Ana Cristina Barragán con esta voz tan distintiva y diferente a todo lo que hemos visto”.

Sin embargo, no es la primera vez que la actriz explora su faceta como productora pues asumió este rol en otros filmes en los que también está frente a la cámara, como La caída y ¿Qué culpa tiene el niño?. “Es el primer proyecto en el que no estoy como actriz y sí es diferente la participación. Es algo que quiero seguir explorando para poder darle espacio y voz a otras personas y continuar aportando a nuestra industria”. 

Esa transición, además, cambió su manera de comprender el trabajo detrás de una producción. Como actriz, admite que desconocía lo que implicaban los costos de un rodaje o la logística de los ensayos. “Cuando estás actuando no sabes que llegar 10 minutos tarde tiene un costo real o que pedir más ensayos también lo tiene”, señala. Hoy, desde su rol como productora, entiende esos procesos y reconoce que el desafío está en no dejar que esa conciencia limite sus decisiones frente a la cámara. “Se nutren, pero también se pelean estas dos cabezas y es todo un reto que no se lastimen la una con la otra”.

En el cine latinoamericano ha surgido un espacio cada vez más visible para relatos que se atreven a explorar lo incómodo, lo marginal y lo no resuelto, el mismo terreno en el que Hiedra emergió, y, para Souza, estas historias cumplen una función esencial en la industria actual. “Necesitamos proyectos que apelan a otra parte de nuestra humanidad y que son igual de necesarios que lo que busca una audiencia masiva”, opina.

Mientras tanto, su carrera se expande a la par de la industria. Además de su presencia en Venecia con Hiedra, acaba de filmar en México una película que verá la luz el próximo año durante el Mundial y prepara el estreno de 56 Days, serie de Amazon US que co protagoniza junto a Dove Cameron. Basada en la novela irlandesa de Catherine Ryan Howard, la ficción llegará a inicios del próximo año y representa, en sus palabras, un logro distinto dentro de su trayectoria.

Con esta doble faceta de actriz y productora, Souza continúa evolucionando a su propio ritmo. Transitar entre territorios también le ha permitido confrontar sensibilidades distintas. Trabajar con creadores de contextos hispanos o anglosajones tiene sus matices, aunque lo que realmente importa es la mirada personal de cada director. “Las fronteras de los países no son lo que hacen las decisiones creativas, sino las personalidades y las sensibilidades de qué historias les gusta contar”.

Esta inclinación hacia lo poco explorado dialoga con la transformación que atraviesa hoy la industria global. Entre el rápido desarrollo del streaming y la irrupción de la inteligencia artificial, los creadores se preguntan cómo mantener la esencia de lo humano. Pero Souza sabe elegir sus batallas. “Ya no tenemos el control, de nada sirve pelear con esta nueva realidad”, señala. “Quiero ser parte de esta generación y explorar cómo se cuida nuestro valor creativo en medio de esta revolución”, concluye.

VALENTINA VILLAMIL

Redactora Senior

Redactora senior en The Hollywood Reporter en Español y Rolling Stone. Ha retratado a un centenar de artistas con relatos donde convergen música, cine, televisión y moda.

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