El matrimonio Warren, investigadores paranormales reales, se convirtieron en iconos del cine de terror gracias a James Wan, quien en 2013 creó El Conjuro y dio vida a un universo que no ha dejado de expandirse. Parte del éxito recae en la química de Vera Farmiga y Patrick Wilson, cuya interpretación de Lorraine y Ed Warren se volvió el corazón de la saga. Doce años después, El Conjuro 4: Últimos ritos promete ser el cierre definitivo de la historia, aunque los fanáticos saben que en Hollywood nada es definitivo, y mucho menos en una franquicia tan rentable. Lo mismo pasa con el rótulo “basado en hechos reales”: tan llamativo como cuestionable. Lo cierto es que estas películas han dejado una marca en el género, con altos y bajos que van desde clásicos modernos hasta spin-offs olvidables.
10. La Monja (2018)
Dir. Corin Hardy
El marketing funcionó mejor que la película. Valak había dejado una impresión fuerte en El Conjuro 2, pero su historia de origen resultó forzada. Visualmente tiene algunos aciertos (la abadía rumana es un escenario de lujo), pero el guion nunca consigue justificar su propia existencia. Los sustos son predecibles y repetitivos, más cerca de Scooby-Doo que de terror genuino. Fue un éxito en taquilla, pero decepcionó en calidad.
9. Annabelle (2014)
Dir. John R. Leonetti
Partía de un concepto con mucho potencial: darle un largometraje propio a la perturbadora muñeca perturbadora de la saga (originalmente una Raggedy Ann). Sin embargo, la dirección rutinaria y el abuso de jumpscares la volvieron genérica. Su mayor valor está en el diseño de la muñeca, que bien parece sacada de una cinta del expresionismo alemán, y en abrir la puerta para secuelas mucho más sólidas. Funciona como curiosidad dentro de la franquicia, pero no como una película que se sostenga por sí misma.
8. La Monja II (2023)
Dir. Michael Chaves
El nuevo director corrigió algunos de los problemas de la primera parte, dándole más ritmo y secuencias mejor logradas. Taissa Farmiga sostiene bien el peso dramático, y el diseño de producción vuelve a destacar. Sin embargo, Valak sigue sin alcanzar el potencial que había mostrado como secundario en El Conjuro 2. Entretenida, sí; memorable, no tanto.
7. La Maldición de la Llorona (2019)
Dir. Michael Chaves
La conexión con el universo Warren es débil y casi anecdótica, lo que la hace sentir un injerto. Dicho esto, tiene momentos que logran generar tensión, en especial gracias a Linda Cardellini, que aporta mucha más emoción de la que el guion ofrece. El mito latinoamericano de La Llorona era un material valioso, pero se explotó de manera superficial, con una estructura que parece reciclada de otros spin-offs.
6. El Conjuro 4: Últimos ritos (2025)
Dir. Michael Chaves
El cierre oficial de la saga principal llega con ambición. Atmósfera gótica, escenarios cargados de misticismo y la promesa de un “último caso” para los Warren. Recupera elementos de las primeras entregas, introduce a Judy (Mia Tomlinson), la hija de los Warren, como figura central y retoma la dinámica familiar. Sin embargo, su duración extensa (135 minutos), los problemas de lógica y los problemas de ritmo no alejan de un final digno. Un escalón abajo de sus predecesoras y una entrega intermedia, correcta, pero lejos de lo que pudo haber sido.
5. Annabelle 3: Vuelve a casa (2019)
Dir. Gary Dauberman
Esta entrega cambia el tono hacia algo más cercano a una “aventura sobrenatural”. La muñeca regresa a la vitrina de los Warren, pero su influencia desata un desfile de entidades demoníacas que convierten la casa en un parque de diversiones del terror. Lo más interesante es que Judy Warren gana protagonismo y la película explora el peso de ser hija de los investigadores paranormales más famosos. Sin embargo, la sobrecarga resta algo impacto. pero irregular.
4. Annabelle 2: La creación (2017)
Dir. David F. Sandberg
El ejemplo perfecto de cómo rescatar un spin-off. Su director, que ya había demostrado talento en Lights Out, construye una precuela sólida que devuelve dignidad a la saga de Annabelle. Ambientada en una casa aislada con un grupo de huérfanas, la película aprovecha la atmósfera, el silencio y la desesperanza para generar un terror más genuino. La muñeca, por primera vez, se siente verdaderamente inquietante. Muchos la consideran la mejor de la trilogía, y con razón: es un caso donde la atmósfera y los personajes importan más que el susto fácil.
3. El Conjuro 3: El Diablo me obligó a hacerlo (2021)
Dir. Michael Chaves
La gran diferencia con las anteriores es el enfoque. Más que una historia de casa embrujada se centra en un caso judicial basado en hechos reales: un joven que argumenta haber asesinado bajo posesión demoníaca. El giro hacia el thriller de investigación funciona como aire fresco, aunque sacrifica parte del terror puro. Lo que mantiene la película a flote es, como siempre, la química entre Patrick Wilson y Vera Farmiga. El cariño hacia los Warren se vuelve el motor narrativo. Al público le gusta odiarla, pero recomendamos una revisión.
2. El Conjuro 2 (2016)
Dir. James Wan
El creador de las sagas de Saw e Insidious demostró que el éxito de la primera no fue casualidad y que lo suyo no son los autos ni los superhéroes, sino el terror. El caso Enfield se convirtió en una de las historias paranormales más famosas llevadas al cine. La puesta en escena es más ambiciosa, con secuencias de terror memorables: el pasillo oscuro, la anciana sombra tras el cuadro, y, por supuesto, la irrupción de Valak. La mezcla de terror y drama humano vuelve a destacar: los Warren no solo enfrentan demonios, también acompañan a familias quebradas por la tragedia. Una secuela a la altura, que incluso algunos consideran superior a la original.
1. El Conjuro (2013)
Dir. James Wan
La semilla de todo. Wan revitalizó el género con un terror de vieja escuela al mejor estilo de Amityville, Poltergeist o un buen episodio de Los Archivos X: atmósfera antes que sustos fáciles, construcción de tensión paciente y personajes con peso dramático. La historia de la familia Perron no es solo escalofriante, también conmueve por la forma en que retrata el miedo como algo que desarma a toda una familia. Los Warren se consolidaron como referentes de la cultura pop del terror. Nada en el universo posterior ha logrado superar la perfección simple y contundente de esta primera entrega.