María Elisa Camargo evoca el espíritu latino en Hollywood

La actriz ecuatoriana comparte el proceso actoral que vivió en Off the Grid, su primer protagónico en Hollywood.

Por KARLA LEÓN |

julio 3, 2025

3:46 pm

Giorgio del Vecchio

María Elisa Camargo, actriz y cantante originaria de Guayaquil, Ecuador, emprendió un nuevo viaje artístico en Hollywood. Luego de interpretar numerosos personajes en películas, series, telenovelas, e incluso, videojuegos, dio el salto hacia su primer protagónico en Off the Grid, una película de acción, dirigida por Johnny Martin, en la que interpreta a Josey, una inmigrante colombiana vibrante y resiliente, que se muda a Mississippi en busca de mejores oportunidades. 

“Es una película que nos devuelve al Hollywood de antaño, a esas producciones que se pueden disfrutar en familia. Aunque es de acción, es una cinta con mucha alma, en la que priman las relaciones humanas. Tiene un poco de humor, romance, y es un placer verla. La fotografía es alucinante y la música es contagiante e inmersiva”, cuenta María Elisa, en entrevista con The Hollywood Reporter en Español.

La actriz nos adentra en los aprendizajes, retos y oportunidades que trajo consigo esta historia. Desde los procesos de adaptación e improvisación que realizó para darle vida a su personaje, hasta la libertad creativa que le permitió construir escenas emotivas junto a Josh Duhamel (Ransom Canyon) y Greg Kinnear (Mejor… Imposible). 

¿Qué es lo más valioso que aprendiste, a nivel actoral, en Off the Grid

Aprendí que la calle no se improvisa y que la experiencia, definitivamente, te prepara para momentos como esta película. En mi caso, tuve que esperar un año a que todo se diera, desde el momento en el que me dieron el papel, hasta que se ejecutó. Pasó de todo: cambiaron las locaciones, me quitaron el papel y luego me lo devolvieron. Tuve mucha resiliencia y mucha paciencia, pero me di cuenta que nunca dejé de creer. 

A nivel actoral, la frecuencia de hacer una película allá versus una película Latina, es similar, pero lo que destacó muchísimo fue la disciplina militar con los horarios, porque ahí el tiempo es oro, una verdadera prioridad, y muchas veces nosotros nos permitimos ser muy informales con eso. Me enseñaron a respetar eso, tanto como respetas tus emociones al estar en un set, a la mitad de una escena. Fue brutal. 

¿Por qué te retiran el papel?

A la producción le faltaba un poco de presupuesto y ya sabes que Hollywood está en crisis porque la gente no va a las salas de cine, ya no tiene tanto músculo financiero. Así que ocurren informalidades como: “Nos quedamos cortos y llegó una inversionista ángel para rescatarnos, a cambio del papel protagónico”. Entonces, me lo quitaron. Aunque todos los amigos me daban el pésame, para mí esto no había acabado. Alcancé, incluso, a ofrecer una inversión, pero obviamente no tenía esas cantidades y les decía: “Lo que sea, pero por favor no me dejen de considerar”. Al final, me lo terminaron devolviendo y eso me dio una gran lección para manifestar y comprármela. 

Tuviste que rehacer el personaje de Josey por un cambio de nacionalidad. ¿Cómo te enfrentaste a esta situación?

El proyecto cambió de Italia a España y, finalmente, a Mississippi, que fue donde se terminó haciendo. Tomé clases para hablar como una sureña americana, pero es dificilísimo. Aprendí y aprendí, y un día Josh me preguntó de dónde era y le conté que era latina. El caso es que convenció al director y, al final, después de muchas clases; 3, 2, 1: “Te queremos latina”. Desconfiguré para reconfigurar, y fue un reto durísimo. Si bien, era mucho más cómodo hacer a una latina porque ya llevaba formación del personaje y un pasado para el personaje, tuve que rehacerlo. Aprendí a tener la capacidad de maleabilidad con tiempo limitado, a improvisar. 

El director me decía: “Ok, en esta escena te voy a dar una cuadra y media de caminata para que expliques qué hace una colombiana en Mississippi”. Es agarrar toda la cancha que te ha dado la vida, todos los años de experiencia y ponerlos a velocidad Chat GPT. Me tocó usar mi caja de herramientas a un nivel muy alto con la improvisación, con la creación de un personaje así, al aire, pero son cosas que pasan. Generalmente, tienes dos meses para formar un personaje, sin embargo, en Off the Grid, al ser una película independiente, aunque es distribuida por Lionsgate, hubo una dinámica diferente porque yo me encargué de prepararme.

Entre la disciplina y la forma de trabajar con Johnny Martin, que espera siempre tanto de ti, nunca me imaginé recibir el regalo —porque lo es— de la libertad creativa que tuve en este proyecto. Nunca imaginé que en un lugar, donde de alguna manera soy un cero a la izquierda, me la dieran a ese nivel. No solo no tenía que preocuparme por deshacer el libreto, querían que lo hiciera. Con este regalo, llegó una gran responsabilidad. 

Es mi primer papel de Hollywood, un protagónico. La presión que sentí por entregar algo sólido, bonito, que estuviera a la altura de las circunstancias, con grandes actores, uno de ellos nominado al Óscar. La banda era muy alta, pero la lección, después de haber creado el personaje, incluso viéndolo en el screening, es que en la cancha no se improvisa, pero la experiencia y la vida me dieron las herramientas, aunque nunca había tenido que usarlas a ese nivel de eficiencia y fue mágico.

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Me parece que, por la trama, tu personaje implicó mucho trabajo emocional. ¿Cómo preparaste ese aspecto?

Fue muy fuerte. La esencia del papel es una chica con un potencial enorme, en un diamante en bruto, pero las circunstancias no le han permitido salir de ese pueblito, en la mitad de la nada, que es donde termina el protagonista para escapar con su tecnología. Es un tipo de energía que puede servir para cosas súper útiles o como un arma masiva, y para sus socios es más rentable lo segundo. Él llega al pueblo y trata de no involucrarse, pero termina entablando una relación con esta latina. Es un personaje que puede parecer sencillo, pero por dentro es complejo y eso es lo bonito. 

Lo difícil fue trabajar lo interno. Al mismo tiempo, estaba ejecutando un personaje divertidísimo en una serie mexicana que se llama Memorias de un sinvergüenza, con Erik Elías, Carolina Miranda y Daniela Álvarez, una producción para VIX. Pero para Josey, mezclé un poquito de mi esencia con mis experiencias de vida. Vi un par de películas del director para inspirarme de sus personajes y estudié mucho a mis coprotagonistas para entender su forma de trabajar. 

Luego cambié las raíces, el acento. Menos mal, ya había trabajado antes la esencia del personaje, que cambió tanto porque se hizo durante el paro de actores, pero por ser independiente tenía permiso para filmarse. Cuando se levantó el paro, los actores tomaron como prioridad las producciones que habían estado en pausa. Josh rodó Ransom Canyon y tuvimos que esperar. En mi caso, también grabé Escupiré sobre sus tumbas, de Netflix. Eso me ayudó a no esperar a que mi gran sueño se ejecutara, pero luego se deshizo por los cambios del cast y la narrativa, pero yo seguí preparando el personaje. 

Vi todo el cine sureño de Hollywood, me nutrí del acento, de su historia y su cultura. Cuando modifican, saqué adelante el papel con una investigación completa para hacer un personaje más sólido. Me preguntaba qué hacía una colombiana allá, indocumentada, escondida. Al día siguiente llegué berraquera y que rico que algo te saque de tu zona de confort, pero claro, yo tenía las expectativas de dar el 300% en algo que representó un cambio en mi vida y mi carrera, aunque siempre he operado bien bajo presión. 

Hice a un personaje entrañable. Es una película de acción, los protagonistas son las bombas, las persecuciones y los efectos especiales, pero yo traje el sabor latino. Estuvimos en Los Ángeles, en la premiere, y a todos les gustó el personaje. Me quedó claro que los latinos somos expertos en lograr grandes cosas.

Giorgio del Vecchio

Claro, la película va más allá de las escenas de acción, porque también habla sobre las relaciones humanas. 

Total y como habla de las relaciones humanas, aquí se juega con el concepto de los vínculos y las conexiones. Ella tiene, incluso, una relación maternal con un chico del pueblo, entonces, cuando un personaje cuenta tanto su historia, a través de esas relaciones, tienes que trabajar mucho más en su esencia.

Este personaje también tiene esa latinidad, ese desparpajo. Casi parece que estuviera brava, porque acá somos muy firmes. Le di vida a una chica muy valiente que, aunque está como mosca en leche dentro de este pueblo que nada tiene que ver con su cultura, ella toma este poder sobre sus espacios. Atiende un bar y es la rockstar del bar. Procuré aprovechar la libertad creativa que me dieron para meterle cosas lindas de mi infancia, cosas lindas de mi crianza, de mi estadía en México y Colombia. Si bien, el personaje es colombiana, por su acento, quise plasmar la mezcla cultural latina en cada escena. 

¿Cómo fue trabajar bajo la dirección de Johnny Martin?

De Johnny Martin aprendí que todavía existe ese ápice de humanidad, de autenticidad, de corazón, de amor y de familia en Hollywood. Es una industria que, pensé, estaba demasiado manchada de oscuridad, de segundas intenciones. De pronto, lo del Me Too mitigó ciertas prácticas, pero todo ese intercambio sexual sigue siendo muy real. Sigue existiendo esa idea de que solo así lo vas a “lograr”. Yo no soy capaz de hacer eso.

En Off the Grid me encuentro con Johnny, que hoy en día se ha convertido en mi mentor y en mi ángel. Él ha trabajado con John Travolta, Al Pacino, Nicolas Cage; está acostumbrado a ver luminarias haciendo su mejor trabajo. Sentirme vista por él, en un mar de gente, en la meca absoluta de la competencia por los roles, es maravilloso. Durante 8 años no te hacen caso, y entiendes ese rechazo como moneda de cambio para lograr un sueño, para seguir dando tu alma y, de pronto, que se interesen en ti, con tal intensidad, sin ninguna mala intención. No saben la amistad que hemos desarrollado.  

Después del casting, que le gustó mucho, tuvimos una llamada. Yo pensé que sería una especie de callback para improvisar, pero solamente quería saber cómo era yo como ser humano, porque le gusta rodearse de gente con la que se siente identificado, que tenga la misma moral, que se sienta familiar. Nuestra charla fue como la de dos amigos conociéndose y casi que ese fue el paso final para, realmente, unirme a su equipo. Personalmente, siento que ya soy parte de su equipo para siempre.

Johnny me dio una gran lección de humanidad y humildad. Con el cambio de los personajes, él me rescató y me defendió a muerte. Que alguien que está expuesto a tanto talento haga eso, me reafirma, me valida y me da un poder interno para creermela. Ahora sí, de verdad, tengo fe en que van a llegar a mí proyectos de altísima envergadura, y también los voy a buscar, porque tampoco me puedo sentar a esperar. Él entendió que era mi primera película en ese mercado y que me estaba adaptando a una dinámica muy diferente.

¿Y con el cast?

Con el cast no fue distinto. Pensaba que iba a encontrarme con superestrellas a las que no puedes mirar a los ojos y que todo iba a ser muy frío. La realidad: Josh Duhamel es un bebé grande. Tuvimos una química tan inmediata por la tontería, por la simpleza, por cómo empezamos a molestarnos y a matarnos de la risa. A pesar de toda la carrera que tiene en Hollywood, es la persona más humilde y generosa en el set. Se interesa por cómo te sientes, por la propuesta que tienes, te involucra en los procesos, te hace brillar, es súper juicioso y disciplinado.

Greg Kinnear, nominado al Óscar, era el que más me intimidaba. Por contarte una anécdota para hablar de su generosidad infinita: Estábamos en una escena muy tensa a nivel emocional, donde él me decía cosas súper traumáticas, y yo tenía una emoción intensa, pero contenida. Tenía la emoción ahí, en mi toma, con la cámara encima y, de repente, se fundió un foco detrás de mí. Siete horas haciendo cosas y se funde en mi escena. La emoción es muy frágil, incluso, cuando llevas años trabajando. A mí me resulta complicado retomar en un punto exacto si me cortas de raíz.

En ese momento, Greg detiene todo, porque iban a resetear, y pide que no venga el director. Se trepa en la mesa, porque yo no era tan consciente de lo que sucedía atrás, agarra el foco y lo coloca para que yo no pierda la emoción. Le pide de nuevo al director que no se acerque, se sienta y retoma conmigo, empieza a trabajar conmigo. Empieza a exagerar, a salirse del diálogo normal, porque se da cuenta que necesito un poco más para retomar la emoción. Me dijo lo que necesitaba escuchar para volver. Esa lección de generosidad fue muy fuerte. Eso es ser una estrella: una persona que tiene la capacidad de interactuar, a un nivel humano, para que todo funcione en el set; así se salga del protocolo de lo normal.

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Hablas sobre ocho años de esfuerzo. ¿Cómo se siente llegar a Hollywood? ¿Qué significa para ti?

Busqué durante todos estos años llegar. En realidad, esa era mi meta, desde que terminé mi etapa en Televisa, que también fue un hito en mi carrera. Pero, ni siquiera es como un esfuerzo, porque moverme es una necesidad. Luego me fui a Miami, con Telemundo, e hice Bajo el mismo cielo y El Barón. Una vez que estuve en Los Ángeles, no quise perder el tiempo y aproveché la coyuntura. 

Antes de la pandemia, tuve la oportunidad de hacer una participación especial en un capítulo de Warrior, una serie de Netflix basada en los escritos de Bruce Lee, ambientada en San Francisco, en los 1800. Mi personaje también era latina, mexicana de hecho, y llegaba en una carroza, con un vestido victoriano; una escena fantástica. Vi cómo trabajaban, cómo se hacía una escena al día y no 30. Y pensé: “Ya estoy hecha para esto”. Hubo muchos rechazos y fue doloroso. Me enfrenté a vivir sola en Los Ángeles, una de las ciudades más caras del mundo; a decirle no a lo que ya no representaba un reto o un paso adelante. Todo por perseguir un sueño.

Nada se daba, pero yo tenía un mantra: “Hasta que pasa, hasta que pasa, hasta que pasa”. De la nada, en el momento menos esperado, sucedió. Ahora soy el personaje oficial de Call of Duty, que es gigante. Hago a una mexicana, y eso está padrísimo porque me da la oportunidad de utilizar otro universo cultural que ya es parte integral de mí. Me encanta que el éxito que he tenido con los personajes es por su latinidad. A mí me interesa ser parte y representar esa revolución dentro de Hollywood; tanto en el videojuego, con el que ahora voy a iniciar una nueva temporada, como en el mundo de la ficción. 

KARLA LEÓN

Redactora de Cine y Televisión

Karla León es redactora de cine y televisión en The Hollywood Reporter en Español. Su labor periodística se distingue por entrelazar los procesos creativos, el contexto sociopolítico y el futuro de la industria.

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