Rufus Sewell habla del caos, el humor y la tensión detrás de The Diplomat

Rufus Sewell desmonta a Hal de The Diplomat: brillante, autodestructivo y siempre en el filo entre el amor, el poder y la ironía.

Por ANDRÉ DIDYME-DÔME |

noviembre 18, 2025

4:03 pm

Rufus Sewell

Cortesía de Netflix

En la nueva temporada de la serie de Netflix The Diplomat, nada es estable para Hal Wyler. Su relación con Kate (Keri Russell) se sacude desde el primer episodio y obliga a ambos a redefinir poder, ambición y deseo. En esta conversación, Rufus Sewell reflexiona sobre esa dinámica, la comedia como lenguaje emocional, la autodestrucción como rasgo humano y la manera en que una pareja puede convertirse en metáfora de la diplomacia misma. Hablamos con Rufus Sewell sobre su personaje de Hal: 

En el arranque de esta temporada todo cambia para Hal y Kate. ¿Cómo se transforma la dinámica y el equilibrio de poder en el matrimonio?

Cuando nos insinuaron que esto podía pasar, nos emocionó mucho. No queríamos que la tercera temporada repitiera los mismos problemas, ligados al estatus que cada uno tenía. Que algo explotara esa estructura era perfecto porque traía problemas nuevos. También me gusta que Hal, antes de aceptar o rechazar nada, intenta asegurar algo para Kate. Eso muestra cuánto la quiere, incluso mientras sigue siendo ambicioso por cuenta propia. Todo eso es verdad al mismo tiempo. Esta temporada nos da nuevas tensiones, pero la línea eléctrica entre ellos sigue igual de fuerte, sea amor, hostilidad, deseo o puro fastidio. La conexión no cambia, solo toma otra forma.

Cortesía de Netflix

A lo largo de su carrera ha interpretado hombres muy complejos… Lo recuerdo mucho de la gran cinta Dark City

¡Wow! Gracias por lo de Dark City. Me gusta pensar que todos mis personajes han sido distintos. En el caso de The Diplomat, lo que marca la diferencia es el humor. Está en el centro de la relación. Todo lo que discuten, sienten o piensan pasa por un lenguaje compartido de sarcasmo, ingenio y el arte de no dejar que el otro se salga con la suya. Amo actuar eso. Hal puede ser ambicioso, manipulador, hambriento de poder por las razones que él considera correctas, pero nunca pierde esa mirada humorística del mundo. Para mí es clave, no se puede separar del personaje. Es parte de quién es.

Su personaje aquí oscila entre la brillantez y la autodestrucción. ¿Cómo lo trabajó sin caer en la caricatura del ego masculino?

Lo de autodestruirse lo tenía de fábrica; fingí la parte brillante. Entré al personaje con la mitad hecha. Gran parte está en el guion, que es muy orgánico y tiene una lógica interna que entiendo por completo. La autodestrucción está ligada a lo mejor de Hal. En mucha gente ocurre eso: lo que te hace grande es lo mismo que te hunde. Él ve la línea clara de una situación, decide rápido, actúa sin tonterías, y esa es la raíz de sus éxitos y de sus catástrofes.

Cortesía de Netflix

Mencionó antes la importancia de investigar. ¿Qué tipo de preparación hizo para interpretar a Hal?

Hay una parte crucial: investigo todo lo que puedo… y luego lo ignoro. O no lo ignoro, pero me doy el derecho de hacerlo si mi instinto me dice otra cosa. Creo profundamente en el instinto, pero no quiero que eso me vuelva poco curioso. Investigar me obliga a aprender, y actuar es una excusa maravillosa para leer. Si un libro de ochocientas páginas me da un solo detalle que ilumine un momento, valió la pena. Pero si mi primera reacción al guion es más útil que una enciclopedia, gano el instinto. Lo importante es tener información por si acaso.

Cortesía de Netflix

La química entre Hal y Kate es el motor de la serie. ¿Cómo encuentran ese equilibrio en escenas tensas o emocionales?

No lo buscamos. Creo que ese es el secreto. Lo que sea que tenemos, lo tuvimos desde el minuto uno. Si no hay química, es un problema enorme. Pero si existe, no necesitas planearla. Cuando conocí a Keri en el tráiler de maquillaje, supe que todo estaría bien. Ella sintió lo mismo. No es un acuerdo formal, es confiar en que te encontrará en la escena. Aunque tengamos una secuencia de diez páginas con besos, peleas, humor y movimiento físico, no planifico nada con ella. Trabajo el texto, ella trabaja el suyo y nos encontramos. Cada toma puede salir distinta. Y funciona.

Soy periodista y psicólogo, así que me justifico: ¿cómo ve el matrimonio de Hal como metáfora de la diplomacia, la negociación de poder, la renuncia y el orgullo?

Es una lectura muy acertada. Esa es la premisa de la serie: relaciones entre países contadas a través de una pareja. Han aprendido a convivir con su fastidio, sus tensiones, su amor y sus rarezas. Debra, nuestra creadora, dice que muchas parejas no se separan por una infidelidad sino porque ya no soportan cómo el otro se cepilla los dientes. Son las otras cosas. ¿Es una relación disfuncional? Claro. Pero ¿y qué familia no lo es? Que funcione ahora no garantiza que funcione siempre. Como dijo un terapeuta a una pareja: no estoy aquí para mantenerlos juntos, estoy aquí para ayudarlos a estar juntos… o a separarse. Así veo a nuestros personajes. Su relación está viva y sobrevivirá de alguna forma, sea cual sea. ¿Diplomacia? Sí, es un desastre. Pero funciona. ¿Quién puede criticar eso?

Comunicación y empatía. Y a veces, simbólicamente, darse con palos. Pero funciona.

Tráiler:

ANDRÉ DIDYME-DÔME

Editor de Cine y TV

Psicólogo y comunicador, se desempeña como editor de cine y TV para The Hollywood Reporter en Español y Rolling Stone en Español. Ha realizado las críticas de más de 2000 películas y series para las dos revistas, escrito diversos artículos de análisis y opinión y ha entrevistado a más de 200 figuras del cine y la TV.

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