No hay cineasta como M. Night Shyamalan. Independiente de lo que se piense del trabajo del director, es difícil decir que no es original. Es un estilo completamente propio y, a través de él, ha construido una filmografía que desafía nuestras ideas contemporáneas sobre el tono, la interpretación y la narrativa. Aunque es sencillo obsesionarse con los giros de sus obras, la belleza de Shyamalan reside en su capacidad para subvertir las expectativas y contar las historias a su manera. Aunque ha tenido algunos tropiezos en el camino —como les suele pasar a los cineastas que asumen riesgos y dan giros audaces—, Shyamalan es uno de los pocos directores que pueden atraer al público solo con su nombre. En sus películas siempre hay una ventana abierta al debate, lo que garantiza que, aunque sean objeto de burla, no caerán en el olvido.
Con motivo del último estreno de Shyamalan, Trap (y la noticia de otro, Caddo Lake, en camino), hacemos un recuento de su filmografía, omitiendo sus primeros trabajos —Praying with Anger (1992) y Wide Awake (1998)— por ser muy difíciles de encontrar y parecer experimentos del director antes de realmente encontrar su voz y hacerse un nombre con El sexto sentido. Aunque no puedo prometer un giro al final de la cuenta regresiva hacia la mejor película de Shyamalan, el viaje es lo que hace que todo valga la pena.
14. The Last Airbender (2010)
‘The Last Airbender’. PARAMOUNT PICTURES/PHOTOFEST.
La primera adaptación de la popular serie de animación de Nickelodeon, Avatar: The Last Airbender, titulada simplemente The Last Airbender tras el éxito de taquilla de James Cameron Avatar (2009), fue un proyecto mal diseñado desde el principio. La película recibió luz verde sin la aprobación de los creadores de la serie, Michael Dante DiMartino y Bryan Konietzko, por lo que, incluso antes de su estreno, ya carecía de credibilidad. Por desgracia, Shyamalan se vio atrapado en el engranaje de la maquinaria de los grandes estudios, y la película —desde su controvertido reparto blanqueado de los héroes principales Aang (Noah Ringer), Katara (Nicola Peltz) y Sokka (Jackson Rathbone) hasta su tono irregular— parece un esfuerzo por atraer a demasiadas voces.
El intento de meter toda una temporada en una película de menos de dos horas fue una locura y, a pesar de que Shyamalan se había convertido en fan de la serie por sus hijas, el proceso de adaptación de una obra tan popular opacó gran parte de su voz en la película. Aunque la espiritualidad de este mundo le entusiasmaba —y es un hilo conductor de gran parte de su trabajo en general—, los esfuerzos apresurados por abordar todos los puntos clave de la historia del Libro Uno dejaron poco tiempo para la exploración o las desviaciones de la estructura argumental más básica. A pesar de todo, Shyamalan demostró su agudo ojo como director, Judianna Makovsky hizo un maravilloso trabajo en el diseño del vestuario y Dev Patel interpretó al príncipe Zuko con una rabia y una vulnerabilidad muy convincentes.
13. After Earth (2013)
‘After Earth’.
Concebida por Will Smith, admirador de Shyamalan desde hacía tiempo, After Earth pretendía ser una franquicia con la que construir una dinastía familiar. Smith asumió un papel secundario como Cypher Raige, con su hijo, Jaden Smith, en el papel principal de Kitai Raige, mientras que Jada Pinkett-Smith y su hermano, Caleeb Pinkett, estaban a bordo como productores. Ambientada en un futuro después de una catástrofe medioambiental en la Tierra, la película muestra cómo padre e hijo abandonan su colonia para explorar el antiguo hogar de la humanidad, donde descubren que la vida vegetal y animal ha cambiado drásticamente. Kitai y Cipher deben encontrar el camino de vuelta, tanto física como emocionalmente, en ese extraño y peligroso nuevo entorno.
Smith tenía la admirable e idealista esperanza de que la película llevara a una franquicia cinematográfica, una serie de televisión, libros, videojuegos e incluso un parque temático. Sin embargo, no hay mucho en la historia de After Earth que genere esa expectativa. Shyamalan, quien sí filmó una película visualmente atractiva, pareció más un instrumento a través del cual Smith podría llevar a cabo sus planes. Pero, para ser un director conocido por la tensión y sus giros narrativos poco convencionales, Shyamalan aquí se queda en un asunto en su mayoría aburrido y predecible y, al igual que en The Last Airbender, el gran presupuesto y las presiones externas le despojaron de muchos de los aspectos que lo hacen un cineasta fundamental.
12. The Happening (2008)
‘The Happening’.
Ahora, llegamos a lo bueno. Todo lo que sigue en la lista es esencial para el director. Empezar con The Happening puede levantar algunas cejas, pero si eres capaz de verla al nivel de Shyamalan, es una auténtica maravilla.
Con protagonistas como el profesor de ciencias Elliot (Mark Wahlberg) y su exesposa, Ellie (Zooey Deschanel), Shyamalan juega aquí con las convenciones del cine de serie B, influenciado por el terror vegetal de los años 50 y 60 como Invasion of the Body Snatchers (1956) y The Day of the Triffids (1963). Hay una comedia inherente en la idea de que los árboles estén tras nosotros, liberando una toxina que provoca suicidios en masa, y Shyamalan lo entiende perfectamente. El director es muy sincero, tanto en la advertencia sobre el abuso del medio ambiente por parte de la humanidad como en la exploración de los sentimientos de los protagonistas sobre la paternidad. Pero, The Happening es muy graciosa, y lo es intencionadamente. Es imposible no reírse de la constante expresión de desconcierto de Wahlberg, pero junto con Deschanel ambos actúan con total seriedad y quizá falta de autopercepción, a medida que la película resalta lo absurdo de su situación. Por supuesto, Shyamalan sabe que no se puede huir del viento. Pero el compromiso con el proyecto hace de The Happening una muy buena comedia de terror furtiva.
11. Lady in the Water (2006)
‘Lady in the Water’. WARNER BROS./COURTESY EVERETT COLLECTION.
Lady in the Water resultó casi imposible de comercializar. Mientras que los tráileres sugerían un cuento de hadas oscuro con tintes de terror, el resultado final es mucho más personal y experimental. Inicialmente rechazada por el público y la crítica, la película ha cosechado seguidores de culto y ha sido reconsiderada en el marco de la filmografía de Shyamalan. Lady in the Water es una fábula centrada en la ética narrativa del cineasta, que toma de sus reflexiones frecuentes sobre gente común que es capaz de hacer hazañas extraordinarias, el poder motivador de la fe, la importancia del legado y la protección de la narración.
Estos aspectos se desarrollan literalmente en la película, cuando Cleveland Heep (Paul Giamatti), administrador de un edificio de apartamentos, reúne a sus inquilinos para proteger a una Nyad llamada Story (Bryce Dallas Howard). Aunque la cinta resulta a veces pesada, Shyamalan transmite una seriedad admirable en su narración, que algunos de sus críticos tachan de arrogancia. Este rechazo se ve exacerbado por el personaje de un crítico de cine, cuya confianza en las convenciones y los clichés narrativos le llevan a la muerte. Pero bueno, creo que si somos capaces de criticar, también podemos reírnos de nosotros mismos. La película no encaja del todo a nivel tonal, un fallo en cuanto a la flexibilidad de la narración, pero Lady in the Water es una película de un cineasta que sabe lo que quiere decir y confía en sí mismo para decirlo, aunque a muchos de nosotros nos haya llevado algún tiempo entenderlo.
10. The Visit (2015)
‘The Visit’. UNIVERSAL PICTURES/COURTESY EVERETT COLLECTION.
Después de algunas decepcionantes incursiones en el mundo de las franquicias de gran presupuesto, Shyamalan volvió a centrarse y encontró de nuevo su voz apostando por sí mismo. Al autofinanciar la película y sacar una hipoteca de cinco millones de dólares de su casa, el director se la jugó con The Visit, una película que encontró su identidad en el proceso de edición y fue rechazada inicialmente por todos los grandes estudios de Hollywood. Cuando la película encontró un hogar en Blumhouse y Universal, Shyamalan tenía entre manos una película de terror de metraje encontrado bien hecha y muy comercial.
Centrada en dos hermanos, Becca (Olivia DeJonge) y Tyler (Ed Oxenbould), que van a conocer a sus abuelos, Nana (Deanna Dunagan) y Pop Pop (Peter McRobbie), por primera vez, aquí Shyamalan aprovecha una vez más su habilidad para las revelaciones sorprendentes, con resultados escalofriantes. Aunque narrativamente The Visit no es tan ambiciosa como las otras películas del cineasta, el hecho de que haya sido capaz de realizar un aclamado regreso a la forma con su propio dinero y una sola cámara parece una historia triunfal, el tipo de historia en la que es tan versado. Shyamalan no solo regresó, sino que también reveló que tiene mucho más bajo la manga al embarcarse en la segunda fase de su carrera.
9. Glass (2019)
Samuel L. Jackson, James McAvoy y Bruce Willis en ‘Glass’. JESSICA KOURKOUNIS/UNIVERSAL PICTURES.
Glass, la conclusión de la Trilogía Eastrail 177 de Shyamalan, que comenzó con Unbreakable y continuó con Split, se estrenó el año en que el cine de superhéroes no podía ser más grande. Estrenada en enero, antes de verse obligada a enfrentarse con Capitana Marvel, Avengers: Endgame, Spider-Man: Lejos de casa y Joker, Glass se abrió un espacio en la conversación sobre el cine de superhéroes y demostró ser tan esencial —si no es que más— que algunas de sus contemporáneas multimillonarias.
Esta película subvierte el esperado enfrentamiento entre superpoderosos, ofreciendo en su lugar un examen psicológico de David Dunn (Bruce Willis), Elijah Price (Samuel L. Jackson) y Kevin Wendell Crumb (James McAvoy) a través del cual los superhéroes son tratados como mitología, siendo los cómics una traducción libre de arquetipos antiguos y espirituales. Estos personajes no se convierten en lo que son a través de los cómics, sino que los cómics les ayudan a comprender mejor lo que son y cuál es su propósito. Aunque el final y las muertes de los personajes resultaron controversiales, estos personajes nunca iban a ponerse disfraces y convertirse en superhéroes y supervillanos tradicionales, como todos los demás que pueblan nuestras pantallas en una película de Shyamalan. Glass es una batalla de ideologías entre figuras míticas en un mundo que las ha olvidado casi por completo, y cuyos legados sirven como recordatorio de que existen poderes más allá de los de la gente común y las instituciones corruptas.
8. Old (2021)
‘Old’. CORTESÍA UNIVERSAL PICTURES.
Shyamalan vuelve a adentrarse en el terreno de la adaptación por segunda vez, y el resultado es muy superior al de The Last Airbender. Basada libremente en la novela gráfica francesa de Pierre Oscar Lévy y Frederik Peeters, Sandcastle (2011), Old sigue a un grupo de personajes quienes quedan atrapados en una playa donde envejecen rápidamente. Aunque la película sigue a una multitud de personajes interpretados por Rufus Sewell, Nikki Amuka-Bird, Abbey Lee, Eliza Scanlen, Aaron Pierre y Ken Leung, el director se centra en una familia en particular, Guy (Gael García Bernal), Prisca (Vicky Krieps) y sus dos hijos, Trent (Nolan River, Kuca Faustino Rodríguez, Alex Wolff) y Maddox (Alexa Swinton, Thomasin McKenzie).
La crisis existencial que se desarrolla es cautivadora y alarmante, pero no carente de humor o de una conmovedora declaración sobre la belleza, los celos, el perdón y la vida. Aunque la revelación final puede que desanime a algunas personas, Shyamalan nunca ha estado interesado en narraciones totalmente aisladas, y el final ofrece un comentario sobre las repercusiones de largo alcance de las empresas farmacéuticas que operan sin supervisión. Old no solo logra un impresionante equilibrio de géneros y tonos, sino que también es una de las películas mejor grabadas del director.
7. Trap (2024)
‘Trap’. SABRINA LANTOS/CORTESÍA WARNER BROS. PICTURES.
La última película de Shyamalan, Trap, es un tenso juego del gato y el ratón que resalta el interés del cineasta por la interpretación y la suspensión de la incredulidad. Cooper (Josh Harnett), un padre cariñoso, lleva a su hija adolescente Riley (Ariel Donoghue) a un concierto de su estrella pop favorita, Lady Raven (Saleka Shyamalan), pero ambos reciben más de lo que esperaban cuando el concierto resulta ser una trampa para atrapar al asesino en serie El Carnicero. En cuanto a la trama, puede que Trap sea una de las más sencillas de Shyamalan. Y, como mostraban los tráileres, Cooper es efectivamente El Carnicero. Pero la emoción y los giros de la película vienen de ver exactamente cómo Cooper logra salir de situaciones riesgosas.
Hay una teatralidad en Trap, resaltada no solo por la estética de película de concierto que constituye la mayor parte, sino también por las actuaciones, especialmente la de Harnett. El actor lo da todo en las expresiones, los gestos y el volumen de Cooper, lo que no solo habla del intento de normalidad del personaje, sino que también recuerda a los actores del cine mudo. El resultado es a veces intencionadamente cómico, pero la mayoría de las veces escalofriante, sobre todo porque sus interacciones más sinceras son con su hija. Podría decirse que Trap es la película más oscura de Shyamalan, abandonando el optimismo de sus anteriores trabajos y dejando una sensación de inquietud que permea y se siente oportuna cuando tantos de nosotros somos presa de las caras sonrientes de psicópatas con una extraña necesidad de control.
6. Split (2016)
‘Split’. CORTESÍA UNIVERSAL PICTURES.
Tras su gran regreso a las películas de suspenso con The Visit, Shyamalan volvió a un territorio familiar: el mundo de Unbreakable. Pero la relación de Split con Unbreakable como “secuela oculta”, que no es revelada hasta el final de la película, es tan solo la cereza de un pastel ya bien horneado. Split examina el abuso, el miedo y el trastorno de identidad disociativo a través de la lente de Kevin Wendell Crumb (James McAvoy), alias la Bestia, un hombre con 23 personalidades alternativas que van desde la amabilidad y la ingenuidad hasta la maldad más absoluta.
Como película de terror, Split suscitó cierta polémica por la representación de un enfermo mental como un monstruo, aunque en su contexto, el enfoque de Shyamalan no parece diferente del tipo de pseudopsiquiatría de los villanos de Batman. Y aunque la Bestia es tratada como algo a lo que temer, la película no carece de empatía, ya que una de las adolescentes a las que ha secuestrado, Casey Cooke (Anya-Taylor Joy), conecta con varios de los alter ego de Crumb a través de su sufrimiento compartido. Aunque es debatible que el sufrimiento realmente nos haga más fuertes, la actuación de McAvoy parece un medio para que Shyamalan canalice todas las historias e ideas que lleva dentro, cada una luchando por su espacio. Bajo sus convenciones de género, Split también habla del sufrimiento de los artistas, aunque el rechazo del director a quedarse en ese espacio y a la vez elaborar una emocionante historia de huida y libertad evita que la película se mire el ombligo o se centre demasiado en el pasado. Más bien, esta noción del sufrimiento como una evolución beneficiosa y, en última instancia, empática, empuja a los personajes centrales, y a Shyamalan, hacia adelante.
5. Llaman a la puerta (2023)
‘Llaman a la puerta’. UNIVERSAL PICTURES / PHOBYMO.
Al adaptar la novela de Paul Tremblay A Cabin at the End of the World (2018), Shyamalan desafía la fe con una película que, si bien se desvía significativamente del material de origen, se siente como una pieza compañera de Señales. De vacaciones en una cabaña remota, Eric (Jonathan Groff), Andrew (Ben Aldridge) y su hija, Wen (Kristen Cui), reciben la visita de cuatro extraños: Leonard (Dave Bautista), Redmond (Rupert Grint), Sabrina (Nikki Amuka-Bird) y Adriane (Abby Quinn). Los extraños tienen un mensaje que al principio parece basado en la intolerancia: uno de los miembros de la familia debe elegir voluntariamente sacrificarse para evitar el fin del mundo, y por cada día que no lo hagan, una plaga o catástrofe se desatará sobre la humanidad, ya que cada uno de los extraños se ve obligado a suicidarse de una manera horrible con las herramientas que han traído.
Solo con los sonidos, Shyamalan consigue varios sustos, pero, como suele ocurrir en sus cintas, el horror evoluciona hacia algo más y, aunque la película no aprovecha el poder desolador de la estupenda novela de Tremblay, nos deja algo más en lo que pensar. Eric y Andrew, comprensiblemente, creen que están siendo atacados por ser una pareja gay, y no tienen motivos para salvar un mundo que les ha dado pocas razones para preocuparse por él. Pero, ahí reside la belleza de Llaman a la puerta, en la insistencia en que la conexión humana se forja a través de la fe en el futuro, y en que podemos ser testigos de lo divino en lo aparentemente ordinario.
4. Señales (2002)
‘Señales’.
La versión de Shyamalan sobre una invasión alienígena no se basa en el colapso de monumentos, la guerra moderna o cualquier otro elemento que esperaríamos de una película centrada en extraterrestres. Por el contrario, Señales es un drama familiar íntimo sobre la pérdida, el dolor y las oportunidades que dejamos pasar. Aunque a menudo se enmarca en el contexto del 11 de septiembre y de películas de invasión como La guerra de los mundos (1953), Señales es más grandiosa y está menos fijada a un punto específico en el tiempo que La guerra de los mundos (2005) de Spielberg.
Tras la muerte de su esposa, un exsacerdote, Graham Hess (Mel Gibson), descubre círculos en su granja. Cuando se hace evidente que la Tierra está siendo asediada por una amenaza alienígena, Graham, sus hijos Morgan (Rory Culkin) y Bo (Abigail Breslin), junto con su hermano Merrill (Joaquin Phoenix), se encuentran aislados y atrincherados en su casa, con la única ayuda de las noticias para mantenerse informados del destino de la humanidad. Pero más que un comentario sobre la potencial vida extraterrestre, Señales trata de la existencia de los milagros y, fiel a su nombre, de la simbología en lo aparentemente ordinario. Donde algunos ven pura suerte o una confluencia de circunstancias, Shyamalan postula que una serie de acontecimientos y condiciones aparentemente inconexos son el medio no solo para la supervivencia, sino para la restauración de la fe, con una dirección.
3. The Village (2004)
‘The Village’. BUENA VISTA/COURTESY EVERETT COLLECTION.
De todas las películas de Shyamalan que merecen ser reevaluadas, The Village es la que resulta más impactante y oportuna cada vez. Como un romance enmarcado en el terror folclórico, The Village se sitúa en un pequeño pueblo aislado, rodeado de bosques donde habitan criaturas peligrosas. Cuando su prometido Lucius (Joaquin Phoenix) es atacado, la ciega e intrépida Ivy Walker (Dallas Howard) debe adentrarse en el bosque hasta un pueblo cercano para conseguir la medicina que podría salvarle la vida. El pueblo cobra vida gracias a las interpretaciones de William Hurt, Sigourney Weaver, Brendan Gleeson, Adrien Brody, Judy Greer, Jesse Eisenberg y Michael Pitt.
Fotografiada con gran belleza por Roger Deakins y acompañada por una cautivadora partitura de James Newton Howard, The Village es la película estéticamente más agradable de Shyamalan. Pero más allá de eso, el cineasta entreteje una historia emocionalmente convincente sobre las ansiedades de los padres y el miedo al mundo exterior. Para proteger a sus hijos, los líderes de la aldea hacen todo lo posible por mantener el aislamiento y una historia ficticia que facilita esa seguridad. Pero, ¿con qué fin? Shyamalan empatiza mas no juzga, y como nuestro mundo parece cada vez más peligroso, impulsado por unos medios de comunicación empeñados en recordarnos lo horrible que es todo, deja que el público juzgue por sí mismo si la aldea es un lugar donde generación tras generación pueden crecer, o si es simplemente una cueva, que destaca las sombras sobre la realidad.
2. El sexto sentido (1999)
‘El sexto sentido’.
“Veo gente muerta” es una cita tan arraigada en nuestro léxico de cultura pop que casi podemos olvidar lo aterradora que fue la primera vez que la oímos de la boca de Cole (Haley Joel Osment). El sexto sentido convirtió a Shyamalan en toda una sensación y, a día de hoy, sigue siendo la película con la que el público compara todas sus demás obras, lo que ha sido una bendición y una maldición al mismo tiempo. La película fue nominada al Óscar por Mejor película, Mejor director, Mejor guion original, Mejor actor de reparto para Osment y a Mejor actriz de reparto para Toni Collette. Era, y sigue siendo, una rareza del género de terror, aunque muchos la han clasificado en la más respetable (es decir, cobarde) categoría de thriller.
Pero no nos equivoquemos, la incursión de Shyamalan en la muerte, en la que el psicólogo infantil Malcolm Crowe (Bruce Willis) intenta tratar a un niño que puede ver a los muertos, es escalofriante desde el primer momento, en el que un antiguo paciente de Malcolm, Vincent Grey, tan memorable e inquietantemente interpretado por Donnie Wahlberg, irrumpe en su casa. La resolución de la película tiene su belleza, pero el director sabe exactamente qué botones pulsar para aterrorizar al público desprevenido, siempre con un sentimiento de empatía hacia los muertos y sus historias. Shyamalan trata a los fantasmas como algo más que espectros; como personas con vidas plenas, y eso es lo que hace que la famosa revelación sea tan poderosa.
1. El protegido (2000)
‘El protegido’.
La cinta que le siguió a El sexto sentido volvió a reunir al director con Willis, esta vez para una visión realista de los superhéroes. Curiosamente, esta cinta fue estrenada antes de la era de las películas de superhéroes, con Blade (1998) y X-Men (2000) como únicas contrapartes. Aunque el lenguaje que Shyamalan utiliza aquí (el de los cómics) aún no había sido expuesto a fondo por Hollywood, la película se ganó un culto de seguidores entre los lectores de cómics: la forma en que el cineasta reformuló las historias épicas del bien contra el mal se basó en el color como símbolo, y construyó planos como paneles de cómic para llevar el mundo del mito a un nivel humano.En lugar de mallas, poderes coloridos o una gran cabellera, el superhombre de Shyamalan en Unbreakable es David Dunn (Willis), un guardia de seguridad de mediana edad, calvo y depresivo, que forma una conexión con Elijah Price (Samuel L. Jackson), coleccionista y propietario de una tienda de cómics, y que descubre que está destinado a grandes cosas. Dunn y Price encuentran un despertar religioso en su viaje de autodescubrimiento, y aunque al final se ven enfrentados por las convenciones de los cómics, Shyamalan plantea que ellos y los cómics que consumen están canalizando algo antiguo e histórico. Esta historia, como tantas otras en la filmografía del director, se extiende más allá del presente, pero está basada tanto en la historia como en la religión. No cabe duda de que Shyamalan es uno de los cineastas más originales de Hollywood, pero a menudo da la sensación, como en Unbreakable, de que está excavando en la historia de la humanidad, explorando y recontextualizando las historias que nos son fundamentales, a través de su particular lente cinematográfica.