Wicked For Good llega como una nueva pieza dentro del universo que ha redefinido por generaciones la historia detrás de El Mago de Oz. La película retoma el viaje emocional de Elphaba y Glinda en un punto donde la amistad, el poder y las decisiones ya no pueden separarse de sus consecuencias.
En esta nueva entrega, la ambición visual, la música y la carga dramática se entrelazan para expandir una historia que ya forma parte del imaginario popular. En entrevista con The Hollywood Reporter en Español, el supervisor de efectos visuales argentino Pablo Helman, el compositor John Powell y la protagonista Cynthia Erivo sobre los retos técnicos de la película, la construcción de sus momentos musicales más importantes y el trabajo emocional detrás de uno de los personajes más complejos de este mundo.
PABLO HELMAN, supervisor de efectos visuales. Entrevista realizada por JULIETA CHÁVEZ.

Primero que nada, me gustaría saber, ¿cuál fue el mayor reto técnico al que te enfrentaste al crear los efectos visuales de esta película? ¿Cómo lo resolviste junto a tu equipo?
El reto más grande tiene que ver no solamente con la parte creativa, sino también con darse cuenta de que cada una de las tomas en esta película, que son más de dos mil tomas, son de efectos visuales. Hay varias secuencias que fueron difíciles. Por ejemplo, la de No Place Like Home, que canta Elphaba cuando encuentra un montón de animales que se quieren ir de Oz, fue difícil porque la filmamos sin animales. Hubo unas 15 personas que trabajaron con los actores que se comportaban como si fueran animales, pero después los borramos e insertamos cientos de animales. Después está la secuencia de No Good Deeds, donde Elphaba también se da cuenta y asume la responsabilidad de ser una bruja, ella dice“si quieren que sea una bruja, voy a ser una bruja”. Es una secuencia grande que está en el castillo de Kiamo Ko, donde hay cientos de monos, y ella canta, baila y vuela de un lado para otro. Eso también fue difícil. Hay otra secuencia de cuatro minutos de Glinda cantando acerca de ser una chica en la burbuja, donde se ve en un espejo y la cámara pasa de un lado al otro. Fueron ocho tomas y las pusimos todas juntas como si fuera una sola. Eso también fue muy difícil. La secuencia de los ciclones fue muy difícil por tener que hacerlos en efectos visuales. El final de la película, For Good, también fue muy difícil. Ponerlo junto a mil artistas de efectos visuales, donde la comunicación es muy importante y la visión del director Jon M. Chu también fue difícil e importante de incluir en todo el trabajo de efectos visuales. En realidad, los efectos visuales contribuyen al storytelling, a la parte de contar cuentos. Es una cuestión de hacerlo de forma invisible para que la audiencia lo sienta.
Si pudieras destacar tu elección visual que define el espíritu de Wicked For Good, ¿cuál sería y cómo nació la idea?
Sería No Good Deed. Es la escena donde Elphaba asume la responsabilidad de ser una bruja. La razón por la cual me parece icónica es que ella no pone importancia en la gravedad. Se la pasa volando por todos lados, tiene el personaje de la capa detrás de ella, que cumple funciones de heroísmo. Se ve heroica y elegante. Es una escena icónica que tiene que ver con el mensaje de Wicked. Otra cosa icónica es el personaje de Glinda, que parece blanco y negro, pero en realidad no lo es. Hay un montón de tonos grises en medio de todo eso y el mensaje de la película tiene que ver con que no somos ni blancos ni negros, sino un montón de grises. Las cosas tienen diferentes puntos de vista, tantos como personas hay en el mundo.
¿Qué parte del proceso creativo te dio más satisfacción personal en este proyecto?
La secuencia de la chica en la burbuja fue una parte técnica muy difícil. Yo había hecho algunas tomas antes en otras películas, como War of the Worlds, donde la cámara va dentro de un carro. Es técnicamente difícil, pero esto fue mucho más complejo. Pienso que lo más difícil de todo es encontrar una forma de ser eficiente al contar un cuento. Eso viene desde la visión del director Jon M Chu, la colaboración y la confianza que nos tiene, y el permiso de explorar, eso es lo más difícil, junto con la comunicación.

Sí, claro. ¿Hubo alguna secuencia en la película que te obligara a cambiar tu enfoque habitual de trabajo?
Una de las cosas más difíciles es el trabajo de simulación, la parte técnica y científica. Por ejemplo, la simulación la usamos en la secuencia donde Elphaba escribe en las nubes. Esa parte fue toda simulada en 3D. Es difícil, pero enfatiza que los efectos visuales son una herramienta para contar la historia. La escena en la que Glinda canta I Couldn’t Be Happier, ella dice eso, pero en realidad lo que quiere decir es lo opuesto: que no está feliz. Al principio, la cámara está detrás de ella y actúa como testigo de lo que dice. Cuando la cámara se da vuelta y empieza a ver su rostro, te das cuenta de que la escena está dentro de ella. Queremos ver lo que ella ve. El confeti que está en el aire alrededor de ella para. Hay dos tipos de velocidad: la velocidad de ella al cantar y la velocidad del entorno. Eso está hecho en efectos visuales, y no hubiese sido posible de otra forma, porque el confeti no puede parar en el aire. Ese tipo de cosas son difíciles de hacer. Me han gustado.
Ya para finalizar. Cuando abordas una historia tan conocida, ¿cómo decides qué elementos visuales deben respetar lo más clásico y cuáles pueden reinventarse?
En realidad todo está abierto para reinventarse. En la primera reunión con un director, generalmente me piden que dé algo que nunca se ha visto. Entonces me dan el permiso de reinventar las cosas. También es un poco raro porque a veces me preguntan si vi cierta película, y yo digo que no, porque mi trabajo es reinventar las imágenes. No quiero ningún tipo de influencia. La intensidad del color fue muy importante, especialmente porque esta segunda película es mucho más oscura, tanto en contenido como en luz. La parte científica de simulaciones, hacerla volar de una forma específica, el efecto de los espejos y un montón de criaturas, todo eso fue muy difícil. Eso es parte de mi trabajo: ser creativo y reinventar cosas.
JOHN POWELL, compositor de Wicked. Entrevista realizada por JULIETA CHÁVEZ.

Primero que todo, ¿quiero saber qué dirección emocional te guió a la hora de dar forma a tu versión de For Good para la película?
La primera vez que la escuché fue cuando vi la película por primera vez. Estaba muy cruda, sin música, sin banda sonora, excepto por esa canción. Tan pronto como comenzaron a cantar, vi la primera parte y luego la segunda, y cuando llegué a For Good, me impactó por completo. Las actuaciones de Ariana y Cynthia fueron increíbles. Escucharla por primera vez me conmovió profundamente. Sabía que ese era el camino que tomaríamos, lo mantuve en mi mente desde que empezamos la primera película. Sabía que teníamos que iniciar esta película dirigiéndonos hacia ese momento. Como espectador, esa amistad florece y significa todo. La música lo transmite de una manera que las palabras no pueden. Cuando funciona, es como ver siete dimensiones a la vez. Hace que el idioma inglés parezca pequeño comparado con la forma en que la música expresa cómo nos sentimos como humanos, cómo vivimos, cómo entendemos el amor y el dolor.Ese fue el momento que mantuve en mi mente durante la primera película y que tuve que conservar en la segunda. Gran parte de la banda sonora de For Good surge de las primeras notas de la canción.
Sí, suena increíble. ¿Cómo decidiste qué colores o texturas musicales representarían mejor el vínculo entre Elphaba y Glinda?
En esta película, gran parte de la textura trata sobre la turbulencia, sobre mentiras, traición y decepción. Aunque Elphaba comprende esto en la primera película, la segunda película es donde Glinda realmente lo entiende y también tiene que superarlo. Este es mucho más su viaje, así que centré todo en ella. Desde el principio, comenzamos nuevos temas para ella, para Glinda, mientras recuperamos ciertos elementos. Hay un momento con un flashback en el que ella se da cuenta de que no tiene magia, que es la primera decepción en su vida. Lo había estado guardando, así que era importante darle un tema. También hay un momento en el que usamos música de Popular. Parecía una buena manera de mostrar que su canción más optimista y confiada en realidad comenzó en el trauma de esa realización. Quise eso, y hay muchas melodías descendentes que representan traición. Es como realización y traición. En muchos momentos de la película se escuchan estos tonos descendentes, siempre enfatizando ese aspecto descendente.
Sí, claro. Incluso como un tipo de profecía que ocurre entre los personajes, es increíble y realmente interesante. Ahora me gustaría saber, ¿hubo algún momento en la canción que te impulsara a intentar algo inesperado en la orquestación?
No tuve que preocuparme por la mayoría de las canciones. Había un equipo completo con Stephen que se encargaba de eso. La única canción en la que tuve que concentrarme fue Wicked Witch of the East, para la cual Stephen y yo tuvimos que crear nuevas secciones de la banda sonora. Se sentía diferente de cómo se había hecho en el escenario, así que añadimos una sección completamente nueva. Eso representaba el momento de mayor alegría mientras ella se eleva con la magia y la decepción de caer nuevamente, al darse cuenta de que Bok no la amaba a ella sino que en realidad amaba a Glinda. Mucho material comenzó allí y se llevó adelante para esos personajes. Cerca del final, en el gran final, trabajé en preparar la escena para que cuando veamos a Glinda mirando todo Oz y el arcoíris, el momento se sintiera correcto. Parte de mi trabajo no era necesariamente trabajar en las canciones, sino asegurarme de que los momentos previos las contextualizaran correctamente. Para esa sección, continué a lo largo de toda la escena, y en cuanto Ari comienza a cantar, te das cuenta de lo poco que se necesitan las voces. Dicen mucho si simplemente no interfieres. Después de que dejaron de cantar, hicimos la versión más grande posible de ese material. Intenté que sonara lo más parecido posible a la Novena Sinfonía de Mahler.

¿Hay algún detalle en tus arreglos de las canciones del que estés más orgulloso? Uno que incluso nosotros, como oyentes, no notamos al principio.
Cuando Glinda finalmente entiende lo que ha sucedido y le da la botella verde al mago, y luego va con Madame Morrible, lo que la gente podría no notar es que mi concepto era que para entonces ella había absorbido el poder de Elphaba. Había comprendido a su amiga y ahora la había perdido. Ella absorbió ese poder. Toda la sección con Madame Morrible y Glinda acercándose a los monos que llevan a Morrible está impulsada por el ritmo. Si escuchas con atención, el ritmo de Defying Gravity está debajo, mientras que la melodía de For Good está encima. Las dos canciones corren casi simultáneamente, y así se construye la escena. Ocultamos mucho significado en cada pieza musical, lo importante es que la audiencia nunca piense conscientemente en ello. La idea es que sea una construcción sólida por la que pueda fluir la emoción. Como compositor de cine, tu objetivo es que la audiencia no escuche la música, sino que la sienta. Ese es mi trabajo.
Y fue excelente, realmente puedes sentir esa emoción y todo lo que sienten los personajes. Para finalizar, ¿cómo funcionó trabajar con las actrices para la banda sonora de For Good?
Es curioso porque mi relación con los actores es básicamente la misma que la tuya. Solo que cuando los veo en pantalla, escucho la película sin música, esa es la diferencia. Miro la película la primera vez sin música y simplemente observo muy atentamente de una manera que tiene que decirme más porque no hay música que las esté respaldando. Así que creo que mi mirada sobre los actores es mucho más intensa que la que tiene que tener una audiencia normal, porque estoy buscando el sonido, la emoción, lo que podría ser bueno musicalmente solo en sus ojos, en sus rostros, en sus expresiones, en la forma en que cambian sus voces. Ni siquiera cuando están cantando, sino también cuando hablan. Todo eso deben decirme sus actuaciones. Pero también es la relación entre cómo la cámara los observa, si la cámara se mueve, cómo reaccionan, el montaje, el corte. Es la cuestión de que, en mi mente como espectador, es como si escucháramos una información, luego miramos a otro personaje y luego miramos de regreso. Ese tipo de momentos es lo que intento escuchar. Estoy intentando escuchar la música en esas actuaciones y eso se hace la primera vez que veo la película y luego tengo que tratar de recordar eso durante todo el periodo siguiente. Vi la película a finales de 2023 y tuve que intentar recordar esa sensación durante todo 2024 cuando hicimos la número uno y luego durante 2025 cuando hicimos la número dos. Esa fue la parte difícil.
CYNTHIA ERIVO, protagonista de Wicked (Elphaba). Entrevista realizada por ANDRÉ DIDYME-DÔME.

Me encanta Wicked. Mi primera pregunta es, ¿qué verdad emocional encontraste en el núcleo de Elphaba y cómo esa verdad guió la forma en que la construiste desde adentro hacia afuera?
Me encanta esta pregunta, gracias por hacerla. Lo que descubrí es que Elphaba es una persona muy vulnerable. Ha estado protegiendo su corazón por mucho tiempo y tiene miedo de explorar lo que significa ser amada. Ha sido tan rechazada que su reacción inmediata es ponerse a la defensiva, dar un espectáculo y fingir que está bien y que no necesita a nadie. Lo maravilloso del filme es que tiene que abrirse aún más. Pasa mucho tiempo sola tratando de cambiar las cosas, se ve obligada a aprender que no puede hacerlo sola y que está bien dejar entrar a otras personas. Eso es bastante difícil para ella. Cuando llega a la canción No Good Deed, es su momento más débil. La gente la ve como un personaje muy fuerte, pero en realidad tiene debilidades y le cuesta mostrarlas. Ahí, eso se vuelve completamente visible. También aprendí que eso era lo que quería que la gente viera. No es solo un personaje fuerte, apasionado y que lucha por todos. Es un personaje con verdadera vulnerabilidad y debilidad, que desesperadamente quiere ser amada pero no sabe cómo pedirlo. Esto ocurre junto a su deseo de que las cosas sean buenas. Quiere cambiar las cosas, pero su terquedad y su incapacidad de dejar entrar a otros realmente interfieren con su misión.
Claro. ¿Qué preguntas internas te hiciste para descubrir a Elphaba y acallar sus motivaciones?
Me pregunté qué dolores había vivido que no estaba dejando salir a la superficie y qué heridas no había permitido sanar que estaba dejando que se expresaran a través de Elphaba. Me pregunté si podía aprovechar mis propias experiencias para servir al personaje que estaba interpretando. También me pregunté si había momentos de alegría que quizá había pasado por alto y que podía aportar a los momentos más ligeros de su vida.
