Angelique Boyer ha convertido la actuación en un lenguaje universal. Bajo esa convicción, su carrera ha trascendido a través de personajes y proyectos emblemáticos de la televisión latinoamericana, entre ellos, Rebelde, Teresa, El extraño retorno de Diana Salazar y, recientemente, Doménica Montero.
Ahora, el siguiente gran paso en su quehacer actoral llega con Socias por accidente, su primera película, que protagoniza junto a Bárbara de Regil y Diego Klein. Ihtzi Hurtado dirige esta comedia romántica, cuya historia se centra en Alexa, una sofisticada relacionista pública, y Regina, una entrenadora, quienes creen haber encontrado al hombre de su vida, pero en realidad, se trata del mismo hombre: Roy.
Entre celos, persecuciones, planes improvisados, identidades falsas y venganzas fallidas, Alexa y Regina se convierten en una dupla caótica e inolvidable. “La historia es lo más importante que un actor puede recibir. Esta película tiene mensajes muy lindos, importantes y verdaderos”, comparte Angelique.
En entrevista con The Hollywood Reporter en Español, la actriz habla sobre los detalles de su debut cinematográfico, su visión del arte como lenguaje universal y las historias que espera contar en el futuro.
Felicidades por tu primer proyecto cinematográfico. ¿Cómo te sientes?
¡Ya vi la película y me gustó muchísimo! Es una grata sorpresa que esta oportunidad haya llegado a mi vida. Definitivamente, los tiempos se acomodaron, porque fue un proyecto que se cocinó durante varios años. El guion fue escrito, cuidado, reescrito y corregido minuciosamente por Paulina Barros, Ihtzi Hurtado, nuestra directora, y Jacobo Nazar, nuestro productor.
En el momento adecuado, con el elenco indicado, se lograron coordinar todas las fechas para que se conjuntara esta dupla que, a mí, me ha traído muchas satisfacciones. Bárbara de Regil interpreta a Regina y yo tuve la oportunidad de interpretar a Alexa. No veo a otras personas haciendo a estos personajes. Fue un golazo la intuición de Ihtzi y Jacobo para juntarnos. El resultado para mí es muy grato, pero obviamente estoy ansiosa por ver la respuesta del público.
Con una carrera tan sólida en telenovelas, ¿por qué Socias por accidente se convirtió en el proyecto indicado para debutar en la pantalla grande? ¿Qué resonó en ti?
En definitiva, la historia es lo más importante que un actor puede recibir, y esta historia me parece que está muy cuidada. Tiene mensajes muy lindos, importantes, actuales y verdaderos. Abordamos algo muy interesante como la rivalidad que existe entre mujeres, en este caso por un hombre, y cómo podemos darnos cuenta de las posibilidades tan grandes que se abren cuando somos más sororas entre nosotras. Unidas podemos ser mucho más fuertes que cualquier relación sentimental.
La amistad entre mujeres es una fuerza muy poderosa que podemos usar a nuestro favor y no en nuestra contra. Cuando personajes como Regina y Alexa lo entienden y deciden unirse —no por venganza, algo que se entenderá al ver la película—, todo cambia. Aunque su unión se vuelve muy caótica, y ahí la comedia entra para hacer de las suyas, siempre tienen en mente fortalecerse para que ninguna otra mujer pase por lo mismo que ellas vivieron. Eso le da valores agregados que, sin duda, me emocionan mucho. Es una película que puede ver toda la familia y que también tiene esos toques cómicos que representan mucho nuestra cultura mexicana.

¿Antes habías buscado participar en una producción de cine?
Sí, la verdad es que creo que es el sueño de todos los actores. La forma en que se trabaja en un set de cine es muy distinta a la de la televisión o las series. Sí tenía esa inquietud, pero por los calendarios y los tiempos no había logrado compaginar todos los elementos. El cine siempre es más lento en su proceso de filmación o de postproducción.
En estos días, Ihtzi y yo recordábamos que, efectivamente, este proyecto lleva dos o tres años en nuestras vidas. Jacobo me volvió a contactar cuando ya tenían el último filtro del guion y me dijo: “Angie, yo sé que es muy probable que me digas que no se puede y que estás ocupada”. Yo le respondí que con gusto iba a leer el guion y que, a partir de eso, hablaríamos sobre las fechas. Todo fluyó tanto para mí, como para Bárbara y, por supuesto, para Diego.
¿Cuál fue tu mayor reto al enfrentarte al lenguaje cinematográfico? ¿Cómo adaptaste tu manejo de energía y proyección frente a una cámara que exige mayor contención y precisión gestual?
Eso es muy acertado porque, efectivamente, uno no es muy consciente de que la cámara de cine es mucho más sensible. La maravillosa dirección que recibí de Ihtzi se plasmó en la evolución que yo misma puedo notar en Alexa. Al principio, está mucho más contenida y tiene esta coraza que nos ponemos los seres humanos para no demostrar quiénes somos realmente ni mostrar nuestras vulnerabilidades.
Me transformé. Reconocí cómo, actoralmente, me fui descontracturando en la comedia, un género nuevo para mí. Se nota esa evolución y agradezco, aplaudo y honro el hecho de que Ihtzi Hurtado nos haya dirigido; tuvimos a una señora directora en nuestro set. Si vas a hacer una película como esta, necesitas ese ojo clínico femenino y esa sensibilidad.
Siempre recalco su dirección porque noto ese cambio en mí y me muero de ganas de seguir haciendo cine, de seguir explorando la comedia y otros géneros. Fue una forma distinta de trabajar. ¿En qué me tuve que adaptar? No solo en la gestualidad que puede existir; a diferencia de la televisión, también en el ritmo. Hay una quietud en ese templo que es el set para el actor, tan distinta a lo que manejamos en la televisión y en las series, que me cautivó. Al inicio me ponía nerviosa, pero me cautivó ese desarrollo, ese trabajo en equipo, el ejercicio creativo en conjunto y la exploración de la comedia, en la que de pronto existe esa libertad de improvisación que enriquece muchísimo. Fui una niña chiquita con un juguete nuevo.

¿Recuerdas alguna escena en particular que te haya sorprendido por la sensibilidad de los diálogos o la tensión del momento?
Conforme pasaban las jornadas, nos íbamos compenetrando mucho más como equipo. En la última semana, cuando trabajamos más en el set del departamento de Alexa, tuvimos escenas con nuestras preciosísimas botargas de embarazadas. Toda la sinergia que se creó en ese ambiente, donde Regina y Alexa empiezan a vivir juntas, fue realmente divertida y orgánica. Es un regalo para el actor divertirse tanto en el set, incluso durante las largas jornadas. Hablo en general, no solo del elenco. Creo que puedo hablar por cada uno de los departamentos creativos y todos dejamos el corazón en esta película.
A mí me sacó una lágrima el rompimiento que llega entre Alexa y Regina, y también me encantó rodar la escena de la patrulla. Fue muy divertido lograr esos sentimientos, pero desde la comedia. Siempre regreso a Ihtzi para darle las gracias, porque es una gran maestra de orquesta que dirige todos los instrumentos.
¿Te gustaría que el cine se convierta en una prioridad en esta nueva etapa de tu carrera?
Como bien lo mencionas, hay etapas y hay que saber aprovecharlas, disfrutarlas, y como decimos en ocasiones, quemar cartuchos en cada una de ellas. Yo siempre he visto nuestro oficio de forma universal. Nuestro arte es un idioma universal. Nunca he estado peleada ni he sido despectiva con la televisión, el cine, las series o el teatro. Amo todo y no dejaría de hacer una cosa por hacer la otra, porque me fascina que el público me dé la oportunidad de entretenerlo en unos tiempos en los que la ficción ya está siendo superada por la realidad.
Debemos tener cada vez más cerca este tipo de instrumentos que nos convierten en humanos. El hecho de que la gente se desplace de sus hogares para ver el arte que hacemos en el cine o en el teatro es una experiencia sensorial que, a todos, nos enriquece la vida. Así que yo no puedo hacer menos nada. Al contrario, estoy muy agradecida por este paso en mi carrera y espero que cada una de las elecciones o de los proyectos que elija sean los acertados para seguir gustándole al público.

¿Qué te gustaría que el público descubriera de ti a través de esta película y del personaje de Alexa?
Que soy una persona que ha crecido en este país y que está enloquecida por ser parte de esta cultura, por poder entender los chistes, entender el albur. El descontracturarme para llegar al género de la comedia y que me den esa licencia de poder entretener al público desde la butaca de un cine es un gran sueño para mí. Repito, estoy ansiosa por ver la respuesta del público, porque en ellos está la última palabra. Nosotros ya hicimos nuestro trabajo y ahora la película es del público. Espero de verdad que se convierta en un entretenimiento, pero también en un espejo social. Ojalá que la industria siga generando cosas buenas para nuestra sociedad.
¿Sueñas con trabajar con algún director o directora en particular? ¿Qué historias quieres contar en el futuro?
Por supuesto. Tengo a mis consentidos y con quienes anhelo trabajar. Espero que se me dé la oportunidad, pero siempre estoy abierta a seguir aprendiendo y descubriendo. Creo que es un gran momento para Ihtzi y debemos voltear a ver a las directoras, porque son pocas. Hay que honrar el ojo clínico, la sensibilidad y la intuición que existe en ellas.
Sobre las historias, tengo ganas de seguir explorando cosas, y creo que todo va llegando conforme a nuestra edad y a nuestras etapas. Estoy en un momento fantástico, en el que puedo ser súper versátil e interpretar millones de posibilidades, desde un vampiro hasta una femme fatale, o algo que tenga que ver mucho más con una cultura o una religión.
Estoy abierta a todas las posibilidades, pero consciente de que todo tiene que ser en el momento adecuado para no brincarme etapas. Tengo ganas de hacer algo con una esencia un poco más fantástica o algo vampiresco, como lo que hice en Amar a muerte con Leonardo Padrón y Carlos Bardasano. Extraño eso, y también la forma en la que vemos el Día de Muertos en México. Me fascina tanto esa temporada que me gustaría retomar esas temáticas, quizá enfocadas en una serie o en una película para poder hacer cosas más atrevidas.

Pronto te despides de Doménica Montero. Ha sido un gran fenómeno televisivo.
Estoy muy conmovida por la respuesta de las nuevas generaciones. Es difícil atraparlas frente a la pantalla televisiva, porque hoy existen demasiadas pantallas. Han hecho de Doménica una mujer de su generación, y eso es una maravilla. Este personaje tan icónico ha sido interpretado por Lucero y Angélica Rivera, y que ahora me haya tocado a mí ser parte de esta historia, con un público tan activo en redes, me conmueve mucho. Es algo que va a quedarse aquí, en mi corazón, y siempre voy a seguir buscando provocar eso en el público.