Durante la recién concluida temporada de los Óscar, las estrellas no siempre quisieron hablar de política. Pero, ceremonia tras ceremonia, estaban ansiosas por compartir sus opiniones sobre otro tema candente: la IA.
En su mayoría, opiniones negativas.
Como lo expresó de forma colorida la actriz de Una batalla tras otra, Shayna McHale, en los premios del Sindicato de Guionistas: “Chicas, si conocen a un tech bro que intenta reemplazar a los guionistas con IA, solo digan: ‘Esta vagina no es para ti’, evocando una línea memorable de su personaje Junglepussy en la película.
Con la temporada de los Emmy a la vuelta de la esquina, la Academia de Televisión busca allanar el camino. Con la intención de aclarar qué estará dentro y fuera de los límites para los nominados de este año, el organismo añadió en enero una cláusula a las reglas de la próxima temporada: la Academia, se indicó, se reserva el “derecho de indagar sobre el uso de IA en las postulaciones”.
Pero la organización socavó esa vigilancia con otra línea: “El núcleo de nuestro reconocimiento sigue centrado en la narrativa humana, independientemente de las herramientas utilizadas para darle vida”. Y así, lejos de aclarar la confusión, las disposiciones han desatado críticas de numerosos guionistas y productores de televisión, incluidos miembros de la Academia, quienes consideran que las directrices dejan demasiado margen para que la IA tenga un papel significativo en la escritura, la actuación y otras disciplinas creativas en los nominados al Emmy.
“Si van a hacer una declaración sobre la IA, que creo que deberían, debe ser específica y debe tener consecuencias”, dice Stan Brooks, productor ganador del Emmy (Broken Tail) que vota en los premios. “La policía no puede decir: ‘Oigan, me gustaría indagar si robaron ese banco’. Así no funciona”, añadió el miembro de la Academia, quien considera que un guion o una actuación asistidos por IA deberían recibir una descalificación automática en las categorías de escritura y actuación.
La fricción surge en un momento en que la tecnología sigue preocupando, tanto en lo espiritual como en lo laboral, a los trabajadores de Hollywood. Durante el fin de semana, el Sindicato de Guionistas alcanzó un acuerdo tentativo con los estudios que, probablemente, mantendrán plenos privilegios de consentimiento para los guionistas, lo que significa que la IA no llegará a los guiones de muchos, aunque no de todos, los contendientes al Emmy. Muchos otros ámbitos permanecen sin regulación.
La controversia plantea preguntas que van al corazón no solo de los premios, sino de la propia naturaleza del arte: ¿se logra únicamente mediante la autonomía humana o también puede alcanzarse a través de un ser humano que emplea una herramienta autónoma? Y, de ser así, ¿puede ese arte juzgarse con los mismos estándares que el creado exclusivamente por un humano?
Al menos, los Emmy parecen estar dejando la puerta abierta a la IA. El director ejecutivo de la Academia de Televisión, Maury McIntyre, dijo a The Hollywood Reporter que la organización quiere mantenerse “no concluyente” ante cualquier tipo de prohibición del uso de IA. “Estamos empezando a darnos cuenta del poder de la IA como una herramienta fantástica. También puede utilizarse para transformar completamente las cosas”, afirma, señalando que las directrices favorables a la tecnología surgieron de discusiones con el grupo de trabajo de IA de la Academia, liderado por el jefe del estudio de IA FireBringer Media Group, Eric Shamlin, quien actualmente forma parte de la junta de gobernadores de los Emmy.
La Academia también ha adoptado un enfoque proactivo frente a la IA entre sus miembros, organizando múltiples cumbres sobre el tema, incluida una el mes pasado, sobre cómo podrían utilizar la tecnología. Y McIntyre, en su papel como líder de la Academia, sugiere que un showrunner asistido por IA podría ganar un Emmy. Para que una producción fuera realmente vetada de los Emmy, tendría que haber retirado gran parte del control de manos humanas —un caso extremo como si “alguien simplemente le diera a la IA una instrucción y dijera: ‘crea un montaje de apertura’, y eso fuera lo que se utilizó”, dice McIntyre, o si “alguien presentara la primera comedia romántica generada por IA y estuviera completamente escrita por ella”.
Eso deja un amplio abanico de contendientes, aparentemente elegibles, con contribuciones significativas de IA. Y algunos creativos de la televisión están frustrados porque las reglas no prohíben este tipo de casos.
“Sería bueno definir una línea clara con la que la gente pudiera estar de acuerdo”, dice el veterano guionista de cine y televisión Mark Heyman. “Creo que la gente probablemente estará de acuerdo en decir que los guiones no pueden ser escritos por IA, punto. Si habrá quienes esquiven esa regla y no sean descubiertos, aun así sería significativo establecer el estándar”.
Heyman dice que considera que la Academia de Televisión debería estar a la altura del momento. “Algo como los Emmy, que están diseñados para premiar la excelencia en estos campos —¿quién mejor para definir qué cuenta como creatividad humana?”.
Victor Levin, quien ha escrito para anteriores títulos ganadores del Emmy como Mad Men y Mad About You, dice que la Academia debería comenzar a exigir divulgaciones mucho más específicas y luego tomar decisiones con base en ellas. “Para mí es como una etiqueta de alimentos. Tienes derecho a saber qué estás poniendo en tu cuerpo y tienes derecho a saber qué estás poniendo en tu mente. Cuanta más claridad haya, en lo que a mí respecta, mejor”, dice Levin, quien hoy en día añade a su trabajo la etiqueta “escrito por un ser humano”.
Y el profesor del Savannah College of Art & Design, Chris Auer —quien escribió para As the World Turns, The Cosby Show y Big Brother Jake, y ahora forma a la próxima generación de guionistas (humanos)—, al igual que Levin, apoya la idea de que la Academia indague sobre el uso de IA, pero señala que el marco actual deja demasiado abierta la posibilidad de reconocer contenido generado por IA, algo por lo que, dice, no podrían votar.
Los escépticos miran hacia un modelo de la Academia de la Grabación, que en 2023 añadió disposiciones a las reglas de los Grammy en las que se establece que, aunque las obras con “elementos de material de IA” son elegibles, “el componente de autoría humana de la obra presentada debe ser significativo, no mínimo”.
Por otro lado, el enfoque de los Emmy respecto a la IA parece más alineado con el de la Academia de Cine, que hace aproximadamente un año emitió una adición igualmente abierta a sus reglas para los Óscar, señalando que “la Inteligencia Artificial generativa y otras herramientas digitales utilizadas en la realización de la película… ni ayudan ni perjudican las posibilidades de obtener una nominación”. Al igual que con los Óscar, cabe señalar que varias de las compañías contendientes al Emmy tienen una fuerte vinculación con Silicon Valley, entre ellas Netflix, Apple y Amazon.
McIntyre reconoce que regulaciones más estrictas podrían ser posibles para la Academia de Televisión en el futuro, señalando que el grupo revisa sus reglas cada año. “Si surge algo en la industria a lo que creamos que debemos responder, lo haremos”, puntualizó, pero añadió: “No veo que hagamos cambios drásticos en este momento”.
Ya ha habido un caso de prueba: la serie de Marvel de 2023 Secret Invasion, que generó críticas por su secuencia de apertura centrada en la IA. Los críticos señalaron que dependía demasiado de la tecnología, pero McIntyre discrepa, afirmando que “cuando ibas y preguntabas a los diseñadores, decían: ‘No, no, todo esto fue impulsado por un humano’. Solo estaban usando IA, dándole indicaciones, viendo lo que obtenían y luego decidiendo qué usar. Ellos ensamblaron la secuencia”, añade, lo que aparentemente la haría elegible.
Pero esta distinción resulta incómoda para algunos críticos, que se preguntan si es justo poner este tipo de propuestas junto a las nominaciones tradicionales. “Un ser humano asistido por Claude compite contra uno que no lo fue”, dice Heyman. “¿A quién estás premiando?”.
Uno de los principales temores ante el uso generalizado de la IA, entre muchos trabajadores de la industria del entretenimiento, es la pérdida de empleos. Los efectos visuales y la postproducción se consideran los más vulnerables a esta tecnología, y un estudio de principios de 2024, realizado con casi 300 líderes de la industria, estimó que más de 200 mil puestos serán eliminados en los próximos tres años.
En un giro metanarrativo, ese tema reaparecerá esta temporada de los Emmy con la candidatura de The Comeback, de HBO, en la que el personaje de Valerie Cherish, interpretado por Lisa Kudrow, protagoniza una exitosa comedia titulada How’s That?, cuyos showrunners humanos son desplazados sin miramientos en favor de la IA. Así, se pedirá a los votantes que otorguen nominaciones a los guionistas humanos del programa de una manera que contradice la propia tesis de la serie (o al menos de la serie dentro de la serie).
Los esfuerzos pasados de los Emmy para definir a los contendientes en función de los criterios tecnológicos no siempre han salido bien. Brooks recuerda que, cuando era gobernador de la Academia de Televisión a principios de los años 90, el productor ejecutivo de Los Simpsons, James L. Brooks (sin parentesco), apeló para que la serie pasara de la categoría de animación a la de comedia, señalando que los guionistas de Los Simpsons provenían del ámbito de las sitcoms. Numerosos gobernadores, recuerda Stan Brooks, consideraron que eso era una “pendiente resbaladiza” que “terminaría con una actriz compitiendo contra Marge Simpson”. La apelación fue rechazada.
Ahora, una posible solución, como ocurrió con la animación, sería crear categorías separadas para el contenido generado con IA. Pero definir los límites podría ser complicado; ¿cómo contabilizar, por ejemplo, a todos los guionistas que usan ChatGPT en las primeras etapas de la creación de guiones? (“No sé cómo se podría premiar algo que ha sido asistido en algún grado por IA”, dice a THR Roy Wood Jr., excolaborador de The Daily Show y conductor de Have I Got News for You).
Y mezclar categorías con IA con aquellas sin IA podría, según algunos críticos, generar comparaciones injustas. “Al menos por ahora, es como comparar manzanas con naranjas”, dice Levin. “La IA crea cosas descomponiendo lo que ya existe en moléculas y luego reorganizándolo según probabilidades. Eso no es lo mismo que caminar por tu patio trasero a las tres de la mañana tratando de encontrar una idea”.
Uno de los posibles grandes contendientes de este año, Rooster, de Bill Lawrence y Matt Tarses para HBO, es un claro ejemplo de ese fenómeno del “patio trasero”: una mezcla distintiva, muy propia de Lawrence, de calidez y comedia incisiva que difícilmente podría ser extraída de una máquina. “Siento un gran orgullo por la narrativa humana hecha por guionistas humanos”, dice Lawrence a THR, y asegura que seguirá persiguiéndola “mientras dure mi carrera”.
Si se llegan a crear programas hechos con IA, algunos miembros de la Academia consideran que deberían formar parte de una ceremonia completamente separada, como los Creative Arts Emmys, o incluso provenir de otra organización. “No creo que queramos que el material creado por IA compita contra el creado por humanos”, dice Brooks.
Añade que una regla de la Academia de Televisión debería dejar claro qué representa el grupo. “Creo que tiene que establecer que somos una organización creativa humana”, agrega, “y que seguiremos reconociendo las contribuciones humanas, no las de la IA. ¿A quién temen ofender, a la computadora?”.