A más de 25 años de su estreno, Amores perros sigue siendo una referencia para todos aquellos que quieren hacer cine en México e Iberoamérica. La cinta marcó el comienzo de una de las carreras más ilustres del cine moderno, la de Alejandro González Iñárritu, quien se convertiría en uno de los cineastas más galardonados del siglo XXI. Además, sirvió para poner en el mapa a un joven Gael García Bernal, que años después sería uno de los referentes de la actuación latinoamericana.
Al tratarse de una de las obras más importantes del cine mexicano, los festejos por su 25 aniversario no se limitaron al año pasado y continúan hasta el día de hoy. Ahora, el largometraje regresará a las salas de cine en Estados Unidos y espera su llegada a nuevas plataformas de streaming. Para celebrarlo, Alejandro G. Iñárritu y Gael García Bernal tuvieron un encuentro con la prensa en el que hablaron sobre la importancia del largometraje, lo que significó para sus respectivas carrera y mucho más.
“Quedé completamente cautivado por la película, por la historia, por la energía de Amores perros, por la poesía de Amores perros. Quedé totalmente destrozado”, dijo Gael García Bernal recordando su experiencia al ver la cinta por primera vez. Sin embargo, la experiencia de Iñárritu fue un tanto distinta. “Me siento celoso por la experiencia de Gael”, compartió el director. “Mucha gente se estaba yendo del cine 20 minutos después de que comenzara la proyección; los asientos ya se estaban vaciando. Me preocupaba que a la gente no le estuviera gustando la película”.
“Pero aquel viernes, cuando la película ganó el premio de la Semana de la Crítica, la sala de cine estaba más llena que nunca. He ido a muchos cines del mundo y en la proyección de Amores perros no había ni un solo asiento vacío. Hacía un calor sofocante, pero fue la proyección más emocionante de mi vida”, complementó García Bernal, recordando que al principio nadie esperaba mucho del largometraje y terminó convirtiéndose en una de las obras más aclamadas del cine moderno.
Y no es una sorpresa que el largometraje haya tenido un impacto que sigue resonando más de dos décadas después, ya que supo representar la crueldad de vivir en la Ciudad de México desde distintas perspectivas. “Me siento muy feliz y emocionado de que estos perros sigan ladrando”, comentó Iñárritu. “Están vivos y ladran, y creo que hay algo en los personajes que los mantiene relevantes. Al final, todos son seres humanos rotos, que buscan amor, quizás el lado equivocado del amor, diría yo. A pesar de las decisiones equivocadas que toman, creo que todos podemos identificarnos con ellos”.
Gael García Bernal también mencionó lo importante que la película ha sido no solo para la industria cinematográfica mexicana, sino para el país entero. “México habría existido sin Amores perros, pero no de la misma manera. No puedo imaginarlo sin lo que sucedió en Amores perros. Nuestras vidas, sin duda, no habrían sido las mismas”, mencionó. “Nunca nos habíamos visto representados de esta manera en el cine. Estábamos acostumbrados a ver la masculinidad en películas como Top Gun o en películas extranjeras que veíamos en México. No nos habíamos visto así en la pantalla”, añadió el actor mexicano.

Uno de los más grandes logros de Amores perros es que no solo supo conectar con las personas que la vieron cuando salió hace 25 años, sino también con generaciones más jóvenes. “En México, fue sorprendente que tanto en las proyecciones como en las firmas de libros, el público estuviera compuesto por jóvenes de entre 16 y 27 años. Y tuve que preguntarme: ‘¿Qué tiene esta película que conecta con las generaciones más jóvenes?’ Creo que podría ser el tema de la fragilidad humana. O quizás la perspectiva sobre la paternidad y la ausencia paterna”, mencionó el cineasta mexicano. “Amores perros ha trascendido las barreras culturales y aún puede reflejar quiénes somos en la actualidad”
Aunque Amores perros no se entiende sin Octavio, el protagonista de la primera de las tres historias. Pero Octavio no se entiende sin la interpretación de Gael García Bernal, para quien Iñárritu no tiene nada más que elogios. “Hizo un cortometraje precioso. La presencia de Gael captó mi atención de inmediato. La historia era muy sutil y tierna, y se percibe al instante la profundidad de los rasgos del actor. Incluso de niño, se notaba que Gael estaba metido en el papel; se siente que está dentro del personaje. Me encantó su presencia”, compartió el director.
Para cerrar, Iñárritu fue cuestionado sobre cómo sería Amores perros si la película fuera filmada 25 años después. Si bien no dio una respuesta concreta, el cineasta mexicano recalcó que todo arte es un reflejo de quién es la persona haciéndolo y el momento en el que se encuentra. “Creo que en aquel entonces yo era una persona que ya no soy, del mismo modo que México es diferente de lo que era antes. Nada es igual, nada. Creo que la belleza del arte reside en manifestarse en el momento, en el instante. Dejar huella, y esa película es nuestra huella”, compartió el cineasta para finalizar.