La actriz Q’orianka Kilcher recientemente emitió una denuncia dirigida hacia el director de la saga de Avatar, James Cameron, y a The Walt Disney Company por usar su imagen sin autorización y sin compensación económica.
Según información de Variety, Kilcher conoció al director en un evento de caridad cuando tenía 14 años, meses después del estreno de la primera película de Avatar en 2009, que recaudó más de 2.92 billones de dólares. Durante el evento, Cameron invitó personalmente a Kilcher a visitar su oficina una semana después de haberse conocido, en dónde dejó un sketch enmarcado hecho por él con una nota: “Tu belleza fue mi inspiración inicial para Neytiri. Lástima que estabas filmando otra película. Para la próxima.”
La actriz había trabajado anteriormente en la película The New World interpretando a Pocahontas, presuntamente, Cameron habría tomado sus rasgos faciales de una fotografía pública y dirigió a su equipo de diseño para tomarla como referencia en la construcción del personaje de Neytiri.
De acuerdo a la demanda, la actriz confirmó el suceso a finales de 2025, cuando en una entrevista en vídeo Cameron señala un sketch del personaje e identifica que la fuente original del diseño es Q’orianka Kilcher: “La verdadera fuente de esto fue una foto en el L.A. Times, de una joven actriz llamada Q’orianka Kilcher. De hecho, esta es ella… la parte inferior de su rostro. Tenía un rostro muy interesante.”
Kilcher afirmó que años atrás, cuando recibió el sketch, lo entendió como un gesto personal y añadió: “Millones de personas abrieron su corazón a Avatar porque creyeron en su mensaje, y yo fui una de ellas. Nunca imaginé que alguien en quien confiaba usaría sistemáticamente mi rostro como parte de un elaborado proceso de diseño y lo integraría en una cadena de producción sin mi conocimiento ni consentimiento. Eso cruza una línea muy importante. Este acto está profundamente mal.”
La demanda emitida en el Tribunal de los Estados Unidos para el Distrito Central de California, busca una indemnización compensatoria y punitiva, la devolución de las ganancias atribuibles al uso de la imagen de la actriz, medidas cautelares y una rectificación pública.
Arnold P. Peter, el abogado de Kilcher, afirmó: “Tomó los rasgos faciales biométricos únicos de una niña indígena de 14 años, los sometió a un proceso industrial de producción y generó miles de millones de dólares en ganancias sin siquiera pedirle permiso una sola vez. Eso no es hacer cine. Eso es robo.”