Roxana Olarte es periodista deportiva, locutora y formadora de comunicadores con una trayectoria de más de tres décadas en radio y medios deportivos. Su carrera comenzó a finales de los años ochenta en Radio Fórmula, donde encontró un espacio para unir dos cosas que la acompañaban desde muy joven, el fútbol y la comunicación. Con el tiempo se convirtió en una de las voces más reconocidas dentro del periodismo deportivo en México, destacando por un estilo directo, serio y enfocado en la información.
En conversación con The Hollywood Reporter en Español, Roxana habló sobre sus primeros pasos en la radio, la influencia que tuvo el locutor Jorge Alberto Aguilera en su formación y la manera en que ha construido una carrera basada en la autenticidad y el respeto hacia la audiencia. También reflexionó sobre los cambios que ha vivido el periodismo y la conversación pública sobre identidad de género dentro de los medios y el deporte. Aunque reconoce la importancia de abrir camino como una figura visible dentro de la comunidad trans en el periodismo deportivo, asegura que su principal objetivo siempre ha sido comunicar e informar.
Además, destacó uno de los aspectos menos conocidos de su trayectoria, la formación de nuevas generaciones de locutores y periodistas en distintos medios de México y otros países. Para Roxana, el deporte representa disciplina, responsabilidad y compromiso, valores que también han guiado su carrera profesional.
¿Cómo fue tu conexión inicial con este deporte?
Mi primera conexión ya en el ámbito profesional fue porque yo trabajaba en una estación de radio, en Radio Fórmula, en la co-conducción de un programa de deportes para mujeres que se llamaba Mujer en el Deporte, en 1989. Paralelamente a eso, yo buscaba superación profesional, no solamente estar en cabina conduciendo, que me gusta mucho y siempre lo he hecho, sino también ir directamente a reportar a los campos, a los estadios. Empecé a buscar y literalmente fui a los estadios y a los equipos de fútbol para pedir de qué manera podía ingresar ahí. Les expliqué que yo conducía en radio, con un programa de deportes, etcétera, y logré entrar. Llegué al Estadio Azteca a un partido y esa fue mi primera conexión, el primer momento. Simultáneamente, además de lo de Radio Fórmula, era corresponsal de deportes de una estación de radio en Puebla, de Radio Teziutlán. Entonces junté todo, lo combiné, llegué por iniciativa propia al Estadio Azteca, donde debuté con mi primer reporte en un partido América contra Universidad de Guadalajara, Leones Negros. Lo reporté para mi programa de Radio Fórmula, del programa de una chica donde yo conducía, y en simultáneo como corresponsal de la sección de deportes para la estación de Puebla. Ese fue el primer contacto con el tema deportivo, ligado ya a la locución, al periodismo, a lo profesional.
¿Y cómo fue este acercamiento con el deporte en general? ¿Fue algo que tus papás te inculcaron? ¿Se sentaban a verlo en familia o cómo fue que tú empezaste a conocer esto?
Gracias por preguntar eso, porque fíjate que, a diferencia de lo que se pudiera creer, mi familia nunca fue realmente apegada a los deportes. Solo mi hermano y yo hemos tenido siempre una conexión muy especial con el deporte, en especial con el fútbol. Eso surgió de mi abuelita. Cuando te digo mi familia, me refiero a la más cercana, mis papás y mis hermanos, pero mi abuelita paterna sí era muy futbolera y ella me llevaba al Estadio Azteca. Me acuerdo que me tocó ver jugar a futbolistas de clase mundial y muy famosos, de los que hasta la fecha se habla, como Hugo Sánchez, Cabinho, el máximo anotador extranjero de la liga mexicana hasta el día de hoy, Aura Ferreira, portero de Pumas, y Julio Ledesma, portero de las Chivas, una figura del Guadalajara. Ese momento en el que mi abuelita me llevaba y ahí es como surge mi interés por el tema deportivo, todavía no pensando en el aspecto del periodismo. Te estoy hablando de 1982, 1983, 1984. Mi familia realmente no ha sido futbolera, ni de deportes, ni de practicar deportes, ni de hablar sobre deportes en la casa. En mi casa no se hablaba de temas deportivos. Fue algo que me inculcó mi abuelita y que yo siempre he tenido desde muy temprana edad. Yo les pedía a mis papás que me compraran o me hicieran uniformes de futbolistas, las playeras con sus nombres en la espalda. Yo quería ser Hugo Sánchez y me tomaba fotos en el banco de la casa. Le decía a mi papá que me tomara fotos posando como los futbolistas cuando va a empezar el partido, que se sientan y se ponen el balón enfrente. Yo simulaba que iba a jugar. Era tanto mi amor por el fútbol, en especial, que yo tejí una red a mano para una portería. No de tamaño profesional, pero sí bastante grande. La hice a mano con cuerda, con la cuerda que se utiliza para hacer porterías. Nadie me enseñó, no había redes sociales, no había tutoriales, no podías buscar en YouTube cómo tejer una portería. Compré cuerda en una tlapalería, tipo mecate, y la empecé a tejer. Luego compré unos postes de metal, más delgados que los de una portería profesional, los soldé y los enterré en el patio de atrás, porque teníamos un jardín muy grande en la casa. Ahí hice una portería y jugaba fútbol. Me fotografiaba con mi uniforme y todo, como te decía.

Ay, qué lindo. Me cuentas que justamente tú siempre has tenido esta pasión por la locución. ¿Cómo fue este paso que diste de “me gusta el deporte” a “quiero hablar del deporte”? Tomando en cuenta que en tu casa no se hablaba de eso, supongo que con tu hermano hablaban de equipos y cosas así, ¿pero cómo ocurrió esa transición de fan del deporte a periodista deportiva?
Lo que pasa es que transcurrió en simultáneo mi debut en los medios de comunicación con ese gusto por el fútbol, en la etapa final de mí como aficionada. Como te digo, desde 1982, más o menos cuando tenía 12 años, mi abuelita me llevaba a los estadios y ahí ya tenía la pasión como aficionada. Pero en 1988, cuando comienzo a tomar un curso de locución, seguía yendo a los estadios y empezó a despertar en mí un interés, desde las gradas, cuando veía a los reporteros, reporteras y cronistas en la cancha. Me pasaba algo muy particular. Había ocasiones en que me perdía de seguir el juego en vivo porque comenzaba a ver los palcos de transmisión, buscaba dónde estaban los reporteros, cómo era el movimiento de las cámaras, y mientras estaban jugando, yo dejaba el juego en segundo término. Me empezó a ganar más esa parte de pensar “¿y si yo me dedicara a eso?”. Me proyectaba y decía “yo un día voy a estar ahí”, sobre todo en la cancha. Más que en los palcos de transmisión, aunque también me gustan mucho las cabinas y los estudios de televisión, me llamaba muchísimo la atención ver a las reporteras y reporteros en cancha, cómo se preparaban, cómo les montaban las luces, les ponían el micrófono y todo. Estaban jugando y yo estaba más atenta al papel de los comunicadores y a cómo entraban en vivo en televisión, que al mismo juego. Así es como se dio. Me empezó a llamar más la atención todo lo que hay alrededor de las transmisiones y la comunicación, que la parte de la afición por el juego. Empecé a ver el fútbol diferente. Ya no era tanto cantar los goles o irle a un equipo. Empecé a verlo y analizarlo como comentarista, como periodista. Así fue como se dio.
No, y me imagino que ese día que estuviste en el partido de Guadalajara, si no me equivoco, debió haber sido un sueño increíble. Se debe haber sentido genial.
Sí, maravilloso. Fue el debut, América contra Universidad de Guadalajara. Ese equipo ya no juega en la primera división profesional, pero sigue vigente en la Liga de Expansión, que es como una segunda división, por debajo de la profesional que todos vemos en la tele, la de América, Pumas, Cruz Azul. Ellos estaban en la primera división profesional y sí, ese partido fue un sueño. Fue maravilloso pisar la cancha del Estadio Azteca por primera vez en mi vida, pero además debutando como reportera. Fueron las dos cosas. Me enlacé en vivo a las dos estaciones de radio que te conté para reportar mi primera nota de lo que vi en ese juego, que ganó el América, por cierto. Además, estaba por primera vez tocando y pisando el césped del estadio.
Leí que tu manera de locución es mucho más seria de lo que suelen ser otros periodistas deportivos. ¿Cómo te has encontrado con ese tipo de periodismo? Sé que has dicho muchas veces que no buscas que el activismo te defina, pero creo que al ser tan auténtica en una pantalla, inevitablemente estás rompiendo estructuras. Entonces, ¿crees que esa honestidad contigo misma te ha dado una ventaja narrativa o una conexión distinta con tu audiencia?
Sí, ha marcado una diferencia, aunque yo no la he buscado. Simplemente me he dedicado a hacer lo que me gusta con el estilo en el que me siento cómoda, siendo natural. Nunca he imitado a nadie ni he pretendido sobresalir forzando un estilo. Nada lo programo, nada lo diseño. Yo me dejo ir en el micrófono. Y no es de ahora, ha sido así toda mi trayectoria profesional, desde mi debut hasta este día. Yo tomo un micrófono y soy yo, auténtica, leal conmigo misma en cuanto a mi manera de hablar, de utilizar el lenguaje. Estoy en contra de utilizar malas palabras, groserías y gritos. Estoy en contra de hablar incorrectamente y de gritar. Y no pienso en cómo lo hacen los demás. Yo no trabajo para competir, trabajo para informarle a la audiencia. Me transformo en ese momento en el que hago lo que desarrollo en el micrófono. Convertirme en competencia de alguien es algo que no me interesa ni hacer ni saber.
Qué importante, sí, claro. Y ahorita que dices que tú no imitas a nadie, ¿hay algunos periodistas o algunas periodistas que te hicieran amar tu profesión o tienes algunas inspiraciones que te hicieron llegar a donde estás ahorita?
Sí, qué buena pregunta, y me encanta que me lo cuestiones porque me haces recordar, por supuesto, a Jorge Alberto Aguilera, un magnífico locutor, voz de comerciales y conductor de radio. Él dirigió Radio Fórmula y fue mi jefe en la organización, que entonces se llamaba Organización Radio Fórmula, en 1994, si no me equivoco. Yo desde 1989 lo busqué muchísimo. También lo veía con Chabelo, porque fue durante años la voz de las Catafixias. Yo decía “tengo que conocerlo, tengo que trabajar con él”. Un día llegué a Radio Fórmula, en la Torre Latinoamericana, y la secretaria, Adriana, siempre muy linda, me decía “ahorita te lo presento, ahorita vemos cómo le hacemos”. Siempre ha sido muy cerrado el acceso a los locutores y comunicadores. Finalmente lo conseguí yn buen día, o más bien una buena noche, llegué como a las doce del día porque me dijeron “vente, hoy te voy a pasar a la cabina”. Llegué a las doce y dieron las ocho de la noche, y no me pasaban. Hasta que me dijeron “vente”, y me metieron a la cabina. Jorge Alberto estaba al aire y me jaló para meterme a la cabina en vivo. En ese momento nos estábamos conociendo. Me dijo “hola, ¿cómo estás?”, y yo le dije “feliz de estar aquí contigo”. Fue la primera vez en mi vida que hablé al aire en una estación de radio y fue con él. Como un cuento. Él fue la persona y el locutor que más he admirado y quien me inspiró a dedicarme a esto. Yo ya había decidido dedicarme a la locución, pero él me inspiró muchísimo. Es el destino, no sé cómo llamarle, pero fue una maravilla. Terminó siendo mi jefe y le aprendí muchísimo porque además era una persona lindísima, sencillísima, carismática y atenta. Siempre tenía espacio para todos y me enseñó muchísimo. Yo ya había aprendido mucho escuchándolo, pero terminé de aprender muchísimo más cuando fue mi jefe. Él es mi inspiración, definitivamente.
Los jefes tienen un impacto muy impresionante en la carrera de una, la verdad.
Sí, te marcan.
Completamente. Quiero ser un poco más cuidadosa con esta pregunta, sobre todo porque sé que, como mencioné anteriormente, no quieres que se te englobe o encasille simplemente por ser la primera periodista trans. Pero me llama mucho la atención, también como periodista, cómo ha cambiado el periodismo, incluso la forma en cómo se habla, cómo se hace y cómo se entrega, ahora que hay tantas cosas digitales. Desde que tú iniciaste tu carrera hasta el día de hoy, ¿has notado que la conversación sobre la identidad en el deporte se ha vuelto más humana y menos técnica o sensacionalista? ¿Cómo has visto tú este cambio durante todos estos años?
Sí, ha cambiado muchísimo. Hablar de temas de identidad antes era impensable, no porque hubiera discriminación en ese sentido, sino porque sencillamente no se consideraba ni se tomaba en cuenta. Yo escuchaba muchísima radio, de AM y FM, cuando me estaba formando en locución y en mis inicios de carrera. Después dejé de escuchar tanta radio porque ya era yo quien hacía la radio y los tiempos no me daban para ser radioescucha al mismo tiempo. Durante muchos años escuché muchísimas estaciones, programas de debate, de polémica, temas para la familia, etcétera, y no recuerdo que hablaran sobre identidad, sobre transgenerismo menos, sobre todos esos asuntos relacionados con lo que yo vivo, que es trabajar, ya no digas en los medios, sino trabajar en general siendo una persona trans. Por supuesto que ha habido una evolución increíble. Dímelo a mí, que trabajo en los medios de comunicación como persona trans. Te soy sincera, no es que me incomode o que no quiera tocar ese tema. Esto que te estoy contestando no me molesta ni me incomoda. Incluso me agrada que me lo comenten y hasta me siento orgullosa de que hagan referencia a que estoy marcando un precedente. Sin embargo, cuando digo que no me gusta mucho hablar sobre ese asunto, me refiero a que mi intención inicial cuando hago periodismo es comunicar, no trascender como la primera transgénero que se dedica a esto. Si me hacen la pregunta, no tengo inconveniente en contestarla, como te lo estoy diciendo, pero realmente lo que pretendo es informar, que es lo que he hecho toda mi vida profesional. Y si de paso sobresalgo por mi condición de género, está bien, es interesante y me enorgullece, pero no es mi intención inicial ni mi objetivo. Antes no se hablaba de eso. La evolución sobre el tema de identidad, tanto en los medios como en la sociedad en general, es verdaderamente digna de comentar, porque la sociedad mexicana y mundial, aunque no lo parezca, se ha modificado y progresado muchísimo. No me imagino conduciendo o presentándome a reportar fútbol en los años ochenta, incluso en los noventa, como transgénero. Sencillamente creo que no hubiera existido manera de hacerlo. La evolución es muy evidente y muy satisfactoria porque tengo la libertad de desarrollarme en el medio como soy, sin pretender presentar mi condición de género como el centro de mi trabajo. Yo me dedico a informar. Informo como trans porque soy transgénero, no podría presentarme de otra manera.
Claro, qué importante. Eso me llamó mucho la atención porque cuando tú buscas tu nombre en Google, es lo primero que aparece, “la primera periodista trans”, y claro que es especial, pero no es un aspecto totalitario de tu persona profesional, por así decirlo. Entonces, ¿qué otros pilares de tu identidad profesional te gustaría que se reconocieran más?
Eso me dejó pensando. ¿Qué otros pilares me gustaría que se reconocieran más? Te voy a contestar de esta manera. Yo no trabajo buscando reconocimiento. Trabajo buscando mi satisfacción profesional y mi realización a la hora de informar, como te decía antes, porque mi vocación es esta, hablar en un micrófono y comunicar la noticia, no solo deportiva, sino la noticia en general. Lo que pasa es que me especialicé en fútbol. Inicialmente no busco que se me reconozcan pilares, como comentabas. Sin embargo, analizándolo y contestándote, porque tampoco creo que esté mal hablar de uno mismo cuando te lo preguntan, me gustaría que también se reconociera un poco más que soy una persona profundamente comprometida con la comunicación y con el respeto hacia la audiencia.
Adelante, es una entrevista, es para que hables de ti.
Soy una de las personas que más comunicadores ha formado en los medios de comunicación. Yo doy clases de locución y se habla poco de eso. Se habla mucho más de que soy transgénero o de que soy la primera reportera de fútbol, y está muy bien, pero contestándote qué otra cosa me gustaría que se hablara de mí, sería sobre la formación que he hecho de muchos comunicadores y comunicadoras. Hay muchas voces en radio y televisión en México, y también en algunos países como Costa Rica, Colombia y Estados Unidos, que yo he formado. Yo les enseñé a hacer esto, locución para radio y televisión, y ahí andan en las estaciones de radio y en la televisión. De hecho, me los he encontrado en el medio. Hay gente que yo formé y llegamos a coincidir. Me dicen “tú me diste clases de locución”. Estoy hablando de reporteras y reporteros de diferentes medios de comunicación. Esa parte también me gustaría que se comentara más. Sería muy satisfactorio porque es algo que me da muchísimo orgullo, haber formado comunicadores.
Aparte es la misma labor que, pienso yo, también tu jefe en Radio Fórmula tuvo contigo.
Y también me gusta mucho eso que mencionas sobre el reconocimiento, porque yo también soy mucho de la idea de que las cosas no se hacen por reconocimiento. Sé que hay gente que sí lo hace, pero no creo que sea la meta final. El reconocimiento es una consecuencia de lo que pasa cuando haces lo que amas.
Exactamente. Viene con el paquete de dedicarte a la comunicación, pero no es algo que se busque. Lo que buscas inicialmente es informar, dedicarte a comunicar.
Claro, sí, estoy completamente de acuerdo.

Y ya para finalizar. ¿Por qué amas el deporte?
Uy, interesante, no me lo esperaba. Amo el deporte por muchas cosas. Lo que sucede es que el deporte hace volar mi imaginación. Me proyecta a sentir como si yo estuviera ahí, en la cancha, como si fuera yo. Me identifico mucho con la disciplina. Soy una persona muy disciplinada profesionalmente y en mi vida diaria, en muchos sentidos. Cumplir horarios por mi trabajo, cumplir compromisos, ser puntual. Esas son características de los deportistas de alto rendimiento. Si no fueran así, no llegarían a los niveles que alcanzan personas como Messi o Cristiano Ronaldo. Entonces, ¿por qué me pasa eso con el deporte? Porque me inspira y me identifica en cuanto a valores como la disciplina, la puntualidad, la responsabilidad, la salud mental y el equilibrio entre la mente y el cuerpo, como la frase clásica de “mente sana en cuerpo sano”. También porque me proyecto e imagino cómo hubiera sido mi vida si no fuera comunicadora, sino deportista. En algún momento de mi vida quise mucho ser futbolista profesional porque jugué fútbol a nivel escolar y también en una liga formal. Admiro muchísimo a los deportistas porque, independientemente de que existen quienes se pierden y se van por otros caminos, en la mayoría de los casos son personas dedicadas mañana, tarde y noche a trabajar, fortalecer y mejorar su condición física y mental. No solamente trabajan para vivir de eso, sino para entregarle a la gente un espectáculo. Los admiro porque la gente se divierte con el trabajo de ellos. Ellos entretienen a las personas. Ese es su trabajo, cuidar su cuerpo, ir al gimnasio, dar espectáculo el fin de semana en un estadio. Esas son las razones por las que veo así al deporte y por las que hubiera querido ser deportista de alto rendimiento. Porque deportista siempre he sido. Hago ejercicio desde toda mi vida.