Después de escribir sus últimas palabras en una hoja de papel, Richie enciende un taxi amarillo y lo pone en marcha sobre una pintoresca carretera desértica. Al mismo tiempo, en medio de la nada y la penumbra, Nico y Dan aguardan sobre el camino mientras cargan una de las piezas más valiosas del museo que acaban de robar. Él quiere morir. Ellas, huir a la frontera. Como si se tratara de un acto fortuito —o no—, la vida los hace encontrarse. Un despojo a mano armada, una persecución, una petición inesperada y unos cuantos gritos de auxilio después, los reúne en el taxi para emprender una aventura inesperada.
Así comienza Yellow, una de las series más cautivadoras del año, protagonizada por Tessa Ía, Lizeth Selene, Martín Saracho, Eréndira Ibarra y Humberto Busto. Creada por Sofía Auza —ganadora del Oso de Cristal en la Berlinale por Adolfo—, quien dirige junto a Silvana Aguirre, la historia combina humor, caos y vulnerabilidad, para explorar las virtudes de la amistad y la lealtad, pero también, para descubrir por qué vivir es, quizá, el acto más temerario de todos.

A lo largo de cinco episodios, Nico (Lizeth Selene) y Dan (Tessa Ía) no solo deben asegurarse de salir pronto del país, sino también procurar que Richie (Martín Saracho), un deprimido expiloto de la Fórmula 1, se mantenga con vida. Pronto, su road trip se ve entorpecido por la búsqueda inminente y apasionada de Rojo (Eréndira Ibarra), una detective con una enfermedad neurodegenerativa, que quiere ponerle punto final al que, probablemente, será su último caso. Le sigue de cerca Quinto (Humberto Busto), uno de los policías que más confía en su liderazgo.
El universo cinematográfico de Auza resalta por su cadencia narrativa; la construcción de sus diálogos; su estética pulida, simétrica y colorida; la precisión de sus emplazamientos; y un tono dramático y humorístico que no recae en lecturas evidentes o superficiales. Al igual que Adolfo, la miniserie de HBO Max es un proyecto centrado en los personajes y sus múltiples contrastes. En este paisaje desértico, los cinco viven sus miedos y anhelos con intensidad: una fuga representa un viaje hacia la felicidad; un error abre la puerta a un acierto.
Yellow enfatiza una nueva visión del cine mexicano. En entrevista con The Hollywood Reporter en Español, el elenco habla sobre los procesos creativos que le dieron vida a sus personajes, comparten algunos detalles sobre el rodaje y ofrecen una mirada única al universo narrativo de Auza, en el que cada plano, diálogo, situación y color, evoca una historia entrañable y memorable.

Yellow es una historia única y lo que cautiva tanto de sus personajes es su personalidad tan distintiva, alejada de los estereotipos. ¿Cómo fue el proceso para asumirlos y darles vida?
Eréndira Ibarra: Sucede una alquimia muy mágica cuando lees un guion y entiendes exactamente lo que se requiere de ti. No es algo que sucede muy seguido. En mi caso, lo leí en el tren de Los Ángeles a San José y, conforme iba avanzando, entendí absolutamente todo el personaje.
Me emocionó el reto de hacer algo que normalmente no se me pide tanto: no tener reacciones, no dramatizar la respuesta. Todo fue un mapa muy claro, sabíamos perfectamente hacia dónde íbamos. Hubo mucha resistencia interna, porque estamos acostumbradas a reaccionar de cierta forma. La ruta fue muy marcada y, por lo tanto, muy fácil de seguir.
Tessa Ía: Pienso lo mismo. Desde el guion, se notó que Sofía Auza tenía clarísimo qué papel fungíamos dentro de la historia, de qué color éramos y cómo nos contrastábamos entre sí. Eso lo hizo muy divertido. Nosotras (Lizeth Selene y Tessa) tuvimos varios ensayos para explorar un poco el contraste de nuestros personajes. Confiamos y nos adentramos mucho en su visión.

Además de la amistad y la lealtad, Yellow resalta por el tema de la supervivencia y, de una u otra forma, sobre cómo aferrarse a la vida. ¿Qué representa esta historia para ustedes?
Humberto Busto: Mucha de la esencia del trabajo de Sofía, y de los personajes, tiene que ver con cómo logramos contar historias que, aunque pueden estar coloreadas por una visión más queer y diversa, o representan una visión menos común, apelan a lo humano y a hacernos sentir esa conectividad, que es lo más importante. A final de cuentas, cada uno de nosotros tiene demonios y fantasmas que nos impiden, en ocasiones, quitarnos esas máscaras para aceptar que necesitamos del otro.
Creo que la serie tiene mucho de eso. Cada uno de los personajes, a partir de sus propias crisis, apela a tener ese contacto con quien está cerca, con quien ama, quiere y respeta. Eso me parece muy lindo.

Dan, Nico y Richie viven una transformación en conjunto y, en algún momento, ya no pueden entenderse el uno sin el otro. ¿Cambió la percepción que tenían de sus personajes antes de grabar y durante el rodaje?
Martín Saracho: Richie vive ese proceso de una manera más clara, porque no pertenece a la dupla. Al estar enajenado y al tratar de huir, se transforma y comienza a interesarse por ellas, y quiere formar parte de esa relación. Lo que decías ahora sobre anclarse a la vida y agarrarse de algo, me parece que a él le sucede eso al verlas en su complicidad y su espontaneidad y, en general, en su manera tan divertida de relacionarse. Eso lo lleva a abrir su mente y a ver que la vida también tiene cosas bien lindas. Es muy claro el viaje de Richie.

El ritmo de Yellow está muy marcado por los diálogos. ¿Qué tan difícil fue adaptar sus actuaciones en el set?
Tessa Ía: Desde que leías el guion estaba marcado así. Sofía siempre nos pedía: menos pausas, más rapidez, menos intención, menos expresión, más diálogo. Era algo que ella tenía muy claro y nosotros nos adecuamos a eso. Los diálogos son perfectos y dicen lo que tienen que decir.
Eréndira Ibarra: Y siento que la cámara era un personaje más. Normalmente, estás dentro de la historia y la cámara se acomoda conforme la directora o el director necesita verla. En Yellow, la cámara es tan importante como todas las personas que están en el set, por eso, no podías soltar el texto hasta que llegara a ti.
Todo estaba medido y calculado. Eso fue muy interesante, porque cambiaba el delivery. Tu querías entregarlo de la forma en la que lo habías planteado en tu cabeza, pero tenías que esperar a que hubiera un emplazamiento correcto para soltarlo. La esencia de las frases nacieron de nosotros, pero definitivamente, el ritmo y el tono es muy distinto a lo que habíamos hecho antes.
Humberto Busto: Sofía también es una directora que en su escritura tiene algunos elementos un tanto extraños, pero ella los mantiene muy claros. Cuando estábamos grabando algunas frases, era muy clavada en la forma en la que las pronunciábamos. Te decía: “Es más de esta forma o cambia aquí”. Es muy precisa y es raro encontrarse con una creativa así, sobre todo, pensando en que se trata de una nueva voz. Me parece que Sofía tiene un talento enorme para construir mundos y crear su propio lenguaje.
Martín Saracho: Es lo que generó este universo. Es un universo bien distinto a todas las ficciones que normalmente hacemos. No se aleja tanto del realismo, pero sí es distinta. No sabíamos en qué parte del país estábamos ni en qué año. Los elementos también nos llevaban a épocas distintas o atemporales. Todo recayó en el guión, en las imágenes, en el mismo taxi, que también formó parte de este elenco. Para mí, era como un compañero de escena. El universo de Sofía es algo que no tenemos que perder de vista.
Tessa Ía: Siento que nosotros, como actores, tratábamos de encontrar el porqué de las cosas. Robamos unas obras de arte, pero, ¿por qué? Nos decían: “No importa”. Respondíamos: “Es que queremos saber, para entender de dónde vienen los personajes”. Nos repetían: “No importa, el diálogo es el diálogo”. Eso cambió un poco nuestra forma de ser y es increíble, es también lo que le da el tono tan especial.

Por otro lado, es una serie visualmente hermosa, con una estética muy definida.
Eréndira Ibarra: Filmamos en los desiertos de La Paz. Es una atmósfera realmente mágica y te transporta a un mundo que no se siente parte de un lugar. Ves el paisaje y te pierdes. Eso también ayudó a entender un poco el tono de los personajes y su propio ritmo. Fue de mucha contemplación. Hicimos unos llamados muy cortos en foro, pero en realidad siempre filmamos en locaciones. Las locaciones eran una locura, como el patio del hotel. El departamento de arte hizo magia.
Martín Saracho: ¡Encontramos un gran cañón! Es que eso me maravilló. Yo no sabía de su existencia, pero era como una especie de gran cañón, con profundidades de cientos de metros. Había montañas, y todo era entre azul y verde, con estratos geométricos, muy lineales. Comenzó a verse azul turquesa, azul rey, azul más clarito, azul cielo. Íbamos en la camioneta y nos paramos. Todos corrimos, incluso, hay una foto en la que estamos asomándonos y es muy impresionante. Es un privilegio el tener la posibilidad de grabar en lugares a los que normalmente nunca iríamos, porque no sabíamos que existían. Que estén en la serie la hace más mágica y única.

Sus personajes se reúnen en una escena de persecución, ¿cómo fue su proceso de filmación?
Tessa Ía: Fue divertido, nosotras la pasamos bomba porque teníamos un precision driver.
Lizeth Selene: Dimos vueltas por el carro. La pasamos bien, él era muy bueno.
Humberto Busto: En cambio, yo tenía a una maestra al volante.
Eréndira Ibarra: Sí, ¿y confiabas en mí?
Humberto Busto: Confiaba en ti, pero no confiaba en el auto ni en la época. Solo esperaba que no saliéramos por un barranco.
Eréndira Ibarra: Hubo momentos de mucha diversión y momentos de mucho estrés. Al no estar en una época moderna, esos carros, en particular, no tenían puertas que cerraran muy bien, y el freno estaba amarrado para que no se metiera del todo y pudiéramos hacer los trucos. La arena siempre es un plus y cuando nos deslizábamos amarraba delicioso. A mí me gusta mucho manejar, y me gusta mucho hacer trompos y cosas similares. Entre más locuras me dejen hacer, soy más feliz.

¿Qué decisión cambiarían de sus personajes?
Eréndira Ibarra: Yo me uniría a Dan y Nico.
Lizeth Selene: Nico dejaría el miedo atrás. Se atrevería a sentir completamente lo que siente, sin miedos y sin expectativas.
Yellow nos enseñó a escapar, a improvisar y a cuidar de los nuestros. ¿Cuál es el último plan que añadirían? ¿Cómo superamos esta historia?
Tessa Ía: Ante todo, no perder la fe.
Eréndira Ibarra: No hay que superarla, no la superemos. Tenemos que verla millones de veces para que le den continuidad a esta historia que vale mucho la pena.
Tessa Ía: Es una joya. Es una de esas series que encuentras y no entiendes por qué duran tan poco y, por lo tanto, siempre quieres más.
Eréndira Ibarra: El Plan D es disfrutarla.