Como parte de su apuesta por impulsar nuevas generaciones de cineastas, FIC Los Cabos presentó el panel Nuevas Caras del Cine, un espacio pensado para visibilizar a talentos emergentes que hoy comienzan a trazar el rumbo del cine mexicano. El encuentro se llevó a cabo en el Hotel El Ganzo, en San José del Cabo, y reunió a creadoras y creadores cuyas primeras obras ya dan señales de una escena en transformación.
Entre las y los participantes estuvieron Ximena Lamadrid, codirectora del cortometraje Marea junto a Julián Lamadrid; María Fernanda Prieto, directora y escritora de El Sarape; Isabel Vaca y Arturo Mendi, codirectores de Matagatos; Lau Charles, directora y escritora de Casa Chica; Maurice Pereda, cinefotógrafo de Spiritum; y Adolfo Margulis, director de ese proyecto.
En ese contexto, en THE HOLLYWOOD REPORTER EN ESPAÑOL tuvimos la oportunidad de conversar con tres de las cineastas que formaron parte del panel, Ximena Lamadrid, también coordinadora artística del festival, María Fernanda Prieto y Lau Charles. Desde distintas experiencias y procesos creativos, compartieron su mirada sobre el momento que atraviesa el cine emergente en México y la importancia de contar con espacios como FIC Los Cabos para mostrar, acompañar y fortalecer nuevas voces.
En la conversación, Lau Charles nos compartió su pensamiento sobre su cortometraje Casa Chica y cómo el cine se ha convertido en un medio para explorar su vida y emociones. Explicó que el corto, que se estrenó en la Berlinale y estuvo en San Sebastián, surge de una experiencia profundamente personal de su infancia: descubrir que tiene una media hermana de su misma edad. La pieza mezcla ficción y documental, incluyendo a su familia, y para ella fue una manera de acercarse y reconectar con ellos. Como ella misma explicó: “Yo no me acuerdo cómo me enteré, porque siempre lo he sabido. Es un cortometraje que atraviesa además la puesta en perspectiva de mi yo de cinco años entendiendo ese universo, mi hermano de once entendiendo ese universo, y al final se vuelve un poco documental porque sale mi familia, pero lo más lindo del proyecto ha sido que a partir de haber presentado este corto en FICUNAM, empecé a tener una mejor relación con mi media hermana. Eso no existía, y ella fue a ver el corto”.

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Para Lau, Casa Chica no es solo un cortometraje, sino también un espacio donde el arte y la vida se encuentran. Desde la escritura y el rodaje, hasta la música y la participación de su familia, cada paso implicó cuidado y respeto por las personas retratadas. “Para mí era muy importante que ambos [hermano y mamá] estuvieran de acuerdo con la manera en la que yo les estaba representando. Me limitaba un poco en el sentido de no caricaturizarlos, como tratar de representarles dignamente. Y luego ya, del que dirán de ahí para afuera, ya no me daba la cabeza, ni el corazón, ni el alma para pensar en el afuera. Eso vino después.”, confesó.
Más allá del cine, Lau Charles trabaja con otras formas de expresión artística como la pintura y la instalación. En sus proyectos recientes, explora cómo la realidad atraviesa los cuerpos y cómo las experiencias transforman la vida de las personas, particularmente de las infancias y adolescentes con quienes ha trabajado. Actualmente está desarrollando su primer largometraje, que sigue la historia de una adolescente de 14 años a quien le llega una oportunidad que transforma su vida, mostrando cómo su interés por las historias humanas continúa guiando su trabajo. “Encontrarme dentro del cine tiene que ver con que no todas las piezas que hago o que quiero hacer terminan siendo cinematográficas; a veces son pinturas, instalaciones, videoarte o escritos que nadie leerá. Así es el arte. Afortunadamente encontré un medio que me ha acogido de manera muy hermosa y donde me siento cómoda con los retos que implica”, declaró.

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María Fernanda Prieto compartió su visión como directora emergente y el proyecto que presentó en FIC Los Cabos, el cortometraje El Sarape. La historia sigue a una niña de ocho años que vive en Pueblos Heights, un barrio latino de Los Ángeles, y muestra cómo comienza a percibir que el mundo de los adultos no siempre es tan rosa, mientras sigue contando con el amor y apoyo de su familia. Prieto explicó que el corto es “una carta de amor a los inmigrantes en Estados Unidos, a la familia”, y que se inspiró en la experiencia de los dueños de un restaurante donde filmó, quienes enfrentaron grandes sacrificios personales para mantener su proyecto en el país.

Más allá de la historia específica de El Sarape, Prieto habló sobre su lugar como mujer directora en la industria cinematográfica mexicana y la importancia de visibilizar nuevas voces. Recordó cómo, a los 19 años, trabajaba como asistente de producción y fue cuestionada por querer dirigir en lugar de actuar, una reacción que, lejos de desanimarla, fortaleció su determinación. “En términos de directoras, es un momento muy importante ahorita en la historia. Hay muchas directoras muy potentes. Me emociona ser parte de esa ola de mujeres que están detrás de la cámara.”
Para Prieto, el cine es un espacio donde la fantasía, la emoción y la vida cotidiana pueden entrelazarse para crear historias que impacten y acompañen a las audiencias, reafirmando la importancia de los espacios que los festivales abren para nuevas generaciones de cineastas. “Quiero dejar magia. Las películas van a ser mis hijos, entonces quiero que todos tengan un toque de magia… que la gente lo vea y salga así, ligero”.

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Por su parte, Ximena Lamadrid compartió sus emociones tras el panel Nuevas Caras del Cine en FIC Los Cabos y su visión sobre el futuro del cine mexicano. Tras la conversación con los cineastas emergentes, Ximena se mostró profundamente conmovida: “Hubieron unos momentos que quería llorar de la emoción por estar conectando con la palabra de cada persona y cada artista”. Para ella, el arte y el cine funcionan como un espacio de sanación y reflexión, especialmente en un momento complejo a nivel global. Destacó que los cortometrajes presentados en el panel representan historias reales, significativas e intelectualmente valiosas, muy distintas del contenido efímero de redes sociales o de novelas. Esta autenticidad es lo que, según ella, da forma al futuro del cine: un espacio donde se visibilizan nuevas voces y se cuentan historias profundas.

Como coordinadora artística del festival, Ximena explicó el proceso de selección de los cortometrajes. Su visión era reunir talentos emergentes como Lau Charles, María Fernanda Prieto y Adolfo Marilis, cuyos trabajos ya habían sido reconocidos en festivales como Sundance, Morelia o Los Arieles. También la importancia de dar visibilidad a creadores que quizá no tuvieron acceso a grandes recursos de producción, pero que cuentan con visión y talento.
Sobre su papel en este ecosistema, Ximena expresó que más allá del éxito personal, lo que la llena es generar comunidad y oportunidades para otros cineastas. “Imagínate un festival con puras voces nuevas”, dijo con emoción. “Un espacio que ya no sea sobre directores consolidados, sino sobre nuevas generaciones. Incluso con proyectos que quizá no tuvieron la oportunidad de filmarse con grandes equipos, pero que tienen visión y una gran historia”. Reconoció que, más allá del éxito individual, lo que realmente la motiva es generar conexiones, apoyar a quienes la rodean y dar voz a quienes quizá no han tenido la oportunidad de ser escuchados. Para ella, el cine es un espacio para sanar, acompañar y crear comunidad, y esa convicción guía tanto su labor como directora como su rol en la selección y promoción de nuevas voces dentro del festival.

Film Freeway
Juntas representan el espíritu del panel Nuevas Caras del Cine en FIC Los Cabos. Forman parte de una generación de cineastas emergentes que, con creatividad, sensibilidad y compromiso, está construyendo el futuro del cine mexicano. El festival no solo exhibe sus obras, sino que funciona como plataforma para escucharlas, acompañarlas y celebrar la diversidad de perspectivas que transforman la manera de contar historias en el país.