El pasado viernes, durante la 13° edición del Festival Internacional de Cine de Los Cabos, se presentó por primera vez La Nube En El Jardín En Vivo desde La Sala Nezahualcóyotl, el concierto documental de Ed Maverick. La función se vivió como una experiencia colectiva en la que los fanáticos que asistieron corearon las canciones de principio a fin, mientras la voz del cantante y los planos del material lograron conmover a la sala y convertir la proyección en una noche marcada por la música y nostalgia.
A lo largo de 13 canciones, una sección del setlist dedicada a complacencias para el público y varios momentos de vulnerabilidad, el cantante chihuahuense entrega un registro íntimo que va más allá del concierto. El largometraje no sólo captura la potencia emocional del álbum, sino también el contexto físico y mental desde el que fue interpretado.
Después del estreno, THE HOLLYWOOD REPORTER EN ESPAÑOL pudo hablar con Ed Maverick desde las decisiones técnicas, las referencias visuales y el trabajo colectivo, hasta un momento clave marcado por un ataque de ansiedad antes de subir al escenario.
La Nube En El Jardín (Albúm) está bañado en nostalgia, es súper desgarrador. En los planos del documental vemos que se logró transmitir esa misma emoción. Mientras hablabas con el director sobre tu visión, ¿fue esa tu intención?
Sí, muchas de las ideas venían por mi aprobación y no quería hacer algo igual a lo que ya había hecho. Yo ya había grabado un en vivo, el del Metropolitan, y todo bien, pero sentía que no tenía completas mis ideas. Al principio teníamos dos opciones: hacerlo con handycam o con 16 milímetros. Pero la luz que se usa en el show es muy poca, entonces era muy difícil lograrlo. Lo que se hizo, según entiendo, fue un tratamiento con plugins digitales de internet. No es algo totalmente legítimo. Me hubiera encantado que lo fuera, pero no era posible. Hay algunas cosas que sí están grabadas con handycam, sobre todo al final, y esas se quedaron. Fue un proceso de ida y vuelta con el director y con toda la idea general. Para mí no importaba que fuera completamente oscuro y que de repente aparecieran luces o cosas así, pero también respeto la idea general de las otras personas que estuvieron involucradas en el proyecto.
¿Sabes cuántos camarógrafos eran? Porque existen tomas desde el escenario, hasta la parte más alta de la sala. ¿Cómo estuvo eso?
No estoy muy seguro de ese dato, la neta. Así de lo que veía, había un dolly a media luna en el escenario, donde en medio estaba un micrófono de ambiente. Luego, entrando al escenario, había también otro camarógrafo. A lo lejos había otro, pero así seguro no recuerdo muy bien. Fue un día bien ajetreado aparte.
Justo hay una parte en que lo mencionas. ¿Quieres hablar de eso?
Sí, no pasa nada.

Mencionas que tuviste un ataque de ansiedad antes de salir a presentarte. Me llamó la atención porque muchos artistas cuando entregan un producto así quieren que todo se vea perfecto para que los enaltezca ese trabajo. Y tú tuviste esa sinceridad no solamente con tu público en la sala ese día, sino también con los que estamos viendo ahora el documental ¿De dónde surge esa decisión?
No sé. Me lo preguntan también porque en el momento en que fue el concierto yo tardé muchísimo en salir.
¿Cuánto tardaste?
Como tres horas. Yo me acuerdo que le pedí a Mario si creía que lo pudiera cancelar, que no me sentía chido, que sentía que me moría. Estuvo muy cagado porque en todo ese tramo de tres horas también había un doctor ahí adentro que estuvo cotorreando conmigo para que me alivianara. Me dio oxígeno y medicina. Total, creo que también es una explicación de por qué el show es como es. La neta yo me subí cansadísimo, físicamente también después del ataque. A quien le ha pasado alguna vez sabe que terminas cansadísimo por alguna razón.
Como que quieres que ya el día se acabe después de ese momento
Ya te quieres ir a dormir, si. A mí me pasaba que la mayoría de los ataques que me habían dado eran en la tarde o noche, entonces lo único bueno de que me dieran ataques de ansiedad, era que me tomaba una alpra o una clona y me dormía. Al día siguiente me despertaba y no había ningún pedo con eso. Me despertaba muy temprano, entonces había un cierto reset del horario de sueño. Eso estaba chido, pero nunca me había tocado que me agarrara trabajando, por ejemplo. Todos los shows que había tenido habían salido bien, todos eran normales. Pero esas semanas fueron más frecuentes. Fui con el doctor también y me recetaron otras cosas para poder calmarme.
Es bien complicado. Además el público te empezó a decir, obvio, que no había problema y que no te preocuparas. Y tú les dices “yo sé que me van a decir que está bien, pero les quiero pedir una disculpa aún así”. ¿Por qué incluir eso?
Pues, bueno, para mí también es parte del cuadro. Siento que es importante y que, de cierto modo, las personas estaban ahí. Es parte de la verdad. Es una verdad que pasó eso y me sentiría más culpable si lo omito. De cierto modo, no puedo no aceptar que eso pasó. Omitirlo sería negar lo que pasó, tratar de olvidar que pasó, y no tiene nada de malo. No creo que sea un motivo de vergüenza. Para con la gente, sí, porque tienen otras cosas que hacer y no se pueden detener porque alguien tuvo un ataque de ansiedad, ¿no? Es un sí y un no. Yo sí me detendría si alguien más tiene un ataque de ansiedad, pero viene desde mi opinión, mi contexto, mi criterio y también mi posición. Yo sí podría hacerlo, pero hay otra gente que no y no hay problema con eso.
Creo que es importante todo eso que dices. Más porque se supone que esos días en los que graban tienen que salir perfectos y tú tuviste esa visión más humana de no verlo tanto como un error o como un imprevisto, sino simplemente la aceptaste cómo una situación que pasó.
Algo que también me dijo Daniel Patlán, que es el fotógrafo de todas mis giras y siempre hemos tenido pláticas súper ricas en la parte de la vulnerabilidad, en muchas cosas que parecería que nos avergonzarían, fue “güey, no pasa nada con esto”. Es una persona súper linda. De lo que me acuerdo ahorita, lo primero que me dijo Patlán fue que no me sintiera avergonzado de eso. Es súper raro porque cuando yo conozco a Patlán es una persona súper seria, y con el tiempo me va significando más lo que me dice por eso mismo, porque es bien impactante que esté tan sincero conmigo y que me ayude también a eso.
Es importante comenzar a verlo como algo que sucedió, quizás no era el momento ideal, pero pasó y ya. No se puede hacer nada.
Sí, literal.

Había una toma que a mí se me hizo tremenda. Es donde estás terminando de cantar ‘nadie va a pensar en ti mejor que yo’. Sales en el fondo del escenario, en blanco y negro, y se ve tu sombra. Es como si la sombra estuviera abrazando a todo el público. ¿Tú tienes alguna toma favorita de todo lo que viste?
Me gusta mucho cómo se ve cuando todo cambia a rojo. Hay un en vivo de Nirvana que siempre pongo de referencia, el Live at the Paramount. Justo lo que pasaba era que en las canciones lo único que hacían era cambiar de azul a blanco o a rojo. De ahí viene también mucho la parte de la combinación de los colores de La Nube En El Jardín. Cagadamente, porque no tiene nada que ver la música, pero viene mucho de eso. Me encanta cuando está todo súper bonito, blanco y negro y demás, y de repente todo rojo, con el humo y todo eso.
Estuvo increíble Y ya, por último, ¿qué te llevas de la experiencia de haber hecho este documental?
Espero poder estar más en esta parte del arte. Nunca había tenido ese placer de ver a otra gente que se dedica a esto, al menos en mi ciudad sí, y obviamente lo tomo con la misma seriedad. Pero toda esta experiencia de viajar y ver que reúnen a otra gente que se dedica a esto, para mí es como “órale, wow, gracias por fijarse en esto, por mirar la solicitud y aprobarlo”. Lo veo por ejemplo en Chihuahua. Yo me llevo con mucha gente de cualquier tipo de arte de ahí y veo lo difícil que son estas cosas. Por eso lo valoro muchísimo. Es eso, la experiencia principalmente, también poder presentarlo aquí. Si pudiera lo presentaría en donde sea, obviamente. También ver que a la gente le gusta esto. Es muy diferente tocar y ver que a la gente le gusta, a tocar, grabarlo, enseñarlo y luego verlo junto a las demás personas y que les guste también.
¿Viste como estaban cantando aquí?
Sí, está súper loco. Todo lo que rodeó a esta experiencia es algo que nunca había vivido.
