Robert Duvall (1931-2026): El actor que hizo del silencio una forma de autoridad

Murió Robert Duvall a los 95 años, uno de los más grandes actores del cine estadounidense.

Por ANDRÉ DIDYME-DÔME |

febrero 16, 2026

6:49 pm

Cortesía Getty Images

Robert Duvall no imponía su presencia. Simplemente la ocupaba. No necesitaba de grandes discursos para quedarse en la memoria. Le bastaba una frase, un gesto mínimo, un cambio de ritmo y una pausa en el lugar exacto. Por eso su muerte se siente como la desaparición de un tipo de actor que cada vez parece más raro. El que entiende que actuar no es exhibirse, sino desaparecer dentro del personaje.

Nacido en San Diego en 1931, Duvall venía de una formación clásica en el teatro y la televisión, asumiendo el oficio antes que la celebridad. Su debut en cine, como Boo Radley en To Kill a Mockingbird (1962), ya dejaba ver un método que consistía en el trabajo de bajo perfil en apariencia, pero lleno de peso emocional.

Cortesía de Paramount

El gran público lo abrazó cuando se volvió indispensable en los años setenta, la década en la que Hollywood se volvió más adulto y sucio. En M*A*S*H* fue el reverso del humor; en The Godfather encarnó a Tom Hagen, el consigliere que no grita porque no lo necesita y cuyo poder está en administrar el caos con una calma casi burocrática. Esa interpretación, tan contenida, terminó siendo una de las más influyentes del cine de mafias precisamente por lo que evita: el exceso.

Cortesía de Miramax

Si en The Godfather mostró su inteligencia fría, en Apocalypse Now mostró su capacidad para convertir una entrada breve en un terremoto cultural. El teniente coronel Kilgore aparece como una fuerza de la naturaleza, seductor y aterrador a la vez, y prueba que Duvall podía ser amenaza sin perder humanidad.

Cortesía de IMDB

Pero quizá su cima más íntima fue Tender Mercies, donde interpretó a un cantante de country gastado por la vida, y ganó el Óscar a Mejor Actor. Ahí no hay artificio. Hay un hombre intentando recomponerse sin saber si la redención existe. En este papel Duvall encarna el dolor y, al mismo tiempo, lo deja respirar. 

A diferencia de tantos actores marcados por un rol, Duvall fue un especialista en lo contrario: moverse entre registros sin anunciarlo. Podía ser autoritario, vulnerable, ridículo, feroz. Fue guionista y director de una gran película conocida como The Apostle, y en televisión dejó otra marca enorme con la recordada miniserie de vaqueros Lonesome Dove y con trabajos posteriores que confirmaron lo mismo. Su grandeza no dependía del formato o del presupuesto, sino del nivel de verdad que llevaba a escena.

Murió en su casa, en Virginia y su partida provocó una oleada inmediata de obituarios que coinciden en una idea. Duvall fue un actor “todo terreno”, uno de esos intérpretes que elevan cualquier película por pura precisión.

Su legado no es solo una filmografía llena de clásicos. Es una lección de estilo. Su carisma no siempre está en el volumen de su filmografía, sino en la emoción que puede caber en una mirada. Duvall demostró que la autoridad en pantalla también se construye con silencio.

ANDRÉ DIDYME-DÔME

Editor de Cine y TV

Psicólogo y comunicador, se desempeña como editor de cine y TV para The Hollywood Reporter en Español y Rolling Stone en Español. Ha realizado las críticas de más de 2000 películas y series para las dos revistas, escrito diversos artículos de análisis y opinión y ha entrevistado a más de 200 figuras del cine y la TV.

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