El cine de acción latinoamericano ha comenzado a reclamar un lugar propio dentro de la industria global. En ese contexto aparece Venganza, una producción mexicana que apuesta por una narrativa intensa donde se mezclan el thriller militar, el drama humano y una escala de producción poco común para el cine del país.
Dirigida por Rodrigo Valdés, la película reúne a un elenco que cruza distintas generaciones del cine mexicano: Omar Chaparro, conocido principalmente por su trabajo en comedia; Paola Núñez, actriz con una sólida carrera en cine y televisión internacional; Alejandro Speitzer, una de las figuras más visibles de la nueva generación de actores mexicanos; y Luis Alberti, actor reconocido por sus interpretaciones complejas y profundamente humanas.
La historia explora temas como la lealtad entre soldados, el honor, la violencia y el deseo de justicia, pero también busca cuestionar la relación de la sociedad mexicana con la violencia y con las decisiones morales que enfrentan quienes viven dentro de ese mundo.
En esta conversación, el elenco y el equipo creativo hablan sobre el desafío de construir personajes complejos dentro de un género tradicionalmente dominado por los estereotipos, y sobre la ambición de crear un cine de acción mexicano con identidad propia.

Omar, el público te asocia mucho con la comedia. ¿Qué te llevó a trabajar en una película con un registro tan distinto, marcado por el dolor, la violencia y la venganza?
OMAR CHAPARRO: Gracias, André. Tienes razón, mucha gente me ubica por la comedia. Por eso justamente fue lo primero que me atrajo de este proyecto. Ya había hecho algunas películas de acción, pero nunca una a esta escala. Cuando leí el guion pensé que podía ser un parteaguas en el cine mexicano. Como actor uno busca no repetirse. Yo siempre voy a seguir haciendo comedia cuando el personaje me desafíe, pero interpretar algo tan opuesto es un regalo y un reto. Te saca de la zona de confort, y es ahí donde suceden las cosas que valen la pena.

Paola, tu personaje funciona como una especie de detonante emocional dentro de la historia. ¿Cómo abordaste esa presencia en la narrativa?
PAOLA NÚÑEZ: Fue un reto muy interesante. Trabajé mucho con Rodrigo para encontrar al personaje y decidir qué tanto mostrar y qué tanto dejar en el misterio. No queríamos explicarlo todo. La idea era que su presencia funcionara como un detonante para la historia y para los otros personajes. Es una mujer cuya ambición termina corrompiéndola, y explorar esa complejidad fue muy estimulante para mí como actriz.
También te puede interesar:
Alejandro, la lealtad entre los soldados es uno de los pilares de Venganza. ¿Qué otros elementos sostienen la historia, especialmente en tu personaje?
ALEJANDRO SPEITZER: Además de la lealtad están el honor, el deber y, por supuesto, la venganza. Mi personaje vive un conflicto muy fuerte entre lo que debe hacer como militar y lo que su conciencia le empieza a dictar. Los soldados están entrenados para seguir órdenes, pero ¿qué pasa cuando sabes que una orden no es la correcta? Ese debate interno fue lo más interesante de explorar. También me siento muy orgulloso de esta película y de haber trabajado con este equipo. Creo que estamos aportando algo nuevo al cine de acción mexicano.

Natalia, esta es una película profundamente marcada por la violencia. Me gustaría preguntarte por los momentos de humanidad y vulnerabilidad de tu personaje. ¿Cómo abordaste esa dimensión?
NATALIA SOLIÁN: Creo que la complejidad de los seres humanos, y particularmente de los mexicanos en este momento, tiene mucho que ver con una contradicción profunda. Estamos acostumbrados a catalogar la violencia como una sombra del ser humano, algo que preferimos negar, pero en realidad también forma parte de quiénes somos y de cómo nos defendemos frente al mundo. El rechazo que sentimos hacia la violencia muchas veces viene de la sobreexposición a ella. Si pudiéramos observarla como una categoría más dentro de nuestras emociones, quizá podríamos comprenderla y atravesarla de otra manera, sin que se vuelva tan destructiva para la sociedad. Para mí eso es lo interesante de un personaje como Lola y del universo que habitan todos los personajes de la película. La violencia forma parte de nuestra humanidad. Hay que abrazarla, entenderla y superarla. Y en ese proceso también aparecen momentos de mucha vulnerabilidad y humanidad.

Luis, tu personaje se mueve dentro de un universo atravesado por la violencia y los dilemas morales. ¿Cómo trabajaste para que no se convirtiera en un estereotipo y lograra esa complejidad que vemos en pantalla?
LUIS ALBERTI: Eso fue fundamental desde el inicio del proceso. Hay algo que me gusta mucho decir sobre la actuación: una de las razones por las que somos actores es que nunca estamos solos. Siempre estamos en un espacio muy seguro que es la ficción, el set. Y en este caso estuve muy bien acompañado, muy cobijado y muy bien guiado por un director como Rodrigo y por un productor como Pablo. Tuvimos muchas conversaciones durante el proceso. Lo que buscábamos era ofrecerle al público —al que queremos y respetamos mucho— personajes que fueran entrañables, complejos y capaces de conectar con la gente desde un lugar genuino. Eso no es fácil, pero Rodrigo tenía muy claro lo que quería hacer desde el principio. Sabíamos que no queríamos caer en estereotipos porque nuestro cine ya no se merece eso. Creo que uno de los valores más importantes de Venganza es justamente ese: intentar construir un nuevo cine de acción mexicano con personajes más humanos y más complejos, con los que el público pueda identificarse. Y confiamos en que ese tipo de cine va a seguir creciendo en nuestra industria.

Pablo, como productor, ¿qué fue lo más desafiante de producir una película que combina acción, drama y una escala de producción tan ambiciosa?
PABLO CRUZ: Hacer la película en sí fue el mayor desafío. Imaginarla, construirla, encontrar a los compañeros correctos para embarcarse en un proyecto que tomó cinco años de trabajo. Hay muchas complejidades técnicas: escenas de riesgo, persecuciones, explosiones… todo eso multiplica los retos. Pero también hubo algo muy bonito: la sensación de estar haciendo algo por primera vez. Aunque es cine de espectáculo, también hay momentos muy íntimos que surgieron en medio del caos. Y cuando eso pasa uno siente que la película tiene alma.
Rodrigo, el género de acción ha sido muy trabajado a nivel mundial. Sin embargo, Venganza parece buscar una identidad propia dentro del cine mexicano. ¿Cuál era tu intención al dirigirla?
RODRIGO VALDÉS: Esa era exactamente la ambición. Hay referentes muy claros como Tropa de élite en Brasil o el cine coreano y francés. No queríamos imitar a Hollywood, sino ir a la raíz del género: qué hace que una historia avance, qué define a un héroe, qué conecta con el público. La idea era traducir esos elementos al contexto mexicano, no solo al México que vemos afuera, sino al México que sentimos quienes crecimos aquí. Esa es nuestra contribución: un cine de acción que nace desde nuestra propia realidad.