Crítica: Venganza

Con Omar Chaparro y Alejandro Speitzer como protagonistas, Rodrigo Valdés dirige esta frenética cinta de acción donde lo más importante es entretener

Por HARETH PERAZA |

febrero 24, 2026

5:14 pm

Cortesía

No todo el cine mexicano es comedia romántica o crítica social. La industria nacional también tiene espacio para la acción pura y dura. Tal es el caso de Venganza, el nuevo largometraje de Rodrigo Valdés. Se trata de una película que te invita a sentarte al filo del asiento con grandes dosis de coreografías de combate, táctica militar y una búsqueda por saldar una cuenta pendiente.

La trama se centra en el capitán Carlos Estrada, interpretado por Omar Chaparro, líder de uno de los Grupos Aeromóviles de Fuerzas Especiales (GAFE). Después de una operación exitosa, en la que capturaron a Héctor Luna (Gustavo Sánchez Parra), líder de una peligrosa organización criminal, Estrada le declara la guerra a todos los militares corruptos. Esto no es del agrado del organismo y sus superiores coludidos, por lo que en represalia mandan a un hombre a asesinar a su esposa. 

Devastado, Estrada se refugia en un pequeño pueblo con apoyo de Miguel Díaz (Alejandro Speitzer), su sombra, pero la suerte lo cambia todo. El capitán gana el premio más grande que haya visto la lotería mexicana y con ello comenzará a planear su venganza. Pero no lo hará solo, para lograrlo recurrirá no solo a su fiel compañero, sino también a dos elementos del GAFE: Dolores ‘Lola’ Ramírez (Natalia Solián) y Aurelio Salazar (Luis Alberti). 

Venganza

Conclusión: Acción con sentido. 

Fecha de estreno: 26 de febrero.

Reparto: Omar Chaparro, Alejandro Speitzer, Natalia Solián, Luis Alberti, Paola Núñez, Vasil Simeonov, Iazua Larios, Lizeth Selene, Gustavo Sánchez Parra 

Director: Rodrigo Valdés

Guionistas: Daniel Krauze (Escritor), Matt Bosack y Yalun Tu (Historia), Djamel Bennecib (Traducción a inglés)

Clasificación: R (C)

Duración: 1 hora y 43 minutos

Venganza entiende perfectamente qué clase de película es desde el primer momento. El largometraje arranca presentándonos a Estrada y su escuadrón en el operativo para capturar a Luna. Tras lograrlo y recibir su medalla de honor, el capitán Estrada y Díaz se fueron de vacaciones con sus respectivas esposas. Lo que al principio parece un momento de relajación se torna en una verdadera pesadilla. Aquí es donde la cinta te engancha. Mientras los dos militares están en la piscina, las luces del hotel se apagan y se escucha un aterrador grito. Ambos hombres corren a sus habitaciones. Díaz encuentra a su mujer sana y salva, pero Estrada no corre con la misma suerte. 

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La película pudo haber tomado la decisión de dejar el gancho hasta ahí y cortar a un Estrada triste y desolado. Sin embargo, entendiendo qué se trata de la cinta, el guion escrito por Daniel Krauze opta por presentar al asesino (Vasil Simeonov), quien tiene un fuerte encuentro con el personaje de Omar Chaparro. Ambos se ven las caras en un enfrentamiento cuerpo a cuerpo perfectamente coreografiado que denota el principal atractivo del largometraje: su acción. Es una pelea larga, donde no solo hay golpes, sino también uso de elementos de la habitación, desde un sacacorchos hasta la tapa de un excusado. 

El ritmo frenético se mantiene a lo largo de toda la película y es una de sus principales ventajas. Rodrigo Valdés y su equipo saben que el objetivo es entretener al público y lo hacen a través de un montaje que les permite realizar secuencias impresionantes no solo de combate, sino también de persecución o de infiltración en cuarteles militares. Aunque ese ritmo puede ser el causante de pequeñas fallas en la edición. En ocasiones, la cinta presenta algunos jump cuts que se sienten un tanto forzado y sin duda desconectan al espectador por momentos. 

La cinta no tiene miedo a ser exagerada, pero no cae en lo ridículo. Tienes escenas imposibles que sin duda te hacen cuestionarte qué le pone el capitán Estrada a su café, pero siempre se mantienen dentro de la narrativa que la cinta ha estado construyendo. Esto va de la mano con un gran manejo de cámaras, que logra capturar momentos de alta tensión, pero también los fuertes sentimientos de sus protagonistas cuando es necesario. 

El papel de Omar Chaparro —quien también fungió como productor ejecutivo— es impresionante. El actor mexicano ha construido una carrera basada en la comedia, pero con papeles como este o lo que hizo recientemente en La celda de los milagros y Batman Azteca demuestra que su rango actoral es muy superior al que conocemos. Deja de lado esa personalidad irreverente para convertirse en un verdadero soldado cuyo único objetivo es ver sangre derramarse. Alejandro Speitzer también hace un gran papel, siendo la principal fuente de emoción, sobre todo al final de la película. Aunque su transformación no es tan sorprendente como la de su coestrella. 

Si bien Natalia Solián y Luis Alberti también hacen buen papel, sus personajes pudieron haberse aprovechado mejor. A diferencia de la relación entre el capitán Estrada y Miguel Díaz, que está muy bien construida, Lola y Aurelio se sienten como simples mercenarios, por lo cual encariñarse con ellos puede ser más complicado. Teniendo a dos actores de su nivel, me parece que pudieron aparecer mucho más en pantalla. Aquí tuvo que ver la duración del largometraje, la cual es de apenas una hora y 43 minutos. Sin duda con unos 20 minutos adicionales pudieron brillar más. 

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A pesar de que el guion no es del todo original, este es bastante consistente. Aunque hay ciertos detalles negativos que vale la pena principal. Entre ellos el villano, que se construye como este personaje escurridizo, rastrero, que no pretende enfrentar a los protagonistas cara a cara. Sin embargo, al final se enfrasca en una pelea cuerpo a cuerpo con el capitán Estrada. También faltó explorar temas como el duelo del protagonistas. Hay momentos en los que parece tener alucinaciones con su mujer fallecida, pero estas no llevan a nada. Parecen un mero relleno para recordarle a la audiencia que ese personaje fue parte de la historia en algún momento. 

Venganza no solo demuestra que en el cine mexicano hay espacio para el entretenimiento puro y duro, sino que se pueden hacer grandes producciones de acción. Desde el primer momento se siente como una producción grandilocuente que fácilmente pudo haberse filmado en Hollywood y en gran parte se debe a Amazon MGM Studios y su infraestructura. Pese a que el guion no es perfecto, la cinta cumple en donde tiene que cumplir, dándole al público una hora y 46 minutos de no solo buena acción, sino acción con sentido. 

HARETH PERAZA

Redactor / Community Manager

Redactor y community manager para The Hollywood Reporter en Español. Con una mirada objetiva hacia el entretenimiento, busca desentrañar los procesos creativos y el impacto de cada obra que retrata en sus textos.

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